La empresa Víctor Rodríguez está colocando los andamios para que técnicos del Instituto Eduardo Torroja estudien la cúpula central. El Instituto del Patrimonio Histórico Español informó de que a lo largo de este año dará a conocer la actuación final en el techo del templo.
D. BARBUZANO, La Laguna
“Agotaremos todas las medidas para intentar conservar la Catedral en lo más que se pueda y evitaremos su demolición”. Así fue de contundente con EL DÍA Carlos Jiménez, jefe del área de Intervenciones en Bienes Culturales del Instituto del Patrimonio Histórico Español, dependiente del Ministerio de Cultura.
El citado representante del Gobierno central dice que las bóvedas y la cúpula tienen un gran valor, mientras que, como se verá más adelante, la Catedral tiene desperfectos desde que se inauguró, e investigadores como Alejandro Cioranescu dijeron que “la presencia de la cúpula desentona curiosamente en esta fábrica que pretende ser gótica. La bóveda que cubre el altar mayor es de una pobreza algo exagerada”
Después de dilataciones en el tiempo para actuar, de falsas promesas como el de dar a conocer una solución que el anterior director general de Bellas Artes nunca trajo a La Laguna y de no respetar la opinión de derribo de las bóvedas de la cubierta de la Catedral, por parte de la máxima autoridad en estudio del estado del patrimonio arquitectónico, como es el Instituto Eduardo Torroja, con lo único que tiene que conformarse el pueblo lagunero es con el comienzo en breve de un estudio, por parte del citado instituto, del cimborrio y cúpula del templo.
Carlos Jiménez informó de que el arquitecto José Miguel Márquez Zárate ha realizado el proyecto y que la obra de colocación de andamios en la cúpula empezará en breve, lo que no concuerda con la realidad, ya que ayer este periódico descubrió que desde hace varios días se está montando dicha estructura metálica. Luego, los técnicos del Torroja estudiarán la cúpula para conocer su estado, con la presencia de especialistas como el ingeniero de Caminos Peter Tunner, que harán catas y tomarán muestras del mortero y de la armadura para su posterior análisis, con la intención, como precisó el responsable de Intervenciones en Bienes Culturales, “de ver si se puede salvar la imagen más emblemática de la Catedral y que sobresale por encima de todos los tejados de la ciudad como es la cúpula catedralicia”.
Al final, con esta información y con la que se tiene del estado de las bóvedas, el Ministerio de Cultura tomará en el presente año una decisión conjunta de actuación en la cubierta de la Catedral, “intentando -dijo Carlos Jiménez- agotar todas las posibilidades a nuestro alcance para que el pueblo lagunero conserve su principal templo en su estado más original. Para ello, vamos a usar todas las vías posibles, pues somos más partidarios de la restauración, si fuera posible, que del derribo”.
Muchos creen que el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, se equivocó al no aceptar el ofrecimiento del Ayuntamiento de La Laguna, el Cabildo Insular de Tenerife y el Gobierno de Canarias de derribar las bóvedas de la Catedral y proceder a su reconstrucción, con lo que la Catedral ya hubiera estado abierta al público si el prelado no se hubiera aferrado al Plan Nacional de Catedrales. Ricardo Melchior dijo unas palabras que muchos laguneros valoran: “Si el prelado Bernardo Álvarez lo acepta, las instituciones canarias conseguirán salvar una Catedral que por ahora Madrid la está dejando morir.”
La historia se repite
La falta de voluntad política demostrada por Madrid, como dijo en su día el ecónomo Julián de Armas, y el deterioro del templo no son nada nuevo. En el pasado, la Catedral pasó por el criterio de quienes apostaron por su reconstrucción y por el de quienes se inclinaron por respetar el templo y renovar sólo el crucero.
Varios arquitectos consultados recuerdan al Ministerio de Cultura que Vallabriga, días antes de inaugurarse el templo que había diseñado, dijo: “La Catedral de La Laguna tiene muchos defectos. Me ha sido impuesto un diámetro exagerado en las cuatro columnas que sostienen la cúpula. Es la primera Catedral de hormigón armado del mundo pero también la más barata”. El deán Palahí añadió que “la obra no tiene solidez”.
A todo ello hay que añadir que a mediados de los años 50, a los 42 años de construida la Catedral, hubo alarma general ante la aparición de filtraciones y grietas en las bóvedas, que fueron trasdosadas con losetas. Desde dicha fecha, las bóvedas están gravemente afectadas, y Cultura deberá tener presente las palabras de Ana Oramas: “Si Madrid opta por la restauración de las bóvedas, no nos haremos responsables de lo que pueda suceder en el futuro”.
http://www.eldia.es/2008-01-17/laguna/laguna2.htm
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