Caspa enreda

Un muy casposo Jiménez-Villarejo (ex Juez del TS) escribió un artículo en El País el otro día, defendiendo la nueva “Ley del aborto”. Si queréis ver lo que es un abogado liando, mintiendo y enredado no dejéis de leerlo.

¡¡Viva la vida!! La que todos tienen derecho a vivir.

Feliz domingo de resurección a todos.

Apretarse el cinturón

Eso es lo que tienen que hacer nuestras Administraciones públicas cuando hay crisis. En este sentido quiero traer a rpimera fila el superávit del Ayuntamiento de Majadahonda, con 67.5 millones de euros de ingresos y 59.8 mill € de gastos, por lo que puede presumir de un superávit de 5.7 millones de euros, algo ás del 9.5% ¡¡Nada mal!!

Pero lo mejor es saber de dónde sale ese superávit: pues de un superávit importante en el gasto corriente: 7.7 millones de euros.

Creo que esto demuestra que el que quiere, puede.

Que cunda el ejemplo.

Espléndido Mc Coy: no todo es el dinero

Excelente artículo el de mi amigo Mc Coy hoy en El Confidencial, dedicando su columna sobre Bolsa, Economía y Mercados financieros a una cosa mucho más importante: la familia. Pone las cosas en perspectiva y muestra cómo el dinero es muy secundario a otras cosas.

Léase “La firma del IBEX y los cinco trucos para la felicidad en el matrimonio” en lo esencial del mismo.

Gabriel y Galán, cortesía de Penelope

En estos tiempos tristes, de crisis no sólo económica y de nuestra maltrecha democracia sino también de valores incluido el sentido de la belleza y el buen gusto en la vida, Penélope me acaba de dejar este poema de Gabriel y Galán en un comentario. Es una preciosidad que no quiero dejar que se pierda “en las profundidades del blog” por lo que he decidido subirlo como post.

Espero que os guste a vosotros también. Evoca tantas cosas…

¡¡¡Muchísimas gracias Penélope!!!

Deja la charla, Consuelo,
que una moza casadera
no debe estar en la era
si no está el Sol en el cielo.

Tu hogar tendrás apagado,
y al mozo que habla contigo
le está devorando el trigo
la yunta que ha abandonado.

Mira que está oscureciendo,
que en las riberas lejanas
ya están cantando las ranas,
ya están las aves durmiendo.

Que tocan a la oración,
y hay gentes murmuradoras
cuyos ojos a estas horas
cristales de aumento son.

Y es que los oscureceres
son unas horas menguadas
que han hecho ya desgraciadas
a muchas pobres mujeres.

Mira, muchacha, que ha sido
la tarde muy bochornosa
y va a ser fresca y hermosa
la noche que ha producido.

Mira que son muy contadas
las fuerzas de la memoria;
mira que huelen a gloria
las mieses amontonadas.

Y está tu galán delante,
y está tu hermanillo ausente,
y está el amor en creciente
y está la Luna en menguante.

Y a luz tan débil yo creo
que sola a salir no atinas
del laberinto de hacinas
donde metida te veo.

Tal vez si el mozo me oyera
pensara que esto es perfidia,
creyera que tengo envidia,
que tengo celos dijera.

Pues con la venda de amor
no viera que soy un viejo
que solo con un consejo
puedo acercarme a tu honor.

Vete, muchacha, y no quieras
llorar prematuros gozos,
que sé lo que son los mozos
y sé lo que son las eras.

Y en tales oscureceres
pláticas tales de amores
dicen los murmuradores
que son de tales mujeres…

Y tienen razón, Consuelo,
que una moza casadera
no debe estar en la era
si no está el Sol en el cielo.

Un plus en la vida

Quien cuente con una educación religiosa, ética, moral y filosófica juega con ventaja en la vida. De esto no cabe duda.

Lo que es evidente es que la fe no sólo ilumina la razón sino que en momentos de ignorancia viene a sustituirla. En  momentos de duda y de desconocimiento, quien de verdad “cree”, procede, guiado por su fe, conforme a la solución que esa fe le ofrece. Procede y lo hace con seguridad en si mismo, llevando a cabo la decisión que ha tomado, con confianza en lo que le inspira su fe.

Esa fe es muchas veces no sólo fruto de meditaciones teológicas o incluso revelaciones sino que es, muchas veces, hija de la experiencia. La fe ofrece —digo ofrece, no digo “impone” ni “obliga a”— soluciones para la vida diaria, desde los asuntos más nimios a los de mayor envergadura.

La falta de experiencia es una constante en la vida del hombre: siempre habrá mil temas a los que uno no se haya enfrentado… ni vaya a enfrentarse y en los cuales será necesariamente inexperto. Pero es a las edades más tempranas donde obviamente son más amplias las áreas de inexperiencia.

Cuanta más inexperiencia más desconocimiento y por ende más inseguridad. La inseguridad, la duda, produce zozobra, necesariamente y muchas veces un gran sufrimiento que puede prolongarse durante años. Uno no sabe si hizo bien o mal… o qué debe hacer… o no hacer. Hay situaciones en las cuales será posible “no hacer nada”. En otras será imprescindible hacer algo… o habrá algo que se esté haciendo solo.

La educación moral y ética así como la filosófica todas ellas sirven para guiarse uno en la vida. Además la filosofía enseña a pensar. Pero cierta educación religiosa, incluso si uno no cree, tiene el plus específico de añadir esa confianza de la cual a veces, la razón, por ignorancia e inexperiencia, sola no es capaz de aportar. En el caso de los que no creen, el ver que sin embargo hay personas que sin dudarlo, tomarían cierta decisión, es algo que indudablemente ayuda. Uno no creerá en Dios y los ángeles del cielo pero no deja de ver que son muchos quienes optarían por determinada solución a un problema. Ellos son tangibles, visibles y se puede hablar con ellos y no cabe duda que el ser humano, cuando ve a muchos del grupo hacer cierta cosa, se siente arropado y con asideros intelectuales que justifican la toma de cierta decisión.

La religión no se impone; es que la fe simplemente, aunque uno quisiera, no es posible imponerla. La fe es un don que se recibe… o no. Pero tener contacto con personas que lo han recibido, saber que existe, tener un conocimiento racional suficiente de sus líneas maestras y soluciones básicas es fundamental para que aunque uno no crea, se vea asistido por la fe de los demás.

Uno tenderá a tomar sus decisiones por si mismo, usando la cabeza. De entrada uno se evitará muchos de los problemas que vienen cuando se carece de pautas morales; y llegados los momentos difíciles de la vida tomará sus decisiones inspirado y animado por la fe propia, la ajena o ambas. Por eso es tanh importante una educación religiosa y filosófica (entendiendo moral y ética como dos ramas de la filosofía sin perjuicio de conocer otras). Y

Huelga decir que en un mundo globalizado como el nuestro solo un insensato se negaría al conocimiento de otras religiones (y análogos) habida cuenta de la enorme trascendencia que tiene el hecho religioso.

Eso de que “la verdad os hará libres” debe complementarse con que esa verdad se alcanza entre otras cosas con conocimiento y reflexión. Esa libertad se traduce en un gobernarse uno a si mismo… no estar un gobernado por sus debilidades. Necesitamos conocimiento y muchas veces, el buen ánimo que da la fe en Dios, en uno mismo, en sus amigos… la fe en suma.

Esto es lo que a uno le permite avanzar, orientándole e impulsándole.

Sin embargo esto se descuida sistemáticamente.

Quizá después de todo no haya tanto interés en que la gente avance. Bien pensado, la verdad es que no hay ninguno.