¿Acaso son psicólogos lo que necesitamos?

Cuando llega el dolor, cuando tenemos que hacer frente a la tragedia, esta sociedad cada día más extraña e incómoda saca a pasear a pelotones de psicólogos, no sé muy bien si para aplicar cataplasmas a modo de chapuzas sobre una obra tan mal terminada como es nuestra civilización, o para tranquilizar su conciencia colectiva, a la que tanto molesta que la distraigan con asuntos que nos recuerdan que el sentido de la vida no se agota en una playa abarrotada, en un macro centro comercial o ante la cada día más grande pantalla de plasma.

Pretenciosos, pedantes, ahítos de fatuo orgullo, nos creemos que somos el centro del universo, que todo lo podemos, que vivimos en el mejor de los mundos, que protagonizamos el verdadero progreso por primera vez en la Historia. Y cuanto más convencidos estamos de todo ello, más patente resulta que vivimos en una sociedad mal terminada, insuficiente, que cubre algunas necesidades pero asfixia precisamente nuestro componente más humano, aquello que más nos caracteriza como seres racionales, reflexivos y provistos de un sentido que escapa a los extrechos moldes del anacrónico racionalismo en el que nos revolcamos desde hace más de doscientos años.

Las grietas de nuestra vida colectiva, de los supuestos logros que hemos alcanzado, se hacen más patentes cuando nos vemos obligados a enfrentarnos al dolor. Entonces nuestra sociedad demuestra su escasa talla moral y recurre al hechicero, al que hoy exigimos acreditación académica porque nos gustan las realidades de diseño que nos permiten seguir fingiendo un mundo feliz.

Y el hechicero lleva a cabo su labor con la precisión del mecánico o el fresador, porque su trabajo ante el misterio más profundo del ser humano no consiste más que en eso, en la aplicación de meras técnicas instrumentales que jamás lograrán ni tan siquiera rozar el sentido del dolor y de la muerte. Remedos, chapuzas de una obra mal terminada.

“¡Que vengan los psicólogos y tranquilicen a los familiares!” Y así, con palabras que nos permiten fingir que hacemos algo positivo, reconocemos el fracaso de una civilización que alardea de laicismo. Venga, a otra cosa. ¿Qué pasa con Pekín?

18 Respuestas a “¿Acaso son psicólogos lo que necesitamos?”


  1. 1 doiraje

    Certero artículo. Poco más que añadir, salvo que soy psicólogo, de la rara especie de psicólogo católico, casi una contradicción en los términos (hoy por hoy una contradicción absoluta). El psicólogo que interviene en situaciones trágicas tiene como objetivo último favorecer de forma paulatina la aceptación de la realidad sobrevevenida por parte de la víctima. No hay técnica posible que logre tal objetivo sin una visión trascendente de la propia existencia; la realidad se “aceptará”, sí, pero sin esperanza y desposeídos para hallar sentido alguno al sufrimiento, la aceptación será puramente nominativa, una mera adaptación social no vivida y superficial. En estas situaciones, no engañemos a nadie, el psicólogo que sea sólo psicólogo y ejerza sólo de tal no tiene nada que aportar.

  2. 2 Miguel

    Mi respeto por los psicólogos, Doiraje, a los que en este caso se alude únicamente como síntoma de una enfermedad colectiva a la que, desde luego, no somos ajenos los periodistas.

  3. 3 Rex

    En serio teneis que utilizar hasta esto para intentar (pateticamente) atacar al malisimo laicismo? Ten un poco de respeto a las victimas.

    Y ya de paso a los profesionales que estan prestando su ayuda a los familiares de las victimas mientras tu estas aqui ladrando.

    Saludos.

  4. 4 doiraje

    En mi caso, es precisamente por respeto a ellas por las que digo esta verdad. Que los compañeros hacen lo que pueden en estos casos, es evidente, y que los instrumentos “técnicos” y de conocimiento con los que cuentan son completamente insuficientes para el tipo de demanda que han de afrontar, también. Nada más; por mi parte no veo falta de respeto por ningún lado. Tampoco en el texto del titular del blog.

  5. 5 tj

    Realmente no creo que en este caso sea blanco o negro. Me explico: estoy de acuerdo en que el psicólogo, profesional , que no intenta manipular (que me los he encontrado), conocen esas herremientas que necesitamos para poder salir de una situación en la que nos encontramos, y por los motivos que sean no conseguimos salir, en estos casos el profesional te enseña a utilizar estas herramientas, en problemas específicos. Pero cuando salimos al ámbito de la transcendencia humana, esa necesidad que el hombre tiene,aunque nos quieran convencer de la contrario, el psicólogo no llega, a no ser que le abra esa puerta a su paciente y se lo pase al otro profesional.
    En una sociedad donde la muerte parece no existir, donde se aleja de nuestra vida como si no fuera parte de la misma, porque el pensamiento”moderno” no tiene respuestas para preguntas como ¿porqué morimos, porqué vivimos, que hay después de la muerte? Cuando ya del hospital pasamos directamente al tanatorio “porque es más cómodo”, cuando no solemos, porque no se lleva, hacer de vez en cuando un examen de nuestra vida, de si vamos creciendo como personas, etc… donde nos quieren hacer creer que se puede vivir sin Dios, hay que buscar al psicólogo para que nos enseñe que la muerte es parte de la vida, y que igual llega despacio que llega de pronto.Luego vendría el tema de la esperanza……
    tj

  6. 6 Juana de Arco

    Totalmente de acuerdo con el certero articulo, y totalmente de acuerdo con doiraje.
    Cuando no se llega al razonamiento del autor del articulo, algo falla en nosotros que debemos corregir.

    Dice Chesterton: “Todo el secreto del misticismo consiste en esto: todo puede entenderlo el hombre, pero solo mediante aquello que no puede entender. El lógico desequilibrado se afana por aclararlo todo y lo vuelve confuso, misterioso. El mistico en cambio, consiente en que algo sea misterioso, para que todo lo demás resulte explicable”

  7. 7 doiraje

    ¡Menuda cita! Gracias, Juana de Arco.

  8. 8 M. Luisa

    Cuando se crece hacia dentro, como persona, desde la reflexión personal y se llega a la conclusión de que hay situaciones que no podemos controlar, aunque podamos ser ayudados, no podemos por menos de reconocer nuestra limitación ante el misterio de la muerte. Esto se acepta, a mi modo de ver, mejor si se tiene la suerte de creer en la trascendencia.

  9. 9 M. Luisa

    Cuando ocurren estas catástrofes, surgen valores como la solidaridad con quienes sufren, también nos lleva a reflexionar y comprender lo limitados y fragiles que somos. Somos perte del cosmos y estamos en manos de alguien que aunque no lo entendamos, todo lo que sucede es por nuestro bién.

  10. 10 xusto otero gonzalez

    La sicología es solo el hilo conductor; no la energía espiritual / racional que pueda circular a través del hilo .

    Sin duda alguna resulta útil optimizar el hilo - enseñar al paciente a disponer de recursos sicológicos - . Y esto, precisamente para que el paciente no confine la solución de su problema en la pura sicología - un medio - sino para que la sicología pueda facilitar al paciente la mejor recepción de la energía circulante a través del hilo.

    Dicho de otra manera : sabemos que no basta oir para entender pero también sabemos que las cosas se entienden mejor si uno no es sordo - salvo , claro está, que de antemano el fulano se cierre en banda a la comprensión de lo que oye ( cf. el conocido refrán : no hay mejor sordo que el que no quiere oir ) .

    Un sicólogo es un bien social :

    1 )Aunque trate a pacientes afectados por sorderas no funcionales sino voluntarias .

    2 ) A pesar de que algunos profesionales de la sicología hagan alarde de prepotencia al confundir el medio ( la sicología )con el mensaje ( los contenidos no sicológicos ) y pretendan que el cien por ciento del peso de la curación del paciente recaiga en la terapia sicológica, ignorando de intento que para curar a algunos paciente muchas veces hace falta también ser un experto en aspectos físicos / espirituales que el sicólogo no domina y , por tanto, si es honrado, debiera delegar su curación en el profesional correspondiente ( psiquiatra, fisioterapeuta, sacerdote… etc )

    En todo caso reconforta saber que existen otros muchos sicólogos sensatos y conocedores de los límites de su ciencia y , por tanto, capaces de curar en lo profesionalmente suyo y de delegar la curación en todo aquello para lo que no están capacitados . Porque si no, por mucho que digan, estarían practicando intrusismo profesional .

  11. 11 Jose Antonio Burgos

    En la esencia de las democracias, lo que verdadera y finalmente prima, lo que “puntúa”, no son tanto las calidades como las cantidades. El número es lo realmente importante.
    Ante una tragedia como la de Barajas, se movilizan “de todos los rincones de España (sic)” nubes de psicólogos para “arropar” a los familiares de las víctimas del triste accidente. ¿Que ayuda psicológica dispensan los gobiernos a los familiares directos del niño que se ahoga en una playa, o la del quinceañero que se mata con el Audi de su padre?.
    Hace más de diez años, un malnacido, multirreincidente en delitos contra la libertad sexual, cumplida la última de sus condenas, fue puesto en libertad. Pocos meses después intentaba violar y asesinaba a la jóvencísima hija de unos íntimos amigos. Aquel matrmonio, aquellos padres, sobrellavaron con inusual fortaleza la sensible y dolorosa pérdida. Pero en soledad. Tan solo su fe en lo trascendente, su cristiana resignación y el buen hacer de un reducido número de matrimonios amigos, carentes de ciencia pero sobrados de la mejor voluntad, hicieron que sobrellevaran tal tragedia. ¿Donde estaban los psicólogos que ahora envían los gobiernos? Y ahora añado por mi cuenta, que hasta el Trankimazin y la tila para infususiones fueron dispensados en la farmacia, previo pago de su importe. ¡Ni una ayuda! Pero vistos los resultados en el comportamiento de resignada aceptación del inmenso dolor.. ¿Hubiesen sido aquellas necesarias?.
    Como de costumbre, acertado el punto de vista de D. Miguel Vidal y muy oportuna la publicación de tales líneas.

  12. 12 Miguel

    D. José Antonio: siguiendo una línea argumental similar, el siempre brillante (y en ocasiones estimulante provocador) José Fernando Rey Ballesteros introducía un nuevo elemento de reflexión que, no por obvio, resulta menos desolador:

    “Hoy, en España, como cada día, 300 niños han sido brutalmente asesinados en el seno materno a manos de sus propias madres y de médicos sin escrúpulos. Los mismos telediarios que llenan sus minutos con el accidente de Barajas ni siquiera mencionan esta masacre. Jamás han abierto una edición dando la noticia de semejante genocidio.” (http://www.jfernandorey.es/blog/?p=121)

    ¡Qué relativo es nuestro dolor!

  13. 13 Candela

    Yo estaba reflexionando estos días si como ciudadana afectada ante la pérdida de mi ser querido hubiera solicitado la ayuda de un sacerdote, ¿las autoridades correspondientes hubieran tramitado mi petición y tendrían preparado, no una legión sino un solo sacerdote a pie de T-4 para ayudarme?. No sé, pregunto

  14. 14 eugenio

    TRAGEDIA AEREA, LAICISMO Y PARO

    Menos de 20 metros cuadrados tenía la “zona de oración” en el lugar al que iban llegando las conmovidas familias de las víctimas de la tragedia de Barajas.
    El “protocolo”, perfectamente diseñado, sitúa la “zona de oración” en el peor lugar. Exige a los sacerdotes que no salgan de esa “zona” a las que “irán viniendo las personas que lo pidan”.
    Lo tantas veces dicho: “La religión a la sacristía”.

    Asistentes sociales y psicólogos no paran. Están perfectamente organizados. Organizados para evitar que las familias se organicen. La engrasada maquinaria burocrática maltrata a las familias tanto como la empresa.
    La familia aplastada
    El catolicismo orillado
    ¿Casualidad?
    Y esto ocurre en Madrid: la ciudad que adora a La Cibeles. Esa sí tiene más de veinte metros cuadrados. Muchos más que la Virgen María. Por eso se aplasta a la familia y al catolicismo.

    Y tiene que ver con ello también que el Capital aplaste al Trabajo. Y es que Madrid… es Capital.
    ¿Un accidente aéreo es casualidad cuando hay un “Expediente de Regulación de empleo” como una espada de Damocles sobre las cabezas? Esto no lo estudiarán las universidades, ni los sindicatos.
    Lo estudiaremos otros, en nombre de María… y que se jorobe la Cibeles.

    Eugenio Rodríguez
    caterina@vodafone.es

  15. 15 yo mismo

    Me consta que había jovencísimas psicólogas, inexpertas por pura ley de vida, con escasos 20 años, totalmente sin preparar para semejante situación y que a los sacerdotes que acudieron los enviaron en principio a un rincón, como para quitárselos de encima y más tarde les “dejaron”, qué amabilidad, pasear por allí por si alguien quería acercarse.

  16. 16 doiraje

    Como ya dije más arriba, soy psicólogo, y como una cruz personal, psicólogo católico. La Psicología está en una fase de expansión, pero tal expansión se fundamenta principalmente en una pura campaña de marketing. Las “grandes aportaciones” que la Psicología ha realizado al conocimiento del ser humano en las últimas décadas no pasan de ser humo. Y eso, cuando lo que nos venden es humo, que, en no pocas ocasiones, es puritita mierd.a. Hoy por hoy la Psicología da visos de validez científica a toda una serie de mentiras que no resisten la menor prueba: la psicología de género, la adopción de niños por homosexuales, la legitimación del aborto, el relativismo en todas sus formas y modalidades, la validación de la “muerte digna”, la banalización de la sexualidad, la disolución de los modelos parentales clásicos y de educación, etc., etc., etc. La Psicología es hoy en sus tres cuartas partes (y soy generoso en la proporción) pura ideología. Y de extrema izquierda.

  17. 17 andres40

    Según ellos mismos declaran, la labor del psicólogo ante un afectado por la trajedia se resume en animarle a llorar sin complejos si es que tiene ganas de hacerlo, a que exteriorice sus sentimientos como le venga en ganas, sin cortarse… y demás zarandajas.

    Sinceramente, ¿se necesitan estudios para eso, para decirle a alguien que llore si quiere?

    Si yo me encontrara en esa situación -Dios no lo quiera- creo que más bien me estorbarían. Sé llorar solito.

    Saludos.

  18. 18 doiraje

    andres40

    Para ser buen psicólogo, al menos en el campo de la clínica, es necesario desarrollar una cierta sensibilidad para acoger y comprender al otro. Pero esa sensibilidad no se adquiere estudiando Psicología. Es más, en no pocos casos se pierde o se mutila con estos estudios.

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