Parece mentira, pero ya han pasado 20 años desde que cayó el nefasto régimen que mantenía el muro que dividía a Europa. No está de más recordar que las grietas comenzarón en Polonia, donde las movilizaciones de “Solidaridad” consiguieron sentar a la mesa de negociaciones al gobierno comunista, y obligarle a convocar elecciones libres.
Poco después, el nuevo gabinete presidido por Lech Wałęsa, decretaba la apertura de las fronteras de Polonia con los países del bloque occidental, lo que afectaba especialmente al tránsito por vía marítima desde los puertos polacos. Los ciudadanos de Alemania Oriental, Checoslovaquia, Hungría… comenzaron a viajar en masa a occidente vía Polonia.
Entonces fue cuando se vió que el muro de Berlín era completamente inútil para el fin con el que se había construido, y fue derribado, marcando así el final de la división del continente europeo, y a partir de entonces el resto de gobiernos totalitarios fueron cayendo como fichas de dominó.
Para conmemorar este aniversario, el Ministerio de Cultura y Memoria Nacional polaco ha creado una página web, que podemos ver aquí: http://www.3989.pl/es




Recuerdo bien aquellos momentos, ver las imágenes de la gente subida al muro… fue emocionantísimo. Sin “Solidaridad” y sin Juan Pablo II nada de eso habría ocurrido.
Efectivamente, tiene razón Elentir. Sín S.S.el Papa Juan Pablo II nada de esto hubiera ocurrido. Fué la derrota del comunismo, que aún hoy en día ni la O.N.U., ni U.E. lo han condenado.
A pesar de todo algunos paises siguen bajo el yugo del marxismo. Y “otros” lo quieren imponer ó están tratando de imponerlo.
En el ánimo de todos tiene que estar el poder vencer a este monstruo que tantas atrocidades ha cometido y comete.
Fue impresionante. Yo tengo recuerdos de cuando se levantó y era algo realmente inconcebible que pudiera haber algo así. Gracias al Papa y gracias a Walesa.
En Polonia, el pistoletazo de salida que desencadenó todo el proceso fue la Misa que Juan Pablo II celebró en la Plaza de la Victoria de Varsovia en 1979. Allí pronunció estas palabras:
“Y yo, hijo de la tierra polaca, y también Juan Pablo II, Papa, clamo, desde lo más profundo de este milenio, en la víspera de Pentecostés, clamo con todos vosotros:
¡Que descienda tu Espíritu!
¡Que descienda tu Espíritu!
Y renueve la faz de la tierra.
¡De esta tierra!
Podeis oirlo en versión original en este vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=fySWW0d0rfc
A partir de ese momento, los acontecimientos se precipitaron. En Polonia siempre había existido un fuerte movimiento de resistencia, pero fue entonces cuando ya muchos pensaron que realmente era posible liberarse del comunismo. Llegaron los 80, el espectacular auge de Solidaridad, las huelgas… y también, en 1981 el estado de guerra, los internamientos y la represión. Pero el proceso ya era imparable.
Por supuesto, el mayor mérito fue del Papa Juan Pablo II aunque muchos no quieran reconocerlo.