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Europa, sé tú misma

Feria Internacional de Poznan, donde tuvo lugar el encuentro de Taizé 2009

Confieso que al final del año pasado andaba un poco de bajón: parece que nos atacan por todos los frentes: la educación, la ley del aborto, eutanasia, libertad religiosa… con todos los instrumentos del poder, y contra eso no tenemos más armas que alguna web, y la posibilidad de salir a la calle a protestar de vez en cuando. De acuerdo, hay alguna emisora de radio o TV, y hasta algún periódico que se atreve a levantar la voz. Pero ¿qué es eso frente a toda la maquinaria de las instituciones públicas y los grandes grupos de comunicación? ¿tenemos alguna posibilidad de conseguir algo… aparte de meternos en líos? Continuar leyendo ‘Europa, sé tú misma’ »

1939-1989: Empezó en Polonia

Parece mentira, pero ya han pasado 20 años desde que cayó el nefasto régimen que mantenía el muro que dividía a Europa. No está de más recordar que las grietas comenzarón en Polonia, donde las movilizaciones de “Solidaridad” consiguieron sentar a la mesa de negociaciones al gobierno comunista, y obligarle a convocar elecciones libres.

Poco después, el nuevo gabinete presidido por Lech Wałęsa, decretaba la apertura de las fronteras de Polonia con los países del bloque occidental, lo que afectaba especialmente al tránsito por vía marítima desde los puertos polacos. Los ciudadanos de Alemania Oriental, Checoslovaquia, Hungría… comenzaron a viajar en masa a occidente vía Polonia.

Entonces fue cuando se vió que el muro de Berlín era completamente inútil para el fin con el que se había construido, y fue derribado, marcando así el final de la división del continente europeo, y a partir de entonces el resto de gobiernos totalitarios fueron cayendo como fichas de dominó.

Para conmemorar este aniversario, el Ministerio de Cultura y Memoria Nacional polaco ha creado una página web, que podemos ver aquí: http://www.3989.pl/es

Los nuevos Jan Karski

Estamos en plena Segunda Guerra Mundial. En la Polonia ocupada, las directrices nazis sobre la ’solución final’ comienzan a ser implacablemente puestas en práctica. La población judía es concentrada en ghettos y luego trasladada a los campos de concentración. En los países aliados, aún no se sabe nada de esto. Pero un correo de la resistencia polaca, Jan Karski, consigue introducirse en el campo de Belzec y ver con sus propios ojos lo que allí estaba ocurriendo, para poder luego relatarlo a los aliados.

En una difícil y arriesgada misión, consigue llegar a Londres, donde se entrevista con altos mandatarios del gabinete de guerra, quienes declinaron la solicitud de ayuda del Consejo Judío. Tampoco le ofrecieron ninguna colaboración políticos de ambos partidos, ni destacados escritores como H.G. Wells. Viajó después a EE.UU., donde llegó a entrevistarse con el presidente Roosevelt y numerosos líderes civiles y sociales, con el mismo efecto. Incluso el juez del Tribunal Supremo le llegó a decir: “Un hombre como yo debe ser absolutamente franco. De modo que le digo: no estoy en condiciones de creer lo que usted dice” .

Se encontró con la misma indiferencia por parte de destacados líderes judíos. Finalmente, en 1944 decidió escribir un libro, que rápidamente alcanzó grandes cifras de ventas, e inició un ciclo de conferencias por todos los Estados Unidos. Poco después terminaría la guerra, y el horror de los campos de exterminio fue conocido por todos.

Resultan demoledoras sus declaraciones del año 1987: “Después de la guerra leí cómo los líderes occidentales, hombres de estado, militares, servicios de inteligencia, jerarquías eclesiásticas y dirigentes civiles se horrorizaban por lo que había pasado con los judíos. Declaraban no haber sabido nada acerca del Holocausto pues el genocidio había sido mantenido en secreto. Esta versión de los hechos persiste todavía pero no es más que un mito. El exterminio no era un secreto para ellos.”

Decía Mark Twain que la historia no se repite, pero a menudo rima. Hoy estamos viendo cómo los líderes políticos y gran parte de la sociedad mira para otro lado cuando se habla del aborto, por no hablar de quienes lo promueven activamente. Muchos sospechan que tras esa palabra hay algo terrible y escabroso, pero prefieren no removerlo por si acaso les perjudica en la consecución de otros objetivos “más importantes”.

Pero afortunadamente hay en España muchos “Jan Karski”: personas que se han informado y saben lo que en realidad se oculta tras el aborto. Que llaman a la puerta de los líderes y gobernantes para explicarles el horror que significa, y pedirles que tomen medidas para pararlo. Que remueven cielo y tierra para que la sociedad se entere de lo que está pasando.

El 17 de Octubre también puedes ser uno de ellos: no necesitas cruzar las líneas enemigas, ni camuflarte, ni conseguir un pasaporte falso. Tan sólo subirte a un autobús o ir en tu coche, o como quieras. Para decir bien alto a toda España que todos tienen derecho a vivir.

Cuando dentro de uno, cinco o diez años, se comprenda la magnitud de la barbarie que se ha estado cometiendo silenciosamente en nuestro país y en otros muchos, puede que a muy pocos kilómetros del lugar donde vives, quizás muchos digan también que no sabían nada, pero nosotros sabremos que mienten, quizás para tranquilizar sus conciencias. Da igual. Lo importante, es que esto se acabe cuanto antes, de una vez por todas. Y tú, ¿vas a ser el 17 un “correo de la vida”?

Una de estadísticas

Resulta curioso constatar como en nuestro país continuamente se oyen voces recordándonos que la práctica religiosa sigue en caída libre, que a Misa sólo van las viejecitas, que España es un país laico y la Iglesia ya no tiene el poder que en otras épocas, etc, etc… Y luego, esas mismas personas se quejan amargamente de que el catolicismo tiene demasiada influencia en la sociedad, pareciendo que cualquier tipo de expresión pública de las creencias religiosas les provoca una reacción alérgica, hasta el punto de pretender limitarla por ley.

Probablemente sufrirían un síncope si se publicasen unas estadísticas como las que el Instituto de Sociología de la Universidad Stefan Wyszynski de Varsovia acaba de elaborar. Según las mismas, el 81% de los encuestados se declaran personas creyentes o profundamente creyentes, con el 79% asistiendo más o menos regularmente a la Misa dominical, y el 64% todos los domingos. Y hasta el 98% sigue las tradiciones de celebrar las fiestas de Navidad y Semana Santa (hay que pasar unas Navidades en Polonia para saber lo que es bueno).

Sin embargo, la encuesta dice que “sólo” el 47% toma parte en celebraciones extraordinarias, como la devoción a la Divina Misericordia o Ntra. Sra. de Fátima, y el 63% de este grupo en el Vía Crucis durante la Cuaresma. El 92% de los encuestados recibe al sacerdote en el tiempo de Navidad (por allí existe la costumbre de que los sacerdotes visiten, cada año, casa por casa a todos los parroquianos, bendiciendo los hogares) y el 45% ha pedido alguna intención en Misa durante el año anterior.

Lo bueno es que la cosa no se queda en el terreno de la práctica religiosa. Se ve que la ética cristiana (sí, hay una ética cristiana, aunque ello le quite el sueño a los Sres. Caamaño y Peces-Barba, entre otros) también tiene un profundo reflejo en las vidas de los polacos. Así, para el 82%, el Decálogo es “decididamente vinculante”. Sin embargo, según la encuesta, mantienen una actitud más relajada en otras cuestiones morales: el 88,7% rechaza la infidelidad conyugal, el 67,8% el aborto, el 60,5% la eutanasia, “sólo” (otra vez las comillas..) el 55,5% el divorcio, la FIV el 38,5%, y el 49,9% acepta el uso de métodos anticonceptivos (lo que implica que el restante 50,1% los rechaza). La mayoría (el 61,9%) no acepta las relaciones homosexuales.

Tampoco están mal los índices de confianza en las autoridades religiosas: el 46,9% tiene una “muy grande” confianza en el Papa, y el 33,7% simplemente “grande”. El cardenal primado, los párrocos y los obispos salen algo peor parados, con un 25,2/30,8%,  25/25,9% y 21,1/29%.

Pero así y todo, estos números no dicen nada. Lo mejor es presenciarlo “en vivo y en directo”. Ver cómo una iglesia en Varsovia está medio llena un día laborable a las siete de la mañana, y que gran parte de los presentes son gente joven o de mediana edad que va a Misa antes de ir al trabajo o a su centro de estudios. Y que los domingos (incluso en invierno, a temperaturas bajo cero) mucha gente tiene que seguir la celebración desde el exterior, porque dentro no cabe un alfiler. Y eso que se siguen construyendo templos. También le sorprendería bastante a un español, o en general a cualquier europeo occidental ver colas en los confesionarios en Cuaresma y Adviento, por no hablar de la intensidad con que se viven las celebraciones de Semana Santa y Navidad, cargadas de tradiciones, pero sin perder su sentido religioso. O ver cómo los obispos se permiten cantar las cuarenta a los gobernantes, tanto individual, como colectivamente desde la Conferencia Episcopal, cuando se avecina alguna iniciativa parlamentaria un tanto descaminada. Ya lo hacían ante las autoridades de la dictadura comunista, ¿no se iban a atrever ahora?

Según nuestros progres locales, un país así tendría que ser poco menos que medieval, y sin embargo, nada está más lejos de la realidad. Es cierto que se defienden a capa y espada (también a nivel político, con mayor o menor fortuna) la independencia y los valores propios de la nación, especialmente cuando son atacados desde algunas instituciones internacionales (a ver si ahora que Jerzy Buzek es Presidente del PE la UE muestra un poco más de respeto), pero ello no impide que sea un país joven, moderno y abierto al mundo (se calcula que hay unos 10 millones de polacos en la emigración, frente a unos 39 en el país), con una gran creatividad y una sorprendente dinamismo cultural. Incluso en lo económico no va nada mal, siendo el único país europeo que tiene actualmente un crecimiento positivo (por otra parte, eso del crecimiento negativo no lo acabo de entender).

Reconozco que no soy imparcial, pero los hechos están ahí. Sólo quisiera que poco a poco, o mucho a mucho, España (y siendo más ambiciosos, Europa) fuese recuperando esos valores que ha ido perdiendo en las últimas décadas, y en cuya ausencia hay que buscar la causa de la decadencia del continente en casi todos los órdenes: ético, moral, demográfico, y hasta económico. A Dios gracias, nos ha quedado una “reserva espiritual” por allí arriba, de donde podemos tomar inspiración.

¿Medios públicos apoyando valores cristianos?

Hace unos días, la Dieta de la República de Polonia ha aprobado una enmienda a la ley de medios de comunicación que aquí nos dejaría con la boca abierta. Literalmente, que “los medios públicos tienen como misión, aparte de apoyar los valores cristianos, propagar posturas profamiliares, contrarrestar las patologías sociales y todo tipo de discriminación (no sólo, como antes disponía la ley, por motivos de raza, nacionalidad, confesión, sexo y orientación sexual).

No soy muy partidario de que el Estado se dedique a ‘educar’ a los ciudadanos, pero también hay una ley no escrita que dice que, en ausencia de coacción, las instituciones de un país acaban siendo un reflejo de su sociedad. En una nación en la que en promedio, el 44% de la población va a Misa todos los domingos, y otro 15% más va alguna vez al mes, una iniciativa como la anterior no sólo no se sale de ojo, sino que parece bastante natural. En Polonia tampoco encuentran mucho eco todas esas monsergas sobre la Inquisición, Galileo…, porque todos saben perfectamente que la Iglesia fue precisamente el único espacio de libertad ante la opresión comunista, y un poco más atrás en el tiempo, la que preservó la identidad y cultura polacas durante el siglo largo durante el que Polonia no existió en el mapa, repartida entre tres potencias europeas.

De hecho, ni siquiera la escasa representación de la izquierda se ha atrevido a oponerse frontalmente a la enmienda (aunque ha votado en contra), limitándose a comentar que los valores cristianos ya son respetados con la redacción anterior de la ley. Fueron mucho más debatidos otros aspectos relativos a la financiación de las televisiones y la publicidad en medios públicos.

Tras leer la noticia, no pude evitar hacer el ejercicio mental de imaginar lo que pasaría si en España, un hipotético (porque no creo que ninguno de los que hay ahora en el Parlamento se atreviese a hacerlo) partido presentase una proposición similar. ¿Que dirían desde la tribuna Leire Pajín, Aído, Pepiño Blanco al ver que el dogma del laicismo estatal es puesto en cuestión?

Sin pelos en la lengua

Estos días ha sido noticia en Polonia la ‘defenestración’ de una de las estrellas más populares de la radio y la televisión polacas. Se trata de Wojciech Cejrowski, un periodista/explorador/aventurero que ha recorrido los lugares más insospechados del globo, y que dejaría a Miguel de la Quadra-Salcedo como un aficionado. Sus programas en la televisión y radio públicas de Polonia eran extraordinariamente populares.

Eran, porque la emisión de su programa “Descalzo por el mundo” ha sido suspendida de la programación durante la campaña para las elecciones europeas, sin explicación alguna, y su programa de radio ha sido cancelado, según la dirección de la cadena, porque los trabajadores de la misma no pueden participar en la campaña electoral. Cejrowski no es trabajador de la radio (es una productora la que ofrece su programa) y su ‘participación’ se limita a abrir el spot electoral del partido “Derecha de la República”, que pueden ver a continuación. No está nada mal, ¿verdad?

Si no aparecen los subtítulos en español, pulsa en el triángulo de abajo a la derecha, y luego en el icono del centro.

Se han adelantado…

…los diputados del partido polaco ‘Ley y Justicia’, a presentar una ley para la regulación de la fecundación ‘in vitro’, antes de que lo hiciesen los de ‘Plataforma Cívica’ (actualmente en el gobierno), que ya lo venían anunciando desde hace meses. Aceptación social de la FIV en Polonia

Lo interesante es que el proyecto del centrista ‘Plataforma Cívica’ consistía en regular la FIV de forma parecida a como en la mayoría de los países (o sea, permitiéndola, incluyendo la creación de embriones de más), pero sin embargo ‘Ley y Justicia’ -partido en la oposición que no pasa por su mejor momento, aún siendo el segundo grupo parlamentario con 154 de 460 diputados- plantea su completa prohibición. Dada la composición del Parlamento, es difícil que se apruebe este proyecto, pero el partido en el gobierno ya ha protestado porque se abra este debate justo antes de las elecciones europeas, puesto que se trata de un tema muy sensible para el electorado y que le puede desgastar considerablemente.

La aceptación social de las técnicas de fertilización ‘in vitro’ ha caído desde el 76 al 60% en tan sólo 3 años, desde el 2005 al 2008, según un sondeo del instituto CBOS y probablemente en estos momentos sea aún menor, por lo que la idea del proyecto de ley no es en absoluto descabellada.

Por desgracia, en España (por el momento) sólo podemos soñar con que se lleve al Parlamento un proyecto parecido. Sin embargo, no hay que desesperar. Puede llevar tiempo y mucho trabajo, pero nadie ha dicho que sea imposible.

Popiełuszko

Jerzy Popiełuszko es el sacerdote que fue asesinado por los servicios de seguridad del régimen comunista de Polonia en 1984, tras una larga serie de hostigamientos y persecuciones por parte de todas las instancias del gobierno. Dentro de poco se estrenará en Polonia una película sobre su vida, y ya estoy impaciente por verla. Por el momento, aquí os dejo el trailer.

No sé si se llegará a doblar y a estrenar en España, pero desde luego que valdría la pena. Un poco, porque viendo algunas cosas que pasan, parece que vamos en la misma dirección.

 

http://film.popieluszko.pl/

Fecundación ‘in vitro’ en Polonia

Hace algunos meses que en Polonia es objeto de debate la fecundación in vitro, que en aquel país no está legalizada. El gobierno actual de Plataforma Cívica (centro-derecha liberal) pretende aprobar una ley para permitirla, pero afortunadamente hay muchos ciudadanos que están haciendo oír su voz para que las técnicas de reproducción asistida no se conviertan en otro coladero para la eliminación de embriones humanos.

Una enfermera, Anna Januszewska, ha emprendido una acción de recogida de firmas contra el proyecto de ley para tratar de frenar los terribles efectos que podría tener esta ley. No se opone frontalmente a la misma, pero exige modificaciones que podrían hacerla éticamente admisible.

“Aunque no todos nosotros estamos a favor de la admisibilidad de la fecundación in vitro, nos damos cuenta de que vivimos en una sociedad democrática y pluralista, y no podemos adoptar soluciones extremas e intransigentes. Abogamos, por tanto, por la posibilidad del uso de la fertilización asistida, pero bajo condiciones específicas” - leemos en una carta dirigida al Primer Ministro y a Malgorzata Kidawy-Błońskiej. “Creemos que un embrión es un ser humano y, por tanto, merece respeto y una protección adecuada de los primeros momentos de existencia. La recomendación tiene en cuenta  principalmente estos problemas: la admisibilidad de la fertilización de un solo óvulo para su implantación (prohibición de creación de embriones para su congelación u otros fines), admisibilidad sólo de la inseminación artificial de carácter homológo (cuando las células sexuales se derivan de los cónyuges), la admisibilidad del método sólo para parejas casadas que tienen problemas con la procreación natural, y que en conjunto han pasado una serie de tratamientos de infertilidad, la inadmisibilidad de la fertilización tras la muerte del marido y la extracción post-mortem de células sexuales. ”


“Aunque me opongo a la fertilización in vitro, me doy cuenta de que, dada la correlación de fuerzas en el parlamento y el estado de ánimo imperante, no es posible prohibir el uso de este método”
- explica su decisión Anna Januszewska. “Por eso creo que la mejor solución evitando extremos, es aplicar la ley sobre la base de las recomendaciones del compromiso del profesor Dr. Włodzimierz Wróbel en el informe del equipo de la Convención Bioética, ratificadas por la mayoría de los miembros del equipo.”