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Si Descartes lo supiera…

Muchas veces he pensado, y el nombre de este blog es prueba de ello, que detrás del pensamiento de René Descartes había una sincera búsqueda de la verdad y el bien, pero no menos veces he llegado a la comprobación de que con facilidad se tergiversan y manipulan las buenas ideas para hacer lo que es voluntad o mera apetencia, llegando a justificar lo injustificable, como es el anteponer criterios de calidad y capacidad al derecho a vivir, relativizándolo.

La duda metódica y la frase: “pienso luego existo”, no dejan de ser un inocente paso, cierto, pero pequeño; porque para saber que se existe ciertamente hay que pensar, porque sino no se sabe, si no hay datos ni proceso mental no hay pensamiento. Pero este razonamiento es una mera cuestión teórica sobre la forma de constatar la propia existencia y en ningún caso puede restar dignidad a vida alguna, es mera teoría. Este pensamiento no empuña arma ni corta tejido alguno; pero como hay politicuchos, tertulianos y ciudadanos varios que no les da para entender la diferencia entre filosofía y vida, entre vida y muerte, entre derecho y dignidad, entre bien y mal, pues conviene que de vez en cuando alguien lo diga: “Que descartar el mal es bueno, pero descartar lo bueno es malo”. ¡Siempre Si a la Vida! ¡Siempre! sin duda ni tapujos, ¡Siempre!

Si incluso el ”padre” del método científico, del cartesianismo, el “dudador” por excelencia, no dudó de la inviolabilidad del ser humano de su pleno derecho a vivir desde que se evidencia su existencia, es decir, desde la concepción, ya hay que echarle hipocresía y cinismo para justificar el aborto como un derecho, para anteponer la salud o bienestar de uno a la vida de otro, para negar la dignidad de la vida humana bajo condiciones “no deseadas” confundiendo así deseo y derecho, capricho y derecho.

Y por eso voy el 22 de Noviembre a la marcha por al vida, para denunciar el desprecio a la vida humana de la legislación española y para manifestar al presidente del gobierno que es un mentiroso relativista. #YoRompoConRajoy

#22N #CadaVidaImporta

Sobre la amniocentesis y otros ataques a la dignidad humana.

Dolido y aterrado estoy tras navegar un ratillo buscando datos fiables sobre las pruebas diagnosticas de enfermedades de bebés antes de nacer, en el vientre materno. Especial atención he prestado a la amniocentesis, por ser esta invasiva, no terapéutica y estar muy extendida.
En muchos sitios web sobre embarazo, mujer, etc. presentan esta prueba como buena, incluso recomendable, con poco riesgo y alta fiabilidad, lo cual contrasta radicalmente con la letra pequeña del informe de consentimiento previo que se entrega a las mujeres embarazadas en los hospitales. La fiabilidad no es el 99,99%, sino sólo el 75% y este 75% solo es aplicable al 48% de los casos pues en el 52% restante la prueba no es ni siquiera concluyente, y esto es lo que he leído personalmente en el informe del hospital.
Lo que pasa es que una vez que el relativismo se ha asentado en la mente y el miedo en el corazón, una vez abierta la puerta a la cultura del descarte, aplicando criterios de calidad y bienestar previos a la dignidad humana, al derecho a vivir, se está en condiciones de aceptar cualquier daño al inocente como mal menor inevitable o revestido de falsa bondad.

#22N #CadaVidaImporta

Si despreciamos a nuestros hijos porque tengan síndrome de Down o cualquier otra enfermedad o alteración, es que no los amamos realmente y no es el bebé quien pierde dignidad o derecho, sino que en verdad es la madre la que renuncia a su dignidad de madre, es ella la que esta dispuesta a renunciar al don más preciado que el ser humano puede tener: acoger y dar vida. Porque nuestros actos nos definen y los bebés inocentes no han hecho, dicho ni votado nada y por lo tanto su dignidad y derecho real son completos, totales, inviolables.
Para mayor vergüenza y crueldad resulta que hay pruebas diagnósticas inofensivas e igualmente fiables, tan simples como un análisis de sangre, para determinar si el bebé tiene síndrome de Down u otras alteraciones cromosómicas; pero por motivos “económicos” no se han implantado en el Sistema Nacional de Salud.

Está claro que tras estas pruebas hay un claro atentado contra la vida humana, porque el siguiente paso es el asesinato del inocente “discapacitado” o “diferente”. ¿Es que hemos borrado de nuestra mente y corazón que la dignidad del ser no depende de la capacidad ni de característica alguna? ¿Es que hemos olvidado que somos antes de parecer, andar, respirar, comer, etc.? Es obvio que el ser es previo a la acción y por lo tanto toda acción contra el ser, contra la vida, es simplemente antinatural y perversa y por lo tanto aunque los gobiernos las revistan de legalidad jamás serán justas ni buenas ni deseables.

Cuando anteponemos intereses económicos al derecho a vivir, cuando anteponemos el bienestar al vivir… es decir, desde que nos creemos con derecho de decidir sobre la dignidad de la vida de otro, estamos a merced de caprichos, miedos y prejuicios que nos conducen a la muerte, al mal, al materialismo y al sufrimiento.

Todo ser humano tiene derecho a vivir.

Y por todo esto afirmo: que la Amniocentesis es una crueldad inaceptable, me sangra: que se financien con mis impuestos ataques contra la vida humana y considero: que los trabajadores sanitarios que realizan pruebas y operaciones contrarias a la sanidad del paciente son indignos e hipócritas, malos.

 

¡SI A LA VIDA! Porque todos tenemos el mismo derecho a vivir.

#22N #22NCADAVIDAIMPORTA #YOROMPOCONRAJOY

ESPERANZA.

Es verdad que en el programa del PP no había referencia expresa a la derogación ni modificación de la ley Aído, tan solo hubo insinuaciones propias de campaña electoral, es verdad que no hay consenso en lo que a la defensa de la vida se refiere y es incluso probable que en el futuro se cambiase la ley que se ha abortado, pero lo innegable es que con que se salvase una sola vida humana ya habría merecido la pena cambiar la ley y cerrar los abortorios, es decir, que al retirar el anteproyecto de la ley Gallardón se constata que para mucha gente la VIDA vale menos que los votos, el dinero o el bienestar.

Esta sociedad egoísta y materialista necesita nuevos impulsos ilusionantes en favor de la vida, en favor del bien común, de la dignidad humana; necesita conocer la Verdad, descubrir la Alegría del Evangelio y de hacer el Bien, de saberse apoyada y querida, consciente de que cada vida, cada individuo importa y que la sociedad no es más que la suma de todos, con que falte uno, el más pequeño, la sociedad ya no es la misma; y no digamos si faltan 300 inocentes en España cada día; ciertamente la sociedad está enferma porque nosotros estamos enfermos, y somos nosotros, todos y cada uno, los que tenemos que implicarnos en la solución, en la curación, en que la Vida y el Bien no sean cuestión electoral sino de principio y fundamento, que no sean cuestionados sino promovidos y ofrecidos.

El 22 de Noviembre volveremos a Madrid para reproducir y aumentar el clamor en defensa de la vida que se oye desde 2009, porque “no existe el derecho a matar, existe el Derecho a Vivir”.

Todos hemos sido pequeños e indefensos.

http://marchavida.derechoavivir.org/