¿Cómo doy mis primeros pasos como papá?

Cuando se da el matrimonio lo más natural es que el anhelo del hombre y la mujer por ser padres crezca. Eso no tiene nada de raro pues una de las misiones de la unión matrimonial es cuidar y educar a los hijos que Dios tenga bien a dar. Pero claro, la pregunta que muchas veces los hombres nos podemos hacer es si realmente es mi momento y si ya estoy listo para ser padre.

El estar listo o preparado para cuidar a los hijos no es como las matemáticas, es decir no es exacto. Muchas veces los hijos llegan planificados y otras veces no es así. En todo caso nadie está preparado para ser padre porque es una nueva experiencia, una nueva aventura de la apasionante y larga vida.

Hay jóvenes padres que de buenas a primeras la paternidad se convirtió en una gran oportunidad de cambio. Quizá el mirarse y mirar sólo sus intereses era primordial. Ahora con la nueva criatura, todo cambia. El pequeño o la pequeña necesitan de nuestros cuidados, de nuestro amor, de lo que antes no pensábamos dar.

Cada momento, cada paso del hijo es algo verdaderamente hermoso si lo entendemos como un regalo de Dios que nos permite llevar buenas personas a este mundo.

No se trata de ser perfectos, porque nadie lo es. Pero si es importante dar lo mejor de nosotros mismos para ser generosos con los hijos. Ellos lo agradecerán eternamente porque verán que sus padres les dieron lo más importante, la valoración, los cimentos para la futura vida.

El amor de padre es algo natural, va surgiendo al mirar al hijo, al cargarlo, al llevarlo a la cuna, al velar su sueño, al darle de comer, al hacer lo que nos resulta a veces imposible.

Es una responsabilidad gigante la que tiene un hombre cuando es padre porque quienes son el futuro de este mundo son los hijos. La responsabilidad también viene acompañada de ser generoso, porque el amor es generoso.

Si eres padre, dale un beso a tu hijo y dile que lo quieres, es importante que lo sepa pero que también lo sienta.  No dejes de darles tiempo porque eso que dejas de hacer difícilmente volverá a repetirse.

En cuanto a regañar, quizá la situación más difícil por la que se atraviesa, ten mucha prudencia  y ve más allá de los hechos. Se puede ser firme sin ser autoritario, sin ser de muchos consentimientos que vulneren el orden de la casa.

Piensa siempre en lo mejor para tu hijo. Lo mejor no necesariamente es lo que más le gusta. Eso es importante que lo tengas en cuenta.

Finalmente ten en cuenta que tanto tú como tu esposa deben trabajar en conjunto para que la educación de los hijos vaya hacia buen puerto. Nunca se desautoricen, eso a larga destruye el principio de autoridad y la armonía en el hogar.

Y bueno  esta vez la pregunta del influyente 77 es: ¿Cuál es la mejor manera de demostrarle a tu hijo que lo amas?

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