El País publica hoy esta sorprendente noticia-queja:
Al parecer, el machismo de los combatientes de la yihad trae por el callejón de la amargura a las señoras musulmanas. Claro, ellas también quieren participar en atentados.
El número dos de Al Qaeda -Al Zawahiri- decía hace poco tiempo lo siguiente: “hago un llamamiento a las mujeres musulmanas para que no dejen a sus hijos porque ellas no están comprometidas con la doctrina salafista”. “Deben, al contrario, estar siempre dispuestas a satisfacer las necesidades de los muyahidin al margen de la lucha”.
Al parecer, esto no ha caído nada bien entre las miembras islamistas que reclam
an el derecho a la igualdad. A la igualdad de convertirse en asesinas, a morir matando, a ser usadas. Porque así se refería a ellas el jeque Yassin, antiguo jefe de Hamás: “Los combatientes varones se topan con muchos obstáculos. Las mujeres son la reserva de nuestro Ejército. Cuando es necesario las usamos“.
Esta es la realidad de esas mujeres que aspiran a convertirse en combatientes de una guerra sangrienta y sin sentido: la de ser USADAS. Mientras ellas creen estar haciendo su propia revolución feminista detrás de sus velos y sus burkas, lo que se esconde es más de lo mismo: desprecio, sumisión, cosificación.
¿Qué opinarán de todo esto el feminista radical Zapatero y las “miembras” de su gobierno? ¿Abogarán por la “igualdad” a la hora de cometer atentados? No me sorprendería. Tal vez hasta le sugieran a Bin Laden que respete el “cupo” del 40% de terroristas femeninas en sus filas.



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