Navegando por las mil páginas pro-aborto que hay en Internet cabe sacar unas cuantas conclusiones:
1º - La realidad de lo que es un aborto no se aborda en ninguna de estas páginas. Ni se ponen de manifiesto los hechos con ningún rigor científico ni se informa en absoluto acerca de la carnicería que se va a producir en la realidad.
2º - No se ponen los acentos sino sobre las supuestas “ventajas” que para uno de los sujetos implicados se derivan del aborto. Por supuesto que el derecho del padre a serlo ni se contempla. Los inconvenientes que el aborto entraña para la madre ni se mentan: y no hablamos sólo de lo que es la intervención en sí y los riesgos reales que como toda intervención qiurúrgica conllevan, sino que lo más grave que es la auténtica agonía post-aborto que a muchas mujeres las acompaña hasta la tumba, no se habla ni se hablará jamás de ella en esos foros y páginas.
3º - La vida del hijo, pese a resultar suprimida radicalmente como resultado absolutamente seguro de tal intervención (puede que el padre ni sepa que lo vaya a ser ni le apetezca serlo; puede que la madre, extrañamente no sufra consecuencia alguna…) - la muerte del hijo, insisto, único resultado seguro, no se analiza en absoluto. Esto que es la consecuencia esencial (sin feto muerto no hay aborto), elemento resultante indispensable de todo aborto, simplemente no se contempla. Extraño análisis…
Y estas son las “libertadoras”. Las que te van a liberar son las que te ocultan aspectos importantísimos que toda mujer debería conocer. ¿Cómo es posible decidir libremente si la decisión no resulta informada? Lo que es más, selectivamente se ocultan aspectos esenciales de la cuestión, empujando a las personas a “tomar la única decisión razonable”, según los criterios que exponen. No exponen toda la verdad para coadyuvar a que las personas tomen decisiones informadas: no, sólo exponen una pequeña parte de lo que hay, con toda intención.
Y ¿qué interés puede tener otro en que una mujer aborte? Pues vamos a ver qué hay tras “las libertadoras”. Cabría citar:
- los grupos de elcologismo radical, para quienes el planeta está superpoblado y que no atreviéndose a proponer el exterminio en masa de un par de miles de millones de seres humanos (en el bien entendido de que se trate de exterminar a otro, no a ellos mismos que están para “salvar el planeta”), porponen y defienden el aborto libre como modo de controlar la natalidad. De lo contrario el desarrollo no será “sostenible”.
- los grupos ultramarxistas, de acuerdo con quienes la familia no debe existir. Sólo existe el individuo y el Estado, entendido el individuo como poco más que un número pero jamás considerado en su maravillosa individualidad como ser humano único e irrepetible. De la negación de la más elemental condición de ser humano, por tanto ser libre y digno, de las personas, nacen dos consecuencias inmediatas: la primera de ellas es la del control de la producción de nuevos seres humanos de reemplazo para los que se mueren (o son suprimidos por resultar ya inservible so excesivamente gravosos para el Estado. ¿Nos suena de algo?) Y la segunda es la de la licitud de la supresión de la vida en gestación pues nada vale la vida humana, la de cada persona, ser especialísimo e irrepetible y ante todo, hijo de Dios para los creyentes y para quienes no crean, congénere suyo, con los mismos derechos a la vida que quien está tomando la decisión de suprimirlo o de que proceda su supresión.
- después tenemos a las feministas radicales. Nuestras amigas las libertadoras por excelencia que no están nada dispuestas a que nadie tome una decisión libre y plenamente informada. No, no: las libertadoras te ofrecen su solución o su solución, que debes aceptar incondicionalmente dando palmas con las orejas. Este feminismo radical se da la mano por supuesto con las defensoras de la ideología de género, para quienes lo mismo es un hombre que una mujer y de lo cual se sigue que las relaciones homosexuales son idénticas a las heterosexuales. Voy a ser cruel… ¿qué tal el caso de la lesbiana celosa porque una mujer que a ella le gusta y tras la que va está esperando un hijo de un hombre, ah, terrible competencia contra la que ella poco puede hacer? ¿Qué tal la situación en que una mujer cruel, malvada y amargada sólo desea hacer daño a otras, y sabiendo muy bien los traumas que se quedan, por puro placer recomienda vivamente a otras que aborten? porque el mal existe, y esta es una forma muy femenina de hacer daño: sutil, sibilina y muy eficazmente.
Bien… estos son algunos de nuestros pro-abortistas. Vamos a ir sacándolos del discurso. ¿Quiénes quedan? ¿Y por qué quedarían?



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