
En las próximas semanas el Supremo Tribunal Federal de Brasil decidirá si da luz verde al aborto de bebés con anencefalia (carencia parcial o total de cerebro). Lo curioso es que el argumento que se esgrime para justificar esta práctica es que los pequeños con esta malformación sólo tienen posibilidades de vivir algunas horas o días. Algo no del todo cierto pues recientemente los brasileños quedaron sorprendidos con la historia de la pequeña Marcela de Jesús Ferreira, quien vivió con este problema un año, ocho meses y doce días. Se imaginan, rompió todos los pronósticos.
A Casilda Galante Ferreira, madre de Marcela de Jesús, los abortistas insistentemente le dijeron que tener a su hija con esa enfermedad sólo le causaría un gran sufrimiento. “No podrá con la impresión de tener un bebé así”, le aseguraban. Sin embargo la realidad ha sido otra, pues ella cree que el nacimiento de la pequeña fue un gran regalo, incluso cuenta que todo el tiempo trascurrido desde su nacimiento fue realmente grandioso.
¿Se tomará en cuenta en el debate el caso de esta niña? Si la motivación es el dinero (el aborto es un negocio millonario en cualquier parte del mundo, eso es indiscutible) entonces lo más probable es que los miembros del tribunal se tapen lo ojos ante las evidencias. La ministra de Políticas para la Mujer, Nilcea Freire, apunta en ese sentido, pues ha pedido no sólo despenalizar el aborto de bebés con anencefalia sino reconocer esta práctica como un derecho de las mujeres, es decir sin excepciones.

Freire también ha mencionado que la mujer debe tener la “libertad” para decidir sobre su propio cuerpo ¿Y que pasa con el del bebé? Con este tipo de argumentos ya nos imaginamos lo sesgada que se tornará seguramente esta discusión.
Lo que está claro es que legalizar el aborto en el caso de niños con malformaciones es abrir una ventana peligrosa para extender la práctica en todos los casos. Además una vida, sean cual sea las circunstancias que la rodean, siempre es única e irrepetible y por tanto valiosa. Lo que ocurre es que en un mundo materialista donde se dice que sólo el que está sano “sirve” es impensable que a un pequeño que tiene escasa esperanza de vida se le de la oportunidad de nacer. ¿No nos estamos deshumanizando al fiel estilo de la política eugenésica del nazismo que tanto criticamos en el pasado y en el presente? Bien vale la pena analizar esta pregunta amigos.
Aún no nos explicamos como puedo vivir tanto tiempo Marcela de Jesús. Sin embargo creemos que su vida señala un rotundo no a practicas antivida con niños con malformaciones. Vivan poco o mucho, eso no lo sabemos, pero sí comprendemos con el ejemplo de la pequeña que bien vale la pena que vivan. Apostemos por la vida.




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