Sí, no acusemos sólo a las mujeres de lo que está pasando. Tenemos, en torno al asunto de aborto, unas buenas dosis de repugnante machismo que convendría empezar a poner por las claras.
Tal machismo oprea principalmente en dos sentidos. El pirmero de ellos es el de aplaudir con las orejas el llamado “aborto libre”, esto es, la ley de plazos (que siempre corren el riesgo de ampliarse hasta llegar a la libertad total). Tal machismo es propio del hombre que de “macho” tiene más bien poco. Es una criatura mema, voluble, que com la abeja Maya va de flor en flor, incapaz de tener nada serio en su vida y por supuesto incapaz de nada que valga la pena como ejercer de padre y sacar adelante a su hijo junto a su madre. O sea, estamos ante el tipo “corto”: el que sólo es capaz de la “primera fase” del proceso ( y por lo general bastante mal). Su capacidad se limita a lo que puedes obtener en una clínica sólo que aquí tienes una muestra de lo que genéticamente da de sí la raza. Pero poco más.
Estos son los hombres a los que les parece tan bien el aborto. Para que no se note que se debe precisamente a unas gravísimas carencias suyas de hacerse cargo de su prole, a una manifiesta incapacidad personal, pues lo disfrazan de “respeto por la libertad de la mujer”. ¡¡Me mondo!!
Luego viene el otro tipo: el que al hilo del debate sobre el aborto ha visto la ocasión para volver a meter a la mujer en casa y con la pata quebrada. Sí, sí, disciérnase el tipo de entre los defensores pro-vida porque existe. La paternidad es de lo poco que justifica su “dominio” sobre una mujer, de la que son incapaces de desprenderse y vivir solos. Su destino es permanecer pegados a sus faldas, de suerte que al ser rechazados (por ejemplo, ella es mucho más lista y más divertida que él, que es un muermo y un pesado) se dedican a fastidiar la vida entera. Nada mejor que el debate pro-vida para colarse y pretender que haya toda clase de reglas que las mujeres deben respetar y empezar a cumplir, “en aras del feto”. Para estos nuevos “defensores de la vida” el debate les viene de maravilla: pero no se olvide que su objetivo de fondo es de recuperar su dominio sobre la mujer de modo que si a través del aborto lograsen recuperar parcelas de poder sobre ella, la defensa pro-vida se acababa ipso facto y serían inmediatamente los más pro-abortistas.
Estos machistas están entre los defensores pro-vida más feroces: si, pero su furia no surge por defender la vida sino por la pasión que hierve en sus venas desde hace tiempo y que les corroe por dentro, porque desde que Dios amanece se sienten desubicados, perdido el poder sobre “la hembra” (en general o para uno o más casos en particular). Las suelen pagar con todo el mundo y su discurso deriva hacia el más anticuado, acérrimo y antihumano (y anticristiano) discurso (muchas veces revestido de catolicismo “purista” ja-ja-ja) y que todos sabemos las desgracias que trae de modo que para qué abundar. Pero el problema de fondo no es la defensa de la vida: el problema de fondo, el que está de verdad en la cabeza de las personas es el apuntado de incapacidad para encajar la nueva situación: de modo que eso es en lo que hay que trabajar: decirles que así como están nosotras somos infinitamente más felices y que los hombres que nos gustan y nos satisfacen son los que respetan nuestra libertad y nos consideran sus iguales. Desde el momento en que muchos se saben infinitamente más queridos así la cosa suele arreglarse. Pero seamos conscientes de lo que hay que no es otra cosa que el miedo atávico de algunos “machos” (no infrecuentemente algunos de los más débiles “del grupo”) por no tener “su hembra”. ¿Que suena a rollo antropológico? Si, pero como es verdad incorporémoslo al discurso.
El machismo no es sino la manifestación de unas carencias personales tremendas. El hombre que es un machista sólo es “medio hombre” (o un 0.01€ de hombre más bien), del mismo modo que la soberbia no es sino la manifestación de la clarísima conciencia de culpa y/o inferioridad.
Distingamos pues estos dos sujetos de entre los debatientes sobre el aborto. La vida del bebé es demasiado preciosa y la maternidad algo demasiado bello (e importante) como para no depurar el debate del “por qué en realidad cada uno dice lo que dice”, porque lo que dicen no es lo que verdaderamente buscan en absoluto.



Bastante cañero el post. Pero sorprenden algunas cosas.
Primero, que en HO estais decidiendo constantemente que es lo verdaderamente cristiano y lo que no, según conviene a vuestro discurso. La Iglesia es algo muy plural, y parece que sois vosotros los que decidís quien está o no en el buen camino.
Pero en general, resulta irónico que desde un entorno católico conservador se critique el machismo, cuando la Iglesia no ha sido, ni es actualmente el sitio donde más cancha se ha dado a las mujeres en cuanto a capacidad de decisión o protagonismo en el día a día.
Por no recordar los comentarios de la Sra. Botella, a la que supongo que considerarás una de las ‘buenas’.
Hay que barrer primero la casa de uno antes de intentar barrer las calles….
Yo no sé por qué razón defiende cada uno los derechos humanos, empezando por el derecho a la vida. No soy adivino. Lo que tengo muy claro es que hay un montón de “machistas” que defienden ese derecho y hay un montón de “feministas” que quieren pisotearlo, de la misma forma que hay feministas que defienden la vida y hay machistas que la desprecian.
Personalmente, prefiero a un machista que defiende la vida que a uno que no la defiende. Ser provida no significa ser feminista, por el simple hecho de que esto no es una cuestión de igualdad entre sexos, sino que afecta al derecho a vivir del ser humano más inocente e indefenso, sea del sexo que sea.
Ismael: “La Iglesia es algo muy plural”.
Tú has confundido la Iglesia Católica con un foro de internet, me temo. Antes bien, la Igleria tiene una doctrina muy clara. Seguro que el “no matarás” te suena incluso a ti.
Ismael, HO es, creo yo, un lugar de gente sensata que expone sus razones lo mejor que saben y les parece. La verdad es que no me siento ni conservadora ni ultracatólica ni dejo de ser católica ni soy progresista ni nada de eso. Yo atiendo a lo que para mi es de lógica y razón, y lo que digo es muy cierto. Hay dos tipos de hombres que por la misma razón defienden unos el “derecho” de la mujer a abortar y otros, justo lo contrario. Las razones por las que ambos lo hacen son en el fondo las mismas, y ninguna de ellas es en mi opinión buena. En este sentido, Elentir, fíjate sí que creo que es importante saber por qué la gente hace las cosas porque te dice hasta dónde llegarán. En el caso de los “falsos pro-vida” su defensa de la vida el problema es que no es un fin en sí, como debería serlo, sino instrumental a un fin distinto y más profundo. Ése es al que atienden y ello tiene dos consecuencias:
- la que apunto de que no dudarán en cambiar de medio si ello satisface mejor a su fin
- la de que no se detienen en la defensa de la vida del nasciturus sino que pasando por encima de ésta buscan unos indeseables fines
Para quien suscribe es importante depurar los discursos, sobre todo en cuestiones tan absolutamente trascendentales como ésta que se aborda. El método es aplicable, por supuesto también a quienes defienden barrabasadas como el suicidio asistido “porque a alguien le duele la existencia” (?!?!?!?!) o el “derecho a morir dignamente”, manifestaciones todas ellas del “derecjo a disponer sobre el propio cuerpo”, y demás generalidades completamente imprecisas y directamente peligrosas.
En el próximo post vamos a por las señoras que dicen que defienden los derechos de las mujeres y su libertad, porque tampoco su discurso busca en absoluto lo que dice sino más bien otros fines inconfesables, propios de la ideología de género y lindezas de grupos afines, frontalmente rechazada ya en 1995 en la Cumbre ONU de Pekín.
Pero sí, yo creo que es importante decir por qué cada cual hace lo que hace. Sólo desenmascarando y llamando las cosas por su nombre creo que es posible llegar a un debate eficaz, desprovisto de discursos falaces, desvirtuantes.
Parece que elñ tema del aborto, que para nada es nuevo, sea, junto con otras manifestaciones del hiper-evidente derecho a la vida, único derecho que hay por la simle razónd e que no cabe que sobre una misma materia concurran simultáneamente dos derechos contradictorios en su resultado debiendo darse cumplimiento a los dos porque las cosas, o son o no son… parece, digo, que esta sea una buena ocasión para avanzar de verdad en un debate que cada cuarenta o cincuenta años parece resurgir para sólo traer desgracias de la mano de discursos que ni son precisos, ni buscan realmente la verdad.
No tengo ni idea de lo que van o dejan de ir los Pro Vida. Tampoco me importa un bledo el “por qué” unos defienden el aborto y otros lo rechazan. Tenemos un problema “humano” muy serio, muy grave, Religión aparte y ante esto no hay machismos ni feminismos ni Catolicismos que valgan. Se trata de irresponsabilidad manifiesta de quienes lo promocionan y de quienes lo practican. Estamos en el siglo XXI y hace rato que dejamos Atapuerca. El aborto, discusiones Bizantinas aparte, que a mi modo de ver no vienen a cuento, es además de un crimen un ATRASO. No hace falta recurrir al 5º Mandamiento para saber QUE NO SE PUEDE MATAR.
En el tema del aborto seguramente bastante de acuerdo contigo.
Lo que no me parece de recibo es tu opinión sobre la psicología del que piensa de otro modo, porque además creo que contribuye a complicar más el debate. En tu comentario anterior vuelves a hacerlo: “las señoras que dicen que defienden los derechos de las mujeres y su libertad, porque tampoco su discurso busca en absoluto lo que dice sino más bien otros fines inconfesables”
Es como si yo digo que la gente que se opone al aborto no lo hace por las razones (obvias) que alegan, sino que detras hay algún tipo de oscura conjura …
Y en tu comentario sacas el tema de la eutanasia. No voy a comentarlo aquí, para no desviar el tema central de tu post, pero creo que es un tema mucho más complejo que el del aborto.
Para Ismael: no es una “ocura conjura” lo que es evidente, se haya puesto de manifiesto por las claras (por ejemplo, los grupos de ecologismo radical) o se deduzca de manera inexcusable.
Y sí, sí es importante depurar los debates de los discursos accesorios.
Y en efecto, Penélope: pones el dedo en la llaga: el único discurso que hay es el de que es bastante obvio que “no se mata”. Ése es el discurso y el fin, el único fin es la defensa de la vida. Cuando el fin de unos y otros no es la defensa de la vida sino que ésta (o su no-defensa) se instrumentaliza, en efecto, los debates se complican se colorean, se desvirtúan, empieza el personal a andarse por las ra,as y al final todos nos perdemos en discusiones bizantinas.
El “no matarás” es una de esas cosas básicas escritas en toda conciencia humana: “no matarás a otro de tu misma especie”… “no matarás”. ¿Es que hay algo más que decir?
Y te contesto a tu otro comentario por aquí: sí, es muy fácil dejar a las nenas de botellón, pero a saber qué están haciendo sus papás…?¿?¿? Y luego eso sí, a abortar que lo de la tripita “viste poco” y hay que mantener unas ridículas apariencias. ¿Apariencia de qué?
Solo un comentario más, Cristina, porque no quiero desviar la conversación que has creado.
Justamente como habeis comentado, el aborto es un debate claro que sería bueno que no mezclarais con algunas teorías conspiratorias. Por ejemplo, lo de mencionar el ‘ecologismo radical’ aquí (!!!!)
Pénelope: Llevas razón en tu comentario, pero el problema es que afirmaciones como “Estamos en el siglo XXI y hace rato que dejamos Atapuerca” está bien aplicarlas al aborto, pero en muchos otros temas que se discuten desde HO parece que estar en el siglo XXI es algo horrible, y eso es lo que crea confusión/rechazo…
Querida Cristina, los papás de las nenas y “nenes” del botellón son los culpables de lo que pasa. Aplican el “te dejo para que me dejes”. Aquí nadie se respnsabiliza de nada, se ha abolido la responsabilidad y la autoridad, todos son “colegas”. El problema es profundo, es como he dicho en el otro hilo que la sociedad está enferma y pervertida. Que de acuerdo unos han puesto los mimbres, los “progres” del todo vale y de vivir el momento sin pensar, los del “prohibido prohibir” sesentayochista, los de abajo los Curas y arriba las faldas, pero a la gente le ha gustado el tema de la irresponsabilidad y en él se han refocilado sin mirar consecuencias. Eso es irresponsabilidad, falta de madurez, el famoso “jeunisme” que decimos en Francia. Y ya sabes que mi formación no es precisamente Religiosa, no hablo desde esa premisa aunque a día de hoy me sirva y apoye la postura de la Iglesia, de hecho siempre apoyaré a quien se exprese desde la razón. No tengo fantasmas que matar, tengo esa suerte, no me pasa como a los “pijoprogres”.
ISMAEL
No estoy al corriente de lo que se discute en HO y si les parece horrible estar en el siglo XXI o no. A mí no me lo parece. Siempre me ha parecido lo más razonable la información, la contracepción, la Planificación Familiar, el sentido de responsabilidad y en ese camino creo que la Iglesia no estaba, no sé si ahora lo está. Pero a mí me da lo mismo, yo sí que abogo por la responsabilidad y la información y por facilitar medios. Siempre he pensado que es mejor prevenir que curar y sobre todo curar matando. En España, como de costumbre, saltamos como yo digo “del torrezno a la hamnurguesa” sin tramos intermedios. O nos comemos a los Santos por las patas o quemamos las Iglesias. O tenemos familiones o abortamos fetos de 7 meses como el que se toma un vaso de agua. O en casa con la pata quebrada o suelto como pájaros sin medir consecuencias. Tenemso que crecer, que madurar. Un saludo a los dos y perdón por el rollo.