
Hoy dejo diversos temas que toco habitualmente en este blog para expresarles mi tristeza por lo ocurrido recientemente en Chile, tras el fuerte terremoto de 8,8 en la escala de Richter, que ha dejado hasta el momento incalculables muertes y daños materiales. Y claro la pregunta de muchas personas en el mundo está referida a las razones por las cuales pasan estas terribles cosas. Por eso suelto la siguiente interrogante: ¿Es un castigo de Dios el sismo ocurrido en el país más emergente de Sudamérica?
¿Qué piensan ustedes amigos? Yo me atrevo a decir que no, porque Dios es amor. Al verlo crucificado no tengo duda de ello, además la vida de Jesús es fascinante. Sin embargo si se descarta a un Dios cruel que quiere la destrucción de todos, entonces asalta en nuestra mente: ¿Qué nos dicen todas estas cosas?
Para empezar, está más que claro que no somos inmunes a las desgracias y por ende a la muerte. Esta puede venir en cualquier momento, quizá, como ocurrió en Chile, en el tiempo menos esperado.
Si la muerte es una posibilidad para todos (creyentes, no creyentes, agnósticos, etc), entonces procuremos hacer las cosas bien para llegar a ese momento de la mejor manera.
Cuando veía las imágenes a través de la televisión me conmovía profundamente. Ver tanta destrucción y tantos damnificados es algo que no deja indiferente a nadie. Más allá de culpar a Dios por esta catástrofe, la peor después del terremoto de 1960 en Valdivia, la situación de emergencia me hacía ponerme a pensar es lo afortunado que soy al poder vivir y lo feliz que puedo ser si verdaderamente aprovecho mi existencia en este mundo.
Otro punto que se toca mucho cuando ocurre este tipo de desgracias es sin duda el tema de la solidaridad. Quizá está situación puede ser una oportunidad para que el mundo entero sea verdaderamente solidario, olvidándose de cosas triviales y más bien poniendo atención en las diversas necesidades de los chilenos. Conforme pasen las horas se sabrá exactamente la maginitud del desastre.
Ahora, la comunidad internacional tiene un rol muy importante. Si todos los países colaboran de manera generosa, entonces las cosas irán mejor para todos. Debo reconocer que el papel jugado por la presidenta Michelle Bachelet es muy positivo. Se puede estar en desacuerdo con algunas medidas de su gobierno, pero no se puede obviar su accionar rápido y eficiente ante el desastre. Y del presidente electo, Sebastian Piñera, no se puede decir menos, pues se ha puesto a las ordenes del gobierno saliente para aliviar el trago amargo de todos los afectados.
Pero bueno, no nos desviemos del tema planteado ¿Ustedes qué piensan? ¿Dios envía castigos a algunos países?












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