Extraños compañeros

Siempre se ha dicho que la política hace extraños compañeros de cama. Pensaba que era una frase hecha sin más, pero me he convencido de que es una verdad como un templo, a raíz de la ya prolongada y cada vez más intensa campaña de desprestigio que se ha lanzado contra HO y otras organizaciones cívicas. El famoso Yunque, para que nos entendamos.

¿Qué tienen en común medios tan dispares como “El Plural”, “El País”, “Hispanidad”, “El Confidencial”, “Forum Libertas”, “Antena 3″ o “La Cuatro”? Desde luego, no parece que la ideología. Pero todos ellos se han hecho cumplido eco de la supuesta vinculación de HO con una supuesta secta supuestamente paramilitar y supuestamente ultracatólica, además de supuestamente mexicana. Y a pesar de no tener ni una sola prueba, dan por hecha la citada vinculación en sus informaciones (por llamarlas de alguna forma).

Todo se basa en ciertos “informes” elaborados por una persona, que inicialmente ha ido difundiendo por email a los más cercanos colaboradores de HO. Yo lo tengo en mi poder, al igual que otros muchos. Y si algún amable lector quiere amenizar sus ratos de asueto con la lectura una cuidada prosa y una apasionante trama en la que se mezclan espías, sectas que abducen niños, y hasta obispos (algo así como un cruce entre Dan Brown, Stephen King y John le Carré), no tiene más que solicitármelo.

Pero a pesar de que el citado escrito no resiste el más mínimo análisis crítico, no ha tenido ningún problema para ser utilizado como base por gacetilleros tan faltos de ideas como de principios, zafios “morning shows” televisivos, y confidenciales en franca decadencia.

La cosa sería hasta divertida si no fuese porque puede causar un perjuicio real, no sólo a quienes colaboran con HazteOir.org y otras asociaciones, sino, por extensión, a todo el movimiento asociativo español. La reputación de las asociaciones tiene que ser tan firme como la de un banco. Quizás no sea el mejor ejemplo en estos tiempos que corren, pero todos estaremos de acuerdo en que la mera sospecha de que una entidad bancaria tiene problemas, es suficiente para que los clientes acudan en masa a retirar sus depósitos. Con lo que efectivamente el banco acaba teniendo problemas.

Eso mismo es lo que se intenta hacer con HO: la táctica es viejísima, y los anglosajones la conocen como FUD, (las iniciales de miedo, incertidumbre, y duda). El objetivo es sembrar la desconfianza para que nadie se atreva a colaborar con la víctima. Y el medio utilizado para lograrlo, la calumnia. Nada nuevo bajo el sol: estas tácticas ya se utilizaban en los tiempos de Matusalén. Pero ahora sólo nos remontaremos hasta el Romanticismo, y cierro este post con un aria de “El barbero de Sevilla” que viene muy al caso, aunque estoy seguro de que entre todos los amigos de HO le cambiaremos el final.

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La calumnia es un vientecillo,
una brisita muy gentil,
que imperceptible, sutil,
ligeramente, suavemente,
comienza,
comienza a susurrar.
Bajo, bajo, a ras de tierra,
en voz baja, sibilante,
va corriendo, va corriendo,
va zumbando, va zumbando;
en las orejas de la gente
se introduce,
se introduce hábilmente
y las cabezas y los cerebros,
y las cabezas y los cerebros
hace aturdir y hace hinchar.
Una vez fuera de la boca
el alboroto va creciendo,
toma fuerza poco a poco
vuela ya de un lugar a otro;
parece un trueno, una tempestad
que en medio del bosque
va silbando,
atronando, y te hace de horror helar.
Al final se desborda y estalla,
se propaga, se redobla
y produce una explosión,
¡como un disparo de cañón!
¡como un disparo de cañón!
Un terremoto, un temporal,
un tumulto general
que hace agitar el aire.

¿Quién tiene la culpa de la crisis?

La semana pasada tuve la oportunidad de representar, invitado por una de las asociaciones convocantes, a HazteOir.org en la reunión anual del European Resource Bank (foro de trabajo sobre cuestiones económicas y fiscales), que este año tuvo lugar en Yalta (Ucrania) y tenía como eje el análisis de la actual crisis económica, y cómo emerger de ella apoyándose en la libertad de mercado.

Es cierto que en HO no solemos ocuparnos de temas económicos (aunque, a título personal, la economía es mi hobby desde hace años), quizás porque hay otros valores que defendemos que ocupan un lugar más alto en la jerarquía, como el derecho a la vida, a la libertad religiosa, o de educación. Pero tampoco olvidemos que el poder vivir en unas condiciones materiales dignas también es un derecho humano.

El encuentro coincidió en el tiempo con la #acampadasol, #spanishrevolution, #15m o como se le quiera llamar. Una buena parte de las reivindicaciones de este movimiento tienen una base económica, y precisamente por eso me llamó poderosamente la atención el contraste entre muchas de las proclamas de los acampados, simplistas y estereotipadas, y las propuestas realistas y bien diseñadas que se estaban haciendo en Yalta.

Resultaría gracioso, si no fuese porque es patético, que los acampados echen la culpa de la crisis, en un alarde de originalidad, “al capital y la banca”, y sus soluciones sean precisamente nacionalizar el sistema bancario, expropiar viviendas desocupadas, y regular la actividad empresarial (por si ya estuviera poco regulada). Ciertamente, en los últimos años se han visto casos flagrantes de corrupción y una alarmante falta de ética en la esfera económica, pero si nos fijamos, han tenido lugar sobre todo en esa difusa línea que separa los sectores público y privado: contratos, adjudicaciones, recalificaciones, créditos a partidos políticos… en donde las decisiones no se toman según criterios de eficiencia y rentabilidad, sino de servidumbres y favores.

No es cuestión ahora de hacer una introducción a la escuela austriaca de economía en este blog, pero sí podemos explicar de forma muy resumida, el mecanismo que ha llevado a esta crisis, y dónde están sus verdaderos responsables. Por un lado, tendríamos que mirar, más que a Wall Street y las bolsas europeas, a los Srs. Bernanke y Greenspan, directores de la Reserva Federal de EE.UU., y por otro, al Sr. Trichet, presidente del Banco Central Europeo. Son ellos quienes controlan (o creen hacerlo) la velocidad a la que se mueve la economía por medio de ese numerito que fijan a su antojo y se llama “tipo de interés”, que luego acabará determinando lo que pagamos por nuestros créditos e hipotecas.

Tras el estallido de la burbuja .com a principios de este siglo, a estos señores se les ocurrió que para seguir animando la economía, lo mejor era mantener bajos los tipos de interés. Parece lógico, ¿no? Así los consumidores y empresas pedirán más créditos, comprarán más, y habrá más puestos de trabajo. Pero la cosa no era tan sencilla. Porque en general, a todo el mundo le gusta ganar dinero, y en muchos países, en particular en España, la baja de los tipos de interés hizo que la forma más fácil y rápida de hacerlo fuese invirtiendo en ladrillo. Aunque en España sobra suelo por todas partes, si los Ayuntamientos deciden que sólo se puede construir en determinados sitios, es lógico que los precios suban como la espuma. Eso es una forma “de manual” para provocar la aparición de una burbuja. Pero como la cosa -al menos por el momento- iba bien en general, nadie se quejaba.

Pero nada dura por siempre, y allá por el 2007, el sistema empezaba a dar síntomas de agotamiento: ya no se vendían tantas casitas, alguna constructora quebraba, el paro comenzaba a aumentar, los compradores tenían problemas para pagar sus hipotecas… y los bancos para cobrarlas. Pero no, no había crisis, según ZP; estábamos en la “champions league”. Y el que diga lo contrario, es un antipatriota. Cualquier cosa con tal de llegar sano y salvo a las elecciones del 2008.

Luego la situación fue empeorando, pero la inventiva de Zapatero se superaba a sí misma, y salió con ese engendro llamado “Plan E“. Genial: el Estado financiaría todo tipo de ocurrencias municipales. Así se crearán miles puestos de trabajo y saldremos de la crisis. El único problema es que esos gastos hay que pagarlos, y para ello, sólo hay dos opciones: subir los impuestos (el IVA es el que quedaba más a mano) y/o emitir deuda pública (equivalente a subir los impuestos del mañana). Como además el paro seguía subiendo, se recaudaban cada vez menos impuestos, el estado tenía que pagar más prestaciones por desempleo, y además, tapar los agujeros de bancos y cajas de ahorros con ese invento llamado FROB -que también paga el contribuyente-.

Hasta que esos entes tan terribles que llaman “los mercados”, y que son quienes compran la deuda española, empezaron a preocuparse y a decir que igual dejaban de hacerlo. Sólo en ese momento sonaron las alarmas, y la Sra. Merkel le dijo a ZP, “tienes que gastar menos, o no podrás devolver lo que nos debes…”.  Vinieron entonces los llamados “recortes sociales”, parones de obra pública… en fin, lo que todos sabemos.

Esta es, simplificando, la secuencia de eventos que ha venido a provocar la tasa de paro récord que ‘disfrutamos’ ahora. Y que se duplica entre la juventud, trayendo como efecto colateral una tremenda falta de ilusión y de perspectivas, que ha venido a cristalizar en manifestaciones y acampadas, puede que no tan espontáneas como nos quieren hacer ver.

Es en cierto modo normal que ante la situación presente surja el impulso de rebelarse, aunque sea contra algo tan abstracto como “el sistema”. Pero lo peor del movimiento 15M es lo distorsionado de su visión, especialmente en el terreno económico. Algunas de las soluciones que proponen los acampados son directamente totalitarias y además no tienen nada de originales, porque ya las han probado hace muchos años en la extinta URSS. Si se restringe la libertad económica el resto de libertades no tardará en seguir el mismo camino. Ya hemos tenido sobrados ejemplos de ello en el pasado siglo XX.

Entonces, ¿cual es la solución? Increíblemente sencilla. Quizás muchos no hayan caído en la cuenta de que son las empresas, y no los gobiernos, quienes crean puestos de trabajo. Y la mayoría de empresarios están deseando hacerlo, pero para ello tienen que poder vender algo para poder pagar a los empleados, los costes de explotación… y los impuestos, claro. Emprender es una labor ya de por sí difícil y arriesgada, como para encima tener que vérselas con un sinnúmero de trámites burocráticos y requisitos absurdos. Curiosamente, no parece que el facilitar la creación y actividad de las empresas sea una reivindicación de los acampados. Pero es la única salida factible a esta crisis.

En algunas de las sesiones de la reunión en Yalta se expuso el ejemplo de los países del antiguo bloque soviético: aquellos que emprendieron reformas para garantizar la libertad de empresa (Georgia, Polonia, Eslovenia, Kirguistán) son los que más rápidamente han mejorado su nivel de vida. En términos estadísticos, hay una clarísima correlación entre el índice de libertad económica y el aumento de la renta per cápita. Eso es lo que funciona, y no las políticas de estímulo a cargo de los presupuestos, cuyo efecto más visible es alimentar una espiral de deuda pública que luego será muy difícil de detener.

La cuestión es si nos dejaremos engañar. Mucha gente ha apoyado de buena fe las movilizaciones, harta de los privilegios, la cerrazón y la falta de sensibilidad de nuestra clase política, y el impacto de la crisis económica, pero se está utilizando el ‘tirón’ para alimentar reivindicaciones que de implementarse nos llevarían a un régimen comunista (y no es una exageración). ¿Desaparecerían los privilegios con la intervención estatal de la economía? No, antes al contrario, aumentaría el número de los privilegiados, y se intensificaría la lucha política para tratar de hacerse con mayores parcelas de influencia.

Tenemos que demostrar que la sociedad civil puede por si misma organizarse y actuar, sin tener que apoyarse en la muleta del Estado. Tanto en la esfera económica como en el ámbito de la educación, las iniciativas sociales y la cultura. Ahí tenemos una posible tarea para los próximos años.

¿Quién ha comprado “El País”?

No hace mucho que estaban aún en las portadas de la prensa económica los problemas financieros del grupo PRISA. La historia es bastante larga, pero al final acudió al rescate, adquiriendo un paquete de acciones por 900 milloncetes de nada, un misterioso holding norteamericano que responde al nombre de “Liberty Acquisitions holding“. Lo primero que llama la atención es lo cutre de la página web de dicho holding. Si tienen 900 millones de € para comprar un grupo editorial, se podían haber estirado un poco más con su presencia en internet. Aunque quizás no les hiciese falta, ya que se trata de una SPAC, es decir, una sociedad creada ad-hoc para adquirir otra, sin ninguna otra función que la de servir de tapadera.

Pero ¿quién está detrás de “Liberty”? La propia noticia de “El País” (y la misma web de Liberty) nos dirigen al CEO Nicolas Berggruen, un chico que se lo ha montado bien: a sus 49 años, tiene un patrimonio estimado de unos 2.200 millones de dólares. Pero lo lleva con mucha modestia, ya que no tiene casa propia y vive en hoteles. Pero no se crean que va en zapatillas: tiene un jet privado, para compensar lo escaso de su patrimonio inmobiliario.

Hasta aquí, todo dentro de lo normal. Hay muchos multimillonarios en el mundo, y Berggruen ocupa un modesto puesto 164 en la lista de los más ricos de USA. Pero la sorpresa viene cuando nos vamos a visitar su obra filantrópica: el think-tank llamado “Nicolas Berggruen Institute”. Nada más abrir su web, nos encontramos una cara conocida: ni más ni menos que la de D. Felipe González Márquez: sí, el mismo. Figura como miembro del “Consejo para el Siglo XXI” del NBI, y muy bien acompañado, compartiendo cartel con Gerard Schröder, Fernando Cardoso y Shaukat Aziz, los ex de Alemania, Brasil y Pakistán.

Ahora viene la parte graciosa: el susodicho “Consejo para el Siglo XXI” pretende, según su propia página web, ser un instrumento para reemplazar a otros lobbies como la Comisión Trilateral o las conferencias Bilderberg. A quienes digan que todo esto son conspiranoias de quienes dicen que se pretende instaurar un nuevo orden mundial, les recuerdo que estoy citando la propia página web oficial del “Nicolas Berggruen Institute”. A propósito, nuestro amigo Berggruen es también miembro del Council on Foreign Relations, ligado a la Fundación Rockefeller, pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. En fin, que el mundo es un pañuelo.

Pero sigamos leyendo su página web, que aunque un poco rollo, tiene párrafos interesantes: “Lo que debería distinguir a este grupo de otros como el Interaction Council, los Mayores (“The Elders”), el Club de Madrid, o la Comisión Trilateral sería no sólo el buscar la participación de personalidades chinas influyentes. (…) El grupo estará orientado a la acción: intentará conseguir lo que se propone”. “La formación de este grupo es uno de los primeros pasos hacia uno de los objetivos clave del NBI: promover la institucionalización de una perspectiva a largo plazo, con el bien común en mente, dentro de los estados nación y globalmente, de forma muy parecida a la que un mandarinato meritocrático, un senado o una cámara alta debería hacer en las teorías de buen gobierno.” Muy democrático todo ello; sobre todo lo del mandarinato me ha llegado al alma.

Estos son los nuevos propietarios de PRISA. Es curioso que en ningún medio de comunicación se hayan molestado en hacer siquiera un par de búsquedas en Google para saber un poco más sobre el nuevo dueño del mayor grupo de comunicación español (o con sede social en España, para ser exactos).

Todavía es pronto para ver cual será el nuevo rumbo que tomará el buque insigna de PRISA (y por extensión todo el grupo multimedia) tras la marcha de Juan Luis Cebrían, pero si tuviese que apostarme una cerveza, lo haría a que sería un nuevo estilo progre-globalista de guante blanco, menos agresivo que hasta ahora, pero precisamente por eso más peligroso. Al tiempo.

Nada nuevo bajo el sol

Parecía que iba a ser un día normal en aquella escuela secundaria de un barrio residencial de una ciudad, pero nada más lejos de la realidad. A primera hora de la mañana aparecieron unos señores del ministerio de Sanidad, que tras presentarse a la dirección del centro, se dirigieron a las clases, donde los profesores anunciaron a los alumnos que aquel día tendrían una clase de educación afectivo/sexual.
A continuación, los ‘enviados’ separaron a los niños por un lado, a las niñas por otro, y en diferentes aulas les explicaron toda la fontanería que necesitaban para realizarse en su vida sexual. No conozco los detalles de la exhaustiva formación que recibieron en aquellas horas, pero sí las reacciones de los alumnos cuando, finalizada la sesión, fueron de nuevo reunidos y continuó el orden normal de las clases. Las miradas de los chicos a sus compañeras parecían dirigirse a partes muy concretas de su anatomía, y podían calificarse de cualquier manera, menos como limpias. A partir de aquel día, las cosas ya no fueron como antes. Otros intereses más primitivos parecían flotar en el ambiente…

Esto ocurrió en un suburbio de una gran ciudad de Polonia, en los años 80, afortunadamente los últimos del comunismo. Y resulta curioso observar como el actual gobierno de España pretende implantar exactamente el mismo modelo en nuestro país. ¿Es una simple casualidad?

Europa, sé tú misma

Feria Internacional de Poznan, donde tuvo lugar el encuentro de Taizé 2009

Confieso que al final del año pasado andaba un poco de bajón: parece que nos atacan por todos los frentes: la educación, la ley del aborto, eutanasia, libertad religiosa… con todos los instrumentos del poder, y contra eso no tenemos más armas que alguna web, y la posibilidad de salir a la calle a protestar de vez en cuando. De acuerdo, hay alguna emisora de radio o TV, y hasta algún periódico que se atreve a levantar la voz. Pero ¿qué es eso frente a toda la maquinaria de las instituciones públicas y los grandes grupos de comunicación? ¿tenemos alguna posibilidad de conseguir algo… aparte de meternos en líos? Continuar leyendo ‘Europa, sé tú misma’ »

1939-1989: Empezó en Polonia

Parece mentira, pero ya han pasado 20 años desde que cayó el nefasto régimen que mantenía el muro que dividía a Europa. No está de más recordar que las grietas comenzarón en Polonia, donde las movilizaciones de “Solidaridad” consiguieron sentar a la mesa de negociaciones al gobierno comunista, y obligarle a convocar elecciones libres.

Poco después, el nuevo gabinete presidido por Lech Wałęsa, decretaba la apertura de las fronteras de Polonia con los países del bloque occidental, lo que afectaba especialmente al tránsito por vía marítima desde los puertos polacos. Los ciudadanos de Alemania Oriental, Checoslovaquia, Hungría… comenzaron a viajar en masa a occidente vía Polonia.

Entonces fue cuando se vió que el muro de Berlín era completamente inútil para el fin con el que se había construido, y fue derribado, marcando así el final de la división del continente europeo, y a partir de entonces el resto de gobiernos totalitarios fueron cayendo como fichas de dominó.

Para conmemorar este aniversario, el Ministerio de Cultura y Memoria Nacional polaco ha creado una página web, que podemos ver aquí: http://www.3989.pl/es

Los nuevos Jan Karski

Estamos en plena Segunda Guerra Mundial. En la Polonia ocupada, las directrices nazis sobre la ‘solución final’ comienzan a ser implacablemente puestas en práctica. La población judía es concentrada en ghettos y luego trasladada a los campos de concentración. En los países aliados, aún no se sabe nada de esto. Pero un correo de la resistencia polaca, Jan Karski, consigue introducirse en el campo de Belzec y ver con sus propios ojos lo que allí estaba ocurriendo, para poder luego relatarlo a los aliados.

En una difícil y arriesgada misión, consigue llegar a Londres, donde se entrevista con altos mandatarios del gabinete de guerra, quienes declinaron la solicitud de ayuda del Consejo Judío. Tampoco le ofrecieron ninguna colaboración políticos de ambos partidos, ni destacados escritores como H.G. Wells. Viajó después a EE.UU., donde llegó a entrevistarse con el presidente Roosevelt y numerosos líderes civiles y sociales, con el mismo efecto. Incluso el juez del Tribunal Supremo le llegó a decir: “Un hombre como yo debe ser absolutamente franco. De modo que le digo: no estoy en condiciones de creer lo que usted dice” .

Se encontró con la misma indiferencia por parte de destacados líderes judíos. Finalmente, en 1944 decidió escribir un libro, que rápidamente alcanzó grandes cifras de ventas, e inició un ciclo de conferencias por todos los Estados Unidos. Poco después terminaría la guerra, y el horror de los campos de exterminio fue conocido por todos.

Resultan demoledoras sus declaraciones del año 1987: “Después de la guerra leí cómo los líderes occidentales, hombres de estado, militares, servicios de inteligencia, jerarquías eclesiásticas y dirigentes civiles se horrorizaban por lo que había pasado con los judíos. Declaraban no haber sabido nada acerca del Holocausto pues el genocidio había sido mantenido en secreto. Esta versión de los hechos persiste todavía pero no es más que un mito. El exterminio no era un secreto para ellos.”

Decía Mark Twain que la historia no se repite, pero a menudo rima. Hoy estamos viendo cómo los líderes políticos y gran parte de la sociedad mira para otro lado cuando se habla del aborto, por no hablar de quienes lo promueven activamente. Muchos sospechan que tras esa palabra hay algo terrible y escabroso, pero prefieren no removerlo por si acaso les perjudica en la consecución de otros objetivos “más importantes”.

Pero afortunadamente hay en España muchos “Jan Karski”: personas que se han informado y saben lo que en realidad se oculta tras el aborto. Que llaman a la puerta de los líderes y gobernantes para explicarles el horror que significa, y pedirles que tomen medidas para pararlo. Que remueven cielo y tierra para que la sociedad se entere de lo que está pasando.

El 17 de Octubre también puedes ser uno de ellos: no necesitas cruzar las líneas enemigas, ni camuflarte, ni conseguir un pasaporte falso. Tan sólo subirte a un autobús o ir en tu coche, o como quieras. Para decir bien alto a toda España que todos tienen derecho a vivir.

Cuando dentro de uno, cinco o diez años, se comprenda la magnitud de la barbarie que se ha estado cometiendo silenciosamente en nuestro país y en otros muchos, puede que a muy pocos kilómetros del lugar donde vives, quizás muchos digan también que no sabían nada, pero nosotros sabremos que mienten, quizás para tranquilizar sus conciencias. Da igual. Lo importante, es que esto se acabe cuanto antes, de una vez por todas. Y tú, ¿vas a ser el 17 un “correo de la vida”?

Una de estadísticas

Resulta curioso constatar como en nuestro país continuamente se oyen voces recordándonos que la práctica religiosa sigue en caída libre, que a Misa sólo van las viejecitas, que España es un país laico y la Iglesia ya no tiene el poder que en otras épocas, etc, etc… Y luego, esas mismas personas se quejan amargamente de que el catolicismo tiene demasiada influencia en la sociedad, pareciendo que cualquier tipo de expresión pública de las creencias religiosas les provoca una reacción alérgica, hasta el punto de pretender limitarla por ley.

Probablemente sufrirían un síncope si se publicasen unas estadísticas como las que el Instituto de Sociología de la Universidad Stefan Wyszynski de Varsovia acaba de elaborar. Según las mismas, el 81% de los encuestados se declaran personas creyentes o profundamente creyentes, con el 79% asistiendo más o menos regularmente a la Misa dominical, y el 64% todos los domingos. Y hasta el 98% sigue las tradiciones de celebrar las fiestas de Navidad y Semana Santa (hay que pasar unas Navidades en Polonia para saber lo que es bueno).

Sin embargo, la encuesta dice que “sólo” el 47% toma parte en celebraciones extraordinarias, como la devoción a la Divina Misericordia o Ntra. Sra. de Fátima, y el 63% de este grupo en el Vía Crucis durante la Cuaresma. El 92% de los encuestados recibe al sacerdote en el tiempo de Navidad (por allí existe la costumbre de que los sacerdotes visiten, cada año, casa por casa a todos los parroquianos, bendiciendo los hogares) y el 45% ha pedido alguna intención en Misa durante el año anterior.

Lo bueno es que la cosa no se queda en el terreno de la práctica religiosa. Se ve que la ética cristiana (sí, hay una ética cristiana, aunque ello le quite el sueño a los Sres. Caamaño y Peces-Barba, entre otros) también tiene un profundo reflejo en las vidas de los polacos. Así, para el 82%, el Decálogo es “decididamente vinculante”. Sin embargo, según la encuesta, mantienen una actitud más relajada en otras cuestiones morales: el 88,7% rechaza la infidelidad conyugal, el 67,8% el aborto, el 60,5% la eutanasia, “sólo” (otra vez las comillas..) el 55,5% el divorcio, la FIV el 38,5%, y el 49,9% acepta el uso de métodos anticonceptivos (lo que implica que el restante 50,1% los rechaza). La mayoría (el 61,9%) no acepta las relaciones homosexuales.

Tampoco están mal los índices de confianza en las autoridades religiosas: el 46,9% tiene una “muy grande” confianza en el Papa, y el 33,7% simplemente “grande”. El cardenal primado, los párrocos y los obispos salen algo peor parados, con un 25,2/30,8%,  25/25,9% y 21,1/29%.

Pero así y todo, estos números no dicen nada. Lo mejor es presenciarlo “en vivo y en directo”. Ver cómo una iglesia en Varsovia está medio llena un día laborable a las siete de la mañana, y que gran parte de los presentes son gente joven o de mediana edad que va a Misa antes de ir al trabajo o a su centro de estudios. Y que los domingos (incluso en invierno, a temperaturas bajo cero) mucha gente tiene que seguir la celebración desde el exterior, porque dentro no cabe un alfiler. Y eso que se siguen construyendo templos. También le sorprendería bastante a un español, o en general a cualquier europeo occidental ver colas en los confesionarios en Cuaresma y Adviento, por no hablar de la intensidad con que se viven las celebraciones de Semana Santa y Navidad, cargadas de tradiciones, pero sin perder su sentido religioso. O ver cómo los obispos se permiten cantar las cuarenta a los gobernantes, tanto individual, como colectivamente desde la Conferencia Episcopal, cuando se avecina alguna iniciativa parlamentaria un tanto descaminada. Ya lo hacían ante las autoridades de la dictadura comunista, ¿no se iban a atrever ahora?

Según nuestros progres locales, un país así tendría que ser poco menos que medieval, y sin embargo, nada está más lejos de la realidad. Es cierto que se defienden a capa y espada (también a nivel político, con mayor o menor fortuna) la independencia y los valores propios de la nación, especialmente cuando son atacados desde algunas instituciones internacionales (a ver si ahora que Jerzy Buzek es Presidente del PE la UE muestra un poco más de respeto), pero ello no impide que sea un país joven, moderno y abierto al mundo (se calcula que hay unos 10 millones de polacos en la emigración, frente a unos 39 en el país), con una gran creatividad y una sorprendente dinamismo cultural. Incluso en lo económico no va nada mal, siendo el único país europeo que tiene actualmente un crecimiento positivo (por otra parte, eso del crecimiento negativo no lo acabo de entender).

Reconozco que no soy imparcial, pero los hechos están ahí. Sólo quisiera que poco a poco, o mucho a mucho, España (y siendo más ambiciosos, Europa) fuese recuperando esos valores que ha ido perdiendo en las últimas décadas, y en cuya ausencia hay que buscar la causa de la decadencia del continente en casi todos los órdenes: ético, moral, demográfico, y hasta económico. A Dios gracias, nos ha quedado una “reserva espiritual” por allí arriba, de donde podemos tomar inspiración.

¿Medios públicos apoyando valores cristianos?

Hace unos días, la Dieta de la República de Polonia ha aprobado una enmienda a la ley de medios de comunicación que aquí nos dejaría con la boca abierta. Literalmente, que “los medios públicos tienen como misión, aparte de apoyar los valores cristianos, propagar posturas profamiliares, contrarrestar las patologías sociales y todo tipo de discriminación (no sólo, como antes disponía la ley, por motivos de raza, nacionalidad, confesión, sexo y orientación sexual).

No soy muy partidario de que el Estado se dedique a ‘educar’ a los ciudadanos, pero también hay una ley no escrita que dice que, en ausencia de coacción, las instituciones de un país acaban siendo un reflejo de su sociedad. En una nación en la que en promedio, el 44% de la población va a Misa todos los domingos, y otro 15% más va alguna vez al mes, una iniciativa como la anterior no sólo no se sale de ojo, sino que parece bastante natural. En Polonia tampoco encuentran mucho eco todas esas monsergas sobre la Inquisición, Galileo…, porque todos saben perfectamente que la Iglesia fue precisamente el único espacio de libertad ante la opresión comunista, y un poco más atrás en el tiempo, la que preservó la identidad y cultura polacas durante el siglo largo durante el que Polonia no existió en el mapa, repartida entre tres potencias europeas.

De hecho, ni siquiera la escasa representación de la izquierda se ha atrevido a oponerse frontalmente a la enmienda (aunque ha votado en contra), limitándose a comentar que los valores cristianos ya son respetados con la redacción anterior de la ley. Fueron mucho más debatidos otros aspectos relativos a la financiación de las televisiones y la publicidad en medios públicos.

Tras leer la noticia, no pude evitar hacer el ejercicio mental de imaginar lo que pasaría si en España, un hipotético (porque no creo que ninguno de los que hay ahora en el Parlamento se atreviese a hacerlo) partido presentase una proposición similar. ¿Que dirían desde la tribuna Leire Pajín, Aído, Pepiño Blanco al ver que el dogma del laicismo estatal es puesto en cuestión?

Sin pelos en la lengua

Estos días ha sido noticia en Polonia la ‘defenestración’ de una de las estrellas más populares de la radio y la televisión polacas. Se trata de Wojciech Cejrowski, un periodista/explorador/aventurero que ha recorrido los lugares más insospechados del globo, y que dejaría a Miguel de la Quadra-Salcedo como un aficionado. Sus programas en la televisión y radio públicas de Polonia eran extraordinariamente populares.

Eran, porque la emisión de su programa “Descalzo por el mundo” ha sido suspendida de la programación durante la campaña para las elecciones europeas, sin explicación alguna, y su programa de radio ha sido cancelado, según la dirección de la cadena, porque los trabajadores de la misma no pueden participar en la campaña electoral. Cejrowski no es trabajador de la radio (es una productora la que ofrece su programa) y su ‘participación’ se limita a abrir el spot electoral del partido “Derecha de la República”, que pueden ver a continuación. No está nada mal, ¿verdad?

Si no aparecen los subtítulos en español, pulsa en el triángulo de abajo a la derecha, y luego en el icono del centro.