La crisis no es sólo financiera, no. Los flujos financieros son expresivos de lo que ocurre en la economía subyacente y ésta es el resultado de una serie de decisiones previas que condicionan las posibilidades que tienen los operadores económicos de obrar de una manera u otra. El abanico de posibilidades de actuar viene determinado por el Derecho y éste no es sino fruto de una serie de decisiones técnico-jurídicas y éticas y morales de quienes elaboran las leyes: y digo leyes con minúscula por referirme a todas ellas: desde el Tratado Internacional de naturaleza constitucional hasta la última de las Órdenes Ministeriales.
Voy a hablar de lo que es mi campo: del Derecho.
España va mal: va muy mal, y no es de ahora: es algo que viene de años atrás. No es posible por ejemplo que porque simplemente una empresa lo decida, pueda poner a una persona en una lista de morosos, causándole toda clase de problemas. ¿Y si la empresa no llevare ninguna razón en su reclamación de la deuda? Esto conculca el más elemental de los principios procesales de que sea un tercero imparcial quien decida si una de las partes es morosa o no. Se dan aberraciones, auténticas aberraciones como los casos en los cuales ¡la morosa es la empresa acusadora!
Se trata de una Ley hecha por el ínclito PP, supongo que bajo la influencia de diversos grupos de presión afines.
El resultado de su aplicación es que media España tiene que inflarse a hacer papeles para que les quiten de los registros de morosos en los cuales han sido inscritos indebidamente. No hay sanción alguna para la empresa que inscriba indebidamente ni hay indemnización al cliente por las molestias. Sin embargo éste debe o bien seguir un juicio hasta el final o bien pagar lo que no debe y luego reclamarlo en juicio. Es tan barbaridad, tal aberración que simplemente no cabe hablar de Estado de derecho con semejantes barrabasadas vigentes.
¿Consecuencias en la economía? Todas y nefastas.
Más. En materia de protección de datos: la reglamentación vigente española es tal que se pueden vender datos sin que haya sanción alguna a esta malísima práctica, pues nada tiene que probar el vendedor en punto a si el titular de los datos le dio permiso para venderlos a terceros. Esto va claramente contra lo que se supone que debe proteger la LO 15/99 de Protección de datos de carácter personal. ¿Sabrás jamás quién vendió tus datos a un tercero? ¡Jamás! Las posibilidades de descubrirlo son como halar una aguja en un pajar.
El Reglamento conculca los más elementales principios en materia de oferta y aceptación de contratos pues básicamente su art. 14 viene a decir que “y si no dice usted que no es que si”… ¡sin que el vendedor de datos tenga que probar que se comunicó contigo en absoluto para preguntarte si consentías que él trasladase tus datos a un tercero al cual no tienes por qué conocer! Sólo hay un límite cuando el titular de los datos se molesta en decir que no, de manera expresa (no basta con el silencio): de modo que si a usted le preguntan treinta vendedores de datos en una semana usted o manda treinta cartas o sabe a lo que se expone… Pero como el vendedor de datos no tiene obligación de probar que pidió tu consentimiento, sólo te llegarán las treinta cartas de los que siendo honrados, espontáneamente entiendan que lo más ético es pedir permiso.
Son dos pequeños ejemplos, pero hay para dar y tomar. Y no entremos en materia de telecomunicaciones, banca y servicios financieros, derecho tributario, urbanismo, prueba en materia de procedimientos administrativos… porque las barrabasadas y la completa y absoluta falta de cualquier cosa que se llame la más elemental consideración por los ciudadanos es simplemente inexistente. Tenemos el resultado: cada vez son más las personas que van a los comedores de caridad.
A nuestra por lo general bastante mugrienta clase dirigente sólo tengo una cosa que decirles: “os habéis pasado. Que Dios os lo tenga en cuenta y que su ira os haga padecer en el infierno todo el mal que hicistéis en la Tierra”.
Y ahora es el momento de ponerse en pie y denunciar, con la ley en la mano, lo que es intolerable. Este blog empezará a estar lleno de denuncias de lo que simplemente no es de recibo.