
Los gastos siempre están presentes y el problema no está en hacerlos sino más bien en si los mismos son siempre necesarios. Todos, absolutamente todos, queremos ahorrar dinero, y el inconveniente principal para lograrlo es no saber como hacerlo. A continuación veamos algunas pautas que seguramente beneficiarán nuestra economía. Mucha atención por favor.
Comprar con inteligencia. Antes de realizar cualquier adquisición, pregúntate cuántas horas de tu trabajo supone comprar eso. Quizá si lo buscas por Internet lo puedes hallar más barato, no pierdas esa oportunidad.
Pequeños gastos diarios. Desayunar o almorzar fuera de casa, o unas copas pueden suponer, en su conjunto, un mayor gasto en nuestro presupuesto. Piensa que se puede remplazar.
No tanto lujo. Otras cosas como la televisión por cable, el teléfono móvil con todos los extras, entre otros, son lujos que queremos pero no necesitamos. Puedes optar por los paquetes económicos, esa es una buena alternativa.
Haz rendir tu ahorro bancario. Busca un banco que no te cobre comisiones y te ofrezca una buena rentabilidad en tus diferentes cuentas.
Revisa tus deudas. Ajústate a un presupuesto y por su puesto no gastes más de lo que tienes. A veces habrá la tentación de gastar más, no dejes que la misma te gane, ten en cuenta que si vuela tu presupuesto comprometes tu futuro.
Compra en los mercados o supermercados. Has una compra al mes en vez de varias para ahorrar en transporte. No olvides también que lo más caro suele colocarse en los estantes a la altura de los ojos.
Economiza con el automóvil. Si la ruta es corta, usa el transporte público. Si vas a hacer un viaje, planifica el trayecto más económico y comprueba el estado del tráfico.
Ahorro en la imagen personal, no seas tan vanidoso. Compra ropa en época de rebajas y lo que realmente vas a usar.
Si no te enfermas, ahorras. Deja el tabaco, el alcohol, los aperitivos fritos o salados y cualquier cosa que no le haga bien a tu salud. No olvides de hacer ejercicio por tu propia cuenta, así ahorras en matriculas de gimnasios.
Finalmente no dejes que la publicidad te gobierne, la misma quiere que compres muchas veces lo caro e innecesario. De esa manera pierdes centavos que sumándose en diferentes ocasiones pueden ser una gran capital.
Ahorrar está en tus manos, depende de ti.




Buenas noches, d. Alejandro. Ud. dijo: “Haz rendir tu ahorro bancario. Busca un banco que no te cobre comisiones y te ofrezca una buena rentabilidad en tus diferentes cuentas”.
Pues como no sea así en Perú… Porque en nuestro país, antes llamado España, el problema es que los bancos no fomentan el ahorro: te meten por las narices la tarjeta de crédito quieras que no, lo que quieren es que gastes y gastes, no les interesa el ahorro. Creo, aunque no entiendo nada de economía -nuestro presidente, tampoco y ahí está-, que una de las causas de la crisis es precisamente esa, el vivir no ya al día, sino quince por delante…
Por ponerle un ejemplo, mi banco… Bueno, sí, lo voy a decir, que se aguanten: el del demonio, el de SAnTANder, me llamaba a mi casa a horas intempestivas, que me llevara su tarjeta de crédito, que es gratis, que a dónde voy con la de débito y bla, bla, bla… No diré, eso no, a dónde les dije que se fueran cuando ya me llamaron a la vigésimo quinta vez para lo mismo. ¡Que no la quiero, ea! ¡Que no, que no y que no, banquero del diablo! ¡Que sí, que es gratis, ya lo sé! ¡¡¡ PERO QUE NO LA QUIEROOOOOO…!!! Qué sofocón… A los tres días recibí en mi casa la tarjeta de crédito por correo: llamo al servicio de 24h para cancelarla y me dicen que no pueden, que la anule de 9.00 a 20.00, de lunes a viernes, llamando a un número, otro, de pago… Estoy armándome de paciencia aún para llamar, porque graban las conversaciones y temo decir algo inconveniente, que pueda ser objeto de delito.
Lo siento, d. Alejandro, pero ¡tenía que desahogarme! Sólo indicar que, aunque estoy totalmente de acuerdo con sus sanos consejos, los buenos propósitos son difíciles de perseverar: demasiada publicidad, demasiadas sesiones de hipnosis en TV, radio, Internet, las luces de la calle -¡Cuánto más en estas fechas, donde nos han robado la Luz que importa en estas celebraciones-, y un largo etcétera.
Pero yo no me rindo, reciba un cordial saludo.
Muchísimas gracias por las sugerencias, realmente acertadas.
Me recuerda que quería cambiar de banco debido a las altas comisiones que me cobraban con según qué operaciones.
El recuerdo de lo que nos cuesta ganarlo y la diferenciación entre lo superfluo, conveniente o necesario ayuda de veras a la hora de realizar un gasto, evitando así un dispendio compulsivo o precipitado.
Efectivamente muchas veces los bancos buscan que uno gaste con las tarjetas de crédito, pero está en nosotros rechazar esas presiones