5 días de Fe. 2 millones de jóvenes católicos

A pocos días de la Navidad y después de que las familias españolas se hayan citado para reunirse el día 30 de diciembre alrededor de la inspiración de la Sagrada Familia, un joven canario nos envía un testimonio digno de esperanza. Las huellas de la JMJ en nuestra juventud siguen vivas y los jóvenes han recogido frutos que nos dan un motivo para sentir que la lucha por la vida y la familia valen la pena (o más bien, valen la alegría). Pasen y lean…

Ahora que han pasado unos meses desde la JMJ y puedo ver con perspectiva esta experiencia vivida, puedo afirmar que sin duda ha sido la mejor de toda mi vida. Un antes y un después en el modo de afrontar la vida y en la actitud con el prójimo.

El Jueves 18 después de ir a IFEMA a por nuestras mochilas de peregrinos, nos dirigimos hacia la C/ Serrano para coger sitio, el Santo Padre pasaría por delante nuestro 5 horas después!! Y que 5 horas!! Hasta que no estuvimos empapados del ambiente no fuimos conscientes de la gran fiesta de Fe de la que estábamos siendo participes, cánticos, intercambios de banderas, sonrisas, alegría y sobro todo la presencia de Dios en todos y cada uno de los rostros que veías y que te dirigían palabras amables. Los 10 segundos en los que tuvimos al Santo Padre delante y nos bendijo, bien valieron 5 horas de pie con un calor sofocante, y es que… ¡¡¡Nos había bendecido Benedicto XVI, el sucesor de Pedro!!!! Tras escucharle en Cibeles nos fuimos a descansar, había acabado la primera jornada de la JMJ y había empezado el resto de mi vida.

Y amaneció el Viernes 19, este día lo esperaba de forma especial. Era el día del Vía Crucis. Vuelta al calor sofocante y a coger buen sitio horas antes del comienzo. La cantidad de gente que había era conmovedora, se te encogía el corazón de felicidad. Muchas veces como joven católico te asalta la sensación de soledad en tu día a día, pero al verte con tantísimos cientos de miles de jóvenes iguales que tu venidos de todas partes del mundo a ver al Papa y a una fiesta de Fe te reconfortaba. El Vía Crucis transcurrió con mucha emoción, especialmente el momento de la saeta, impresionante. Y cuando pensaba que lo mejor ya había pasado, ocurrió algo. Se me acercó un chico y me preguntó si yo era Álvaro. Increible, allí estaba mi mejor amigo de la infancia ( Pablito,crack! ) que llevaba sin ver 10 años y nos encontramos entre 2 millones de personas allí mismo, en plenas JMJ.
Acabado el Vía Crucis decidimos dar un paseo por el retiro, un amigo de nuestro grupo iba a encontrarse con su tía, la cual era monja y había venido desde Méjico con un grupo de niños de 15 años, ¡Hacia 5 años que mi amigo y su tía no se veían! El reencuentro fue especialmente emotivo, y el regalo que yo me llevé al conocer el testimonio de esa monja y de los niños que te hablaban desbordados de felicidad y de Fe significó mucho para mi, realmente me dieron una lección de vida.
Tras ir a cenar y reponer fuerzas llegó la culminación a otra jornada inolvidable, los pasos de Semana Santa que habían participado en el Vía Crucis iban a salir en procesión de vuelta a las parroquias que los acogían. Ver al Cristo de los Legionarios a las 3.00 de la madrugada por las calles de Madrid, mientras suena el himno de la legión y retumban los “Vivas!” en el cielo es algo que no se puede explicar, la devoción que notas en lo más profundo de tu corazón te provocan una sonrisa instantánea y que se agolpen lagrimas en los ojos de emoción. A dormir que quedan pocas horas para tener que salir hacía 4 Vientos. Esto empieza a acabarse, ¡¡¡Que rápido pasa lo bueno!!!

Sábado 20, muchas prisas por ir hacia 4 Vientos. Veíamos las imágenes en la TV y ya estábamos bastante agobiados, así que partimos con lo que creímos que era tiempo de sobra. En el metro ya era rutina la fiesta y los cánticos de días anteriores pero no dejaba de impresionarte la amabilidad de la gente aun estando embutidos como sardinas en los vagones. Y ya llegamos por fin a 4 Vientos ( Previa caminata bastante larga porque la estación estaba cerrada por seguridad y nos paraba en la anterior ), fuimos hasta el acceso que correspondía a nuestra zona y vino el primer susto del día. Había muchísima gente en el acceso y la cosa no avanzaba, tras intercambiar impresiones con gente allí y gracias a las redes sociales nos enteramos que las previsiones de la organización se habían visto desbordadas y que por seguridad se cerraba el acceso. Imaginaos, ir desde Gran Canaria hasta Madrid a ver al Santo Padre y que al acto más especial de todos que era la Vigilia te lo fueras a perder… Pues si, estaba fastidiado. Pero ahora imaginaos a alguien que ha venido de Australia, Siria, Irán, China o Cuba… ( Y muchas más nacionalidades que conocí ) ¿ Estaríais enfadados verdad ? Pues la actuación que tuvimos como colectivo social fue ejemplarizante. Nos sentamos todos para no provocar avalanchas y algunos rezábamos el Rosario, otros leían, otros conocían gente nueva. Lo que teníamos claro es que de allí no nos movíamos, a pesar de otear en el horizonte unos rayos que presagiaban un tormentazo.
Y es que la paciencia y la Fe dan resultados amigos, la policía nos dijo que iban a abrir los accesos porque habían habilitado más zonas y empezamos a entrar todos. Fue pisar el propio aeropuerto de 4 Vientos y desatarse la tormenta más fuerte que he experimentado en carne propia hasta el momento, la lluvia caía a cantaros y los rayos eran constantes. Fuimos corriendo hasta nuestra zona como pudimos y ahí que nos refugiamos con las esterillas encima de la cabeza y justo delante de una pantalla gigante por la que ver al Santo Padre.
Y algo en el ambiente nos hacia sentir que Dios estaba allí con nosotros, el Santo Padre se negó a irse del escenario y estuvo con nosotros en todo momento aguantando la tormenta y nos pidió que rezáramos para que la tormenta pasara y pudiéramos hacer la adoración a la custodia. Dicho y hecho, la gente en círculos se puso a rezar y para mi asombro la lluvia y los rayos cesaron instantaneamente!! Y es que el humor de Dios es finísimo, ¿ No os quejáis del calor ? ¡¡Pues ahí tenéis hijos míos, refrescaos!! Estoy convencido que esa lluvia nos acompañará el resto de nuestra vida como símbolo de bendición.
Una vez reanudado el acto comenzó la adoración a la custodia, 2 millones de personas en silencio absoluto durante 10 minutos. Pero era un silencio muy ruidoso, ¿ Sabéis que retumbaba verdad ? Pues si, tenéis razón. Ese ruido que tronaba en un silencio perfecto era Fe, era Dios y era el Espíritu Santo. Sin duda 10 minutos que tendré grabados a fuego en mi memoria para siempre.
Terminado el acto y desplegados los sacos de dormir, unos decidieron dormir para estar frescos en la misa de clausura y otros hacer oración de Vigilia hasta la mañana. Sentía que había que aprovechar la ocasión que me brindaba Dios de poder haber ido a estas jornadas, así que decidí pasar toda la noche en diferentes capillas que habían habilitado rezando el Rosario, leyendo libros que venían en la mochila del peregrino y hablando con gente. Me impresiono tremendamente hablar con un sacerdote ligeramente más mayor que yo ( Yo 21, sacedote 24 ). La reacción normal de la gente al conocer que un chico es sacerdote muy joven o una chica se ha hecho monja suele ser chocante, con expresiones del tipo : ” ¿Que pena no? “. Pues os aseguro que jamas vi tanta felicidad en un rostro como en el de aquel chico de 24 años que transmitia paz y serenidad por los 4 costados. A modo de anécdota y para finalizar la noche, a las 6.00 de la mañana tuve la inesperada visita de la televisión que me grabó para el telediario.

Y llegamos así al Domingo 21 y a la misa de clausura final, cafecito para desayunar y despejar el sueño y a recoger las cosas para escuchar la misa. Y llegó el Santo Padre y dio comienzo la celebración que transcurrió con muchísimo calor, pero seguíamos aguantando lo que hiciera falta para escuchar las palabras de Benedicto XVI. Me volvi a emocionar en el momento de la paz, todos los jóvenes de todas las nacionalidades dándonos la mano y sonriéndonos como sólo puede sonreir alguien que tiene a Dios consigo mismo. La misa terminó con el anuncio de la próxima JMJ en Rio de Janeiro en 2013 ( Nos vemos allí!!! ) y los peregrinos comenzábamos a desfilar en fila hacia las salidas. En mi cabeza no dejaba de darle vueltas al mismo pensamientos: ” No me puedo creer que esto haya acabado ya “. Pero era un error porque no solo no terminaba, sino que empezaba!!! El Santo Padre nos dijo que cuando volvieramos a nuestras ciudades y nos preguntaran nuestros amigos que porque estabamos tan felices, les teniamos que contar todo lo que habiamos visto, oido y vivido. Y así trato de hacerlo, realizando apostolado a traves de la narración de estas jornadas que me han cambiado la vida.

Solo tengo palabras de agradecimiento para la organización, para los voluntarios, para todas esas personas que se cruzaron en mi camino y de cuyas caras, no me olvidaré y sobre todo a Dios y al Santo Padre. Ahora un mes despues estan empezando a surgir un montón de vocaciones, voluntarios y de nuevos carismas que tanta falta le hacen a la Iglesia, por todo esto MUCHAS GRACIAS!!!

Como jóvenes que somos, estamos en la mejor edad para ser voluntarios y dar ejemplo con nuestros actos. Os aseguro que la satisfacción personal que se siente ayudando al prójimo no la puede igualar ni todas las posesiones materiales que podamos adquirir.

Y para finalizar y como teresiano me quedo con una frase de Santa Teresa de Jesús: ” Dios esta entre los pucheros “.
Y con esto os quiero decir que no hace falta ser sacerdote o monja para poder ser santo. Si sois estudiantes, estudiad como el que más; Si sois hijos, quered muchísimo a vuestros padres; Si teneís hermaos, quered inmensamente a vuestros hermanos.
Dios está cada día, en cada momento, estemos estudiando, trabajando o jugando al futbol. Por eso debemos encontrarlo en esos momentos del día a día y ofrecerle aquello que más nos cueste.

Álvaro Herrero de Béthencourt.

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