Realmente interesante lo mencionado recientemente por el Presidente de Morality in Media, Robert Peters, en una conferencia en Estados Unidos sobre la pornografía. La conclusión que podemos sacar al escucharlo es simple: El verla trae consecuencias, y para nuestra poca fortuna, nada buenas.
Este norteamericano dice cosas muy interesantes, y lo menciona desde su terrible experiencia. Desde pequeño tuvo acceso a la pornografía porque su padre tenía tres cajas con revistas de este tipo. Posteriormente incluso llegó a escribir sus propios relatos pornográficos.
Y como sería de fuerte la adicción por el material obsceno que Peters confiesa que en sus peores momentos fumaba como una locomotora, tomaba como un pez y compraba regularmente revistas pornográficas. Escúchelo bien; Le tomó un año dejar de tomar, dos años dejar de fumar y siete años dejar el consumo de este material tan nocivo.
Es importante también destacar que un hombre adicto fue antes un niño sano psicológicamente, moralmente y espiritualmente. ¿Cuánto mal puede hacer exponer a los más pequeños a este tipo de material? Padres, atentos a lo que ven sus hijos.
Otro punto importante que menciona este experto norteamericano es el referente a las consecuencias en el matrimonio. Explica por ejemplo que la adicción del esposo puede y de hecho afecta negativamente la unión conyugal de muchas maneras. Por ejemplo; el esposo puede perder el interés sexual en su esposa, o actuar sus fantasías alimentadas por la pornografía con su cónyuge, o en vez de ella con una prostituta. Puede también gastar mucho dinero alimentando su adicción. Incluso si esta no destruye el matrimonio, puede causarle al cónyuge inocente mucho dolor”. Realmente terrible.
De los agresores sexuales también se habla. Los medios de comunicación son los primeros en denunciar a los violadores pero bien que en sus contenidos (películas, fotos, textos) propagan el material obsceno, logrando al corto o mediano plazo la gestación del agresor que luego se criticará.
Ya lo saben, la pornografía trae consecuencias realmente nefastas, la única manera de librarse de ellas es simplemente evitarlas. Créanme que no hay otro camino.











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