Cometí un grave error ¿ahora qué hago?

 

Ante el error sólo queda reconocer la falta

Muchas veces se dice que errar es humano y que perdonar es divino, pero ¿Cuántas veces no aceptamos en nuestra vida los errores, lo que hemos hecho mal?

Ciertamente en repetidas ocasiones cometemos faltas o las cosas no salen como las habíamos planeado. En el trabajo, en el hogar, en los distintos ámbitos, siempre podemos errar y el problema muchas veces está en que no reconocemos la falta.

Todos nos equivocamos, no hay que ser de otro mundo para comprobarlo, pero ¿Cuánta angustia acumulamos cuando nos reconocemos que simplemente nos hemos equivocado? Muchas veces por temor no decimos nada ante un error que pudo dañar a otras personas, quizá temíamos la reacción del afectado.

Pensemos bien las cosas, y reconozcamos nuestros errores, hacerlo nos hará ahorrar tiempo y en cierta manera desarmar a quien tengamos que rendir cuentas.

El otro día un amigo me comentaba que había cometido un error en su trabajo, pues no había hecho una cosa acertadamente. Esto al final había retrasado el proceso de producción de la empresa. Lo que hizo no fue otra cosa que reconocer su equivocación ante sus superiores y grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta que tras la humildad demostrada surgía una nueva oportunidad.

La humildad es vivir en la verdad, es decir reconocer que nos hemos equivocado. La misma nos lleva a reconocer nuestra fragilidad y a desterrar de nuestro accionar la soberbia.

Si no hay humildad hay soberbia, creeremos entonces que estamos bien, que no nos podemos equivocar, que ya hemos llegado a la meta de la vida.

Nada de falsas perspectivas de uno mismo, reconozcamos nuestras faltas y demos el paso para seguir creciendo, porque el grande siempre se hace pequeño. No lo olvidemos.

1 Respuesta a “Cometí un grave error ¿ahora qué hago?”


  1. 1 Juana de Arco

    Genial y verdadero lo que dices.
    Recuerdo una frase de un santo que dice: “La soberbia muere horas más tarde de haber muerto nosotros”. Lo que significa que la soberbia nunca nos dejará en esta vida, y que la humildad consiste no en creer que no se tiene soberbia o que se ha llegado a eliminar, sino en reconocerla y luchar por mejorar, pero con la ayuda del Señor, pues sin El todo será fallido.

    Un saludo

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