En fin, lo diré, aun a riesgo de recibir alguna reprimenda: cuando veo asomar una guitarra por la puerta de la iglesia, empiezo a pedir perdón a Dios por todas las cosas que me vienen a la mente con respecto al tal instrumento y al uso que se hace de él.
A propósito de la música, escuché en una ocasión de mi flamante párroco que se nos han ido adhiriendo hábitos mundanos. Cierto es que él, en la Hora Santa de los primeros jueves de este año sacerdotal, no duda en agarrar el instrumento. Pero como decía Osgood en la película, “nadie es perfecto”. Además actúa frente al ingenio acústico con gran comedimiento.
La historia de la música no se puede explicar, ni se entiende, sin la Iglesia. Las obras cumbre de la mayor de las artes se deben a la Iglesia. Pero qué difícil se nos ha puesto desde hace 50 años rastrear en nuestros templos un hecho tan fácilmente demostrable.
Una supuesta modernidad, o tal vez otra cosa (Romano Amerio), nos ha llevado a relegar alegremente el mejor legado artístico de la Iglesia, y con él los mejores episodios de la historia del recto hacer del hombre en la Tierra, a favor de una amplísima gama de ripios y coplillas de calidad fácilmente descriptible. Y el resto de manifestaciones artísticas no corren mejor suerte.
El panorama no mejora de puertas para afuera. Escuchar Radio María, por ejemplo, es someterse a una ducha escocesa (¿o será turca?). A intervenciones siempre dignas de atención suelen suceder fragmentos musicales que a menudo obligan a apagar el receptor hasta que pasa la “adherencia”.
Llamamiento a Su Santidad para volver a un Arte sacro auténticamente católico
La semana que viene Benedicto XVI, intérprete y connoisseur (“El arte es un tesoro de catequesis inagotable”), va a recibir en la Capilla Sixtina a un grupo de prestigiosos artistas que se proponen pedirle “el retorno de un arte sagrado auténticamente católico”.
Entre ellos figura Martin Mosebach, escritor alemán, autor del libro Herejía de lo informe. La liturgia romana y su enemigo. Queda claro por dónde van los tiros. Los artistas los han expresado claramente:
“Os suplicamos, Beatísimo Padre, que queráis leer en este sincero llamamiento la más apremiante preocupación por las terribles condiciones en las que se encuentran hoy todas las artes que han acompañado siempre a la sagrada liturgia; además de una modesta, humildísima petición de auxilio a Su Santidad:
Para que el arte y arquitectura sacras puedan volver a ser y a mostrarse como verdadera y profundamente católicas.
Para que así las multitudes de fieles, también los más sencillos e ignorantes, puedan volver a asombrarse y a deleitarse con esta noble y penetrante belleza aún y siempre presente en la casa del Señor, y de ella volver a guardar en el corazón las más altas y nuevas enseñanzas.
Para que en definitiva la Iglesia pueda revelarse, también en esta era de mundanas, irracionales y deseducativas barbaries, la única verdadera, concienzuda y atenta promotora y custodia de un arte nuevo y verdaderamente ‘original’, en condiciones también hoy, como siempre ha aflorado en tiempos precedentes, de retomar el vigor de la antigüedad, de su ínclito y eterno Origen, es decir, del sentido más íntimo de la Belleza que resplandece en la Verdad de Cristo”.
La iniciativa tiene una página web en la que se reciben adhesiones. Ofrece asimismo un notable “llamamiento” que merece una lectura detenida. Por si anda con prisa, le transcribo unos fragmentos del epígrafe referido a la música.
Dispone asimismo la referida página web de una selección de piezas musicales religiosas. Ande o no con prisa, por favor, pinche en el chisme reproductor, escuche, compare y si al principio le molestó mi rechazo al guitarreo, tal vez comprenda los motivos que me movieron a empezar estas líneas.
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Llamamiento al Papa: Música sacra y cántico litúrgico
Es cierto que no podemos hoy establecer unos estilos o formas musicales preconcebidas, pero la recuperación del canto gregoriano, de la buena polifonía y música organística – antiguas, modernas y contemporáneas – servirían sin duda, después de décadas de absoluto desconcierto y probabilismo musical, para recuperar unos “vocabularios” litúrgicos que la Tradición artística y musical católica nos ha ofrecido durante siglos: han funcionado – utilizando una eficaz expresión del Papa Pablo VI en la encíclica “Mysterium fidei” – como auténticas “teselas de la Fe” católica, la cual se ha sustentado siempre en datos sensibles, dotados de verdad y belleza, ajenos a intelectualismos estériles o amanerados o a arqueologismos que conviene evitar a toda costa (como indicó el Papa Pío XII en la encíclica “Mediator Dei”, de la que surgió la reforma litúrgica de la segunda mitad del siglo XX).
Entre las artes devueltas al servicio del culto, quizá la música es la más fuerte, por ese constante sentido “catequético” que el Magisterio ha reconocido en ella de modo ininterrumpido; y al mismo tiempo, quizá es el arte más delicado, por su naturaleza y – al contrario que las otras disciplinas artísticas – su necesidad de un “tertium medium” entre el autor y el destinatario: el intérprete. Por esas razones, la atención de la Iglesia debe, como en el pasado, dirigirse a la formación tanto de los autores como de los intérpretes. Sin duda, el esfuerzo exigido es infinitamente más grave que en la Baja Edad Media, en el Barroco o en el siglo XIX, pues se trata de fuerzas que hoy provienen de una sociedad que, a diferencia del pasado, tienen poco de cristiano. En ese sentido, la catequesis debería recomenzar en los “fundamentales”, donde los músicos – cuando tengan la profesionalidad adecuada – recuperen el “sensus Ecclesiæ” y también el “sensus Fidei”.
Si ha llegado hasta aquí, le pido un favor: ayúdeme a hacer la lista más larga. Si conoce alguna parroquia que haya cambiado las “adherencias” musicales por Música, ¿le importaría indicarme su nombre y ubicación? ¡Muchas gracias!
- Real Colegio del Corpus Christi (Iglesia del Patriarca). Valencia, C/. La Nave, 1.
- Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Barcelona, C/. Rosellón, 175.
- San Lucas Evangelista. Villanueva del Pardillo (Madrid), Pza. Mister Lodge, 2.
Página web Appello a Sua Santità Papa Benedetto XVI







Esplendido como siempre, Miguél, pero al mismo tiempo las guitarras y esa otra música nos permite cantar y unirnos a la celebración religiosa.
Creo que hay un tiempo y un lugar para todo y que tendríamos que saber conjugar mejor los distintos tipos de música
No dudo en que esta música sacra es mucho más propia para la liturgia, pero por desgracia no está al alcance de cualquiera. El guitarreo nos permite participar en la liturgia a aquellos que no tenemos tanta preparación o talento.
Lo que muchos llaman “música litúrgica” es lo que Pío XII en Mediator Dei llamaba “intelectualismos estériles o amanerados o a arqueologismos que conviene evitar a toda costa”.
Las guitarras pueden usarse bien o mal, igual que los bongos.
El Salmo 150 explica cómo le gusta a Dios que le alaben con música: pide “platillos sonoros” o “vibrantes” dos veces, y exige tambores, flautas y cítaras… No dice nada de órganos de iglesia.
Me parece muy acertado tu post Miguel.
El Canto Gregoriano, el Canto Litúrgico, la Música sacra, la Música de Órgano es lo que siempre se ha cantado y tocado en las Iglesias.
No tenemos ningun necesidad de bajar el nivel con música con guitarras. Lo que interesa es que la gente tenga más cultura, no restársela.
Por ej. la Salve Regina cantada en latín es una auténtica maravilla.
Me ha hecho gracia que citases:
El Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (abogada de las causas dificiles y desesperadas) a la que tengo muchísima devoción y donde voy a Misa muchas veces.
No es, Maite, la primera vez que coincidimos en una iglesia. El motivo es más agradable en esta ocasión.
Soy arquitecto. La Arquitectura es un arte al igual que la música y puede decirse también que las mejores creaciones de los últimos dos milenios se han construido por encargo y bajo la proteccíon de la Iglesia. Lo que los artistas que mencionas dicen a Benedicto XVI a parte de al la música es también totalmente aplicable a la arquitectura. Los templos construidos en los últimos años adolecen en su gran mayoría de una mediocridad pasmosa. Las causas son múltiples.
En primer lugar el que encarga la obra, párroco u obispo, no quiere una obra de arte. Le tiene miedo y no cree que el arte, y sobre todo el arte contemporáneo (la arquitectura, pero también la música, la escultura o la pintura contemporáneas), pueda aportar nada a lo que sucede en un templo.
Por otro lado no queda más remedio que aceptar que en muchos casos el arquitecto, en general, no es capaz de ofrecer algo que salga de la mediocridad. Quizá el excesivo trabajo en prosaicas edificaciones sin trascendencia ninguna (en el sentido trascendente de la palabra trascendencia), el desinterés, la prisa o todo junto han logrado que muchos de los arquitectos que proyectan este tipo de edificios no sean capaces de transmitir nada a través de ellos. Y que nuestros templos recién construidos sean un completo vacío significante cuando no un cúmulo de desaciertos.
Esto, que es una realidad cruda, es también una verdad a medias.
Primero porque hay honrosas excepciones a lo que acabo de decir. Sólo fijándonos en la España de posguerra nos encontramos con una generación de óptimos arquitectos que hicieron con muy pocos medios auténticas (y para muchos deconocidas) maravillas. Y actualmente también existen bastantes ejemplos.
Las nuevas generaciones que salen de las Escuelas de arquitectura tienen una formación tremenda. Están capacitados en su mayoría para hacer saltar la chispa del arte y la belleza incluso en los lugares más desprovistos de interés. Cuánto más ante el reto de construir un templo, lugar de encuentro con Dios y alimento del espíritu. Por supuesto en esto también hay tristes excepciones.
Y que, paradójicamente en contradicción con lo que he dicho antes de quienes encargan la construcción de nuevas iglesias, son numerosos documentos de la Iglesia en los que se invita a los artistas a la colaboración en la presentación de la Belleza. Con mayúsculas. Valgan como ejemplo de estos documentos la Sacrosantum Concilium que forma parte de los documentos del Concilio Vaticano II o la Carta a los Artistas del papa Juan Pablo II. El propio Benedicto XVI también a escrito y dicho bastante, muy claro y muy bien dicho al respecto. Estos documentos rezuman una apertura de miras, una esperanza y una fe en el arte en general como portador de la belleza que remite a la Belleza que hace pensar que es posible una nueva conjunción como la que se dió en los tiempos de Miguel Ángel, Bernini o en las grandes arquitecturas de la Edad Media.
Si hay en la Iglesia gente convencida de la necesidad de plantear un apostolado de la belleza como vía de reencuentro del mundo con Dios y hay por el mundo artistas (arquitectos, pintores, escultores o músicos) que son capaces desde la contemporaneidad, con lenguajes modernos y actuales, es decir, nuestros, de plantear ese camino de la belleza, esa vía de penetración en la Belleza suma que es Dios, entonces cabe la esperanza de que se encuentren. Creo que ese es el mensaje de los artistas al Papa: hay que propiciar el encuentro. Si necesitamos buena música sacra, buena arquitectura sacra, buena pintura,buena escultura, busquemos personas adecuadas para que las hagan.
He hablado de arqutectura, que es mi terreno, considerando el razonamiento extrapolable a la música.
Muchas gracias por los datos, jang. No podría estar más de acuerdo contigo.
Esta claro que hubo una epoca donde solo la gente de la iglesia era culta(algo que como sabemos hoy en dia da ventaja sobre el resto) o la Iglesia tenia suficiente poder como para decidir si un artista salia o no.
la musica sacra estara y siempre habra al fin y al cabo, hace unos años le dedicaron a los indios nativos norteamericanos un Cd llamado “Sacred Spirit” y para ellos seria musica sacra( es su cultura y sus dioses), lo importante es que hoy en dia, las artes todas estan desligadas a las religiones, solo basta ver la que se organizo con “Ágora”(una peli que nunca se realizaria si estuviera las artes dominadas por la Iglesia, o un clasico como “La Vida de Brian” de lo Monty Pyton.
y finalmente la musica esta ligada mas a la industria para bien o para mal, donde a veces ocurren cosas como que los mas vendidos en los años 90 llegaron a ser “los cantos Gregorianos”.
complementando lo que dijo Jang la industria hace posible que podamos presenciar la mayor obra de arte(musica, cine, arquitectura, etc..) de la historia o unos de los mayores bodrios de la historia…que mira que es dificil pero no imposible
Un saludo.
Miguel, te diré lo que opino sobre el tema. Reconozco el enorme valor de la música sacra clásica, así como de la gregoriana y del uso del órgano como instrumento idóneo. Pero en todo ello hay un fallo: es para escuchar no para participar.
El canto litúrgico por excelencia no es el de unos expertos que cantan en un rincón para deleite de los oídos. Eso es sencillamente un concierto, no una celebración cristiana.
El canto litúrgico es una expresión del pueblo, de la asamblea que se reúne para celebrar, son los fieles los que cantan , no la “schola cantorum”. Se trata de una comunidad que canta, no que escucha cantar. Eso lo deja claro el Concilio.
Y para que el pueblo cante, hay que recurrir a música sencilla, con instrumentos sencillos. Yo llevo casi 40 años guiando el canto de mi comunidad cristiana con mi guitarra española. ¿Te parece mal?
(Ya sabía yo que me metía en un jardín peligroso…)
Me parece estupendo, José. Pero me gustaría colarme en la Capilla Sixtina el sábado que viene.
No excluyo nada. Tampoco creo haber hablado de conciertos. Estaba refiriéndome a hablar con el Señor. Lamento haberme explicado tan mal. El Papa lo dice más claro, quizá tenía que haber empezado por ahí:
Hay otro texto curioso, escrito desde El Canyamelar, que recoge más reflexiones de Benedicto XVI. Esta, por ejemplo:
Por lo demás, sigo pensando, a pesar de la opinión mayoritaria aquí expresada, que hemos dejado a un lado un patrimonio esencial para comprender cosas como la relación entre verdad y belleza.
CUADRO SONORO es un concepto abierto que tiene muchas caras; me atrevería a afirmar que son infinitos los estados en los que se puede presentar. Teniendo en cuenta su naturaleza, podemos decir que lo que da vida a CUADRO SONORO en su conjunto, es la suma de encuentros a muchos niveles:
El pueblo siempre ha cantado en la Iglesia. Recuerdo la Misa en latín y el pueblo participaba igualmente cantando acompañado por un órgano que es lo que acostumbra a haber en las Iglesias. Desde el Concilio se pudo tambien celebrar la Misa en el idioma de cada país e igualmente la gente cantó. No tiene porque ser música sencilla para que el pueblo participe, lo cual no es descartable en absoluto.
Entiendo Sr.José Saéz que se encuentre a gusto tocando la guitarra en la Iglesia para que el pueblo cante pero no veo yo la necesidad.
Personalmente, y quizás porque soy amante de la música clásica, en la Iglesia me gusta la música sacra, lo encuentro más adecuado y la música con guitarra me parece mas festivalera y te distrae.
Pero, de todos modos, la cuestión es ir a Misa y si hay personas que con esta música van, pues bienvenida sea.
Creo entender a lo que sse refiere Miguel, y que me corrija si me equivoco.
La música sacra, la clásica que inunda todo el templo, te mete de lleno en el fervor interior y muy personal para tratar intimimamente con el Señor. Es como la introducción para dirijirte a la oración, al acercamiento al Señor, te mueve a hacer oidos sordos de lo que acontece a tu alrededor e interiorizar, te empuja al recogimiento.
La guitarra está bien para acompañar ciertos actos de la Sta. Misa, pero a mi personalmente me distrae muchisimo, no me ayuda en el recogimiento, y por eso solemos ir a un templo carmelita en el que ponen la musica sacra que describes, Miguel.
La música sacra es la que tiene finalidad de culto, es decir de convertirse en oración, en albanza, en acción de gracias. Para esto lo que importa realmente es que la música utilizada remita por su belleza a la Belleza. Belleza que además es un lugar universal (católico) de encuentro entre los hombres. Si para ello se utiliza órgano, canto gregoriano, las cantatas de Bach, guitarras, maracas o sintetizadores en cierto modo es indiferente, mientras que lo que se eschucha esté creado buscando la belleza.
Lo que difícilmente puede cumplir este cometido es un Santo, con música de los Beatles y letra acoplada en castellano, tocado rasgando tres guitarras a la vez, cada una de ellas desafinada y con unas cuantas adolescentes desgañitándose a ver a cual se le oye más. Yo si voy a una misa así, al igual que Juana, tengo que hacer un esfuerzo extra no sólo para concentrarme en la misa, sino para no salir con los nervios de punta.
Si bien es cierto que es una manera de que estas adolescentes participen en misa, (cosa notoria y loable y seguramente más importante que todas las músicas del mundo) lo ideal sería ayudarles a cantar otras cosas y de otra manera.
Se canta lo que se canta porque es lo que hay y lo que se conoce. Propiciemos la existencia de otra música, de calidad, que nos eleve. Y acabará conociéndose y cantándose. Es cuestión de tiempo. Vamos, esta es mi opinión.
Lo que Demócrata dice respecto a la industria es cierto en general. Sobre todo en el caso del cine. Pero también es cierto que lo realmente valioso en cualquier arte suele darse con mucha frecuencia al margen de las “industrias”. Porque el arte, afortunadamente, es una necesidad del espíritu. Del espíritu del artista y del que lo difruta. Y eso no puede confinarse en industrias. No entiendo demasiado de cine, pero me parece que si quieres ver una película buenísima y emocionante, no tienes por qué encontrarla necesariamente en Hollywood, o en los Cannes, Sansebastianes..etc. ¿No? Corregidme si me equivoco.
Por cierto ¡qué post más bueno y qué interesantes comentarios!No suelo participar en los blogs pero en este estoy disfrutando.
Gracias, Juana, es una explicación muy clara. A mi tampoco me parece lo mismo el Magnificat con JSB que cantado de otra manera.
Gracias, Jang, tú lo estás haciendo interesante.
Reitero lo dicho en otro comentario anterior, y lo que también apunta Jang: no se trata de excluir sino de sumar. En este caso, de recuperar. Y luego que cada cual utilice la vía que le resulte más adecuada para dirigirse a Dios. En este momento la suma apenas existe.
Me parece que hay dos formas de entender la música sacra, que han aparecido aquí y que no son contrapuestas, sino complementarias:
Una de ellas es la música destinada a fomentar la interioridad, la oración, la meditación, el contacto con la Belleza a través de la belleza, como alguno ha dicho. Conlleva una visión intimista e individualista del culto, que consistiría en un tiempo de relación persoal con la trascendencia, con Dios y consigo mismo. Algo muy necesario, sin duda alguna. Para ello es insuperable la música clásica, con su órgano, su coro, etc.
La otra es la música destinada a fomentar la participación comunitaria, la unión de voces en ruego o alabanza, el sentido de asamblea que celebra su fe, la relación con Dios que se hace presente en la comunidad que se reúne, camina y celebra junta. Para esta forma de canto, en la que están llamados a participar todos los reunidos (que no son músicos ni cantores profesionales), es idoneo el canto sencillo e instrumentos que marquen bien los ritmos y los tonos. La gente sencilla no puede cantar a Mozart o Bach.
¿Qué instrumentos? Cualquiera que mantenga una dignidad, un respeto y una alegre pero no ostentosa belleza. Si vamos a los orígenes del canto cristiano lo encontramos en el pueblo de Israel. Los salmos de David, por ejemplo, están repletos de menciones a los instrumentos utilizados: cítaras, arpas, tambores, flautas, címbalos. La cítara, por cierto, es el antepasado de la guitarra (cítara-quítara-guítara-guitarra) y era el mas usado.
Los primeros cristianos cantaban sencillos salmos y cantos con estos sencillos instrumentos, sin polifonías ni grandes conocimientos musicales. Cantaba la asamblea, el pueblo, no para que la liturgia quedara más bonita, sino porque, como dice San Agustín, “el que canta reza dos veces”, porque el canto ayuda a expresar el interior, saca afuera el sentimiento profundo mucho más que sólo las palabras.
A partir del siglo IV, con la Conversión del emperador Constantino, comienza a “solemnificarse” la liturgia. La gente entra en la Iglesia en masa y sin una suficiente catequesis, aunque sólo sea por interés en agradar al emperador. La sencillez de las reuniones de las primeras comunidades da paso a las grandes celebraciones en enormes basílicas, en las cuales se introducen músicas mucho más elaboradas, que ensalzan el acto. Pero el pueblo deja de cantar y pasa sólo a escuchar. Se pasa de liturgia activa a liturgia pasiva.
Lo mismo que sucedió con el arte sacro. Los primeros cristianos apenas pintaban algunos sencillos motivos religiosos en sus locales de reunión. Pero en la nueva y fastuosa Iglesia, poco a poco los grandes pintores comienzan a llenar los templos con sus obras. Lo que los miembros de la iglesia masificada post-constantiniana ya no entienden por el oído -por su falta de instrucción una vez desaparece la prolongada iniciación cristiana prebautismal- al menos lo ven plásticamente reflejado en las pinturas e imágenes.
Durante la Edad Media, son los frailes los que conservan el canto comunitario a través del sencillo y maravilloso canto gregoriano. Son ellos quienes conservan muchas otras cosas, en un cristianismo que se ha transformado en “cristiandad” (la principal, el sentido de comunidad real -no anónima- que camina y celebra su fe unida). Más tarde, en el Renacimiento, comienzan a florecer las más impresionantes obras musicales y artísticas, ese fantástico patrimonio cultural que todos conocemos.
Y así se llega, tras muchos avatares y muchas maravillas, al Concilio Vaticano II, el cual, en su Constitución sobre la Sagrada Litúrgia (Sacrosantum Concilium) restablece el equilibrio. Se deja claro el aprecio especialísimo por las grandes obras de la música sacra, del canto gregoriao y las virtudes indudables del órgano. Al mismo tiempo se destaca la necesidad de recuperar el canto del pueblo y se abren las puertas al uso de temas e instrumentos populares. Eso sí, siempre dentro de la dignidad debida.
Concluyo ya este demasiado largo comentario, diciendo que a mí tampoco me gustan esas misas con guitarras eléctricas y músicos incompetentes que alguien ha nombrado. Pero una celebración con cantos sencillos, con letras y músicas bien encajadas en el contenido y sentido de la celebración, con instrumentos populares pero dignos y nada estridentes (entre ellos la guitarra española) y con la guía de cantores bien preparados que ayuden a que canten todos, me parece la mejor de todas las opciones.
Por cierto, yo también daría lo que fuera por estar en esa celebración en la Capilla Sixtina.
Creo que estamos de acuerdo José. No se puede pretender que la gente entone cantatas de Bach en nuestras celebraciones litúrgicas. Tendrán que ser seguramente cantos sencillos, poco ostentosos. Pero no se debe renunciar a la belleza, que lleva a la Belleza. No está reñida la sencillez con la belleza. Es más, estoy convencido que es un buen camino para conseguirla.
Para esto es imprescindible un discernimiento conjunto entre músicos e Iglesia, una colaboración más estrecha.
Me gustaría apuntar también que no es completamente necesario que estos músicos sean cercanos a la Iglesia, o creyentes comprobados. Mucho menos santos.
Como he dicho arriba soy arquitecto y varios de los mejores, más emocionantes, más trascendentes templos construidos en el siglo XX están proyectados por arquitectos no explícitamente creyentes. No pongo ejemplos porque me dejaría muchos (capillas iglesias y monasterios de Le Corbusier, Saarinen, Álvaro Siza, Rudolf Schwartz, Peter Zumthor… Por supuesto si además de óptimos arquitectos son creyentes mucho mejor. Ahí está Gaudí. Pero con arquitectos creyentes pero digamos poco avezados lo único que se consigue es aumentar el parque edificatorio de nuestras ciudades.
Creo que con la música debe pasar lo mismo. Busque la Iglesia músicos objetivamente sensibles y capaces, aunque no sean creyentes y plantéeles sus necesidades con la apertura de miras que muestran los últimos Papas al respecto. El resultado tiene que ser bueno.
Muchísimas gracias, José, por toda la información que ofreces en tu comentario. No volveré a abordar asuntos de este tipo sin antes hablar contigo.
Un abrazo.
José
1º La interioridad NO es “individualista” NI “intimista” como erroneamente dices, porque NADIE será juzgado colectivamente, sino individualmente y en base a sus actos, SIN excusas a terceros. Y cuando el Señor habla al corazón de quien ora, no lo hace para un grupo, sino a titulo individual y personal.
Recomiendo el libro “El Purgatorio” de autor que no se identifica debido a que son revelaciones PERSONALES E INDIVIDUALES, no de grupo. Es de “Ediciones Rialp” y NO es de ningún fundador de nada (por si ello lleva a sospechas).
2º Los templos son casa de oración ¿o no?, de ahí que cuando se entra en un templo sea una enorme falta de respeto al Señor, ponerse a hablar.
3º Cuando se va a Misa, NO se va a una obra de teatro, sino que requiere meterse de lleno en ese Misterio de Amor, Sin distracciones.
4º La participación comunitaria está perfecta, y todos los fieles deben participar cantando, mya que “rezar cantando, es rezar dos veces”, lo que no excluye que en lugar de ayudar a la gente a participar de la Misa, lo que se haga es ayudarla participar en los cantos, y no estén en Misa, sino que solo están en el templo.
También creo que a los problemas planteados por los artistas a Benedicto XVI hay que añadir la cada vez más profunda ignorancia generalizada en lo que se refiere a cuestiones artísticas tanto si se refiere a arte religioso como si no y que acusa el público en general. Podemos echar la culpa a quien queramos. No es sólo un problema de la Iglesia (como tantos otros) si no de nuestra sociedad. Y dentro de ella también de la Iglesia. Si no hay interés por el arte en general, ni antiguo ni moderno, difícilmente lo habrá por que este arte entre a formar parte de la liturgia y de la oración.
Por eso es tan importante que si hay alguien que se dé cuenta de esto fomente la creación artística de calidad desde dentro de la Iglesia. Imaginemos la influencia no ya catequética sino simplemente de educación y humanización (que a la postre terminará indefectiblemente acercando a Dios) que tendría el hecho artístico en nuestras iglesias y celebraciones.
Después de leer algunas cosas de Benedicto XVI estoy convencido que esta presencia sería una vía que conduciría al hombre a su encuentro con Dios. Y que influiría positivamenete en toda la vida social. Yo creo que es posible el cambio.
Jose Saez es de los mios sigue teniendo un espiritu rockero.
Y es un sabio.
un saludo a todos en este interesant debate
Jang ha dicho: “Pero no se debe renunciar a la belleza”. Y eso es exactamente lo que sucede a menudo: que se renuncia a la belleza. Es muy buena la participación, pero la idolatría (tonta) de la participación como sea, no es buena. Los cantos, la música en la iglesia debe ser bella,los textos bellos y mínimamente “densos”, las voces entrenadas, ensayadas, el que no tenga voz u oído sea reducido al silencio… ¿Quién no reconocerá que se oyen habitualmente “cosas” espantosas, ratoniles, musiquillas sin nivel, de película mala del Oeste? ¿Cuántos cristianos son “martirizados” cada domingo por una imprudente, torpe, simplona, “puesta en común” musical, en vez de la cual -a falta de algo mejor- sería preferible y espiritualmente más provechoso el santo silencio?
Miguel:
Por Dios, ¿a qué santo tienes que consultarme nada? Tú escribes lo que observas y reflexionas y sabes, y muy bien, por cierto. Yo sólo he querido aportar mis conocimientos y puntos de vista, nada más. Perdona si te he chafado un poco el post con tanto rollo.
Juana de Arco:
Sí, quizá no me he expresado bien. La intimidad consigo mismo y con Jesucristo es absolutamente necesaria. Sin ella no hay cristianismo. Pero tampoco sin comunidad. Nos salvamos o no solitos, según nuestras obras (y sobre todo por la misericordia de Dios, que si no…), pero caminamos en caravana.
Puedes entrar en una Iglesia para meditar o rezar a solas y ello requiere quietud y no guitarras. Pero la celebración eucarística no es un acto individual, sino de la comunidad cristiana, de un pueblo que camina unido. De hecho, un cura no puede celebrar la Eucaristía sólo. Necesita al menos una persona más, según las normas canónicas, que representa su carácter comunitario en su mínima expresión.
Gracias al Concilio han quedado lejos (o deberían) esas misas incomprensibles en las que el cura “decía su misa” de espaldas al pueblo y la gente se dedicaba a rezar el rosario, a mirar los cuadros, a escuchar al coro o a contemplar las musarañas.
La Eucaristía es un pueblo en fiesta, en alabanza, en comunión, que se hace una sóla voz, un cuerpo, con un mismo espíritu. Y en ello el canto comunitario es esencial, porque tiene la facultad de convertir una pluralidad de voces en una sóla.
Demócrata:
Tengo espíritu rockero, como bien sabes, pero no para las misas. Y no soy un sabio, como también sabes. Soy un contertulio más, que entiende un poco de algunas cosas y de otras, ni idea.
Con folklore entienden los seguidores de sectas sus actos religiosos.
La Sta. Misa la tiene que decir un sacerdote, tanto si hay files como si no, y los fieles van a participar del Sacrificio de la Sta. Misa, deben asistir a Misa con recogimiento, escuchando (porque oir oyen todos), las lecturas y el Santo Evangelio; deben recogerse cuando reciben la Sagrada Comunión, porque es el mismo Cristo quien está dentro de cada uno que le recibe, y con ruidos de cantos y guitarras, nadie puede recogerse en ese momento intimo y durante al menos DIEZ minutos que dura la Sagrada Forma antes de disolverse.
Aunque a la Sta. Misa asistan miles de fieles juntos, sin embargo es el Misterio al que cada cual individualmente debe asistir. Cristo NO espera a un “grupo o comunidad”, nos espera a cada uno individualmente.
Se dice siempre “voy a Misa” cuando la realidad es que muchos deberian decir “voy al templo donde dicen Misa”, porque se suele asistir por “cumplimiento” que desglosado significa: “cumplo” y “miento”. La prueba es de que el Sto. Evangelio casi nadie sabe de qué va si se pregunta a la salida del templo, y mucho menos qué nos ha dicho Cristo en ese Evangelio de ese dia.
Deberiamos formarnos más acerca de lo que es y significa la Sta Misa.
Y NO, el juicio será individual y No habrá escusas a terceros, pues nadie actúa obligado a naada, ni por nada, cada cual a titulo individual lo hace libre y personalmente. Por tanto si alguien se une a un grupo no deseado y comete errores, ese “alguien” deberá responder exclusivamente de sus actos sin excusarse en nada ni en nadaie, pues perfectamente puede salirse y dejarlo, aún a costa de la vida. Quien espere ser juzgado con “atenuantes” lo lleva claro.
Juana de Arco:
Coincidimos en tantísimas cosas, como se puede ver en muchos otros posts. Pero en este tema no del todo. Dices que debemos formarnos en lo que es la Santa Misa. Te digo con todo el cariño, que sabes que te tengo, que algo de eso debes hacer tú, pues comentas algunas cosas que parece que no haya habido un Concilio Vaticano II, aunque en otras tienes toda la razón del mundo.
Jesucristo no fundó “una vía de purificación invividual”, al estilo de otras religiones. Jesucristo fundó, sobre Pedro, una Iglesia (Iglesia=Ecclesia=Comunidad). Un pueblo heredero de las promesas hechas a otro pueblo, el de Israel. Uno de los grandes hitos del Concilio Vaticano II ha sido, precisamente, redescubrir el sentido comunitario del cristianismo, que se había perdido en medio de una miríada de devociones particulares (que no son malas, ni mucho menos, pero no son todo lo que quiso Jesús).
Por supuesto que de nuestros actos responderemos individualmente y sin excusas, aunque tendremos los mejores abogados posibles: Jesucristo y la Santísima Virgen. Pero caminar uno solo por el desierto de la vida es imposible. Yo, al menos, no puedo. Necesitamos de los hermanos en la fe, que nos enseñan, nos alientan, nos sostienen, nos corrigen. Cristo, repito, fundó una comunidad, que sería su cuerpo místico en la tierra: la Iglesia.
Sólo añadir que no me ha gustado ni un pelo tu alusión a que mis puntos de vista son propios de una secta. Yo soy cristiano católico, feligrés de una parroquia concreta, nada de sectas. Por cierto, uno de los motivos por los cuales muchos católicos han abandonado la Iglesia y se han pasado a todo tipo de sectas es porque en ellas encuentran la acogida comunitaria que no han encontrado en la Iglesia Católica. Los dos últimos Papas se han dado cuenta de ello y han hablado de las nuevas comunidades católicas como el mejor “antídoto” contra esas sectas, porque en ellas se da la realidad eclesial comunitaria que el Concilio quiso recuperar.
En fin, ¿me dejas que siga tocando mi guitarra española para animar el canto de nuestras celebraciones litúrgicas? ¿O me excomulgas? ¿O me obligas a aprender órgano y tocar sólo a los grandes maestros clásicos? ¿O mejor prefieres que me calle y deje en silencio a cada uno con sus oraciones personales? No hace falta que me respondas a estas preguntas retóricas. Seguiré haciendo lo que me mande mi párroco y lo que me dicte mi conciencia cristiana.
Miguel. Tu post ha sido fenomenal. Lo has dejado claro desde el principio hasta el final y lo suscribo.
El que el Sr.José discrepe con sus guitarras no quiere decir que tengas que hablar con él cuando abordes otro día un tema similar.
Te honra tu humildad pero tampoco es esto.
José Sáez le dá demasiada importancia a los cantos sencillos que el pueblo entienda, acompañados de guitarras etc.etc. que no digo que estén mal, pero de esto a decir que es la mejor de las opciones, hay un abismo.
Lo adecuado en la Iglesia es la música sacra, el canto acompañado por órgano (que no un concierto) y que la gente tambien participe. Hay gente sencilla amante de la música clásica y mantener el nivel de la música es, al fin y al cabo, impartir cultura.
José
NO te des por aludido, porque simplemente NO aludia a tí, sino a que conozco otras religiones y sé como funcionan, pero JAMÁS me dirigia a tí. Esto es un debate y como tal escribo, y he APROVECHADO algunas palabras tuyas para argumentar. Solo eso.
Cada vez que uno escribe una entrada (al menos yo), NO pienso en las personas a las que conozco por sus escrito, sino en los años que llevo tratando con gentes de todo tipo, y en algun mundo que he recorrido fuera de este bendito país, y en ambientes con los que me encuentro.
Por tanto José, te ruego no te dés por aludido nunca. Y no te pido disculpas, porque no se me habia pasado por la mente personalizar en tí absolutamnte NADA.
Asi que te mando un abrazo sincero
José
Lo que tengo en mente cuando escribo es que nos leen muchos que desconocen muchisimas cosas, e intento argumentar de cara a esos. Pienso que es lo que deberiamos hacer, informar y formar desde estos blogs, y unas veces lo conseguimos y otra no tanto. jeje
He caído de casualidad en este artículo y debate. Gracias a todos por vuestros acertados comentarios. Dá gusto, después de asistir a otros foros en los que los que participan sólo saben descalificar al opuesto.
Creo que todos teneis algo de razón, como siempre suele suceder. Entiendo perfectamente a Miguel, pues el canto cansino y sin gracia de muchas celebraciones liturgicas estoy segura que ha alejado a muchos de ellas. Me conformaría con que lo que se cante se intentara hacer con la dignidad que requiere el acto que se celebra. Con que la comunidad entera se involucrara y sacara lo mejor de ellos mismos. En los sitios en los que se hace se nota una mayor participación de los miembros de esa comunidad en otros temas.
Cuando viajas a paises como Alemania o Austria dá gusto oir los cantos en las iglesias. Eso requiere dedicación, ganas de hacerlo bien y cultura musical, coas que aquí fallan en muchas ocasiones.
Si no se tienen grandes medios ni voces sólo cantando los cánones de Taizé, que son sencillos y muy musicales el efecto es precioso.
Te ayudan a elevarte y hacer una plegaria más rica y a sentirte más unida al Señor.
Lo que es urgente es desterrar la musica ratonera y simple de las iglesias porque dañan al oido y más que no acercar lo que hacen es alejar a las personas del misterio y lo divino.
Por tanto, creo que ambos objetivos : que se escuche y cante bellamente y se participe, se pueden conseguir con empeño, creatividad y ganas de hacerlo bien.
Hete aquí que este asunto presenta también derivadas que desembocan en el gran agujero negro de nuestra vida colectiva: la educación, la formación. Algo que desde hace demasiados años casi ha desaparecido en nuestro país, donde creemos que se puede sustituir por la instrucción. Y no demasiada.
El sábado de la próxima semana estaré pendiente de las agencias italianas de noticias. Si localizo información sobre el “desenlace” de la noticia que ha dado pie a todo esto, es decir, sobre la reunión del Papa con este grupo de artistas y su manifiesto, me apresuraré a colgarla.
Quiero dar las gracias a cuantos han enriquecido esta página con sus reflexiones, demostrando que en nuestro país no todos cayeron en el agujero negro. Nos vemos en la próxima iglesia para cantar, tocar la guitarra, guardar silencio, o lo que cada cual sienta que ha de hacer.
Si señor, muy enriquecedor el nivel de los comentarios. Pero como ya se ha dicho todo y a mi me gusta la música sacra, y no me gusta y me distraen, por no decir me crispa los nervios, las músicas en las iglesias a lo Laura Pausini ( siento decir que es lo que prima en mi parroquia), me ha llamado la atención y me crece la esperanza el comentario de Maria Cruz. Por favor, dónde puedo encontrar, y qué son los cánones de Taizé.
Enhorabuena, la mejor entrada de blog hasta la fecha que he leido en Hazteoir, y lo dice un ateo convencido! El culto sin misterio me parece un absurdo… Pero lo mejor de todo, poder escuchar al mejor compositor ibérico que posiblemente haya habido en toda nuestra historia al mismo tiempo que leía… me refería a T. Luis de Victoria, pero ahora empieza O. di Lassus… qué bello!!!!
Pero ahora alguna que otra matización importante:
“Sin duda, el esfuerzo exigido es infinitamente más grave que en la Baja Edad Media, en el Barroco o en el siglo XIX, pues se trata de fuerzas que hoy provienen de una sociedad que, a diferencia del pasado, tienen poco de cristiano.”
En absoluto de acuerdo, hoy en día sigue habiendo importantes compositores muy entroncados con la liturgia, como el báltico Arvö Part o el polaco Krysztof Penderecki, que tenía una relación próxima a JP II. De hecho le dedicó su Te Deum (otra cosa es que ambos músicos me aburran hasta el infinito)
“auténticas “teselas de la Fe” católica, la cual se ha sustentado siempre en datos sensibles, dotados de verdad y belleza, ajenos a intelectualismos estériles o amanerados”
No me puedo creer a un Papa tan desconocedor de la Historia de la Música Sacra como para particularizar esto.
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Y ahora unos comentarios respecto de los distintos post de comentarios:
Primero, en líneas generales, ese deseo de participar en la liturgia por parte de los fieles con la música es genuinamente prtestante, me resulta simpático verlo en un foro de ideología católica, si es que el último Concilio también trajo cada cosa… Con la que se montó en el Concilio de Trento al respecto!!! Veis? también “copiais” a los protestantes, y no al revés en este caso…
Otra generalidad: el uso y abuso de la expresión música clásica, cuando mucha de la música que se alude o incluso desde aquí se oye es más bien Antígua o Barroca.
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“Me parece que hay dos formas de entender la música sacra, que han aparecido aquí y que no son contrapuestas, sino complementarias”
Creo que eso es una visión muy estrecha, y que no atiende en absoluto a la Historia de la Música.
“Las guitarras pueden usarse bien o mal, igual que los bongos. ”
Cierto, el Réquiem de Ligeti lleva guitarra eléctrica, un buen uso… lo típico de muchas parroquias, y con perdón de antemano, una horterada.
“El Canto Gregoriano, el Canto Litúrgico, la Música sacra, la Música de Órgano es lo que siempre se ha cantado y tocado en las Iglesias.”
Y muchas otras cosas, os recuerdo el Misteri d’Elch, si mal no recuerdo el único indultado en toda Europa tras el Concilio de Trento??? Ahí salen señores barbudos interpretando a hebreas…
“y finalmente la musica esta ligada mas a la industria para bien o para mal, donde a veces ocurren cosas como que los mas vendidos en los años 90 llegaron a ser “los cantos Gregorianos”.
No te equivoques, que quien impulsó esa grabación fue el Catedrático de Canto Gregoriano del Conservatorio de Madrid, no un yuppie cualquiera.
“La música sacra es la que tiene finalidad de culto, es decir de convertirse en oración, en albanza, en acción de gracias. Para esto lo que importa realmente es que la música utilizada remita por su belleza a la Belleza.”
Creo que una visión tan platónica dista un poco de aspectos de psicoacústica más cercanos a los estudios actuales del porqué se ha cantado en los ritos… pero bueno, no es ilegítima…
“Pero también es cierto que lo realmente valioso en cualquier arte suele darse con mucha frecuencia al margen de las “industrias”. Porque el arte, afortunadamente, es una necesidad del espíritu. Del espíritu del artista y del que lo difruta. Y eso no puede confinarse en industrias.”
Ufff… que duro, tenemos un exacerbado romántico…
El caso de la ópera romana en el Barroco como medio para ostentar su poder entre los distintos obispos está bien documentado. Y el mecenazgo o vasallaje en la Historia del Arte, sin ser industrialización, sí es una forma de producción dependiente de un capital.
“La gente sencilla no puede cantar a Mozart o Bach.”
Te sorprendería oir a los protestantes cantando Bach en sus iglesias en Alemania… porque Bach en un tempo católico no tiene mucho sentido que digamos… salvo para quien lo quiere para su boda, otro pecadillo “más venial” que lo de las guitarrillas…
“Si vamos a los orígenes del canto cristiano lo encontramos en el pueblo de Israel”
Eso es más que discutible desde un punto de vista musicológico, el considerar esa fuente como la principal.
“Los primeros cristianos cantaban sencillos salmos y cantos con estos sencillos instrumentos, sin polifonías”
Evidentemente, aun tendrían que pasar siglos, e inventos tales como la notación musical de la Edad Media, para que eso ocurriese… Es como decir: “Los primeros cristianos difundían sus creencias de modo sencillo, sin internet ni móviles”
(Por cierto y al mismo comentarista, el prejuicio sobre la guitarra eléctrica respecto de la española me parece tremendamente rancio)
“Los cantos, la música en la iglesia debe ser bella,los textos bellos y mínimamente “densos”, las voces entrenadas, ensayadas, el que no tenga voz u oído sea reducido al silencio…”
Lo de la densidad te ha quedado muy palestriniano… pero mira os artificios de los motetes antíguos donde el texto se pierde o incluso se entremezclan textos sacros y profanos. Los gustos van por épocas.
Voy darle otro vuelta de tuerca:
Musica Sacra siempre hubo y habra, las guitarras son consecuencias de el mundo en que vivimos, El Requiem de Mozart se hizo relativamente hace poco comparando desde cuando existe el cristianismo y muertos hubo siempre, lo mismo con la musica de las bodas, matrimonios hubo siempre….
Quien sabe si dentro de 100 años suena la musica de Yahweh de U2 en una catedral… no sera bueno ni malo sera una epoca distinta sin despreciar a los clasicos… que siempre se estan hay para escuchar…
Jose Saez me referia con el espiritu rockero a esto: Al llevar las guitarras a la iglesia das rienda suelta a tu espiritu rockero en un plan “desenchufado” con canciones sacras…
Estupendo el post, Miguel; se ve que es un tema candente.
De todos modos, creo que tampoco hay que simplificar. Uno es un poco ‘guitarrero’, y puedo decir que dicho instrumento se puede tocar de muchas formas: no es lo mismo una serie de delicados arpegios que una rumba como la que tengo que sufrir, con palmas y todo, en la Misa para los niños en mi parroquia.
Candela pregunta precisamente por los cánones de Taizé (las partituras se pueden encontrar aquí: http://www.taize.fr), que son un magnífico ejemplo de cómo también hay composiciones modernas que, en mi opinión, no tienen nada que envidiar a las grandes obras clásicas. La música es sobre todo un medio de comunicación, y lo que transmite dependerá de la inspiración de quien la compone, y quien la ejecuta.
En cualquier caso, el tema no es banal en absoluto. Decían los antiguos que “Lex orandi, lex credendi”: las formas de la liturgia también conforman nuestra forma de creer, y viceversa. Y si nuestras celebraciones son chabacanas y superficiales, también lo será nuestra fe.
Enhorabuena, Miguel, por la entrada. Aunque no has dicho mucho, como buen moderador, me parece que coincidimos bastante. Igual que coincido con Juana de Arco al 100 %. Como decía el anuncio de un licor, “¡Guerra a la vulgaridad!” / [¿¡Por qué no me ha "atacado" Jose Sáez¡? Lo esperaba. Estoy muy "dolido". Que me relea, que me relea...].
No ioannes, no te he atacado. Primero, porque puedes opinar lo que quieras; segundo, porque siempre me descubro ante tu sabiduría, que me empequeñece; tercero, porque mi intención no es atacar ni a ti ni a nadie. ¿Atacarnos hablando de música sacra? ¡Eso nunca!
Sólo he expuesto lo que pienso y punto. Y nada más he protestado en serio cuando he pensado (equivocadamente) que Juana de Arco me tachaba de sectario (ahora le he entendido perfectamente, siento haber sido demasiado suceptible y haberle interpretado mal).
Por mi parte, ya he dicho todo lo que quería decir en este post que parecía sencillo y se ha convertido en un magnífico debate. Pido disculpas a Elentir por coparlo demasiado. Ha sido un placer dialogar con todos vosotros. He aprendido mucho. Gracias.
Abrazos a todos.
Suscribo tu último párrafo, José. Excepto en las disculpas a Elentir, je, je, je…
Saludos a todos.
P.D. Si continúan los comentarios me reservo el derecho a no aguantarme y volver a entrar;-)
Alguien decía: “con ruidos de cantos y guitarras, nadie puede recogerse en ese momento intimo y durante al menos DIEZ minutos que dura la Sagrada Forma antes de disolverse”.
Mi experiencia y la de mucha gente que conozco es que decenas de veces hemos podido recogernos en la intimidad de Dios con MÚSICA (no ruidos) de cantos y guitarras. Sospecho que de los 1.100 millones de católicos, unos 700 millones son capaces de hacerlo e incluso les ayuda. Todo mi respeto a los otros 400 millones.
Por otro lado, Dios pide guitarras y percusión: los Salmos lo demuestran, sobre todo el 150.
Hay que distinguier los generos musicales y las funciones sacras: la ALABANZA implica géneros más alegres, movidos, comunitarios… la ADORACIÓN implica recogimiento.
Si repasamos todos los debates musicales en la Iglesia del s.XV, XVI, XVII, etc… veremos una directirz continuada (que nadie ha mencionado aquí todavía):
LA MÚSICA DEBE SERVIR A LA PALABRA DE DIOS.
Buena es la participación, bueno es ayudar al recogimiento, buena es la belleza… pero si la música, la participación, la belleza o el recogimiento distraen de la Palabra de Dios, es malo.
Esos motetes a cuatro 4 voces llenos de melismatizaciones que NO SE ENTIENDE NADA… no sirven a la Palabra de Dios.
Un canto cutre y machacón con guitarra, pero que te hace memorizar el salmo, que es pegadizo, que se te meten los versículos en la cabeza, que te impregna el alma… eso sí sirve a la Palabra de Dios.
Los kikos y aún más los carismáticos se saben media Biblia cantada, porque se saben montones de canciones sencillas y pegadizas.
(Hay que decir que la música kika, sin ser nunca bella, sirve con eficacia a la Palabra de Dios; la música carismática tiene canciones muy chorras -aunque eficaces para alabar, crear comunidad y abrir los oídos a Dios- y también canciones absolutamente sublimes, emocionantes y estremecedoras, a menudo con letra del Apocalipsis, de Ezequiel, los Salmos o de diversos santos)
Esto ya parece la Querelle des Bouffons versión sacra…
Solo que aquí todos los intervinientes (excepto una o dos notas discordantes) estamos con el Músico.
Aunque Alberto ha dirigido muy bien a Candela, solo añadir dos enlaces :
http://www.taize.fr/es_article4803.html,que es la página donde puedes oir algunos de los cantos de Taizé. Suelen ser cantos sencillos que se componen de un canon que se repite a modo de “mantra” que nos ayuda a entar en dialogo con el Señor. El texto suele tomarse de los salmos y el autor de la música de muchos de ellos es Werthier.
Otro enlace: http://es.wikipedia.org/wiki/Comunidad_de_Taiz%C3%A9 en el que podrás leer, además del enlace http://www.taize.fr, algo sobre la historia y la actualidad de la comunidad de Taizé.
Creo que muchos de los que fuimos de jóvenes a este centro de acogida monástico le debemos realmente haber descubierto la belleza de la oración, si no a orar directamente. El sentimiento de estar fisicamente unida a la tierra y en un eje ascendente se lo debo a Taizé. Por eso muchos tenemos una gran deuda con el padre Roger y su comunidad.
El Padre Roger impulsó el encuentro de los jóvenes en los Congresos anuales y pienso que fué el germen de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que tantos frutos están dando.
Sé de muchos cristianos para los que su experiencia de oración en Taizé ha cambiado su vida y ha supuesto un revulsivo para profundizar en su fé. Y se ha traducido en grandes y pequeñas obras.
Mil gracias a todos por vuestra sabiduría.
Leed los salmos 149 y 150, que muestran con contundencia cómo el pueblo puede y debe alabar a Dios, no extasiándose en lo sublime de un arte del que sólo pueden ser espectadores.
jose, discrepo contigo el que la musica sacra con organo, no sea para participar. Te invito a participar de la misa de 20:00 H misa con Visperas, magnificamente interpretadas por el organo y que cantamos todos, incluido al terminar la mia el magnificat.
cada semana son distintos, los cantos liturgicos. Letras de los salmos. Es excepcional que no suene el organo, salvo en la semana santa, que no se toca, pero se canta, sin proclamar el aleluya, hasta la Vigilia de Resurreción.
Estoy de acuerdo, Miguel, a mí eso de las guitarras, las veo para iglesias misioneras, incluso de parroquias supermodernas, que las tengo vistas, pero en caulquier iglesia, de arquitectura románica, ó gótica, no le pegan ni con cola. Cuando excepcionalmente, en la Catedral de Lugo, suena una guitarra, siento que desmerece, todo la belleza que tiene habitualmente.
Las guitarras, par encuentros pastorales, juveniles.
Dios guarde muchos años a D. José Molejón que es el Oraganista de la Catedral.
Miguel ni se te ocurra no abordar temas como éstos, ¿no ves el exito de comentarios que has tenido? jajaja