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Macabro Halloween

Halloween es una fiesta de gran popularidad en los Estados Unidos, no hace falta aclararlo.  Fundamentalmente está orientada a los niños, que disfrutan enormemente las decoraciones fantasmagóricas con calabazas, telas de araña, y monstruos varios, y de los disfraces que usan para jugar a “trick or treat” con sus vecinos, que les permite hacer un acopio de cantidades importantes de dulces.

Sin embargo, este año parece que las cosas van un poco más lejos, y -como podemos ver en las fotos- un vecino de West Hollywood ha considerado apropiado incluir entre sus “monstruos decorativos” a los candidatos John McCain y Sarah Palin, a los que ha colocado en una hoguera y pendiendo por el cuello de una soga.

Seguramente algunos lo encontrarán divertido, y yo -que tengo una profunda alergia a la censura- no lo prohibiría aunque lo considere inapropiado y hasta ofensivo.

Algunos vecinos han denunciado a la policía los hechos, considerándolo un “crimen de odio”, aunque las autoridades han considerado que no alcanza a ese nivel, porque forma parte de una decoración de Halloween.  Aunque sí lo consideran un “crimen de mal gusto”.  Estoy de acuerdo.

Y también estoy de acuerdo con la decisión de respetar el derecho a la libertad de expresión, aunque considere que existen formas más constructivas de expresarse, y aunque la “decoración” moleste a varios.

Los dueños de la casa y siniestros “decoradores” son la pareja formada por Chad Michael Morrisette y Mito Aviles, se justifican con los siguientes argumentos:

“Debería ser visto como arte, y dentro del mes de octubre.  Es Halloween, es tiempo de meter miedo , es tiempo de ser espeluznante”.

Lo de espeluznante lo han bordado.  Lo de “arte” no tanto…

Pero la cuestión de fondo no es el pretendido arte de los decoradores, sino el sectarismo que está invadiendo hasta el tuétano a la sociedad occidental.  Esta decoración macabra y de mal gusto es respetada en el nombre de la libertad de expresión.  Vale. 

Pero, ¿a alguien se le ha ocurrido pensar qué habría pasado si -por ejemplo- un vecino de Scottsdale hubiera colgado del techo de su casa un muñeco representando a  Barack Obama en llamas o ahorcado

¿Cómo habrían reaccionado los medios de comunicación?

¿Cómo habrían reaccionado algunos vecinos?

El escándalo habría sido monumental y a escala planetaria.  Se le habrían echado encima, con titulares llamándolo racista, miembro del Ku Klux Klan, cavernario, fascista, neonazi, asesino y peligro para la sociedad como mínimo.  Habría concentraciones frente a su casa pidiendo la retirada del muñeco, y no descarto que hasta se hubieran producido ataques a su persona y a sus bienes.  Y cualquier lector de buena fe, tenga la orientación política que tenga, seguramente estará de acuerdo conmigo. 

Y para apoyar mi teoría, les dejo un caso práctico: hace un mes unos estudiantes de la Universidad George Fox de Newberg, en Oregon, hicieron la “bromita” de colgar de un arbol del campus universitario una figura de Barack Obama.  El resultado fue la expulsión de los cuatro estudiantes involucrados, y una investigación por parte del FBI sobre si los derechos civiles fueron violados.

En un caso, decoraciones de mal gusto y libertad de expresión.  En otro, expulsión e investigación federal sobre la posible comisión de un crimen.

¿Puede una sociedad ser viable cuando existen dos varas de medir?  ¿Puede una sociedad sobrevivir cuando se pulveriza el derecho a la igualdad ante la ley?

Mucho me temo que la respuesta es NO.

 

Una adolescente “putilla”

Ante los inusitadamente furibundos ataques contra la gobernadora Sarah Palin desde que fuera elegida como candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos, uno tiende a quedarse perplejo.  Siempre provenientes de sectores “progre” o afines.   A veces me pregunto qué quieren decir cuando se autodefinen como “progres”, porque en sus bocas suena totalmente vacía de contenido.  Sobre todo, cuando van de “superados”, de “modernos”.  Y vamos a ver por qué.

Intentaron desprestigiar a Sarah Palin insinuando que había utilizado su poder e influencias como gobernadora para destituir a un policía.  Resultó ser que este policía era su ex-cuñado, y había realizado amenazas de muerte (registradas en una cinta de grabación) contra la hermana de Palin y su propio padre.  Siendo Sarah Palin la gobernadora del estado, y teniendo a su cargo a la policía, ¿cabía esperar a que el policía cumpliera sus amenazas, con una pistola reglamentaria para más?  Tal vez los progres hubieran preferido que le colocaran una pulserita color púrpura (tan del gusto de nuestra ministra Aído), y una vez consumados los asesinatos, volverse contra la gobernadora para decir que no hizo nada por evitar la desgracia.

No tardaron en hacer correr un rumor de que Sarah Palin había tenido un affaire (obviamente de índole sexual) con un socio de su marido. Rumor que tuvo que ser “parado” con una amenaza de juicio por difamación.

Luego trataron de hacernos creer que su hijo pequeño Trig, que nació con síndrome de Down, era en realidad su nieto e hijo de Bristol, y que sus padres habían intentado tapar el escándalo registrando al niño como hijo propio.

Para desmentir este rumor insensato tuvieron que dar a conocer que Bristol estaba embarazada de 5 meses (con lo cual era imposible que hubiera dado a luz a Trig hace apenas 4).  Y volvieron a bramar y maldecir.

Llamaron a Bristol “adolescente promiscua” (slutty teen) y “puta” (whore) por haber quedado embarazada.  Algunos -como el dueño del blog ”Homosecular Gaytheist“- llegan a agregar que es alcohólica además de “putilla”.  Su “pecado” no es haber tenido relaciones premaritales, sin utilizar o utilizando el condón de manera inadecuada, sino haber quedado embarazada y haber decidido tener a su hijo.  Eso las vuelve automáticamente seres denigrantes, tanto a la hija como a la madre.  Probablemente, si hubiera decidido abortar, cargarían también contra ella y contra su madre por hipócritas.   Y si la niña fuera un dechado de virtudes virginales, también cargarían contra ella, por frígida y reprimida.

Se olvidan muchos de los detractores de Sarah Palin y su familia que su “admirado” Barack Obama también fue concebido por su madre cuando tenía 17 años.  Y también era soltera.  Y tampoco lo abortó.

Y mientras se siguen rasgando farisaicamente las vestiduras porque Sarah Palin no ha sido suficientemente vigilante en sus labores de “policía sexual” de sus hijos -cuando ellos proclaman el sexo libre e irresponsable siempre que se realice con condón-, les dejo estas dos portadas de la revista US.  Porque una imagen (de sectarismo) vale más que mil palabras:      

   

La vicepresidenta de John McCain                 Michelle Obama
Sarah Palin                                                  Por qué Barack la ama 
 BEBÉS, MENTIRAS Y ESCÁNDALO