Me llegó por e-mail, y quiero compartirlo. Porque debemos reflexionar seriamente sobre el daño que nos estamos haciendo al permitir y fomentar el aborto.
¿Qué haría si se encontrara en alguna de estas situaciones?
1.- El padre es asmático, la madre tuberculosa. Tuvieron cuatro hijos, el primero es ciego, el segundo es sordo, el tercero está muerto y el cuarto tiene tuberculosis. La madre esta embarazada de nuevo. ¿Recomendarías el aborto en esta situación?
2.- Un hombre blanco viola a una niña negra de 13 años y queda embarazada. Si fueras el padre de esta joven, ¿Le recomendarías el aborto?
3.- Un predicador y su esposa, quienes enfrentan problemas economicos muy fuertes, ya tienen 14 hijos, son realmente pobres. Considerando su extrema pobreza, ¿Recomendarias que la esposa abortara su decimoquinto hijo?
4.- Una joven esta embarazada; no esta casada y su prometido no es el padre del niño que está esperando. ¿Le recomendarias que abortara?
SI contestaste “SI” en alguna de las situaciones anteriores lee lo siguiente:
1.- En el primer caso el mundo no habría conocido a Ludwig van Beethoven.
2.- En el siguiente caso Ethel Walters, una de las cantantes negras mas famosas de todos los tiempos nunca habría nacido.
3.- En la tercera situación habríass aniquilado a John Wesley, uno de los más grande predicadores del siglo.
4.- Y en el cuarto caso habrías quitado a María y a todo el mundo el regalo más precioso de toda la humanidad: JESÚS.

Y la respuesta podría aplicarse a todas aquellas mujeres que simplemente se quieren “sacar un problema” de encima: podrías estar matando a la futura Madre Teresa, al futuro Pasteur, al futuro Martin Luther King, a la futura Marie Curie. O simplemente, a tu hijo, ese niño indefenso que hoy te parece una carga, y que mañana podría cargarte a ti, dándote su amor y su cuidado en tu vejez.





Mientras leía la noticia, comprobaba con horror que la señora Pilar Bardem formará parte de la fiesta que piensan montar los promotores del asesinato más vil y más cobarde: el de los indefensos niños por nacer. Y no paraba de preguntarme si esta señora hubiera abortado a su hijo Javier, ¿recibiría ahora las caricias y los besos de su hijo? ¿Habría conocido la alfombra roja de Hollywood? ¿Le habrían dedicado un Oscar? ¿Habría privado al mundo de un magnífico actor?

Algunas de sus ideas podemos encontrarlas hoy casi intactas en algunos proyectos de ley que pretenden aprobarse en España mientras los españoles estamos distraídos con la hipoteca. Evidentemente, algunas ideas no pasan de “moda”, sólo se las aggiorna, camuflándolas de “progresistas” con mucho talante. 

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