Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.
Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.
Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.




¡¡Hola, Ana!! ¡Que alegría coincidir contigo, después de tanto tiempo, en un día tan hermoso como el de hoy, en el que el Santo Padre nos envía, nuevamente, a compartir nuestra Fe!
Que, como nos decía el Papa el viernes en Cibeles, nada perturbe nuestra PAZ!!
Un fuerte abrazo en Cristo.
Hola Luisa! La verdad es que estuve ausente DEMASIADO tiempo
Muchos líos que mantenían mi cabeza bullendo con otras cosas, aunque el corazón siempre cercano. Y la verdad es que me relajé porque con los magníficos compañeros de HO escribiendo, pues me sentí “relajada” respecto de mi obligación de aportar el granito de arena. Craso error! Todo grano de arena, hasta el más pequeño, suman para construir esta playa. Estaré más presente. Espero recibir el granito de arena de la inspiración, para seguir sumando.
No nos turbarán, descuida. Sabemos que estamos en lo correcto y no necesitamos agredir ni vociferar, ni siquiera silenciarlos a ellos. La VERDAD surge por sí misma con fuerza imparable.