Dicha conmoción fue provocada por esta escultura, realizada por el “artista” alemán Martin Kippenberger.

La obra está instalada en el Museo de Arte Moderno de Bolzano (en el norte de Italia) durante esta semana, y pertenece a la colección ‘Fred the Frog’ de Kippenberger.
El artista se justifica diciendo que la rana crucificada es un autorretrato “en un estado de profunda crisis”.
El obispo de Bolzano, Wilhelm Egger, ha declarado:
“Hoy los símbolos de la fe cristianos son muchas veces despreciados. Hoy, sin embargo, es fundamental que sean respetados, así como los sentimientos religiosos. Una exposición de obras así no ayuda a la paz entre las culturas y las religiones”.
El presidente de la Junta Provincial de Bolzano ha pedido que la obra sea retirada del museo, pues se trata de una “ofensa” y una provocación a la población de la zona (sub tirolesa) que es en un 99 por ciento católica, y algunos políticos han solicitado la inmediata retirada de la obra y la dimisión del asesor provincial de cultura.
La cuestión es que se ha provocado una gran polémica en Italia.
¿Qué habría sucedido en España? Mucho me temo que sólo habrían alzado sus voces las asociaciones ecologistas, mientras algunos medios de comunicación y asociaciones se dedicarían a atacar a la Iglesia si osaba emitir alguna queja.
Y también me pregunto: ¿se habría atrevido el “artista” a realizar una escultura de Mahoma en condiciones análogas a la “rana crucificada”?
Creo que ya sabemos la respuesta…



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