Archivo Mensual de agosto, 2008

El talante democrático de un presidente sudamericano

Rafael Correa

Cuando se escucha hablar del “cambio” en una contienda electoral en Sudamérica, comúnmente se piensa en una trasformación económica, quizá cambiar un modelo que no gusta, o modificar una política social no competente. Para entender todo ello sólo vasta ver lo ocurrido en las últimas elecciones presidenciales en esa parte de América.

 De más está decir que todas esas promesas de trasformación se hacen y se seguirán haciendo bajo el talante democrático porque siempre los que las hacen se dicen democráticos, es decir que según la Real Academia Española (RAE), son proclives a la participación de los ciudadanos en las decisiones de un gobierno.

¿Ser democrático no es acaso escuchar y tolerar una opinión contraria y dialogar sobre esas diferencias? por supuesto que sí, y es que no solamente los políticos saben que en un sistema democrático hay oficialismo, oposición, gremios sindicales, empresarios, Iglesia Católica y otras confesiones, de todo ello saben todos los ciudadanos pues la interacción entre todos los miembros de una sociedad es de todos los días, y por tanto las discrepancias nunca van a faltar.

Rafael Correa

Pero ¿Qué ha pasado recientemente en Ecuador con el proyecto de Constitución y que tiene que ver con todo esto? Primeramente fue confeccionado por una mayoría oficialista (70 por ciento de escaños tiene el partido del presidente Rafael Correa) y será  sometido a referéndum el próximo 28 de septiembre. Hasta ahí pareciera que no hubieran problemas, sin embargo no todos los ecuatorianos están de acuerdo con la redacción de algunos artículos de la futura Carta Magna, y ahí si que hay más de un inconveniente si se ve que una sola palabra puede hacer la diferencia en el derecho a la vida, en un país donde nunca matar a un no nacido ha sido legal.

Ya hemos dicho que si el mandatario de un país es democrático deberá escuchar y tolerar las diferentes opiniones en cuanto a diversos temas, y si hay discusión sobre el derecho a la vida, tendrá con mayor razón que escuchar las criticas respetables que se den. Rafael Correa no ha hecho eso, al contrario, ha difamado a los obispos y hasta a pedido a los ecuatorianos que no se dejen catequizar. En pocas palabras ha caricaturizado a sus interlocutores

Todo ello es muy lamentable pues por un lado se deja sin discusión el tema central de la crítica, es decir salvaguardar los derechos humanos de todos los ecuatorianos, incluidos los de los no nacidos, y  por otro, el talante democrático del gobernante  se cae por tierra pues al sólo escuchar una opinión desfavorable de su proyecto de Constitución responde con agravios, dejando claro que ser democrático es más que un discurso bonito.