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Una lección de amor (I)

Quiero compartir con vosotros esta historia de amor entre un padre y un hijo.   Una historia basada en el amor por el deporte.

El hijo le preguntó a su padre un día : ¿Papá, formarías parte en el maratón conmigo?, y el padre respondió, ¡Sí! 

Y ambos fueron a la maratón y lo completaron juntos.

Más tarde , padre e hijo fueron  juntos a otras maratones.  El padre siempre decía ‘si’ a las solicitudes de su hijo de ir juntos en las carreras.

Un día, el hijo le preguntó a su  padre: ¿Papá, vamos a participar juntos en el ‘Ironman’?  El padre le dijo “si” también.  El triatlón Ironman abarca unos 3,86 kilómetros nadando en el océano, seguida por unos 180,2 kilometros de paseo en bicicleta, y terminando con unos 42,195 kilometros de  maratón a lo largo de la costa de Big Island. 

Aquí os dejo el vídeo de la llegada:

Imagen de previsualización de YouTube

Ya os seguiré contando algo más de este padre y este hijo.

Casos Extremos

Me llegó por e-mail, y quiero compartirlo.  Porque debemos reflexionar seriamente sobre el daño que nos estamos haciendo al permitir y fomentar el aborto.

¿Qué haría si se encontrara en alguna de estas situaciones?

1.- El padre es asmático, la madre tuberculosa. Tuvieron cuatro hijos, el primero es ciego, el segundo es sordo, el tercero está muerto y el cuarto tiene tuberculosis. La madre esta embarazada de nuevo. ¿Recomendarías el aborto en esta situación?

2.- Un hombre blanco viola a una niña negra de 13 años y queda embarazada. Si fueras el padre de esta joven, ¿Le recomendarías el aborto?

3.- Un predicador y su esposa, quienes enfrentan problemas economicos muy fuertes, ya tienen 14 hijos, son realmente pobres. Considerando su extrema pobreza, ¿Recomendarias que la esposa abortara su decimoquinto hijo?

4.- Una joven esta embarazada; no esta casada y su prometido no es el padre del niño que está esperando. ¿Le recomendarias que abortara?
SI contestaste “SI” en alguna de las situaciones anteriores lee lo siguiente:

1.- En el primer caso el mundo no habría conocido a Ludwig van Beethoven.

2.- En el siguiente caso Ethel Walters, una de las cantantes negras mas famosas de todos los tiempos nunca habría nacido.

3.- En la tercera situación habríass aniquilado a John Wesley, uno de los más grande predicadores del siglo.

4.- Y en el cuarto caso habrías quitado a María y a todo el mundo el regalo más precioso de toda la humanidad: JESÚS.

 

Y la respuesta podría aplicarse a todas aquellas mujeres que simplemente se quieren “sacar un problema” de encima:  podrías estar matando a la futura Madre Teresa, al futuro Pasteur, al futuro Martin Luther King, a la futura Marie Curie.  O simplemente, a tu hijo, ese niño indefenso que hoy te parece una carga, y que mañana podría cargarte a ti, dándote su amor y su cuidado en tu vejez.

Un experto de Harvard da la razón al Papa

En medio del gran escándalo mediático montado por todos los que se mostraron indignados por las declaraciones de su Santidad Benedicto XVI respecto de que el uso del condón no es el remedio contra el SIDA, acaban de salir las declaraciones de Edward Green, experto de la Universidad de Harvard, respaldando al Papa.

Reproduzco a continuación el artículo de El Confidencial Digital sobre el tema:

El máximo experto en Sida de Harvard, Edward Green, da la razón al Papa: “Hay una relación entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor tasa de contagios de Sida”

Pocas horas después del despegue del avión que transportó al Papa a Camerún el lunes pasado, saltó la polémica que ha copado los titulares del primer viaje de Benedicto XVI a África.

A la pregunta de un periodista francés sobre la postura de la Iglesia en torno al Sida, Benedicto XVI respondió que “no se puede resolver simplemente con la distribución de preservativos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución, añadió el Papa, se logrará con la “humanización de la sexualidad”.

Los días siguientes portavoces de gobiernos de Alemania, Francia o España criticaron duramente las palabras del Papa. El secretario general del Ministerio de Sanidad, José Martínez Olmos, “pidió al Papa entonar el ‘mea culpa’ por porque está dando un mensaje contrario a la evidencia científica”.

Ahora, uno de los expertos más acreditados en investigación sobre prevención del Sida dan la razón a Benedicto XVI: “Las evidencias que tenemos apoyan sus comentarios. No podemos asociar mayor uso de preservativos con una menor tasa de SIDA”.

En una entrevista con el National Review Online, Green explica la causa de este fenómeno con el conocido como “comportamiento desinhibido” o “compensación del riesgo”: “Cuando se usa alguna tecnología para reducir un riesgo, como el preservativo, a menudo se pierden los beneficios asumiendo un mayor riesgo que si uno no usara esa tecnología”.

“También me di cuenta de que el Papa dijo que la monogamia era la mejor respuesta al Sida en África. Nuestras investigaciones muestran que la reducción del número de parejas sexuales es el más importante cambio de comportamiento asociado a la reducción de las tasas de contagio del Sida”.

“Sin embargo – argumentaba a finales de 2007 en una conferencia en Sudáfrica – los programas patrocinados por los más importantes donantes no han promovido la monogamia, ni siquiera la reducción de diferentes parejas. Es difícil entender por qué. Imagínense que se pusieran sobre la mesa 15 millones de dólares para luchar contra el cáncer de pulmón. Sin duda tendríamos que estudiar el comportamiento de los fumadores: consejos para dejar de fumar, o al menos reducir los cigarrillos al día”.

Green sostiene que el modelo en la lucha contra el Sida sigue siendo el ugandés, donde el Gobierno adoptó en los años 80 un programa que decía “quédate con tu pareja o sé fiel”. “Allí los programas han intentado modificar los comportamientos sexuales a un nivel más profundo”.

Edward Green, autor de investigaciones en numerosos países de África durante los últimos 20 años, está a punto de publicar ‘Sida e ideología’, donde describe cómo la industria está recibiendo millones de dólares al año promoviendo el uso de preservativos, medicamentos, y tratamientos para el Sida, y es claramente resistente a la idea de que el cambio de comportamiento es la solución.

Vea una muestra de la campaña contra el sida que ha llevado a cabo el gobierno sudafricano:

Para quiénes quieran enterarse de quién es Edward Green, aquí va una breve reseña de su curriculum:

Edward Green es un médico antropólogo con 30 años de experiencia en el diseño, implementación y evaluación de proyectos en países en vías de desarrollo, así como en investigación de operaciones, marketing social, cambio conductal y comunicaciones, educación sanitaria y medicina indígena.

Su experiencia incluye estudios sobre SIDA y enfermedades de transmisión sexual, planificación familiar, cuidados médicos primarios, salud materno infantil, niños afectados por la guerra, nutrición infantil, potabilización de agua, salud medioambiental, biodiversidad y conservación, y programas contra el cáncer.

Edward Green es director del proyecto de investigación de prevención del SIDA de la Universidad de Harvard, y es especialista en integrar los sistemas de sanidad indígena y moderno. Ha sido líder de proyecto en numerosos proyectos USAID.

Además, es autor de cinco libros, editor de un libro y autor de más de 250 artículos en publicaciones médicas especializadas , colaboraciones, participaciones en libros y reportes técnicos.

A ver si a este señor también lo van a llamar troglodita indocumentado y talibán de la sotana…

Carta de un padre

Carta de un padre
«La noticia y la polémica desatada en Italia, con la enfermedad de la joven Eluana Englaro, me ha inducido a escribirle estas líneas. Adelanto que es sólo la opinión de un padre. No pretende polemizar ni menos dogmatizar sobre un tema delicado (quizá de conciencia), y respeto todas las decisiones familiares posibles. Tampoco quiero parangonar el caso de nuestra hija con ningún otro: ni todos los comas son iguales ni siquiera todas las gripes.
 
El coma de mi hija proviene de una enfermedad eminentemente social, una anorexia, que comenzó a los 15 años (5 años peregrinando por distintas clínicas) y que desembocó en tragedia. Lleva así 17 años; hoy ya tiene 37. No ve, no habla y se mantiene con una sonda nasal. Ha conservado parte de sus sentidos: oye música, la tranquiliza y le gusta. Huele el tomillo y la mejorama, que yo traigo del monte y deshecha los olores fuertes, como la piel de mandarina. Tiene tacto y le gusta que la besemos, que juntemos nuestras caras con la suya y se establezca un flujo de calorcito; que rasquemos con suavidad su cabeza y peinemos su brillante pelo castaño. Le gusta oír nuestras voces a su alrededor, y vuelve sus brillantes ojos negros hacia las mismas. No le gusta sentirse sola. Eso lo sabemos seguro; pero no sabemos más, ni tampoco los neurólogos.
 
Nuestra economía nos ha permitido hasta ahora cuidarla en casa, sobre todo con la ayuda de su hermana, que la adora. Hace unos meses iniciamos expediente para acogernos a la Ley de Dependencia, hasta ahora sin resultados.
 
Le hacemos gimnasia, la sentamos en una silla de ruedas, la sacamos para que tome aire cuando el tiempo es bueno. Pero el caso de Eluana Englaro nos ha conmovido.
 
Nuestra familia jamás le quitaría la sonda a Paula y solo de pensarlo se nos ponen los pelos de punta. No estoy hablando de religión ni de conciencia; estoy hablando de AMOR. Nuestra hija es la reina de la casa; la queremos con delirio, le cantamos villancicos en Navidad y le damos unas gotitas de champán. Este año un puñado de nieve recién recogida, para que sienta el frió en sus manos. Hemos tenido que prescindir de muchas cosas, pero ya no queremos recuperarlas, y menos a costa de nuestra «chiquilla».
 
Nos ha enseñado a ser felices con menos.
 
Con mi respeto para todos».
 
Juan Antonio T. M.
Publicada hoy en el diario ABC.

Eluana y el derecho a matar

«… tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me recibisteis, anduve sin ropa y no me vestisteis, caí enfermo y estuve en la cárcel, y no me visitasteis…».

Eluana Englaro (1970 – 2009)

Descansa en paz

Este es un post difícil de escribir.  Por momentos siento que me invade el desaliento cuando veo que los esfuerzos por transmitir valores morales son infructuosos en esta sociedad carente de amor y entregada al placer egoísta y al nihilismo.

Eluana Englaro ha muerto.  A los tres días de habérsele retirado la alimentación y la hidratación -y de manera inesperada- ha fallecido.  Su condición física no hacía prever un desenlace tan repentino.  Sin embargo, en vísperas de ser aprobada la ley que obligaría a restituirle la alimentación, Eluana nos deja.

Terry Schiavo tardó 13 días en morir de inanición.  Eluana sólo tres.

El neurólogo de la Universidad de Udine, Gianluigi Gigli, declaró que su muerte es “sospechosa”.

Alberto Defanti, neurólogo de la familia Englaro y responsable del protocolo de desconexión alimentaria de Eluana afirmó hace escasos días que:

“Eluana es una mujer sana. Nunca ha tenido enfermedades y no ha necesitado ni siquiera un antibiótico. El estado físico es óptimo. Probablemente, y subrayo el adverbio, estará en capacidad de resistir incluso más allá del promedio. Desde el momento de la suspensión (de la hidratación y alimentación iniciada el viernes 6 de febrero) podrían pasar más de 12-14 días. No tiene órganos vitales internos heridos o lesionados. Los exámenes que le hemos hecho en la clínica de Lecco, poco antes de su partida (a la clínica La Quiete en Udine donde se encuentra actualmente) eran perfectos. “

Son demasiados los interrogantes que quedan flotando con respecto al desenlace.  Espero que la justicia -esa que busca la verdad- pueda aclararlos.  Porque el fin no puede justificar los medios.

Pero el interrogante más terrible es ¿cómo hemos llegado a este nivel de desprecio por la vida humana? ¿Cómo es posible que unos padres pidan que se mate a su hija?  ¿Se trata de amor paternal o en realidad se trata de egoísmo? Porque yo puedo comprender perfectamente el dolor de un padre al ver a su hija en estado vegetativo, su impotencia al no poder remediarlo, y la amargura que lo corroe por dentro.  Pero no puedo justificarlo bajo ninguna circunstancia.

Beppino Englaro tenía la opción de dejar a su hija al amoroso cuidado de las monjitas que llevaban años atendiendo a Eluana.    Pero no, necesitaba sentirse “libre” de la angustia que le generaba que su hija estuviera en estado vegetativo, y no paró hasta conseguir que le autorizaran a matarla.  ¿Ahora podrá sentirse en paz?

El amor verdadero no mata, da vida.  Si él hubiese antepuesto el amor a su dolor, nada de esto habría sucedido.

Por último, quiero adherirme a la plegaria del Cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio Consejo para la Salud:

“Que el Señor la acoja y perdone a quienes la han llevado a este punto”

(Nota: ruego se abstengan de hacer comentarios hirientes, irrespetuosos o a favor del asesinato de Eluana, porque no los voy a aprobar.  No estoy de humor.  Gracias)

Eluana y el derecho a vivir

Desde la plataforma Derecho a Vivir (DAV) siempre nos dicen que no existe el derecho a matar, sino el derecho a VIVIR.  Y es verdad.  Ninguna legislación civilizada contempla el asesinato como un derecho.  Sólo en puntualísimos casos en algunos países se lo considera como un castigo.  Pero jamás como un derecho.

Sin embargo, desde hace unos años, asistimos atónitos a un intento de cambiar esos sabios principios, maquillándolos con eufemismos tales como “derecho a la muerte digna”.  Así se hizo hace casi 5 años con Terry Schiavo.  Y ahora intentan repetir la historia con Eluana Englaro. 

Se habla de “encarnizamiento terapéutico” porque Eluana necesita que la alimenten.  Igual que lo necesitan los bebés, los niños pequeños, y muchas personas adultas con discapacidades.  Todos ellos están vivos.  Tan  vivos como Eluana, aunque ella no pueda hablar o llorar cuando tiene hambre.

Eluana respira naturalmente, su corazón funciona sin ayuda.  Está en un coma, es verdad.  Pero sigue viva.  Nos dicen que ni siente ni padece.  Su padre dice que ya no es persona.

Es curioso, porque quien no es persona no tiene dignidad. Y tampoco tendría derechos.  Sin embargo, el argumento para asesinar a Eluana es su “derecho a la muerte digna”. 

Y ese supuesto “derecho a la muerte digna” lo quieren ejercer matándola de hambre y sed, como a Terry Schiavo.  Un proceso que puede durar entre 14 y 21 días hasta que todos sus órganos colapsen y finalmente muera.  Dicen que ella no sufrirá, sin embargo “por si acaso” le van a suministrar sedantes.  Sedantes que dejan entreabierta la puerta a la macabra posibilidad de que sí haya sufrimiento físico para Eluana.  Sedantes que servirán para acallar las conciencias de sus verdugos y torturadores.  Si, verdugos y torturadores, porque dejar morir de inanición a una persona indefensa es un alevoso delito contra la vida humana.

Mucha gente apoya la decisión de Beppino Englaro de terminar con la vida de su hija.  Incluso los jueces italianos. Para todos ellos “no vale la pena vivir así”.  Y se arrogan el “derecho” de decidir por las vidas de otros.   No es baladí señalar que muchos de los que están a favor de la eutanasia, se rasgan las vestiduras y claman al cielo ante la pena de muerte (generalmente sólo cuando la aplican en Estados Unidos).

Mientras abrimos irresponsablemente la puerta al vendaval, no nos damos cuenta que tal vez mañana alguien decida que no vale la pena vivir más allá de los 30 años, o en una silla de ruedas, o enfermo de diabetis, o ciego, o con esclerosis múltiple.  Y entonces, tal vez haya un “juez” que le de la razón a ese alguien.  Y cuando el vendaval se haya llevado por delante nuestra casa, ya será tarde.

 ¿Qué diferencia hay entre dejar morir y matar? Un simple eufemismo, una simple sentencia judicial…

¡Enhorabuena Bristol!

Bristol Palin, su novio Levi y el hijo menor de Sarah Palin

Porque Bristol Palin, la hija de Sarah Palin, ha dado a luz a su primer hijo este domingo.  El niño se llamará Tripp Easton Mitchell Johnston, ha pesado 3,300 kg (7 libras, 4 onzas) y es un bebé precioso según su tía abuela.

Tanto el bebé como la madre se encuentran bien.

Desde este humilde blog, quiero felicitar a Bristol, a su novio y a las familias de ambos por tan bella noticia.

Me alegro desde lo más profundo de mi corazón de que esta vez el amor y la vida hayan vencido a la cultura de la muerte. Y que a un niño -que muchos pudieron considerar como “incómodo”- no se le haya negado su derecho a vivir, que es el derecho más básico de todos los derechos humanos.

¡Enhorabuena, Bristol!

El Gran Duque Enrique a favor de la vida

La gran noticia del día de hoy en Luxemburgo no es la crisis financiera. Lo que parece convulsionar los titulares de todos los periódicos es la decisión del Gran Duque Henri de no sancionar y promulgar la ley de eutanasia aprobada -por ajustado margen- en el Parlamento luxemburgués hace unos meses.

 

 

Los medios de comunicación locales hablan de “crisis institucional” porque el Gran Duque tuvo la “osadía” de usar sus poderes constitucionales según su conciencia.  Y su conciencia le dictaba que no podía legalizar la eutanasia.

Poco importó que este proyecto haya salido adelante por los pelos, en una votación casi empatada.  Poco importó que el Gran Duque tomara tal decisión en defensa de la vida, y en previsión de todos los abusos que se cometerán en el futuro con la aplicación de dicha ley.

La  clase política -con el primer ministro Jean-Claude Junker a la cabeza- han decidido poner en marcha todos los mecanismos para evitar que los principios morales del Gran Duque vuelvan a “estorbar” los propósitos de aquellos que se arrogan la representación del pueblo.  Y han decidido reformar la Constitución luxemburguesa para que el jefe del estado -el Gran Duque- ya no sancione sino simplemente promulgue las leyes.  Y de paso, pretenden instalar un debate en la sociedad luxemburguesa acerca de la conveniencia de mantener vigente la institución monárquica.

Ser honesto y cabal parece que no es algo “bueno” en estos tiempos.   Por eso quiero destacar la acción honesta y cabal del Gran Duque Henri.  Porque en estos tiempos de oscurantismo (aunque algunos los consideren “de luz”), hombres como el Gran Duque Henri se erigen en gigantes.  Él no ha dudado en poner en riesgo su trono por ser fiel a sus principios.

Cinco diputados franceses ya han hecho llegar su felicitación al Gran Duque Henri.  Humildemente desde aquí, quiero sumarme a ellos y felicitar calurosamente a este hombre honesto y corajudo, del que me enorgullezco.

Muchas gracias, Alteza.  De todo corazón, MUCHAS GRACIAS.

 

ACTUALIZACIÓN:

Se ha creado un grupo de apoyo al Gran Duque Henri en Facebook.  Te invito a unirte al grupo y a firmar el  alerta de apoyo de HazteOir.

 

La luz de Ana y Julio sigue brillando

Hoy la cristiandad celebra la fiesta de los fieles difuntos, en que recordamos a nuestros seres queridos que han partido.  Hoy en Misa, el padre Guillermo dio un magnífico sermón de esperanza sobre la muerte. 

Mientras nos dejamos convencer por el materialismo de que todo lo que existe es un puñado de células realizando intercambios químicos, y que cuando cesa la actividad celular, cesa la vida, la realidad parece indicar otra cosa.  Aunque algunos simplemente lo atribuyan a procesos químicos.

Hoy, el padre Guillermo nos invitó a todos a ser como velas.  Velas que se encienden, irradiando luz y calor hasta que se consumen.  Me gustó. 

Y me puse a pensar que algunos serán como enormes cirios pascuales, otros como velitas de cumpleaños.  Pero no es importante el tamaño porque ambos, por el tiempo que tengan asignado, cumplirán su misión cuando estén encendidos, que será la de irradiar luz y calor.

Volví de Misa y me di una vuelta por los blogs de Hazte Oir.  Y me encontré con dos bellísimos ejemplos de vidas que -como velas- irradiaron su luz y su calor hasta el último suspiro.  Me refiero a Ana y a Julio

No tuve la bendición de conocerles en vida, pero tengo la suerte de que parte de su luz y su calor me lleguen a través de los posts de homenaje publicados por la Redacción de HO y por José Carlos Muñoz.

En el día de los fieles difuntos, quiero unirme en la celebración de sus vidas entre nosotros, y en la alegría de su regreso a la casa del Padre.

Ana, Julio:  gracias por haber irradiado vuestra luz y vuestro calor.  Vuestro ejemplo ha tocado muchas vidas, hasta las de aquellos que -como yo- no llegamos a conocerles.

Que Dios los bendiga.

La muerte viaja en barco y Pilar Bardem irá a recibirla

cuando atraque mañana en el puerto de Valencia.

Mientras leía la noticia, comprobaba con horror que la señora Pilar Bardem formará parte de la fiesta que piensan montar los promotores del asesinato más vil y más cobarde: el de los indefensos niños por nacer.  Y no paraba de preguntarme si esta señora hubiera abortado a su hijo Javier, ¿recibiría ahora las caricias y los besos de su hijo?  ¿Habría conocido la alfombra roja de Hollywood? ¿Le habrían dedicado un Oscar? ¿Habría privado al mundo de un magnífico actor?

Cada vez que Pilar Bardem apoya o aplaude a una mujer decide asesinar al hijo que lleva en sus entrañas, ¿no se le representa el rostro de su hijo Javier, recién nacido? ¿No recuerda la felicidad y el gozo que experimentó al darlo a luz; al criarlo y verlo crecer; y al verlo hoy, adulto, guapo y exitoso?

¿Cuál es la diferencia entre Javier Bardem y los millones de niños que ni siquiera llegan a conocer su nombre porque les es negado el derecho a vivir?

Los días 17 y 20 de octubre,  catorce niños serán asesinados en el barco de la muerte.  Catorce niños que no conocerán el cariño de sus padres, ni aprenderán a caminar, ni podrán ganar una medalla jugando al futbol en el colegio.  Ni podrán hacer un dibujo y regalárselo a su mamá. Ni mucho menos ganar un Oscar ante la orgullosa y atenta mirada de sus padres.

Y sin embargo, Pilar Bardem estará allí, aplaudiendo a la muerte. Como cuando aplaudía a su hijo Javier.

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Pro Vida de Valencia también ha conseguido un barco.  Si puedes, únete a ellos mañana. Y si no, envía el alerta a las autoridades para que eviten esta carnicería.