Archivo Dario de 22 junio 2009

¿La presencia del demonio me debe preocupar?

La caricatura de Hollywood quita peso al demonio

Muchas veces hemos oído hablar de él por qué es mostrado de manera caricaturesca en distintas películas de Hollywood. Es la cinematografía la que nos inculca que debemos tenerle miedo por sus poderes extraordinarios. Tiene poderío, eso nadie lo niega, pero más está el mismo en diversas trampas que nos pone para alejarnos de Dios. También tiene diferentes nombres: lucifer, satanás, belcebú, metatrón, diablo y claro más conocido y usado es el término Demonio. Pero ¿existe? ¿nos afecta?

Bueno empecemos con lo más fácil. El demonio existe y busca siempre atacarnos de la manera más inteligente, nunca evidente, su ataque es con mucha astucia, buscando que lo malo parezca bueno o apetitoso a nuestros sentidos. La mayor victoria de este ser tan inmundo es que creamos que no existe, que es un invento de la Iglesia. Si pensamos eso, entonces hemos perdido la batalla.

No es un cuento. Jesús mismo lo dice, existe el mal, existe el pecado, existe el demonio que impide que oyendo podamos entender, que viendo podamos ver. Cuantas veces hemos hecho lo que no queríamos hacer, o quizá nos sentimos muy mal ante un suceso ya consumado.

El diablo nos susurra muchas veces constantes sugerencias, nada buenas para nosotros. Pongámonos a pensar en cada uno de nuestros pensamientos, cuantos nos llevan al bien y cuantos al mal. Nuestros anhelos tienen que ser grandes. De eso todos estamos de acuerdo. Pero cuando el indeseable se mete en nuestra imaginación, porque tiene esa posibilidad, nos lleva a caminos oscuros. Imaginándonos cosas podemos llegar también al mal, a lo que nos perjudica, eso nunca hay que olvidarlo.

El acusador, así también se le llama, es la fuerza del mal que nos quita el amor, que nos arranca de la cabeza  las convicciones, que pone en el corazón odio, envidia, rencor; que trae pensamientos que nos hacen daño. Recordemos que él ya está condenado, pero quiere llevar a la condena eterna a muchos más.

El maligno existe, tengamos siempre en cuenta su presencia. Sepamos también que su poderío no es mayor que el de Dios. Con el Todo Poderoso lo podemos todo, en su presencia el demonio pierde fuerza sobre nosotros. 

La vida es una batalla porque satanás nunca descansa hasta vencernos. Si admitimos que estamos en una lucha, fácil será entonces ubicar al enemigo. Atentos.