La tímida reforma de la ley Aído

La recientemente anunciada reforma de la ley del aborto por parte del ministro de Justicia Gallardón resulta a todas luces insuficiente y de lo más tímida.

La reforma de la ley requerirá que las menores aborten con el consentimiento de los padres. Es cierto que es al menos un avance en la lucha por defender el derecho a vivir, sin embargo, la reforma no se ajusta con las palabras que pronunció Soraya Sáenz de Santamaría ante la Comisión de Igualdad en 2009 sobre la postura del PP respecto al aborto. Afirmaba que “El PP ha defendido, defiende y defenderá siempre el derecho a la vida” y proseguía diciendo “la sociedad está preocupada por el incremento del número de abortos y algo que es malo para la mujer no puede ser considerado nunca un derecho” y lo que yo considero más fundamental “las mujeres abortan en casi la totalidad de los casos porque no se les ofrece una alternativa para no hacerlo”.

Teniendo en cuenta las palabras de Soraya, esta reforma se queda cortísima y puede ser vista como una medida envuelta en celofán para contentar a los provida de salón. Si ahora paramos en nuestra lucha por el derecho de los no nacidos y aflojamos en nuestro empeño por proteger el más sagrado de los derechos correríamos el riesgo de ser tildados de partidistas.
Nada más lejos de la realidad pues esta lucha no es política ni ideológica, de hecho debemos realizar una profunda labor pedagógica que elimine el relativismo y la indiferencia en este tema. El derecho a vivir es ajeno a colores políticos, es algo que como seres humanos debemos defender pues nos concierne a todos.

Es el momento de como sociedad civil seguir presionando al gobierno para que legisle en favor de la vida y en fomentar políticas de ayuda a la mujer para que pueda seguir adelante con el embarazo.

El verdadero derecho de la mujer no es abortar con un sistema de plazos mixtos que se traduce en la práctica como sistema libre, sino que su verdadero derecho es el de poder ser madre y no tener que renunciar a ello por ningún tipo de conflicto laboral, familiar o social.

Desde aquí emplazo al PP a confirmar este tímido paso con nuevas reformas que protejan la vida y favorezcan a la mujer y no se queden en reformas superficiales.

Álvaro María Herrero de Béthencourt.

1 Respuesta a “La tímida reforma de la ley Aído”


  1. 1 Antonio Saavedra

    Creo que el aborto sigue siendo tema de debate. Y es posible que muchos nos sintamos insatisfechos con lo que finalmente se legisle, tal vez porque nos movemos en un plano distinto al del político que tiene que pelear con otras opiniones, incluida la suya propia.
    Ee posible que el ordenamiento jurídico no satisfaga todos nuestros anhelos, pero es necesario y debe ser respetado, partiendo de la realidad social, en tanto no consigamos cambiar la norma con nuetroa votos.
    Hoy, según Intereconomía,Gallardón ha defendido en el Congreso contra los socialistas el derecho a la maternidad en vez del “derecho al aborto”.
    Puede no ser suficiente una declaración tan genérica, pero creo que debemos apoyarla activamente para su evolución posterior.
    Con una ley u otra, o sin ninguna, nosotros deberemos ser más provida que antiabortistas.

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