Hace un año publiqué la entrada “Gastos y endeudamiento del Ayto. de Barcelona”, que en su día pasó con dos comentarios. El mío es un blog “sindicado” de Hazteoir, por lo que no aparece en la página de inicio y pocas personas pueden acceder a él, aunque quisiera que todos pudieran hacerlo.
Cuando publico una entrada, queda en un “rincón” de HO poco conocido por los usuarios y como no es mucha mi pericia en difundirlo, tengo poco trabajo en administrarlo.
Hace menos de un mes, empezó un verdadero aluvión de comentarios a esta entrada. Al principio, creí que una escuela o facultad estadounidense estaba haciendo algún ejercicio del que fomaba parte el post referido y quizá, comentar el texto.
Pero ví que poco se lo leían y demasiados alumnos mostrarían pereza para expresarse. Sobre todo, me llamó la atención el hecho de que no había ninguna pregunta sobre una página de datos económicos, ni sugerencia alguna de administrar los fondos presupuestados de otra manera. Tampoco encontraba una postura crítica hacia el Ayuntamiento de Barcelona o hacia mí.
En conclusión: Eran fruto de personas que no habían leído la entrada y su contenido podría casar con cualquier otra que a diario se publican en internet. Copiarlos y pegarlos en un blog sobre los excedentes de alcachofas en Majadahonda sería lo mismo que autorizarlos.
Como llegaron muchos en una noche, cotejé 19 de ellos, encontrando sus puntos en común:
-Lengua: Estaban escritos en inglés o en hebreo.
-Procedencia: 14 de EEUU, 2 de Alemania y 3,desconocida (Los hebreos cuyas características de IP eran un poco extrañas).
-Mail y nick: En lugar de la sencilla solución requerida, presentaban en el nick extrañas “coletillas” que olían a firma comercial, cuando no tenían directamente el nombre de una. Todos daban una web de referencia, además del mail., que siempre era “.com”.
Alabanzas para aburrir, como si hubiera descubierto la pólvora. Todas las que puedan haber recibido a lo largo de la historia Séneca, Cervantes y las empanadillas de Móstoles juntas serían poco,comparadas con mi excelso escrito, debido a una pluma que vuela rauda y elegante sobre los hechos acaecidos. (No veas la faena que haría el traductor para conseguirlo.) Ni en mi trabajo recibo tantas loas por parte de mis satisfechos clientes…
Todo esto puede subir un poco los ánimos y a nadie le amarga un dulce, pero me dí cuenta de que este tipo de commentario no llevaba a ninguna parte, por lo que decidí permanecer a la espera de acontecimientos y no los publiqué.
Al final, llegó uno esclarecedor: Procedente de .com domains y a nombre de order your name.com. Decía en inglés del barrio de Bing translator: “Su nombre se deriva de la comercial, [1] que indica su propósito original para redes de carácter comercial general. Debido a su popularidad, algunos han comenzado a referirse a él como el dominio “común”, especialmente con la reciente llegada del dominio “Bing”.
Esto es, que me han cazado con el punto com y se sirven de comentarios ficticios para intentar meter con embudo la publicidad que se empareja de forma misteriosa con los textos. O que se pretende un trueque de opinión por mensaje publicitario. Tanto da, no lo consiguen.
Por fortuna, me dí cuenta y no he permitido ninguna de estas entradas.
Podéis estar tranquilos, no se ha infectado el blog.
Administradores de blogs:
Sospechad si os llega este aluvión. Puede que la entrada sea muy buena o actual, que despierte un especial interés en una comunidad desconocida. Pero en este caso no se darán las características reseñadas anteriormente, ni aparecerán con la enigmática puntualidad que se requiere para recibir un comentario cada hora o dos horas, minuto más o menos. No me extrañaría que en poco tiempo, estos comentarios se hicieran en español y con IP de aquí, con lo que sería más difícil identificarlos.



Mi amigo Agustín me envía este diálogo por correo electrónico. Ha quedado en la anonimia, al pasar de uno a otro:
Buscando la hora de un funeral en páginas de necrológicas, me he encontrado a Ezequiel. Quisiera rendir especial homenaje a este trabajador, para quien ruego una oración a los lectores y a Dios que le dé su merecido descanso, permitiéndole gozar de su presencia.