Hemos podido saber recientemente a través del Instituto Nacional de estadística que la natalidad en España durante el año 2011 ha descendido en un 3,5 %. Con este dato negativo, ya son tres años consecutivos de descenso de natalidad en nuestro país.
Mientras el descenso de natalidad se agudiza, la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo continúa en aumento. Es obvio reseñar que cuanto más tarde se tiene el primer hijo, las probabilidades de tener un segundo hijo son menores.
Haríamos bien en reflexionar sobre la realidad que implican estos datos. Como se suele decir, el primer paso para solucionar un problema, es reconocer que existe. Los indicadores muestran que España es un país envejecido, que cada vez nacen menos niños y el aumento de la esperanza de vida de las personas mayores está provocando la inversión de la pirámide poblacional.
La baja natalidad está estrechamente vinculada al aborto, primera causa de mortalidad con 230.000 vidas perdidas en dos años desde que entrara en vigor la ignominiosa ley Aído. Ley promulgada por el gobierno socialista y hasta la fecha de hoy (9 de julio de 2012) respaldada por el gobierno del Partido Popular. En una coyuntura económica de ajustes de cinturón y recortes de toda clase de cosas prescindibles, llama la atención que el aborto (que ni cura ni previene) siga siendo cubierto por la seguridad social con el dinero de todos los españoles.
Las dramáticas consecuencias del aborto están produciendo efectos claramente visibles para el país. Los 300 niños que son eliminados diariamente a causa del aborto equivale a que cada tres días desaparezca un colegio por falta de niños; los abortos que se producen en diez días en España (3.000) superan la mortalidad por accidente de tráfico en todo un año (2.714 muertes en 2009); y la cifra de abortos acumulados desde 1985, 1,5 millones, equivale a la población conjunta de comunidades como Navarra, La Rioja y Cantabria.
Ante esta situación debemos exigir que se deje de ocultar la realidad, que paren de una vez de fomentar políticas anticonceptivas fracasadas o en aprobar leyes regresivas que arrasan al futuro de nuestro país. Hace falta que el gobierno apueste firmemente por políticas que protejan la vida y la familia, la única cifra aceptable de abortos es cero.
Si la clase política mira para otro lado y se lava las manos ante un problema que tiene delante y que la sociedad civil se está encargando de reseñarle, mucho me temo que la afirmación de Camilo José Cela: << Los españoles somos una especie en vías de extinción>>, estará mucho más cerca de ser real.
Álvaro María Herrero de Béthencourt.




Me parece un error muy grande, o mejor dicho un crimen, eliminar a seres inocentes, y ademas con el dinero de la seguridad social que todos los españoles pagan. Pido respetuosamente al Señor presidente que pare estos abortos que son un insulto a la conciencia de muchos contribuyentes, que emplee ese dinero en ayudar a los miles de desauciados por la crisis
Muy buen artículo. Lo que menos entiendo del fomento de las políticas antinatalistas es que las siguen sosteniendo los mismos que aseguran que quieren sacarnos de la crisis. ¿Y cómo? ¿Con unas políticas que nos llevan a una pirámide invertida de la población, en la que tendremos a cada vez menos jóvenes sosteniendo a cada vez más ancianos? Lo que está ocurriendo ahora en España con la natalidad nos aboca a una situación económica mucho peor que la actual. Y todo por el maldito cortoplacismo de nuestros políticos, amén de su total despreocupación por el derecho a la vida de los más inocentes e indefensos.
Es la mejor forma de eliminar un pais, como la ocurrio a Roma. Tanto es así que sus habitantes decían:
SOMOS MENOS QUE NUESTROS PADRES Y NUESTROS HIJOS SON MENOS QUE NOSOTROS.
Y ya se sabe por qué desaparecio ROMA, por su menguada población fue comida por los barbaros
Estoy en todo de acuerdo con el articulista. Los políticos… El pueblo español no se merece los que tiene. Pero es lo que toca. Hasta ellos no ven más allá de sus narices. Parece que ejercen la política como trampolín para garantizar sus necesidades fundamentales (dinero y comida) por cientos de años. ¡Qué ilusos son, la verdad!
Hay que incentivar la natalidad, el Estado tiene que subvencionar proyectos que la incentive, ayudas a la maternidad, a los hijos, etc. Y no como hizo Zapatero, que abrió las “puertas” de España a mas de 7 millones de extranjeros. Muchos de ellos sin oficio ni beneficio y viviendo del bolsillo del contribuyente. Una verguenza de partido socialista y comunista.