
Más de una persona me ha preguntado sobre la vocación a la vida sacerdotal y consagrada y yo siempre he dicho que es un camino extraordinario, de felicidad y de realización personal. Sin embargo es bueno también mencionar que algunas personas por diferentes motivos caminaron un tiempo bastante largo hacía ese destino y por distintas razones finalmente se dieron cuenta que ese no era su camino ¿Qué deben hacer? ¿Qué pasa con ellos finalmente?
Para empezar hay que decir que quien deja el camino al sacerdocio porque finalmente se dio cuenta de que su destino era el matrimonio no lo tiene fácil, más aún si transitó durante mucho tiempo por la vida religiosa. Es importante entender que las cosas no son fáciles, no por pesimismo sino para saber que se necesitará de Dios y los amigos para una especie de reinserción en la sociedad.
Una vez reconocido eso, se tendrá una mayor claridad sobre lo que se debe hacer. Es importante contar con los amigos más cercanos y no encerrarse. Si uno se encapsula pues tiene pocas posibilidades de llevar de la mejor manera este momento. No Hay que olvidar que este tipo de situaciones derivan en un gran duelo, duelo porque por mucho tiempo se tenía claro lo que se tenía que hacer, es más se soñaba con eso y el cambio que viene tras la decisión es algo drástico, algo que deriva en una humana tristeza.
Justamente para que esa tristeza se maneje bien es bueno contar con la familia y los amigos más cercanos. Porque es normal que hayan vacíos, que hayan momentos de nostalgia. Es relevante compartir esos momentos, sacar lo que uno verdaderamente siente para no guardarse nada. Evidentemente siempre habrá el amigo de más confianza, él que pueda ayudar mejor ante esta situación.
Algunas personas me preguntan sobre las razones por las cuales estas personas se alejan de la gente que siempre los vio, que siempre los acompañó. Es importante entender a la persona y no juzgarla. Primero el joven tiene que adaptarse a su nueva vida y obviamente estar plenamente identificado con la misma para poder quizá volver a los mismos entornos. Es un poco el hecho de que él se acostumbre y los otros lo dejen de ver como religioso y asuman con naturalidad su nuevo rol.
Creo definitivamente que la fe es súper importante en este momento. Si la persona tiene a Dios debe seguir de su mano para no caer en la desesperanza, en esa que oscurece el horizonte.
No está demás decir que los grupos religiosos que albergaron a la persona que ya no caminará al sacerdocio deben ser solidarios y hacerle un seguimiento. Estuvo tantos años con ellos y merece la ayuda de por lo menos alguno de su otrora grupo.
Queda claro que hemos hablado de las personas que nunca llegaron a ser sacerdotes, que estaban en el camino. Es importante aclararlo porque personalmente no estoy de acuerdo en vulnerar compromisos definitivos ni en el matrimonio ni en la vida religiosa.
No puedo dejar de decir que las vocaciones al sacerdocio y al matrimonio son totalmente distintas. Por ello quien pasa de la primera a la segunda pues tiene que hacer un gran cambio que tomará su tiempo pero que finalmente se logrará si se va con Dios y se tiene paciencia.
Algunos dirán que estas personas perdieron su tiempo. Creo que siempre hay una razón por la cual pasan las cosas. Independientemente de la evaluación que tengan que hacer las instituciones religiosas para albergar por tanto tiempo a una persona que finalmente toma otro camino, creo que el amor es lo que hace más maravilloso a una persona y si se adiestró en eso durante tanto tiempo nunca podrá ser un tiempo perdido.
Ya en el final el influyente 77 te pregunta: ¿Por qué crees que lo que parecía definitivo no lo es finalmente?











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