
La segunda vuelta que se disputará en Chile el próximo 17 de enero está verdaderamente polémica. Si bien Sebastián Piñera de la Coalición por el Cambio tiene más posibilidades de triunfo que Eduardo Frei de la oficialista Concertación, nada está dicho finalmente. Lo que sí llama mucho la atención es que para ganar votos muchos parecen estar dispuestos a vender su alma al mismísimo diablo, y para comprobarlo sólo basta ver como la Democracia Cristiana, con tal de asegurarse un triunfo, está dispuesta a hacer alianza con el siempre antagónico Partido Comunista.
En Chile gobierna desde hace casi 20 años la Concertación de los Partidos por la Democracia, integrada por socialistas de diferentes matices y demócratas cristianos, y el resultado ha sido desarrollo económico liberal y políticas sociales bastante puntuales. En primera vuelta el comunismo ha logrado el 6 % de los votos y claro para los oficialistas todo trigo es limosna a la hora del balotaje decisivo.
Si uno chequea los postulados de la Democracia Cristiana encontrará que estos intentan acercarse a lo establecido en la doctrina social de la Iglesia Católica. Entonces ¿Qué hacen juntos el agua y el aceite? Es cierto que los comunistas tienen derecho a dar su opinión, y por eso es importante que luego de 37 años hayan vuelto al parlamento. Pero, pensemos bien que para hacer co gobierno es más que importante no sólo coincidir en votos sino en ideas.
A Frei le falta carisma, eso es indudable y le faltan votos. Sacó el 29 % de los mismos el último domingo pero tampoco se trata de hipotecar los principios para ganar ¿Acaso alguien puede asegurar que no se quiebren principios a la hora de prometer “bondades” a los comunistas.
Los líderes de la Concertación sabían que Frei no era garantía de triunfo a la ahora de elegirlo. La elección fue más bien para complacer a la Democracia Cristiana que amenazó con abandonar el pacto si no le correspondía el cupo de candidatura presidencial. En las últimas elecciones chilenas los candidatos al cargo más importante del país correspondieron a representantes socialistas; Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.
Bueno, sea como sea, la unión entre comunistas y demócrata cristianos no irá bien en el futuro. Y es más me atrevo a pronosticar que si el oficialismo no gana esta vez la elección, no sólo se terminará desmembrando sino que en medio de ese barullo la DC terminará por unirse a la Unión Nacional Independiente y Renovación Nacional, que no sólo son el sustento de la candidatura de Piñera sino que también comparten más de un principio con los cristianos gobiernistas. Veremos.




creo que el conglomerado democrata no permitira y varios democratas partiran apoyar a piñera