El tercer partido
El diario ADN, gratuito de Barcelona, al parecer del grupo Planeta de Lara, y dirigido por Albert Montagut, tiene, según qué días, un aire como de ‘terrorismo mediático’ otros parece que, o quiere incendiar el bosque o pretende secar el mar, o hacer salir vegetación abundante en el desierto. En todo caso, muy extraño casi siempre.
El día 8 de mayo le dedica un gran titular a cuatro columnas en página 6 (Política) al arzobispo de Pamplona Fernando Sebastián Aguilar.
“El arzobispo de Pamplona anima a votar a la Falange” titula, Luego “El prelado critica las políticas laicistas del Gobierno español”.
Entes en portada había escrito que “El arzobispo de Pamplona invita a los católicos a votar por partidos de ultraderecha”.
Después, en el entrecomillado, se ve que las cosas son algo distintas.
El texto publicado en la Web de la Iglesia Católica en Navarra pretende orientar el voto de los fieles. “El prelado –escribe Marta Rodríguez en ADN– asegura que formaciones como ”Comunión Tradicionalista Católica”, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política, Falange Española de las JONS” tienen “un valor testimonial que puede justificar un voto” “.
Se añade que “para dar un giro a la situación el arzobispo anima a los católicos a votar estos partidos porque, indica, con más sufragios podrían “entrar en alianza” y ganar en peso en el panorama político”.
Mas allá de la anécdota concreta, me interesa el análisis general de los católicos en la vida pública.
La apuesta cerrada por el PP por parte de gentes como F. Jiménez Losantos, Cristina de “La tarde con Cristina”, Cesar Vidal y José Luis Restán y en general casi toda la COPE, limita mucho las expectativas y las posibilidades católicas de acción política en España.
A cambio, es muy poco lo que se logra.
Sin entrar además ahora en la división o mejor dicho atomización de mensajes dispares, en ocasiones contradictorios en la Iglesia. Casi nada tiene que ver lo que dicen muchos obispos catalanes y algunos vascos con el arzobispado de Toledo, Primado de España, o el cardenal de Madrid o las iglesias de Andalucía, Extremadura y Murcia, por ejemplo.
Pero antes de ir más allá, desbrocemos el terreno.
Ser católico no es ser “extrema derecha”. Los católicos no pueden perder la batalla de las palabras. Los cristianos en general, tampoco.
Dejando de lado Falange Española de las JONS, los tres primeros partidos antes citados no son extremaderecha. Serán conservadores, serán tradicionalitas y en todo caso serán confesionales católicos, pero extremaderecha, no.
Ahora bien, si lo que quieren los medios, el “pensamiento ‘políticamente correcto’ ”, la presión de la calle, el pensamiento débil…., son palabras…, los católicos tienen que ser astutos. Muy astutos.
Funden un Partido de la izquierda Católica en España; registren otro Partido Cristiano Socialista, creen otro de Centro-Izquierda Católico y tengan uno Cristiano Radical de Izquierdas. Lo importante es que sean cristianos, claro.
Luego, ya habrá modo de colaborar, de unirse, de coaligarse, federarse o confederarse con otros católicos y cristianos.
La cuestión clave es si se logra hacer del calificativo (o sustantivo cuando proceda) “católico” lo esencial, más allá de izquierdas, centro o derecha; o si no somos capaces.
Es decir, se trata de darle la vuelta como al calcetín, donde ahora los conceptos “izquierda” y “derecha” son más determinantes que ser y definirse cristiano o ser ateo o agnóstico.
El siguiente paso que quiero dar es decir aquí la ida esencial:
Los católicos tienen que comenzar a trabajar en pequeños espacios: a nivel de un pueblo, de una ciudad mediana, de una comarca. Crear pequeños grupos y partidos en un municipio, en una comarca, en una provincia. Las Elecciones Municipales, por ejemplo dentro de 4 años, son el momento adecuado de presentarse.
La ‘sopa de letras’ no me asusta. La proliferación de siglas tampoco. Hace muchos siglos que se inventaron la federación y la confederación.
Lo que creo que debe hacer la Conferencia Episcopal española, de forma unitaria y centralizada en toda España es poner a disposición de los católicos que quieran entrar en la vida pública unos buenos servios, unos buenos despachos de abogados, y hacer unos buenos cursos para formar cuadros políticos católicos.
El día que la Iglesia obtenga la autonomía financiera y se gane la independencia política total respecto del Estado y del Gobierno, -y se autofinancie-, esto será inexcusable.
No pretendo que los católicos que ya están militando en el PP lo dejen. Ni que los que estén en el PSOE o en IU, CiU o PNV se vayan. Al contrario, es mejor que optimicen sus esfuerzos y ofrezcan resultados. Pero no se pueden poner “todos los huevos en la misma cesta” ni apostarlo todo a un sólo “caballo”.
Por lo demás, ya sabemos qué clase de bodas iría Mariano Rajoy, presidente del PP con mucho gusto…El mismo Mariano que gana 8.000 al mes. ¡¡Y estas cosas cuentan para la Iglesia, eh!!
En segundo lugar, el que denomino ‘Tercer Partido’, tendría que tener mucho de católico, merced a esos grupos locales y comarcales a que me refiero.
Pero el día que los católicos en política tengan más fuerza, podrán incluso dirigir el ‘Tercer Partido’, influir mucho más en los actuales grupos mayoritarios e incluso formar su propia Confederación Católica en pequeños espacios, luego en los ámbitos inferiores, y después en toda España.
En definitiva yo diría que primero es fundamental que se logre hacer del calificativo (o sustantivo, cuando sea el caso) “católico” lo esencial, más allá de vocablos y conceptos como ‘izquierdas’, ‘centro’ o ‘derecha’; propiciando además la transversalidad cristiana y la transversalidad católica. Darle la vuelta total a la situación, donde los conceptos “izquierda” y “derecha” que son ahora más determinantes, dejen de serlo, sustituidos por el ser y definirse cristiano, frente a ser ateo o agnóstico. O anticristiano.
Lo segundo que decía es que los cristianos tienen que comenzar a trabajar los pequeños espacios, los ámbitos reducidos: el barrio, a nivel de un pueblo, de una ciudad mediana, de una comarca. Crear grupos y partidos en un municipio, en una comarca, en una provincia. Y digo que las Elecciones Municipales, dentro de 4 años, serían el momento adecuado de presentarse.
Y en tercer lugar, resumo, de forma unitaria y centralizada en toda España, la CEE de los Obispos debe poner a disposición de los católicos que quieran entrar en la vida pública unos buenos servios técnicos y unos buenos servicios jurídicos, y hacer cursos para formar cuadros politicos católicos.
Por mucho que se empeñen los diarios, la radio o donde sea, Comunión Tradicionalista Católica, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política, serán conservadores, españolistas o católicos confesos, pero no son extremaderecha, ni fascistas. No es ese su ADN. Seguro.
Barcelona, 08/05/2007.
EDUARDO DE VILLALMONTE.




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