
Es increíble como el mal ejemplo español del divorcio express dado en 2005 ha calado hondo en algunos países de América Latina como Perú y más recientemente en México. Cierto es que no necesariamente estas naciones han seguido a pie puntillas los dictados de José Luís Rodríguez Zapatero, pero no cabe duda que con sus matices la mala moda ha llegado de alguna manera.
El principal problema del divorcio express, rápido o como se le quiera llamar es sin duda que destruye la familia de manera instantánea, sin ninguna otra opción. Es que haber eliminado el tiempo de separación previo (plazo de reflexión) al acceso al divorcio fue y es un error por donde se le vea ¿Cuantos matrimonios pueden salvarse en este lapso con una necesaria y eficaz conciliación? Sin esta oportunidad la ley del capricho se impone y necesariamente hace lo que quiere, tanto el hombre como la mujer (sin ver consecuencias), obviándose por supuesto la mejor opción.
Hay que reconocer que en España la ley es más drástica, porque la decisión del divorcio siempre llega unilateralmente y además no tiene que haber una causa concreta. Por tanto un pleito entre los esposos puede ser la sola razón para llevar al naufragio una relación. Realmente terrible.
En México, Perú y España se vendió la reforma de la ley del divorcio como una norma que agilizaría los trámites. Pero no ha sido así, más bien se han creado mecanismos para destruir matrimonios. La ley ya no está para beneficio del hombre y de la sociedad sino más bien en contra de los mismos.
Y en cuanto a los hijos el panorama es triste, porque en muchos casos el tiempo de reflexión podía ser crucial para que sus padres se mantengan unidos. Definitivamente todo hijo es afectado ante un divorcio, y las consecuencias muchas veces de este son únicamente medibles con el tiempo.
Si los pequeños pierden con las rupturas para que facilitar este tipo de normas ¿Por qué no ayudar mejor a los casados para que pese a las dificultades puedan salir a flote? ¿Por qué no cuidar el matrimonio en Iberoamérica y el mundo, ya que es sin ninguna duda el corazón de la familia y por consiguiente de la sociedad?
En España luego de la ley de 2005 los divorcios aumentaron dantescamente, no hubo entonces mejoras con la norma, las cosas sin duda empeoraron. Cuidado, no se vaya a repetir ese desastre en otras partes del mundo bajo el pretexto de una legislación progresista, esas que de avanzada sólo tienen la incoherencia.




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