La izquierda y las estrategias de destrucción

Es una práctica habitual en la izquierda, que la emplea tanto para exterminar a los propios como a los rivales. Forma parte del ADN de una ideología que, por mucho baño socialdemócrata que luzca en la actualidad, se forjó en las masacres fundacionales. La marca del leninismo y del estalinismo sigue percibiéndose con claridad en la moderna práctica de la izquierda contemporánea.

Lo hemos podido ver hoy en un amplio reportaje aparecido en El País, dedicado a desprestigiar a la abadesa de las Clarisas de Lerma. Lo vimos hace apenas 48 horas en otro artículo publicado por el periódico preferido de Zapatero.

Pudimos rastrear asimismo la marca criminal del leninismo, del estalinismo o de métodos más zafios todavía, al estilo Pol Pot o Ceaucescu, en la campaña de exterminio lanzada la pasada legislatura contra la Asociación de Víctimas del Terrorismo. O en las dirigidas contra los propios, contra José Borrell, contra Redondo Terreros.

En todos los casos el procedimiento es siempre el mismo: primero la división, luego el exterminio personal. En el caso de los dos últimos, recurriendo incluso a destruir imágenes personales, relaciones familiares y afectos privados.

Un periódico contra una monja

El caso de hoy en el periódico de PRISA es paradigmático. Que un convento que agonizaba se convierta en el semillero de vocaciones más importante de Europa, como es el caso de las Clarisas de Lerma, es motivo suficiente para que la izquierda tome cartas en el asunto: en plena ofensiva laicista, con la voluntad explícitamente manifestada por el Gobierno de acabar con la libertad de conciencia, no es tolerable que jóvenes universitarias y profesionales elijan la vida contemplativa. Acabemos con ellas, no vaya a cundir el ejemplo.

Dicho y hecho, El País se apresta hoy a lanzar su habitual contenedor de injurias e insultos sobre Sor Verónica, a la que, tras algunas consideraciones previas, se la llama de todo, desde reaccionaria, conspiradora y oscurantista a pesetera. Si no puedes con el enemigo o careces de argumentos (y ambas circunstancias son habituales en la izquierda), saca la navaja y clávala hasta la empuñadura.

La misma técnica zafia y burda apareció esta semana en el panfleto del ex Bandera Roja Roures: el movimiento en defensa del derecho a vivir está dividido por los dineros. La izquierda reciente ha perdido incluso su antaño vigorosa capacidad de lustrar la manipulación: ahora se les ve venir antes de que los periódicos lleguen a los quioscos.

Liquidar la oposición que de verdad preocupa: la opinión pública

Zapatero torea a la oposición con bastante habilidad, pero le da pánico la calle, los movimientos sociales adversos. Y contra ellos emplea todos los recursos. Los visibles y lícitos, y también los otros.

La primera vez que la opinión pública se rebeló fue en la pasada legislatura. Al frente de la AVT, Francisco José Alcaraz lideró una contestación cívica sin precedentes. La anterior dirección de la Asociación de Víctimas del Terrorismo cometió la osadía de llenar las calles de ciudadanos que protestaban por la traición del Gobierno a los caídos de la democracia.

El Gobierno reaccionó inmediatamente. Primera fase: división. Zapatero creó un absurdo comisionado dedicado por entero a una turbia tarea: dividir y enfrentar a los organizadores de la protesta ciudadana.

Personas tal vez de buena fe se prestaron al juego y le hicieron el trabajo sucio a la Moncloa socialista. Las víctimas se dividieron porque un sector sucumbió a la presión (y tal vez a algo menos confesable) y otros a la desinformación desatada desde el “progresismo” político y mediático.

Luego vino la segunda parte de la estrategia. Liquidada la rebelión cívica, la izquierda puso en marcha otro de sus elementos más queridos: la destrucción personal de aquel al que consideran enemigo. Y Francisco José Alcaraz tuvo que asistir desde la impotencia a la publicación de todo tipo de infamias y calumnias contra su persona, su familia y sus bienes.

La segunda campaña de exterminio

Ahora Zapatero se enfrenta a la segunda rebelión ciudadana de su mandato. Los españoles, en total desacuerdo con sus planes abortistas, vuelven a salir a la calle. Las encuestas reflejan que son mayoría. Y las calles hacen visible ese dato.

La reacción de la izquierda es la misma: primero la división, luego el exterminio. Personas tal vez de buena fe se están prestando al juego y le hacen el trabajo sucio a la Moncloa socialista.

Zapatero no lo ha conseguido todavía, pero está en ello y la presión no cejará. Al mismo tiempo, pondrán en marcha la segunda parte de la habitual estrategia izquierdista para acabar con quienes no agachan la cabeza: el exterminio personal.

No me extrañaría en absoluto que en las próximas semanas asistiéramos a campañas mediáticas de desprestigio dirigidas contra los líderes de la lucha en defensa del derecho a vivir. Campañas destinadas a destruir su vida privada y a acabar con su prestigio personal y profesional.

Una historia universal de la infamia

Desde una monja de Lerma hasta un compañero de partido, el afán por mantenerse en el poder todo lo justifica en una ideología que no da importancia a los medios con tal de conseguir sus fines. A estas alturas deberíamos estar más que vacunados contra estrategias tan viejas y corruptas como la propia ideología de la que emanan.

9 Respuestas a “La izquierda y las estrategias de destrucción”


  1. 1 Elentir

    Muy buen análisis. Lo acabo de tuitear.

  2. 2 Miguel

    Gracias, amigo.

  3. 3 Maite C

    Más de acuerdo no puedo estar. Así es la izquierda, jugando sucio hasta conseguir sus objetivos.

    Pero lo peor es que sabiéndolo, no estemos preparados para contrarrestar sus acciones.

    Gracias por tu post Miguel. Esperemos que nos ayude a verlas venir.

  4. 4 anamar

    Les estaremos esperando Miguel, con la ayuda de Dios. Me temo que no se dan cuenta de que con EL no pueden

  5. 5 lonso

    Ahora más que nunca NI UN PASO ATRAS.

    Vamos a ir pensando en montar una manifestación en Barcelona, otra en Valencia , otra en Sevilla y otra en Bilbao, para todos los que no pudieron ir Madrid.

  6. 6 José María

    Gracias Miguel.
    Vaya análisis más crudo, y más real.

    Totalmente de acuerdo.

    Gracias,
    Mota

  7. 7 María

    Van a buscar en las vidas de cada uno como auténticos detectives, pero tendrán que inventarse cualquier bulo porque no van a encontrar nada que avale su descrédito personal.

  8. 8 Cristina
  9. 9 jl

    Merece la pena ir a ver a las clarisas de Lerma, fantástico. “¿Por qué estoy aquí, cuando me supone tantas renuncias?” Se preguntaba una monja la primera vez que fui: “pues no por lo que me quita, sino por lo que me da”. Esto tiene un gran valor para la fe cristiana, estés donde estés. Porque ser cristiano es renunciar a muchas cosas, pero no lo somos por lo que nos quita, sino porque nos da la visión clara y nítida de la felicidad que nos produce el encuentro con Jesús. Decía Schopenhauer que Dante había retratado de una forma mucho más convincente el infierno que el cielo, porque para el infierno tenía mucho de qué sacar del sufrimiento en la tierra, pero no había suficiente alegría en la tierra para retratar el cielo. Se equivocaba. No se puede retratar con palabras suficientemente bien lo que significa la amistad con Dios, y eso jamás lo entenderá una persona sin fe. Cuando se está ante el sagrario de una iglesia católica, se está ante el cielo, de una forma muy imperfecta, pero aun así se atisba lo que el cielo debe ser, la gran alegría de ver a Dios cara a cara. Sin fe no se puede sino darse cuenta, todo lo más, de lo que significa para una persona y para la sociedad vivir sin Dios.
    Quien, como el personal de PRISA, parten de ideas heredadas del marxismo, son incapaces de comprender que detrás del comportamiento humano hay algo más que puro interés, que hay personas que dan gratuitamente y que hay cosas situadas mucho más allá de la política o la economía. Por eso, si esta gente descubre que hay un consejero del Banco de Santander: ahí está ya el pensamiento banquero y neocon (aunque de hecho no tienen gran idea que significa eso, ni que la Iglesia no tiene nada que ver con ello pero sí muchísimo la socialdemocracia, recomiendo la columna de Rodríguez Braun en LD los domingos y lunes). Si encuentran al Banco Popular… ¡uf! ¡El Opues Dei, los malos del Código Da Vinci! Y luego… Rouco, claro, el gran líder neocon, del pensamiento neoliberal y de la derecha extrema española (aunque todos estos términos sean auto excluyentes entre sí). Lo milagroso, más incluso que Lerma, es que no esté por ahí Aznar, el otro gran coco, que osó ganarle a la izquierda ¡dos elecciones! Pero ya lo de grupos neocon como los “kikos” eso ya es… Difícil de calificar.
    El reportaje no debe llevar a ningún cristiano a la ira, que es pecado y tiene como consejera al diablo, sino a la compasión. De quien lo ha escrito y de quien lo lee, ese español que tiene esa ignorancia tan propia de aquí, tan supina, inculto que además desprecia la cultura, y que es incapaz de llegar a una palabra: espiritualidad. Porque mucho más allá de lo que intelectualmente se sea, las monjas de Lerma lo que tienen, su gran secreto, su espiritualidad. Ahora bien, tampoco la compasión quita la denuncia. Pero con todo, una lectura con sentido del humor de este reportaje, puede hacer hasta gracia. A mí me la ha hecho… Es que… lo de los kikos y los grupos neocon es buenísimo.

    PD: uso el término kikos parafraseando al reportaje, lo digo porque no les gusta, con razón, que les llamen así. Se llaman Moviemiento Neocatecumenal y, como el Opus Dei, o las clarisas de Lerma un gran regalo de Dios.

    Ellos no verán el final de la Iglesia, pero yo sí veré el final de estos socialistas… ¡Y de PRISA!

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