M.C. - 26/01/2008
El presidente del PSOE y candidato a la reelección como presidente de la Junta, Manuel Chaves, no dudó ayer en pedir a los obispos andaluces que muestren su respeto a las leyes que emanan del Parlamento español, a la vez que calificó de “poco cristiano” relacionar paro e inmigración con delincuencia e inseguridad ciudadana
Durante su intervención en la clausura de una jornada de trabajo con candidatos del PSOE andaluz a las elecciones generales y autonómicas, Chaves aseguró que respeta a los obispos, aunque advirtió de que “una cosa es querer imponer un modelo de familia y otro lo que hacemos los socialistas, que es ayudar a las personas y las familias que en peores circunstancias se encuentran”. Así reaccionó el candidato socialista ante las orientaciones pastorales de los obispos andaluces dirigidas a los católicos y personas de buena voluntad. para que se muestren contrarios a los proyectos políticos partidarios de ampliar la Ley del aborto o de contemplar la eutanasia.
De esta forma, Chaves indicó que respeta a los obispos, tanto lo que dicen como lo que hacen, por lo que “pueden pedir de manera subliminal o no el voto para un partido”. Ante este hecho, advirtió de que al igual que los obispos pueden pronunciarse con libertad,”nosotros, los socialistas, también podemos pedirles que respeten las leyes que emanan del Parlamento español”.
A su vez, la consejera de Salud de Andalucía, María Jesús Montero, criticó la actitud de los obispos del Sur contraponiendo sus orientaciones a otras situaciones “como cuando partidos políticos como el PP nos incorporaron a una guerra como la de Iraq y, paradójicamente, no hicieron los mismo”, pese a que, en su opinión, “que un pueblo vaya a una guerra es una cuestión muy importante en términos religiosos”. En este sentido añadió en tono irónico que consideraba paradójico “que sólo lo hagan con cuestiones que tienen que ver con el aborto y la eutanasia”, para finalmente pedir “respeto” hacia la “orientación política que los partidos quieran dar a sus propios programas electorales”.
En declaraciones a los periodistas, previas a la apertura del IX Foro Farmaindustria, la titular del ramo ahondó en su consideración de que los obispos “no pueden orientar ni solicitar el voto para ninguna formación política”, ya que, en su opinión, “es meterse en un terreno que a la Iglesia no le corresponde”. De igual modo, argumentó que la intención del voto “pertenece a la conciencia individual de cada persona, que, en función de su escala de valores, tiene que decidir cual es su mejor opción política”.
En cuanto a la crítica de los prelados ante el hecho de que la Junta de Andalucía “no prevea espacios religiosos” en los hospitales de nueva planta, aseguró que, por parte del Gobierno andaluz, “no ha habido ningún planteamiento en este sentido”. “Respetamos profundamente las creencias religiosas de las personas que acuden a nuestros centros hospitalarios, lo que hace que dispongamos de un conjunto de capillas para que tengan su momento de oración”, recalcó Montero, quien insistió que “no hay ninguna perspectiva de cambio” en esta materia. Aún con todo, opinó que en la ‘Pastoral de la Salud en Andalucía’, emitida el pasado miércoles dentro de la CX Asamblea de los Obispos del Sur, “creo que lo que han venido a referirse es a los centros hospitalarios de alta resolución (Chares)”, un dispositivo, puntualizó “que tiene otra orientación, no siendo su vocación el ingreso largo y prolongado”. “Estos centros no cuentan con dichos dispositivos, –espacios religiosos–, ya que el tipo de asistencia que se presta no es la de los grandes centros, en lo que una persona puede permanecer ingresada 10 o 15 días y, por tanto, si parece lógico que existan lugares donde pueda tener este elemento”, puntualizó.
Contrapunto
La fiebre antiepiscopal…
Al ritmo que se suceden las reacciones de los dirigentes socialistas y otros políticos, a las recientes orientaciones pastorales de los obispos del Sur ante las próximas elecciones, podría decirse que cuando un prelado estornuda, a la clase política la sube la fiebre. Como no se trata de un fenómeno nuevo, no habría que darle mayor importancia, mucho menos cuando algunos políticos que se sienten aludidos por las observaciones de los prelados en materia moral, se dedican a dar palos de ciego en un intento de golpear algo que ni ven ni entienden. Es el caso del reciente documento de los obispos andaluces que parece haber escocido mucho a los gobernantes socialistas, muy preocupados, por lo que se ve, ante la posibilidad de que al electorado católico se le abran los ojos más de la cuenta y se den cuenta que votar socialista es votar por el aborto, la posibilidad de la eutanasia, la disgregación de la familia, el adoctrinamiento ideológico y, en definitiva, por la pérdida de la libertad.
En este sentido, el candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía y presidente del PSOE, Manuel Chaves, no dudó en pedir ayer a los obispos andaluces que mostraran respeto a las leyes que emanan del Parlamento español, dando por sentado que la única fuente moral de la que deben beber los españoles es la que disponga una mayoría parlamentaria, sea del signo que sea. Pero en este terreno, ni la mayoría más absoluta a la que pueda aspirar un partido, podrá hacer callar la voz de la Iglesia cuando se trata de defender la vida, la verdad del hombre, la libertad, la dignidad humana y, por supuesto, la familia integrada por la unión de un hombre y una mujer. Dicho de otra forma: los gobernantes podrán tener las iniciativas que quieran en la busca del bien común y para mejorar las condiciones de vida de la sociedad, pero en el momento que ataquen los fundamentos de esa sociedad, socaven la convivencia ciudadana con decisiones arbitrarias, vulneren los derechos humanos o limiten la libertad religiosa, ahí van a tener enfrente a los obispos, obligados como están a ejercer sus funciones de pastores de los fieles católicos. Y más claro aún: un católico no puede callarse ante cualquier atentado contra la vida como puede ser el aborto, la investigación con embriones humanos o la desnaturalización del matrimonio. Y eso es lo que ha hecho el Partido Socialista a lo largo de la legislatura. De modo que denunciar estas iniciativas es una obligación moral que debemos asumir todos los cristianos y, como es natural, los obispos, a los que no sería perdonable que mirasen para otra parte… como pretenden los dirigentes socialistas.
En cuanto a la señora Montero, que no ha dudado en citar la guerra de Iraq como la gran cantinela electoral, habría que recordale tan solo dos cosas. Una, que la primera autoridad mundial que se opuso a esa absurda y lamentable guerra fue el propio Papa Juan Pablo II, que la denunció como el “gran fracaso de la humanidad”. Y dos: que el Gobierno de Aznar no llevó a los españoles a la guerra sino que apoyó una resolución de la ONU para ayudar a la seguridad y la reconstrucción del país una vez terminada. Aznar respaldó, ciertamente, la decisión tomada por Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países, para acabar con la dictadura de Saddam Husein ante la creencia entonces documentada de que amenazaba al mundo con armas de destrucción masiva. Todo fue una mentira, pero ni siquiera elmás fiel aliado de Bush, el primer ministro británico Tony Blair, tuvo constancia de la falsedad de los informes que provocaron la guerra. El PP ya ha admitido el error, pero una mínima justicia debería de una vez invitar al PSOE a reconocer que Aznar no envió tropas a Iraq para contribuir a la bárbara invasión. Solo lo hizo después, cuando la ONU recomendó al mundo entero que ayudasen a la estabilidad del país… Resulta, por tanto, insidioso pedirle a los obispos que entonces se hubiesen opuesto al envío de un contingente militar solicitado por las Naciones Unidas para así intentar desacreditarlos cuando ahora se preocupan ante la deriva totalitaria del Gobierno y su mayoría parlamentaria. M.C.
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