
ETA estaba desnutrida y famélica, en los huesos y arrinconada, tras el paso de Aznar por el Gobierno de la Nación. De Juana estaba semi-desnutrido y semi-famélico tras su semi-huelga de hambre. Pero Rodríguez Zapatero, en un noble acto de misericordia, dio de comer a la hambrienta bestia-madre ETA y al semi-hambriento hijo-bestia De Juana.
Los alimentó de la Memoria, Justicia y Dignidad debidas a las víctimas del terrorismo (a las directas y a las indirectas, que somos todos). Un plato fuerte, sin duda, que requiere una digestión reposada. Es por ello que la Fiscalía (la voz de su amo) procura evitarle sobresaltos.
Rodríguez Zapatero se ha revelado como un hombre piadoso. “Dar de comer al hambriento”, y él le dió. Rodríguez El Misericordioso. Los que le acusáis de anticatolicismo no queréis verlo. ¡Fachas, retrógrados, nacionalcatólicos, merengones!. Sectarios, que sois unos sectarios.




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