Después de años en la red estoy acostumbrado a que los comentarios más discrepantes en las bitácoras suelan ser siempre los que están firmados (un decir: siempre son anónimos) por quienes demuestran haber leído con el antifaz de sus prejuicios bien colocado sobre sus narices. El de los prejuicios o el del intento trilero de tapar las vergüenzas propias.
En esta ocasión el discrepante luce nick en forma de guiño literario un tanto pretencioso y fallido, y arremete contra argumentos que nunca se establecieron en Cierzo y Abrego porque aquí no se ha comparado a la Unión Soviética de los 50 y los 60 con la España del siglo XXI.
Cosa bien distinta es que lamentemos, eso sí, que en nuestro país la conciencia de los intelectuales (al menos de los oficiales) sea tan barata, en el sentido más literal del término, tan fácil de adquirir por el gobierno de turno (o por la tele, o la tertulia radiofónica, o el grupo de comunicación).
Y también lamentamos que en lugar de ciudadanos, nuestro país tenga una tan nutrida representación de consumidores. Así pues, ni conciencia crítica, ni conciencia cívica, y en ese sentido nos vendría de perlas un reactivo, como lo fue para los sufridos vasallos de la URSS Archipiélago Gulag.
Sin embargo todas las opiniones pueden ser enriquecedoras si empujan a la reflexión, y puesto que la de Nick Antifaz lo propone, asumamos lo que nunca existió, esto es, haber hablado de “campos de exterminio”, y apliquémoslo a la España actual. Veamos.
- Campo de exterminio de la libertad individual son hoy en nuestro país las imposiciones doctrinarias y la manipulación de las conciencias en la educación de niños y jóvenes en todos los tramos del currículo, incluida la universidad.
- Campo de exterminio de la libertad de expresión es la multiplicación del monopolio mediático del poder utilizando todos los recursos, también los que se saltan la legalidad.
- Campo de exterminio de la solidaridad es el cultivo de los privilegios selectivos y el trato desigual en el terreno, por ejemplo, de la financiación autonómica.
- Campo de exterminio de la división de poderes imprescindible para que exista la democracia es el uso partidista de la Justicia y la intromisión del poder ejecutivo.
- Campo de exterminio de la libertad de conciencia es el acoso a las creencias religiosas de la mayoría y el intento de sustituirlas por una suerte de religión de Estado.
- Campo de exterminio de la igualdad entre todos los ciudadanos es el trato privilegiado desde el poder en función del territorio o del partido que gobierne la región.
- Campo de exterminio de las formas más elementales de libertad es amparar la desigualdad lingüística, actividad que en la España contemporánea nadie se había atrevido a llevar tan lejos. Incluido el general Franco.
- Campo de exterminio del bien más básico de los ciudadanos, su misma vida, es una ideología que sustenta propuestas tan primitivas como la experimentación y el exterminio de seres humanos. Primitivas y cínicas, pues sustentan semejantes pretensiones en el progreso y la modernidad.
Así que efectivamente creo que se puede establecer un paralelismo entre el concepto de campos de exterminio del régimen comunista de la URSS, que denunció Alexander Solzhenitsin, y los campos de exterminio arriba mencionados, que, como los soviéticos, están destinados a terminar con las libertades y a convertir la democracia en algo meramente nominal. En la URSS quedó reducida a democracia “popular”. Aquí…
En España tenemos experiencia en este género de añagazas, como en la URSS. También Franco llamaba a lo suyo democracia. Democracia “orgánica”. Ahora el gobierno y sus palmeros hablan de democracia “participativa”. Adjetivar la democracia siempre es el preámbulo de su tergiversación. Eric Arthur Blair lo sabía bien. Por eso escribió 1984 y Rebelión en la granja.






Un consejo bloguero: a determinados tipos que andan por la red, a lo sumo, compensa contestarles en los comentarios de la propia entrada. Dedicarle una entrada entera a sus comentarios sólo consigue que se sientan crecidos. Eso es, precisamente, darles lo que buscan: atención.
Si te tomas la molestia de buscar las intervenciones de ese personaje en otros blogs, como el de Cristina Falkenberg, verás que va a provocar sin más, incluso recurriendo al insulto, que es el medio más habitual para llamar la atención. Lo peor, insisto, es darle lo que busca.
… y te olvidas de la Democracia “Avanzada”…
Hay otra cosa: campo de exterminio de la capacidad para pensar. En efecto, cuanto más culta es la gente, más libres son. El cerebro requiere de memoria (que se entrena), entendimiento (o cómo relacionar las piezas sueltas de información que se tienen: también se aprende) y todo ello no se consigue sino con horas y horas de esfuerzo. Cuando alguien me habla de otro que es muy buen médico o muy buen abogado… o lo que sea yo siempre digo “sí, la diferencia es que cuando el pleito lo requiere se va a la cama a las tres de la mañana y está delante del Código a las siete”. Esa es la diferencia y ocurre en todos los campos.
Bien pues la cabeza, comoel cuerpo, se entrena. Estamos sacando una generación incapaz de pensar, sin la voluntad ni la disciplina necesaria para hacerlo, sin conocimientos e incapaces de relacionar a veces lo poco que saben; sin costumbre de retener un gramo de información… e incapaces de pensar por si mismos; aterrados de no pertenecer al grupo, a la manada, a la cual son iguales: campo de exterminio de la capacidad de pensamiento… y por ende de la libertad
¿Por qué? ¿Qué mal hace eso a nadie?
¡¡Ah!! Pero es “competencia” para el poder.
Por lo demás estoy con Elentir: ni caso. Yo antes tenía un blog que acabé cerrando porque me sentí “acosada” literalmente por alguien que me dejaba mensajes tremendos con los que me desayunaba al día siguiente. Escribí varias veces a su e-mail, pidiéndole que por favor cesase, que no tenía ningún sentido -esto, tras haberle contestado y haberle hecho caso, en fin, tratando de razonar y entender sus puntos de vista tras procurar exponer mejor los míos. No sirvió de nada y lo que dice Elentir es muy cierto: si les prestas atención la cosa sólo irá a peor.
Escibía desde un e-mail falso y cambió el nick un par de veces pero probablemente era el mismo loco porque había expresiones fijas en su redacción que le delataban. Lo único que conseguí es que fuese subiendo de tono. Sus comentarios los eliminaba… pero él sabía que me entraban al mail y que eran desagradables.
Hay otro subtipo: el que se lee sólo el título y no el post pero te suelta una parrafada descalificatoria.
Bueno, Internet es como la vida misma… Hay de todo.
He vuelto a abrir este blog con mi nombre de nuevo. Aún no me ha localizado. Pero tener que cerrar el otro me ha servido para aprender bien la lección. Esto no quiere decir que uno sólo haya de aceptar alabanzas pero es que hay gente tan pirada que incluso puede que ni piensen de verdad lo que dicen: simplemente se entretienen en provocar: y sin ninguna gracia, porque hasta para eso hay que tener gracia en esta vida.
Un saludo pero sí, llevas mucha razón y otrosí digo: campo de exterminio de la justicia…
¿Qué sería de todo esto sin el troll de costumbre? He terminado habituándome hasta a los que pertenecen a la variedad compulsiva, aunque he tenido la suerte de no tropezar nunca con el modelo troll acosador de Cristina.
Gracias por ponerme en antecedentes del presente ejemplar y por los consejos.