El número de personas que asisten a diario a las hermanas de la Caridad, en su comedor de la capitalina calle de La Noria, se ha duplicado en los últimos tres meses, circunstancia que está generando serios problemas a la hora de prestar este servicio, porque los recursos se acaban.
Hasta principios de año, se servía una media diaria de 64 comidas en el comedor, que se han ido incrementando hasta alcanzar las 80 y 100 en determinadas circunstancias, a lo que se suma también “más de 40 personas que se agolpan a las puertas y que se han ido atendiendo con bolsas, que incluían algo de fruta, un bocadillo y líquido”, comenta sor Josefina León, quien explica que es un flujo de personas que sigue acudiendo a lo largo de cada tarde “y ya no nos llega la comida”.
Por este motivo, este fin de semana pasado, las religiosas han tomado la decisión de colgar en la puerta del comedor un cartel que dice: “No se reparten bolsas”, porque la demanda de personas reclamando ayuda es constante y ya no pueden atender a todos.
El comedor de la calle de La Noria ha subsistido gracias a las ayudas y donaciones, algunas como la campaña de Navidad de los colegios religiosos de la capital, pero según sor Josefina “llega un punto en el que la comida se agota”, por lo que se ha tomado la decisión de “atender a todas aquellas personas que acuden a la hora de comer, pues desde principios de año hasta estas fechas se ha duplicado la demanda”.
Este es un problema humano, con nombres y apellidos, pues en esta realidad se ven atrapadas personas que se han quedado en el paro, “y vienen por aquí llorando y pidiendo una ayuda para hacer de comer algo en casa, pero todo se va agotando”, lamenta la religiosa.
La hermana Josefina León llegó a esta congregación de las Hermanas de la Caridad hace seis años, cuando la situación económica era algo mejor que en la actualidad, y desde esa perspectiva afirma que “ahora la situación está muy mal y da mucha pena”. Por ello, no oculta que en circunstancias como las actuales, “hace falta mucha ayuda”, tanto por parte de empresas como de particulares, y hace una especial mención a la “subvención del ayuntamiento, que aún no nos ha facilitado la cuantía correspondiente al año 2009″.
Así las cosas, la hermana Josefina señala que las pensiones que cobran de las cinco religiosas que se hacen cargo de este comedor, que ya están jubiladas, “las utilizamos para pagar el sueldo del trabajador social”, al margen de “colaborar con el comedor, aunque haya personas que se han solidarizado”, pues parece que todo lo que se aporta ya no es suficiente.
Cuenta, con emoción, que “una señora vino el otro día con un euro, porque dijo llorando que no podía aportar más”, aunque explicó que “cada uno puede arrimar el hombro con lo que tenga y pueda, porque cualquier ayuda ahora es poca, ya que la luz ha subido y también se ha incrementado el gasto en pan, hasta pagar más de 1.260 euros, al margen del gas y otros gastos”.
Otra de las aportaciones destacadas por esta religiosa es la que hacen los miembros de la comunidad hindú, cada uno dentro de sus posibilidades, “detalles que demuestran que la cosa está mal y que no sólo se soluciona con voluntad sino con cosas positivas y reales”.
http://www.eldia.es/2010-05-04/santacruz/santacruz2.htm
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