Archivo Mensual de Octubre, 2008

Nada es lo que parece

Axioma fundamental para entender gran parte de la realidad española: “Nada es lo que parece”. Os remito a un Luis María Ansón que hoy está sencillamente magistral en su columna de El Imparcial bajo el título PER ENCUBIERTO EN ANDALUCÍA”.

Lección pues a grabar con fuego en la frente para quienes quieran entender el presente drama español: nada es lo que parece, no se hace con intención noble y por el bien de todos. Hay que aparcar la ingenuidad: todo tiene un único propósito y fin: lograr el poder al precio que sea… y aferrarse a él lo más posible hasta salir ricos.

Buenos días a todos.

P.S. ¿Alguien sabe cómo va lo del 11-M o el carpetazo ya es definitivo?

El infierno vasco, ¡por fin!

Ocho cines españoles estrenarán “El infierno vasco” el viernes 7 de noviembre. Il faut aller!!!! Con que ya estáis marcando la agenda. Yo vi la anterior, “Trece entre mil” que os recomiendo como cine y del bueno (no lo digo yo, lo decía toda la crítica) también en el Cine Paz, en Madrid, y nunca jamás en mi vida me ocurrió lo que pasó al final de la proyección. Tras un silencio sepulcral mientras pasaban los créditos, al encenderse las luces de la sala hubo un largo, largo, cálido y cerrado aplauso.

Como el que tiene dentista, vista en el Juzgado o cita con la chica de su vida: hay que ir. Es una cuestión de consistencia y calidad personal.

Ciudades y salas donde se va a proyectar:

  1. Madrid - Cine Paz
  2. Barcelona - Cine Alexandra
  3. Bilbao - Multicines
  4. Vitoria - Cine Florida
  5. Valladolid - Cine Casablanca
  6. Albacete - Cine Candilejas
  7. Gerona - Cine Albéniz
  8. Santander - Cine Los Ángeles

Al menos tenemos estas ocho, pero quiero recordar que en España hay 50 provincias y dos ciudades autónomas. Ocho son algo más del quince por ciento… De verdad, ¿cuánto nos importa el terrorismo? ¿Es nuestra solidaridad verdadera? ¿No serán las de algunos sólo lágrimas de cocodrilo? ¿No será que hay demasiados españoles más falsos que el alma de Judas? Málaga, Sevilla… ¿dónde están? ¿No hubo atentados? ¿No se volcó la gente con ellos? Y son sólo dos ejemplos, estos sobre la indolente Andalucía. (Y es algo que personalmente me duele tener que reconocer, pero es la pura verdad.)

Dignitas

El Times trae esta mañana un interesante artículo sobre la clínica de suicidio asistido “Dignitas” cuya lectura no tiene desperdicio, tanto por lo que refleja del negocio como de lo que muestra sobre una sociedad que se me antoja tristísima, insolidaria y sin esperanza ni alegría. Es la sociedad suiza, la que parece carecer del elemental carácter necesario para ponerse las pilas: desde 1918 según dice este reportaje, el suicidio asistido viene siendo legal. Basta con que no se pruebe que el asistente tenía un interés en lograr la muerte del asistido.

Sin embargo, y pese a los aproximadamente noventa años que la Ley lleva en vigor, parece que no acabe de ser plenamente aceptada. Pues tiempo lleva como para haber adquirido no ya aceptación, sino hasta solera. En efecto, como dice el reportaje, aproximadamente el 60% de los suizos acepta el suicidio asistido en caso de enfermedades terminales cuando son encuestados. Sin embargo, la organización Dignitas no hace más que mudarse de domicilio. Tiene unas aséticas oficinas centrales, pero el lugar en el que se practican los suicidios debe cambiar constantemente. Los vecinos simplemente rechazan tener semejante compañía. A tales efectos se alega toda clase de infracciones de regulaciones locales menores. Sin embargo no deja de ser un “marear la perdiz” en torno al asunto principal, esto es, que en el fondo, y cuando lo ves de cerca, hay algo en el suicidio asistido, que repugna. Vivir al lado de un sitio del cual todo el que entra vivo sale muerto parece ser algo que nadie acabe de aceptar. Y es que en efecto, es distinto pasar una ley en abstracto o contestar cualquier bobada “políticamente correcta”, que ver las cosas de cerca y en la realidad. Sin embargo concurre la circunstancia de que hay leyes que se transforman en espantosas realidades. Entonces, es desafortunadamente ya demasiado tarde para evitar las tragedias que se hayan podido producir.

Con franqueza británica y sin cortarse un pelo el Times acaba, intencionadamente, el reportaje con el siguiente párrafo que traduzco (libremente): “Este hombre (el director de la clínica) no busca dinero; lo suyo es tener poder sobre la vida y la muerte. Él es como Caronte, llevando a la gente a la otra orilla. ¿Y cuánto se le pagaba? Una sola moneda.”

El que el dueño de Dignitas que confiesa ser un pequeño dictadorzuelo no se haga rico quiere decir que no pueda llevar una buena vida en base a este tremendo negocio que parece aportarle estas satisfacciones personales para cuya culminación tantos otros hayan de pagar con su vida.

En fin, dejémonos de discursos falaces y vacuos que sólo esconden dar satisfacción a los aspirantes a Carontes (más o menos millonetis) y apoyemos la iniciativa de www.defensamuertenatural.org que presenta su manifiesto este lunes. Aunque sólo sea porque aún no hemos perdido el juicio y porque pensemos que si alguien está tan triste que sólo desea poner fin a su vida es altamente probable que lo que le falte sea amor, amigos y sentirse útil a los demás.

Esa medicina ayuda que no veas.

Croquetas

Sí, croquetas. Voy a hablar de croquetas. Sí, sí, croquetas, esas cosas fritas, crujientes por fuera y suaves, cremosas y muy sabrosas por dentro.

No voy a hablar de Mc Cain y Obama, ni de los batacazos de la Bolsa (no las tengo conmigo) ni del descontrol de los credit swaps ni de quién está tomando el liderazgo en esta crisis. Me temo que en finanzas los ingleses siguen siendo el número uno en cuanto a entender qué pasa y llamar las cosas por su nombre. En descargo de ZP diré que por esta vez es absolutamente inocente. No sabe ni por qué ha crecido la economía ni qué está pasando: no se entera de nada de modo que amigo ZP, por una vez eres un monigote inocente, vamos, como un muñeco de guiñol infantil.

Pero volviendo al tema de “la nourriture”… Penélope ha hecho una tacada de croquetas. ¡Ah! Eso es evidentemente porque es una marujilla ultracatólica meapilas más a la derecha de Blas Piñar, incapaz de pensar por sí misma y que está en casa con la pata quebrada dedicada a cocinar para su familia que es justo donde una mujer debe estar y de donde nunca deberá salir. Bueno, sí, puede salir para ir a misa el domingo.

Las croquetas mejoran ostensiblemente con doble rebozado… las de pollo con un chorrito de jerez en la masa… las de jamón (a ser posible de Bayona picadito muy fino o simple pierna de cerdo al horno) con quesito (un poquito de gruyère obra maravillas) en la bechamel… o esanuez moscada que se insinúa, o un poco de crema de leche para las super-enriquecidas en alguna ocasión especial… Fundamental: la mantequilla tiene que ser de buena calidad: se  nota. Y cuidado con que se te tueste… Y el rebozado doble, por favor. Y cuidado con la fritura: homogénea toda alrededor. ¿Mi tamaño preferido? La que desaparece en dos bocaditos. Y la forma también es importante: sin puntas: redondeaditos los finales con un golpecito seco a cada lado de la masa justo antes de ponerlas a freír. ¿Estética? Sí, también con la vista se come.

¿Marujilla?  ¿Sí? ¿De verdad?

Quizá si las familias se tomasen más tiempo juntos no pasarían algunas de las cosas que pasan. Si maridos y mujeres tomasen tiempo para estar juntos… para estar con sus hijos y mientras preparan croquetas hablar con ellos… y saber de sus vidas, y demostrarles que les importan, que son queridos… a lo mejor si se sintiesen queridas habría menos niñas anoréxicas, abortistas, drogadictas, fracasadas escolares… a lo mejor es una buena idea hacer croquetas de vez en cuando mientras hablas con tus hijos, chicos y chicas, entre picadillo y trucos para que la masa salga sin grumos y la harina no se te tueste.

Pero no: correteamos y perseguimos toda clase de estupideces sin pararbos a valorar como se merece lo que tenemos en casa. De eso pasamos, está ahí y creemos que como “está ahí” con eso basta: como si bastase con comprar una maceta y ponerla en casa: habrá que regarla luego para que no se muera, ¿no?

Pero no: hay mujeres que persiguen quimeras (también llamado un macho que creen mejor partido que su marido), hombres que no paran quietos ante cualquier cosa con faldas (o no)… luego están los retos laborales “es que mi carrera”, “es que es mi trabajo”… como si fuese a dejar de serlo porque tuvieses vida personal… (Quizá lo único que vaya a ocurrir es que no tengas vidas personal y en medio de esa además un día te quedes sin trabajo.)

¿Y los fines de semana? ¡A! Es que los jóvenes tienen que hacer su vida, estar  con sus amigos… los padres salen pitando (a veces, muchas veces cada uno para su lado), mientras que desde los doce o trece años los niños hacen de su capa un sayo sin ningún control.

¿Y si pasamos el fin de semana juntos y hablamos? (Aunque sólo sea por saber qué hay de vuestras vidas…)

¿Quedarnos haciendo croquetas? ¡Qué dices! ¡Anda ya! ¡Eso es de marujas! ¡Yo me largo!

… ¿Marujas?

Argumentos en torno al aborto

No es infrecuente que el debate sobre el aborto gravite en torno a dos o tres argumentos que polarizan la discusión entera reduciéndola a un “yo digo blanco y tú dices negro” del cual es imposible salir. En efecto, de un lado se sitúan quienes evidencia científica en mano, defienden que desde el momento de la concepción hay vida. A ello yo añadiría que se trata de una vida distinta e independiente de la de la madre auqnue transitoriamente dependa de ésta. El carácter transitorio de la dependencia es esencial como ahora se verá pues no es lo mimso una dependencia permanente que podría gravar y lastrar a una persona de por vida que una dependencia transitoria destinada en última instancia a ser una vida plena e independiente que fácilmente durará más de cien veces lo que duró la situación de dependencia.

Por otro lado están los defensores del derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, esto es, el derecho a no soportar en él un embarazo que no desee.

Lo que no suelen decir estas personas es que el aborto impacta en el cuerpo propio pero también en el de otra persona distinta a ella, sin lugar a dudas, y ello desde el momento que su ADN, aún siendo de la misma raza y especie animal que la madre, es clara y necesariamente otro distinto del de ella. La pregunta en este punto es: ¿hay un derecho a disponer sobre el cuerpo de otro?

Para responder a esta cuestión que es absolutamente clave debemos mirar otras situaciones del derecho. Parece sin embargo que de todas las que se plantean en la legislación vigente no haya ninguna que reconozca a una persona el derecho a disponer el cuerpo de otro. Los derechos inviolables que son inherentes a todo ser humano parece abarquen su integridad física y psicológica desde el límite de la plena salud al final de la muerte donde ya no hay sólo disposición del cuerpo y la psique vivas sino de la vida entera del ser. En efecto, resulta absolutamente excepcional de todo punto de vista que un ser humano pueda disponer del cuerpo y mente de otro, y por supuetso excepcionalísimo cuando además tal disposición llega a tal grado de intensidad que abarque además la supresión completa de la vida.

Contra las reglas generales en derecho caben excepciones, claro que sí, pero debe haber una pugna tal de bienes jurídicos que el bien tutelado por la regla general sucumba ante un bien jurídico superior, claudique y se vea desplazado por el superior que pasará a ocupar la posición prioritaria. Por ejemplo: tomemos el delito de allanamiento de morada. El bien jurídico que protege es el de la intimidad personal y familiar. Sin embargo cuando los bomberos entran porque la casa está ardiendo es evidente que el bien “intimidad” claudica irremisiblemente ante el bien “vida” pues de no entrar los bomberos usted moriría calcinado.

El límite que es la disposición sobre el cuerpo de otro debe hallar una causa suficientemente justificada para ser traspasado, esto es, debe darse una pugna tal de bienes jurídicos en juego que la integridad física del otro, como bien jurídico tutelado por el ordenamiento, claudique ante un bien jurídico superior. Es el caso de la legítima defensa: en efecto, si soy atacadao y para salvarme repelo el ataque de manera inmediata, en la medida justa (y no más) y como respuesta a un ataque previo de otro y que yo no haya provocado antes entonces el Código Penal considerará lícita y por tanto no antijurídica ni por ende punible mi “disposición sobre el cuerpo del otro”.

Bien pues en el caso del aborto la cuestión podría quizá encauzarse por alguno de estos derroteros argumentales. Por ejemplo: ¿provoqué/provocamos una situación tal que pudo darse el embarazo? pues en el caso de la legítima defensa, no es tal si yo provoqué a quien luego me agredió. Más ejemplos, ¿cuáles son los bienes jurídicos en juego? Veamos: el embarazo es una situación que no necesariamente es cómoda y que culmina con el parto, otra situación que por lo general tampoco es necesariamente cómoda ni agradable. Estamos de acuerdo pero, ¿qué grado de incomodidad entraña? ¿Qué grado de sufrimiento, de “daño”, de “mal” se soporta por quien pasa por un embarazo y parto? ¿Es el mal infligido a ese sujeto que pudo provocar la situación, mayor, menor o igual al daño que se va a infligir al sujeto sobre cuya integridad física (hasta llegar a la supresión de la vida) se va a disponer? ¿Cómo ponderan los elementos de tranistoriedad frente a las situaciones definitivas e irreversibles?

A estas preguntas puede responder cada uno, no es necesario abunda más, y sí que conducen a razonamientos válidos, tan válidos que son irrebatibles y hacen aún más estricta la aplicación de la ley del aborto aún vigente. La manera de razonar es la que se halla tras su elaboración: así el caso de la violación (pues la víctima por definición no creó la situación), el caso de los padecimientos terribles e incurables para el niño o el supuesto de riesgo para la vida de la madre. Habrá casos en los cuales meditando sobre la situación, aún no habiendo concurrido la voluntad de la madre en la creación de la ocasión de riesgo de embarazo (caso de las violaciones en las cuales es además raro el embarazo) empero ésta decida que entre su incomodidad de unos meses y su facultad de disponer sobre la vida de un tercero inocente globalmente sea empero mejor optar por la vida de ese tercero en un acto de generosidad por entender que aunque la ley me permita abortar yo no deseo hacerlo pues entiendo que pese a que la situación de riesgo no la creé yo el mal que inflijo a otro es superior al que debo soportar yo.

La cuestión del aborto, señores, no son dos argumentos planos, sencillos y básicos que se enfrentan: son el resultado de complejas ponderaciones de factores en juego. Ese es el gran debate social pues aunque se permitiera abortar, ¿y si ponderando lo que hay en juego ninguna llegase a la conclusión de querer utilizar las oportunidades que la ley le ofrece? Pues no son sino una opción voluntaria libremente elegida. Esa, supongo que es la verdadera emancipación de la mujer: opciones voluntarias libremente elegidas (en todos los sentidos).

Márchese, Sr. Rajoy, márchese

Y llévese consigo a Soraya y a Arenas, que sabido es que el PP de Andalucía no pega un palo al agua: treinta años perdiendo elecciones son muchos años.

Márchese Señor Rajoy, márchese porque usted es el cartel electoral menos atractivo que hay y encima hoy nos hemos enterado sin remedio de que a usted todo le da igual, que lo único que le importa es seguir estando en la poltrona y que lo demás se la refanfinfla. Bueno, eso ya se atisbaba, con su estúpido “giro al centro” donde arrampló con lo mejor del PP… con sus elecciones en un “proceso perfectamente democrático” (Soraya dixit) con el 3% de los militantes ejerciendo sus derechos… con sus ausencias de lado de las víctimas del terrorismo, su tibieza, su inmensa, inconmensurable falsedad.

Márchese, Sr. Rajoy, márchese y llévese a Soraya consigo. Y a Arenas que bien sabe usted a quién le dice lo del “rollo del desfile”, y a Lasalle… sí llévese también por favor a Lasalle. A lo mejor Gallardón se anima a seguirle pero eso lo dudo. Bueno, ya meterá la pata…

España 1978-2008: fracaso total

Nuestra historia en estos años es la de un  creciente fracaso hasta llegar al actual desastre. El fracaso no viene porque no haya gente extremadamente válida sino porque son más y pueden más los sinvergüenzas, los caraduras y la gente sin valores.

Hemos llegado al punto de las peores aberraciones jurídicas de las que se aprovechan políticos Administraciones y grandes empresas y empresarios. La corrupción campa a sus anchas, la putrefacción moral se extiende como un cáncer y se mire a donde se mire la purulencia que rezuman enteras áreas de la vida social es algo simplemente nauseabundo.

La crisis no es sólo económica: es moral. cultural, legal, social: no hay día de la Hispanidad que celebrar. No, no lo hay: sólo hay un estrepitoso fracaso que constatar, una amarguísima realidad de incultura, indolencia, picaresca y falta de valores en capas y capas y capas de la sociedad.

Queda gente válida, sí… alguna, claro que sí. Pero lo que hay arriba es auténtica mugre. Y apesta.

No hay nada que celebrar.

La crisis no es sólo financiera

La crisis no es sólo financiera, no. Los flujos financieros son expresivos de lo que ocurre en la economía subyacente y ésta es el resultado de una serie de decisiones previas que condicionan las posibilidades que tienen los operadores económicos de obrar de una manera u otra. El abanico de posibilidades de actuar viene determinado por el Derecho y éste no es sino fruto de una serie de decisiones técnico-jurídicas y éticas y morales de quienes elaboran las leyes: y digo leyes con minúscula por referirme a todas ellas: desde el Tratado Internacional de naturaleza constitucional hasta la última de las Órdenes Ministeriales.

Voy a hablar de lo que es mi campo: del Derecho.

España va mal: va muy mal, y no es de ahora: es algo que viene de años atrás. No es posible por ejemplo que porque simplemente una empresa lo decida, pueda poner a una persona en una lista de morosos, causándole toda clase de problemas. ¿Y si la empresa no llevare ninguna razón en su reclamación de la deuda? Esto conculca el más elemental de los principios procesales de que sea un tercero imparcial quien decida si una de las partes es morosa o no. Se dan aberraciones, auténticas aberraciones como los casos en los cuales ¡la morosa es la empresa acusadora!

Se trata de una Ley hecha por el ínclito PP, supongo que bajo la influencia de diversos grupos de presión afines.

El resultado de su aplicación es que media España tiene que inflarse a hacer papeles para que les quiten de los registros de morosos en los cuales han sido inscritos indebidamente. No hay sanción alguna para la empresa que inscriba indebidamente ni hay indemnización al cliente por las molestias. Sin embargo éste debe o bien seguir un juicio hasta el final o bien pagar lo que no debe y luego reclamarlo en juicio. Es tan barbaridad, tal aberración que simplemente no cabe hablar de Estado de derecho con semejantes barrabasadas vigentes.

¿Consecuencias en la economía? Todas y nefastas.

Más. En materia de protección de datos: la reglamentación vigente española es tal que se pueden vender datos sin que haya sanción alguna a esta malísima práctica, pues nada tiene que probar el vendedor en punto a si el titular de los datos le dio permiso para venderlos a terceros. Esto va claramente contra lo que se supone que debe proteger la LO 15/99 de Protección de datos de carácter personal. ¿Sabrás jamás quién vendió tus datos a un tercero? ¡Jamás! Las posibilidades de descubrirlo son como halar una aguja en un pajar.

El Reglamento conculca los más elementales principios en materia de oferta y aceptación de contratos pues básicamente su art. 14 viene a decir que “y si no dice usted que no es que si”… ¡sin que el vendedor de datos tenga que probar que se comunicó contigo en absoluto para preguntarte si consentías que él trasladase tus datos a un tercero al cual no tienes por qué conocer! Sólo hay un límite cuando el titular de los datos se molesta en decir que no, de manera expresa (no basta con el silencio): de modo que si a usted le preguntan treinta vendedores de datos en una semana usted o manda treinta cartas o sabe a lo que se expone… Pero como el vendedor de datos no tiene obligación de probar que pidió tu consentimiento, sólo te llegarán las treinta cartas de los que siendo honrados, espontáneamente entiendan que lo más ético es pedir permiso.

Son dos pequeños ejemplos, pero hay para dar y tomar. Y no entremos en materia de telecomunicaciones, banca y servicios financieros, derecho tributario, urbanismo, prueba en materia de procedimientos administrativos… porque las barrabasadas y la completa y absoluta falta de cualquier cosa que se llame la más elemental consideración por los ciudadanos es simplemente inexistente. Tenemos el resultado: cada vez son más las personas que van a los comedores de caridad.

A nuestra por lo general bastante mugrienta clase dirigente sólo tengo una cosa que decirles: “os habéis pasado. Que Dios os lo tenga en cuenta y que su ira os haga padecer en el infierno todo el mal que hicistéis en la Tierra”.

Y ahora es el momento de ponerse en pie y denunciar, con la ley en la mano, lo que es intolerable. Este blog empezará a estar lleno de denuncias de lo que simplemente no es de recibo.

nomassilencio.com

Impresionante la carta abierta que recibo hoy en mi e-mail de nomassilencio.com y que os reproduzco a continuuación:

“Todo el mundo tiene derecho a un duelo, a un entierro y a llevarle unas flores a alguien… yo echo mucho de menos el tener un sitio donde poder ir a verlos”. Así hablaba hace poco Cristina en una entrevista radiofónica, sobre sus dos hijos abortados por un diagnóstico errado de malformaciones y una amniocentesis mal hecha (www.vozvictimas.org). Hay miles de mujeres como Cristina que también quieren saber donde están “enterrados” las víctimas de la nueva guerra civil que Vds. han desatado en España: el aborto… más de un millón de muertos sin otra sepultura que el cubo de basura o una trituradora. Esos muertos nos les importan ¿verdad? Pues a miles de mujeres sí les importan y para ellas hemos puesto en marcha la iniciativa popular El Jardín de los Ausentes, para que, ellas también, puedan honrar, como se merecen, a sus muertos en la guerra sucia del aborto.

Condenados a muerte… muertos por error judicial. En este caso el juez fue un médico. Huelgan las palabras.

Insisto: soy una defensora de la vida y lo soy no por ser ninguna ultracatólica, retrógrada, conservadora de mente estrecha… nada de eso. ¡Ni de lejos! Soy una defensora de la vida por una pura cuestión racinal: defiendo la vida desde el principio hasta el final y rechazo frontalmente cualquier posibilidad de que un ser humano quite la vida a otro, por un simple tema de IGUALDAD. ¿Quién eres tú para quitarle la vida a otro? ¿Es que unos somos más que otros ante la vida y la muerte? IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, SEÑORES, IGUAL CONSIDERACIÓN DE TODAS LAS PERSONAS. MISMO DERECHO DE TODOS A LA VIDA.

Alternativamente propongo una solución: quien condene a otro a muerte, debe morir él mismo: así se dará la igualdad. A ver cuántos abortos, penas de muerte y suicidios asistidos hay…

En efecto, el aborto es una solución sin remedio: vimos que en los esquemas penales abstractos se daba un amplio abanico de autores y cómplices, el grado más grave de culpa penal posible y la creación ex-ante de una situación de riesgo que hace que de todo punto de vista objetivo haya una responsabilidad penal (exceptúase el caso de quienes fueron forzados o carecían de suficiente juicio para saber las consecuencias de sus actos: en un caso no hay comportamiento en sentido jurídico y en el otro hay error invencible… otro día hablamos de esto).

El aborto, el suicidio asistido, la pena de muerte… todos son actos a los que luego no hay remedio.

Soy además una firme defensora de la vida por otra razón: porque yo defiendo el valor de la mujer. La mujer en todo su valor, incluido su maravilloso papel como transmisora de vida, como educadora y cuidadora de generaciones futuras, en suma, como madre: un papel fundamental y trascendental, insustituible. Sin renovación generacional no hay sociedad, país o futuro. Alguien tiene que hacer ese trabajo sin horarios llamado criar a los hijos: a eso se le llama maternidad, a eso se le llama paternidad: y son dos funciones enormemente gratificantes como todo lo que uno haga bien en esta vida, pero que requieren un enorme esfuerzo y que está expuestos a riesgos y sacrificios muchas veces imprevisibles. Traer hijos a este mundo es algo demasiado serio y demasiado valioso como para jugar a tirarlos al cubo de la basura. Es un completo desprecio y una absoluta falta de respeto por la mujer: es de nuevo, minusvalorarla, esta vez crimen mediante. ¡Valiente avance! Yo creía que nos estábamos empancipando de siglos de discriminación y de haber sido “segundas partes” y resulta que hay unas listas que sin embargo, en vez de darnos todo el valor que justamente tenemos, nos quieren volver a una situación aún anterior y peor a Atapuerca.

nomassilencio.com… y ni un paso atrás: ¿qué tal un “nomasretrocesos.com”?

Magistral José María Marco

Tan sólo dos renglones para recomendaros muy vivamente que no dejéis de leer la columna de José MAría Marco en LD. No se puede decir ni más claro ni mejor. Refiere a muchas de las cosas que “Penélope” viene denunciando en sus comentarios a los posts.

Una de las cuestiones especialmente gozosas de leer a D. José María es que al ser historiador siempre logra situar los acontecimientos en cierta perspectiva temporal, dándole esa dimensión extra imprescindible para saber dónde estamos y hacia dónde nos encaminamos.

Como decía Octavio Paz: “la Política es la habilidad de situarse en la Historia”.

Que Dios nos coja confesados.

Aborto: básicos penales

De momento el aborto en este país es delito y algo es delito porque así lo tipifique el Código Penal o alguna Ley penal especial. Bien pues por sus gravísimas consecuencias el Derecho penal es una rama del ordenamiento mucho más avanzada que otras en algunos sentidos. Tiene unos esquemas teóricos claramente establecidos en punto a asuntos como el grado de responsabilidad, intencionalidad, autoría, etc. Bien pues lo que pongo en este post vale para todos los delitos y faltas (de nuevo, algo es falta porque una norma dice que lo sea: falta penal, se entiende).

En este post examinaré tres cuestiones absolutamente claves:

1 - el grado de intencionalidad

2 - el tipo de autoría o participación

3 - si hay responsabilidad penal o no

1. El grado de intencionalidad

Los grados de intencionalidad o, genéricamente “culpa”, (término éste que sobre todo la doctrina más clásica emplea de manera a veces poco precisa) son de más a menos grave los siguientes:

- dolo directo de primer grado. Por lo general el más penado: el resulatdo que la norma castiga fue el directamente buscado por mi. “Quise pegar a la víctima para causarle una lesión y lo hice”

- dolo directo de segundo grado: menos penado. Quería matar a su padre. Como el hijo se interpuso disparé para que cayendo quedase su padre al descubierto y yo pudiese disparar. Soy responsable de la muerte del hijo y mi grado de culpa es la de dolo directo de segundo grado porque no era esa la muerte buscada por mi aunque no dudé en provocarla a fin de lograr matar al padre que se ocultaba tras él.

- dolo eventual: sabía que le iba a poder hacer daño. No era mi intención. Yo lo que buscaba era robar. Sin embargo acepté el riesgo de que al darle a la señora un tirón del bolso pudiese caerse y hacerse daño. Pero mi intención no fue lesionarla. Soy culpable de robo con dolo directo en primer grado. Pero respecto de las lesiones mi grado de culpa no pasa del dolo eventual.

- imprudencia: usted pudo y debió prever que conduciendo sin luces y habiendo bebido por un callejón oscuro pudiese atropellar a la persona que cruzaba. Es el caso del homicidio imprudente: de ninguna manera le quiso matar usted pero la realidad es que por imprudencia lo maté. Es una falta, por cierto, no un delito.

Cuando se comete un aborto, lo que hay es dolo directo de primer grado. La madre mata a su hijo, busca directamente matarle a él. Es la forma más grave de culpa que hay.

2. El tipo de autoría o participación

Artículo 27. Son responsables criminalmente de los delitos y faltas los autores y los cómplices.

Artículo 28. Son autores quienes realizan el hecho por sí solos, conjuntamente o por medio de otro del que se sirven como instrumento.—También serán considerados autores: a) Los que inducen directamente a otro u otros a ejecutarlo. b) Los que cooperan a su ejecución con un acto sin el cual no se habría efectuado.

Artículo 29. Son cómplices los que, no hallándose comprendidos en el artículo anterior, cooperan a la ejecución del hecho con actos anteriores o simultáneos. (Pero no con actos posteriores: perpetrado el delito lo más que se puede hacer luego es encubrirlo y/o gozar de algún beneficio dervado del mismo).

Cuando un médico, pariente, amigo… aconseja vivamente a una persona que aborte llegando a presionarla de tal manera que la hace tomar la decisión de abortar, esto es, cuando su consejo resulta determinante, ha inducido a otro a cometer un delito.

Cuando un médico, sanitario, etc. practica un aborto con actos que son indispensables para el logro del mismo es autor. Del mimso modo es autora la madre que se somete prestando su consentimiento voluntario.

Son cómplices de delito aquellas personas que cooperan al logro del resultado abortivo aunque el mismo resultado se hubiese logrado sin su colaboración. Pero como colaboraron son cómplices de delito.

3. El grado de responsabilidad penal

Se sigue aquí la llamada “Teoría de la imputación objetiva” debida fundamentalmente a los penalistas alemanes Jakobs y Roxin (aunque la obra de éste último, en particular el Tomo I de su Manual, pronto traducida al español sea quizá algo más conocida para nosotros).

Esta teoría supera a otras con evidentes errores lógicos pra venir a decir: ¿creó usted una situación de riesgo tal que pudo y debió saber que iba a lesionar un bien jurídico tutelado por el orednamiento penal? Por ejemplo: ¿iba usted a 120 km/h por una calle peatonal? Bien pues usted no querría matar a nadie pero acepte su responsabilidad criminal si usted hizo algo que objetivamente podía causar la muerte o lesiones a cualquiera que estuviese ahí.

Bien, y yo pregunto: Si usted tiene relaciones, ¿es probable que de las mismas surja un embarazo? ¿Creó usted una situación objetiva de riesgo? Y, si usted esperó a que el niño tuviese ocho meses para abortarlo, ¿agravó usted aún más el delito por entender que pueda muy bien darse una dolorosísima muerte en un ser con un sistema nervioso ya desarrollado, aumentando así inhumana y deliberadamente el sufrimiento de la víctima? Y, ¿la ocasión que aprovechó usted para perpetrar el crimen fue tal que se aseguraba el éxito del resultado, usó usted de la superioridad de su condición y además calculó usted la dificultad de su castigo? Bien porque estas últimas  se llaman circunstancias agravantes y lo son para todos los crímenes.

No pregunto más. Saque uno sus propias conclusiones.

Estos esquemas valen para cualquier delito. El aborto implica dolo directo, autoría de por lo general varias personas y por lo general también la concurrencia de cómplices, responsabilidad criminal en toda suerte de grados pero objetivamente concurrencia de la misma y un buen montón de agravantes.

Y ahora, estos posts anteriores algo farragosos en los que sacaba a relucir algunas miserias humanas pues podemos irlos encajando en estos esquemas abstractos. Por ejemplo, ¿qué gana el inductor con inducir según la anterior definición de “inducción”?

Inmoral

Es simplemente inmoral que mientras aumentan los comedores de caridad en Madrid, mientras están desbordados de trabajo y pidiendo la ayuda urgente de voluntarios para que les asistan, una sola familia, la del Rey, reciba para sus gastos personales (viajes oficiales, recepciones, seguridad y demás salen de otras partidas presupuestarias) casi nueve millones de euros para un año, esto es unos 750.000 euros al mes o unos 25.000 euros al día… lo que muchos ganan en todo un año trabajando ambos y licenciados. Es inmoral, es indecente, es simplemente repugnante que unas personas ya muy, muy, muy ricas reciban nueve millones de euros para sus gastos personales cuando hay tanta gente en España que pasa verdadera necesidad.

La Familia Real desde luego representa lo que es España: gente muy sinvergüenza haciéndose inmensamente rica a costa del erario, del ciudadano medio y de la necesidad de otros. Sí, desde luego son muy representativos, muy expresivos de lo que es España hoy. Otra cosa muy distinta es si realmente esto es en absoluto deseable o conveniente. Desde el punto de vista de la imagen es en mi opinión un desastre. Trágico, patético y lamentable hasta decir basta: la España de los chupópteros, de los caraduras… de la mugre. Que no se pongan ante Dios Todopoderoso muy tiesos en misa porque hay cosas que repugnan y enfurecen al buen Dios.

Y que entre mis distinguidos comentaristas a nadie se le ocurra venirme con el falaz discurso de que “es mucho más barata la Casa Real española que la Presidencia de la República  francesa, la Cancillería alemana o cualquier otra Jefatura del Estado” porque simplemente la comparación no es válida. Cualquier comparación ha de basarse en el ejercicio de competencias: tales competencias - tal gasto. Es bastante evidente que la Presidencia de la República francesa hace algo así como mil veces más que la Jefatura del Estado española que más que nada es un adorno… por no decir una auténtica birria y un monumento a la inmoralidad más atroz.

No sé si es que los españoles son en su mayoría memos y les gusta que les maltraten. Creo que no. Sin embargo veo poca capacidad de reacción.

Polonia es una república. Italia lo es también… ¿tienen alguna algún problema de identidad nacional? Porque yo creo que no.

Seré feliz si algún día veo una república eficaz en este país, gestionada con actitud de servicio público, austeridad y búsqueda del bien común.

¡Viva España! Pero abajo la mugre que se encarama en sus más altas instituciones… porque la corrupción y la competa ausencia de los más elementales valores que destila produce auténticos vómitos por la bajeza, la catetada, la porquería que todo ello encierra.