Hace unos días el mundo entero celebró con alegría la llegada de la Navidad, y bueno seguimos celebrando porque aún estamos dentro de la llamada octava de este gran tiempo. Ahora, vísperas de terminar el año, muchos se aprestan a celebrar por todo lo alto la llegada del 2009.
Celebrar la venida de un nuevo año no tiene nada de malo, de hecho es motivo de alegría porque en cierta manera está empezando una nueva etapa en nuestras vidas. Nuevos proyectos y sueños están en nuestra mente y es genial esperarlos.
Si embargo, más allá de eso, el año nuevo es también un cambio de número, en este caso cambia un 8 por un 9, ese es la gran trasformación que en buena parte ocurre. Nadie dice que no se celebre la llegada del 1 de enero, por supuesto que sí, y claro que podemos divertirnos. El punto está en afirmar que la razón de nuestra celebración en el último día del año es de tanta importancia como la del día en que conmemoramos el nacimiento de Jesús.
Sólo entendiendo la llegada del Salvador podemos comprender mejor la envergadura de la celebración navideña. Nos dice el apóstol Juan que desde el principio la palabra siempre existió y era Dios, y que luego posteriormente esa palabra, es decir Dios, se hizo carne y habitó entre nosotros, para enseñarnos a ser verdaderos hombres.
¿Se imaginan? Dios se ha hecho hombre y nos ha enseñado a ser sus hijos. Esa es la noticia más grande que se ha podido dar en la historia. No hay otra que se le comparé. Que quede claro entonces, siempre conmemorar ese hecho grandioso y real en Jesucristo es de una alegría impresionante que nada lo puede superar.
Ya vemos claramente entonces cual es el motivo de nuestras celebraciones en estos días. Año nuevo, vida nueva, pero justamente es nueva la vida porque Dios está entre nosotros. A celebrar cada fecha como se debe, pero no nos alejemos de lo que ha sido desde su nacimiento el gran vuelco para nuestra vida.
Bueno aprovecho para saludar a todos mis gentiles lectores, muchas gracias por sus comentarios, de verdad que todos ellos me alientan para seguir escribiendo, estén o no de acuerdo con lo que yo escriba. Mis mejores deseos para todos ustedes en este 2009.
Dios los bendiga.
















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