Archivo Dario de 15 abril 2012

¿Qué hay detrás del esfuerzo de una renombrada pianista peruana?

Recientemente tuve el gusto de reunirme con la prestigiosa pianista peruana María Del Carmen Espinosa Sayán que me ha dejado una excelente lección de sencillez, perseverancia y alegría de gozar con su profesión a tiempo y a destiempo y enseñarnos que muchas veces poco o nada valoramos el enorme esfuerzo que hay siempre detrás de un concierto de este tipo.

Camin, como la llaman sus amigos más cercanos, tuvo afición por el piano desde pequeña. Sin embargo ella misma reconoce que ese tiempo no le dio el verdadero espacio que necesita este arte. Ella luego supo después que su vida era el piano y por eso se fue a los Estados Unidos a estudiar un pregrado y un post grado en esa materia. Dedicó seis años a los estudios. Le costó al principio mucho esfuerzo por lo que conté hace un instante pero luego pudo nivelarse y ser toda una profesional.

Esta pianista peruana que dedica su tiempo a la docencia universitaria en la Pontificia Universidad Católica del Perú, al dictado de clases particulares y a preparar un concierto anual durante más de 8 meses, es verdaderamente feliz cuando habla de lo que hace. Camin dice: “Lo importante es hacer lo que te gusta, porque haciéndolo lo harás muy bien”.

 Espinosa Sayán es muy sencilla cuando revela que no somos perfectos y que un pianista puede equivocarse en un concierto. Usted dirá ¿Cómo es posible ésto? Pues sí es posible porque todos en cualquier profesión nos equivocamos. “En el caso del pianista”, dice Camin, “no debe notarse”. Ella me decía que sus alumnos la felicitaban por su presentación y le preguntaban si se había equivocado. Ella entre sonrisas les decía: “Sí hubieron algunos errores pero ustedes no se han dado cuenta porque de eso se trata”.

El piano es una disciplina tan fuerte como el ballet o la natación. Todos los días se tiene que practicar para hacerlo mejor y dar lo mejor a los alumnos y al público. Justamante hablando de los primeros la pianista dice que no es conveniente obligar a un niño a estudiar un instrumento musical porque si es así tarde o temprano lo abandonará o lo que es peor no lo hará bien.

Camin me ha hablado de que los pianistas no son robots porque cuando tocan una pieza no la tocan igual. El hombre o la mujer del piano deben transmitir algo diferente en cada concierto, deben conectarse con el público y dar lo mejor de sí mismos.

Un artista es diferente porque no toca un mismo piano y por ende los sonidos son distintos. Además el estilo de cada pianista es particular, eso hace diferente lo que perciba el público. Se trata de interpretar una pieza, de transmitir emociones, y eso marca la diferencia entre uno y otro.

María Del Carmen Espinosa Sayán  me habló de su profesión alegremente. Cuando me decía que le apasionaba lo que hacía era totalmente creíble, eso se ve claramente en la actitud de la persona.

Esta renombrada pianista que ha participado en varios conciertos deja claro que seguramente muchos de los niños que recién empiezan sus clases de piano de manera particular no serán nunca pianistas. Sin embargo lo importante es que sepan con el tiempo valorar este arte y entender que hay un trabajo de meses para una presentación que debe ser auténticamente valorada por los ciudadanos de un país.

Si quieres más detalles de la hoja de vida de nuestra invitada de este post pincha aquí.

Ha concluido el café con Camin y el influyente 77 afirma que el esfuerzo de tantos años han hecho a una gran artista que dará siempre que hablar por su sencillez, talento y felicidad.

Ya en la pregunta de rigor quien escribe dice: ¿Crees que valoramos el esfuerzo de los pianistas en nuestros países?