Finalmente, parece que el lobby anti-vida está comenzando a dar sus frutos. El diario Público ha informado ayer que El Parlamento de Andalucía va a preparar una ley que de “cobertura legal” a los pacientes terminales que decidan interrumpir los tratamientos que los mantienen vivos.
Así, los enfermos podrán ser desconectados de un respirador. Pero la ley va más allá, y también regulará la aplicación de la sedación paliativa.
La consejera de Salud de Andalucía, María Jesús Montero, ha dicho que la voluntad de los pacientes será respetada ”por encima de cualquier otra consideración”, y que el sistema de salud así lo garantizará. En el caso de que el paciente no pudiera manifestar su voluntad, se atendrían en principio a su testamento vital.
Pero el problema se produce cuando ese testamento vital no existe. En estos casos, la decisión será tomada por un comité de ética.
La ley, que Manuel Cháves pretende que sea aprobada durante esta legislatura, se titulará “MUERTE DIGNA”, y desarrollará el artículo 20 del estatuto autonómico andaluz que dice que “Todas las personas tienen derecho a recibir un adecuado tratamiento del dolor y cuidados paliativos integrales y a la plena dignidad en el proceso de su muerte”.
La ley va a definir cada una de las actuaciones clínicas para la “muerte digna”. La Consejería de Salud considera que son seis:
- eutanasia activa (fuera de la futura ley)
- asistencia al suicidio (fuera de la futura ley)
- limitación del esfuerzo terapéutico
- rechazo del tratamiento
- sedación paliativa
- desconexión en caso de fallecimiento (en los transplantes).
Los cuatro últimos supuestos, que son los considerados como “eutanasia pasiva”, serán contemplados en la ley, no así los dos primeros. Por ahora.
Intentarán no utilizar el término “eutanasia” en la redacción del texto de la ley, cosa que no debe sorprendernos, ya que son especialistas en no llamar a las cosas por su nombre; y se permitirá la objeción de conciencia a los profesionales que trabajan en los centros públicos de salud.
Los “intelectuales” de la izquierda mediática más recalcitrante y contraria a los valores morales de Occidente están de parabienes. De hecho, son los únicos que festivamente informan sobre el tema: Público, 20 minutos y El Plural.



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