Yo jamás creí en el llamado “Estado de bienestar”, tal vez porque creo en lo que vi siempre en mi casa: la cultura del trabajo, y del esfuerzo, la valoración del individuo y de la familia, como agentes de progreso.
Nunca sentí demasiado aprecio por el estado, porque me parecía una “máquina de impedir”. De impedir la manifestación de la fuerza creadora de los individuos, mediante una burocracia que debe autojustificarse poniendo obstáculos y haciendo difícil lo fácil.
Y siempre tuve la sensación de que mis padres habían tenido mucho más fácil la vida, porque las cosas eran más claras, y porque el esfuerzo redituaba más.
Pero esta investigación que publica El Manifiesto, simplemente me ha dejado sin habla. No sólo me ha probado que mis sensaciones eran correctas, sino que además prueba lapidariamente que el “estado de bienestar” es una falacia mantenida por quienes se benefician de esta ”estafa moral” (y económica).
Véanlo ustedes mismos:
“Año 1978SalariosSalario base administrativo de 2ª -Talleres Norvasa- : 28000 Pts -168 €- mensualesSalario mínimo interprofesional: -18000 Pts - 108 €. Mensuales.Valor inmueblePiso de 90 m2. En extrarradio de una gran capital: entre 400.000 y 600.000 Pts. (2400 a 3600 €)CarburantesLitro de gasolina 24 Pts. (14 Cts. De Euro)VariosPeriódico 8 Pts. (5 Cts. De Euro)Transporte público. 5 Pts. (3 Cts. De Euro)Barra de pan 9 Pts. (5.5 Cts. de Euro)Año 2007SalariosSalario base administrativo de 2ª -Talleres Norvasa- : 872 € mensualesSalario mínimo interprofesional: 570 €. Mensuales.Valor inmueblePiso de 90 m2. En extrarradio de una gran capital: entre 220.000 y 350.000 €CarburantesLitro de gasolina 1.10 €VariosPeriódico 1 €Transporte público. 1 €Barra de pan 55 Cts.Con estos datos se puede asegurar lo siguiente:Un trabajador medio podía comprar en 1978….1 Piso con 17 mensualidades1166 Litros de gasolina con 1 mensualidad3500 Periódicos con 1 mensualidad5600 Billetes de autobús con 1 mensualidad3111 Barras de pan con 1 mensualidadUn trabajador medio puede comprar en 2007…1 Piso con 320 mensualidades792 Litros de gasolina con1 mensualidad872 periódicos con 1 mensualidad872 billetes de autobús con 1 mensualidad1585 Barras de pan con 1 mensualidadEsto es un reflejo del fracaso del Estado de Bienestar que esta hipertrofiado. Como ejemplo un dato: en 1981 la presión fiscal en España era del 13,8%, en 2006 estaba en torno a 36%.”
Y así termina el artículo de El Manifiesto. Una prueba bastante irrefutable de que no es el estado sino los individuos, las familias y los demás grupos intermedios los únicos que son eficientes a la hora de administrar recursos. Tal vez, la explicación esté en aquellas palabras de la ex-ministra Carmen Calvo: “el dinero de todos, no es de nadie”. Y ellos, cuales depredadores, dan buena cuenta de él.



No voy a discuirte el hecho de que la gestión e iniciativa privadas sean mucho más eficientes que la pública. Sin embargo, esta no es la cuestión. La eficiencia es el objetivo de la economía, pero no fue en beneficio de ésta que nuestros padres y abuelos edificaron el Estado del bienestar, sino para realizar ciertos ideales de justicia distributiva con el fin de, en último término, asegurar la realiación efectiva de sus derechos humanos.
Nuestros progenitores no levantaron hospitales públicos porque gestionaran mejor los recursos sanitarios, sino para que todos, con independencia de su poder económico, tuvieran garantizado el derecho a la salud. Establecieron un sistema de pensiones por desempleo y por jubilación no porque creyeran que era preciso dar icnentivos a parados y ancianos para que produjeran, sino para que, huyendo de todo desprecio al marginado y a la vejez, gozaran de recursos para vivir dignamente -precisamente en honor de ese esfuerzo que habían realizado y que te inculcaron en tu hogar-. Y fue por estas mismas razones que se estableció la red de escuelas y universidades públicas.
Nuestra sociedad es tan desigual e injusta que el esfuerzo de toda una vida de muchas familias no bastaría para proporcionar a sus hijos la cultura y calidad de vida de que disfrutan los ciudadanos más ricos. Para evitarlo establecimos el Estado del bienestar: para asegurar la igualdad efectiva de acceso a los recursos de todos los ciudadanos, con independencia de su posición económica.
Es por todo ello por lo que considero tus reflexiones sobre el Estado del bienestar como profundamente equivocadas y formuladas no desde la justicia, sino desde la fría eficiencia.
cives
Cives,
Coincido plenamente contigo cuando reconoces que la gestión e iniciativa privadas son mucho más eficientes que la gestión e iniciativa pública. Lamento no coincidir contigo cuando dices “Sin embargo, esta no es la cuestión.”
Esa es la cuestión, precisamente. La gestión privada, de los individuos, familias y otros grupos intermedios, es muchísimo más eficiente que la gestión pública.
El Estado de bienestar es una mentira que nos han vendido los burócratas y los políticos, que son los grandes beneficiarios de ese sistema, juntamente con algunos empresarios inescrupulosos que prefieren vivir de chuparle la sangre a los ciudadanos gracias a las prebendas conseguidas al calor del estado.
La justicia, según la definición de los viejos juristas romanos, “consiste en dar a cada uno según su derecho”. SU DERECHO. Es decir, si yo pago por un kilo de pan, es mi derecho recibir un kilo de pan. Si contrato con el fontanero que me va a arreglar el grifo, es mi derecho que lo arregle y es su derecho cobrar por el servicio prestado. Si vivo en una comunidad de vecinos, es mi derecho que se respeten los horarios donde no se puede hacer ruido y es mi obligación no ensuciar las áreas comunes.
Los romanos, que sabía “algo” de derecho, no hablaban de “justicia distributiva”. La justicia distributiva es una incongruencia. Pero lo voy a dejar para un post futuro, porque el tema me interesa mucho. Me recuerda las discusiones que tuve con mi profesor de Derecho Administrativo, en las que le discutía que la justicia distributiva no existe. Todavía nadie me ha logrado convencer de lo contrario.
Es más: los NÚMEROS del artículo que cito, me reafirman mucho más aún -si cabe-en que la justicia distributiva no existe, y en que el estado de bienestar es un cuento chino por el cual unos señores disfrazados de “respetables” nos ROBAN el fruto de nuestro trabajo, sin derecho a oponer resistencia.
Los juristas romanos sabían derecho romano. Los juristas actuales conocen sus respectivos ordenamientos jurídicos. Por otra parte, la definición de justicia que aportas no es propiamente romana, sino que fue formulada por Aristóteles. Y me agrada que la definas así, pues resulta ser exactamente la noción aristótelica (y de la escolástica católica) de justicia distributiva. “Dar a cada uno según su derecho” es un criterio de distribución de recursos. Sin embargo, no precisas qué tenemos que entender por “derecho”.
¿Cuál es el derecho de cada uno? Por los ejemplos que das entiendo que te refieres a “derechos subjetivos”, esto es, derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico a un ciudadano. Si esto es así, me parece bien, pero debes aceptar que entre estos derechos se encuentran los clasificados como “sociales, económicos y culturales” y que se encuentran reconocidos en nuestra Constitución y en instrumentos internacionales, tanto a nivel de Naciones Unidas como del Consejo de Europa y Unión Europea. Estos derechos incluyen algunos que mencioné en mi anterior entrada como: a la salud, a la educación, a la alimentación. A los que pueden añadirse: el derecho al trabajo, a la cultura.
Estos instrumentos internacionales (que son parte de nuestro ordenamiento interno), y nuestra Cosntitución, exigen que el Estado garantice tales derechos sociales, económicos y culturales. ¡Aún a costa de la eficiencia económica! Tomarnos en serio tales derechos de nuestros conciudadanos nos exige no crecer tanto económicamente si con ello los estuviéramos conculcando.La cuestión es moral, de justicia, no técnica, de eficiencia. Y la moral ha de primar sobre la técnica en nuestras consideraciones.
Como ya habrás colegido, yo también estudié Derecho.
Un afectuoso saludo.
Yo no he estudiado derecho, así que espero que no me acribilleis. Cives: se te llena la boca de derechos pero no hablas de obligaciones y deberes, Ana si lo ha hecho en sus ejemplos. Ya empezamos con los juegos de palabras, claro que el trabajo tiene que ser un derecho y claro que el estado tiene que garantizarlo, pero una cosa es crear trabajo y otra cosa es subvencionar ladrones que cobran el paro y después tienen sus “chupuzas” (como ellos las llaman). Pongo otro ejemplo, como parece que le gustan a Ana, yo pago a la SS más de 100 euros al mes, por menos de ese dinero me puedo pagar un seguro médico privado y un plan de pensiones para mi jubilación, con esto no quiero que desaparezca la SS, lo que me gustaría es que los políticos hiciesen mejor su trabajo y que no me estafen. Gracias y un saludo.
Cives,
Los romanos sabían DERECHO. Nuestro derecho es el de ellos. Hay instituciones jurídicas que han pasado INTACTAS a nuestros ordenamientos después de 2000 años, y no se han podido mejorar.
La definición que doy de Justicia es la clásica y romana, desde el punto de vista jurídico. Aristóteles define a la justicia desde un punto de vista moral, porque para los griegos era una virtud. De hecho, en su libro “Ética a Nicómano”, la define así: “lo justo será lo que es conforme a la ley y a la igualdad; y lo injusto será lo ilegal y lo desigual”.
En la llamada “justicia distributiva” lo que se destruye es -precisamente- esa IGUALDAD. Porque la “justicia distributiva” impone cargas desiguales a los ciudadanos, destruyendo así el principio más elemental de cualquier ordenamiento jurídico JUSTO: la igualdad ante la ley.
Preguntas cuál es el derecho de cada uno. Pues el derecho a realizar acciones o abstenerme de realizarlas, siempre que con ello no contravenga una norma (justa) o viole derechos de terceros.
Los derechos “sociales, económicos y culturales” que mencionas para mi son charlatanerías de políticos demagogos. ¿Qué es un derecho social? Los derechos existen en relación a otro, una de las características fundamentales de los derechos es la alteridad. Y esa alteridad consiste en que el derecho siempre es en relación a otro. Yo tengo la obligación de respetar las normas de tránsito porque el peatón Manolo que está cruzando la calle por el paso de cebra tiene derecho a hacerlo cuando el semáforo se lo indica. Y yo tengo derecho a circular cuando el semáforo está en verde, y la señora Paca tendrá que esperar su turno. Dar a cada uno su derecho. Eso es la justicia, llamémosla “conmutativa”. Que es la única justicia que merece tal nombre. Lo que tu llamas “justicia distributiva” para mi es un simple eufemismo para designar la prepotencia del estado. Porque la prepotencia del estado es la negación de la libertad individual.
¿Es justicia que venga alguien a sacarme una parte de mi sueldo compulsivamente y sin que pueda defenderme? ¿Es justicia que ese dinero que me sacan a mi se utilice para subvencionar a Ana Belén, a asociaciones abortistas, a los secuestradores del Playa de Bakio, a los proyectos de supresión de la lengua castellana en Cataluña, o dárselo a las monjitas? Yo creo que no. Yo me lo trabajé y yo tengo el DERECHO de decidir que hago con él. No el señor Solbes. No el señor Montoro.
Me hablas de derechos “sociales, económicos y culturales”. Me gustaría saber cuáles son esos derechos, y -como todo derecho tiene un correlato llamado obligación- me gustaría saber cuáles son esas obligaciones “sociales, económicas y culturales”.
El estado elefantiásico no es un instrumento de justicia, sino que muchas veces termina convirtiéndose en un instrumento de opresión en manos de burócratas y políticos que son quienes lo gestionan, quienes han elevado a una ficción jurídica a la categoría de dios, y quienes se benefician principalmente de él.
Que me dejen a mí elegir lo que es bueno para mí.
Siguiendo los 3 principios básicos de los antiguos romanos es más que suficiente:
-Vivir honradamente
-No dañar al otro
-Dar a cada uno su derecho.
Todo lo demás, sobra.
Los números hablan por si solos.
Yo no entiendo por que hay que confiar en que otros harán mejor que nosotros las cosas.
Yo creo que si pagara menos impuestos y pudiera donar la diferencia a ONGs como Caritas o Manos Unidas, que son de probada trayectoria, o a un fondo para otorgar becas a estudiantes de pocos recursos económicos en la Universidad de Navarra o en San Pablo CEU, los fines sociales se seguirían cumpliendo, pero de manera más ajustada, porque se ayudaría a quien lo necesita realmente y no a todos esos estómagos agradecidos que viven del cuento con sus PER, su paro, y sus ayudas que si trabajaran, no las necesitarían.
A mi el estado me quita muchisimo mas de lo que me da. Y no soy milloneti, sino un simple trabajador que tiene mil problemas para llegar a fin de mes y mantener a su familia con algo de dignidad.
Interesante comparativa. A mi me ha dejado tocado. Coincido más con Leopold que con Cives, porque a mi el estado también me quita mucho más de lo que me da. Tengo que pagar una sociedad médica si quiero que mi familia no tenga que esperar varias semanas o incluso meses por un especialista, tengo que mandar a mis niños a un colegio concertado para tener alguna garantía de que algo aprenderán, y no recibo ninguna ayuda de nadie porque supuestamente con mi nivel de sueldo ya soy poco menos que un millonario y apenas llego a fin de mes con dificultad.
Ana ¿podrías explicar más extensamente por que no crees en el estado de bienestar y seguir el debate con Cives? Está muy interesante y puedo aprender algo.
Es claro que muchas instituciones nuestro derecho civil son muy similares a instituciones de derecho civil romano, aunque considero exagerado afirmar que no han sufrido modificaciones (variaciones en el régimen jurídico. ¡Si hasta es posible hacer grandes distinciones entre derecho romano clásico y tardío! Nuestro régimen jurídico de la propiedad privada, de las servidumbres, de las obligaciones y contratos, del matrimonio, etc. es bien diferente al suyo. Como dije, los romanos conocían su derecho; nosotros el nuestro. El derecho es un fenómeno histórico, no un ente atemporal. Por otra parte, no existe un derecho laboral, administrativo, constitucional, romanos. Y nuestro derecho procesal nada tiene que ver con el suyo.
Lo que es más importante: la noción de derecho subjetivo no aparece hasta inicios de la modernidad, que es cuando la concepción del derecho dinámica (propia de los romanos, de mentalidad procesalista) deviene estática (propia de nuestra cultura jurídica, de la dogmática continental).
Al leerte me siento confuso, porque sostienes tesis positivistas y iusnaturalistas a la vez. Algo que parece una tesis típicamente iusnaturalista y cuando afirmas que no existen los derecho sociales. Digo que es iusnaturalista, porque niegas que existan aunque se hallan reconocidos en el ordenamiento jurídico internacional y en muchos ordenamientos internos a nivel constitucional (incluido el español). Parece que afirmes que el derecho que es, es algo distinto de los ordenamientos jurídicos.
Decir que los romanos tenían un concepto jurídico de la justicia no sé qué significa. Justicia es una noción moral. Quizá quieras decir que como eran, en general, iusnaturalistas, no consideraban que las leyes injustas fuesen leyes, por lo que necesariamente lo justo coincidía siempre con lo legal (de derecho natural). Pero tal era la opinión mayoritaria también entre los griegos (y entre los juristas europeos hasta el siglo XIX).
Ya a nivel de preferencias: me gusta más una sociedad humanizada donde los ciudadanos no han de pelear para ver su derecho a la salud o a la educación garantiados, que una sociedad semisalvaje en la que sólo quien tiene dinero puede tener cubiertas sus necesidades básicas.
Además, pretender que el dinero que obtienes por tu salario es absolutamente tuyo es falso. Nuestro ordenamiento jurídico dice que no lo es. Somete toda la riqueza nacional al interés general y configura un Estado social, con la obligación de cada uno de contribuir según su capacidad económica. La propiedad queda definida por las leyes, entre las que se encuentra la legislación tributaria. Decidimos que nuestros sueldos no serían todo nuestros, sino que en parte financiarian la satisfacción de los derechos de todos.
¡Claro que hay abusos en el Estado social!Pero menos injusticia que en el Estado liberal decimonónico.
Bueno, estoy de regreso, y voy a contestarte, Cives.
No sostengo tesis positivistas y a la vez, iusnaturalistas. En todo caso, sólo iusnaturalistas (y positivistas si coinciden con el derecho natural). Para mí, la única ley justa es la que se adecua al derecho natural, que es preexistente y prevalente al derecho positivo.
No voy a seguir la polémica sobre el derecho romano, porque es evidente que en 2000 años las instituciones jurídicas creadas por ellos han evolucionado. Pero no tanto como dices. Que hayamos cambiado el rito de la balanza y el cobre para realizar la traditio de la cosa, no cambia el hecho de que sigue habiendo traditio en la compra-venta. Igual que en Roma.
Los ordenamientos jurídicos son “temporales”. Pero la Justicia, no. La justicia es atemporal, es un valor, una virtud a la que como individuos, debemos tender. Y el derecho, como arte de lo bueno y lo justo, debe necesariamente estar inspirado en la Justicia. De lo contrario, pierde su razón de ser. Salvo que consideres como derecho a cualquier cosa que pueda emanar de una autoridad, sin importar nada más. Definitivamente, no es mi caso.
Y por último, con respecto a tu apreciación sobre preferir una sociedad más “humanizada”, creo que estamos de acuerdo. Pero en lo que no estamos de acuerdo es en que una ficción jurídica llamada “estado”(manejada por hombres con intereses personales) tiene la potestad de meterse en mi casa, en mi cuenta bancaria, y decidir por mí como va a disponer del fruto de MI trabajo. Porque yo me lo he currado, con el sudor de mi frente. Y por lo tanto, es MÍO. Y no es falso, como dices. El ordenamiento jurídico que diga lo contrario, es INJUSTO, y totalitario.
El derecho a la salud no existe. En todo caso, podríamos discutir si existe el derecho a la atención médica. Y con respecto a este derecho, o al derecho recibir instrucción, no tienen por qué ser provistos por el estado. De hecho, los grupos intermedios son mucho más eficientes en la asignación de los recursos económicos y en el cumplimiento de sus fines. La Iglesia, sin ir muy lejos, ha provisto de educación a generaciones, y no me refiero a España (donde conseguir dar con una visión objetiva de la dimensión histórica de la Iglesia es una misión imposible), sino a muchos otros países, donde a través de las misiones, han dado y siguen dando educación, salud, y dignidad a pueblos que carecían de todo ello. Y he sido testigo privilegiada de lo que te digo.
El problema fundamental en esta discrepancia es que yo soy liberal, y tú eres socialista. Yo concibo a la sociedad organizada desde los individuos,por los individuos y para los individuos, con claras limitaciones al poder; y tú la concibes organizada desde el poder, sin demasiadas limitaciones. Casi un estado ominipotente.
Y para mi, el estado omnipotente es la negación de la libertad individual, don que me ha sido concedido por Dios desde el mismísimo instante de haber sido creada. Y no renuncio ni renunciaré jamás a él.
Individuo vs. Estado. Creo que a eso se reduce nuestra discrepancia.