
Definitivamente estamos en los tiempos en donde más se usan las promocionadas tarjetas de crédito para adquirir diferentes productos o servicios, sin embargo antes de usar el llamado “dinero plástico” debemos pensar una y otra vez si es sensato hacerlo.
El problema es que en un principio puede resultar interesante utilizar el crédito que los bancos brindan ahora exageradamente. Pero después si analizamos bien las cosas, quizá no fue una buena decisión endeudarnos por algo que pudimos comprar con efectivo. El uso de la tarjeta de crédito debe ser únicamente cuando nos ajustamos a una sola cuota, para de esa manera evitar el alto interés.
Si es algo muy caro lo que queremos comprar, es mejor pensar en un préstamo bancario y elegir el banco que nos de la mayor ventaja. Otro punto importante es no tener un abanico de tarjetas de crédito. Hacerlo puede ser fatal no sólo porque nos desordena económicamente sino porque corremos el riesgo de cargar varias deudas que pueden hacer que se multipliquen los intereses.
La publicidad, en especial la televisiva, ha hecho que muchos crean que usar el crédito es tan simple como comprar con un billete de 50 dólares. Creen que los intereses no son tan altos y que se puede comprar sin preocupación. Hay que informarse un poco y entender que las cosas salen mucho más caras cuando usamos la tarjeta y programamos el pago en 6, 12 o 24 cuotas.
Cuanto más demoremos en pagar nuestra deuda, más dinero es el que tendremos que abonar. No nos dejemos presionar por la tienda o el banco que nos “invita” a usar una nueva tarjeta. Sepamos decir no y evitemos con ello sorpresas y consumos excesivos.
Los psicólogos concuerdan en que las personas al creer que tienen gran poder adquisitivo, fácilmente piensan que lo pueden comprar todo. Es decir que la fantasía les gana y la razón se pierde para adquirir cosas que no podrán pagar tranquilamente en los siguientes meses o años.
Resulta interesante dentro de todo que en una modificación de su reglamento de transparencia la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP de Perú determine eliminar el abusivo cargo por mantenimiento de tarjeta de crédito porque se ha considerado que es inherente al producto.
Efectivamente lo que se ha hecho es justicia para no exagerar el negocio incontrolable del crédito en este país sudamericano. Cobrar por utilizar y hasta por no utilizar el “dinero plástico” era de lo más excesivo que se podía ver. Pensemos bien antes de aceptar una nueva tarjeta porque al hacerlo evitaremos endeudarnos y quitarnos ese poco o mucho dinero que podríamos ahorrar.
Algunos ingenuos creen que llenarse de tarjetas de crédito es de poderosos. Déjenme decirles que más inteligente es quien la usa sólo cuando sale de viaje y está seguro que no pasarán ni 30 días para que pague la totalidad que gastó. Eso si es de poderosos y más propiamente de astutos.














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