Ante el Día Internacional de la Vida, Gádor Joya analiza el estado de la cuestión del aborto en España, apuntando en una dirección: Aborto Cero, objetivo que da título a la última campaña de Derecho a Vivir.
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MADRID, 23 DE MARZO DE 2012.- La doctora en Medicina y pediatra Gádor Joya Verde, coordinadora de la plataforma Derecho a Vivir desde su nacimiento en 2009, y ha liderado algunas de las más importantes movilizaciones en defensa de la vida y la maternidad de los últimos años.
¿Qué opina de lo que se ha adelantado de la reforma legal que prepara el nuevo Gobierno sobre el aborto?
La pregunta clave en la reforma de la ley del aborto que está abordando el Gobierno es: ¿Cuánto aborto cree que es tolerable? ¿120.000?, ¿60.000? ¿25.000? ¿300? Una sociedad moderna y civilizada no puede admitir ni moralmente, ni con amparo legal, que se provoque la muerte de un ser humano. Nosotros lo tenemos claro y trabajamos por ello. Otra cosa es que podemos estar ante una oportunidad histórica en la que la legislación, en vez de favorecer el aborto, lo restrinja. Es una posibilidad ante la que estamos expectantes y vigilantes, porque aunque hay indicios positivos, todo apunta a que no se va a acabar con el aborto.
Pero sí han felicitado al ministro Gallardón por sus palabras sobre la «violencia estructural» que empuja a las mujeres a abortar…
¡Ojalá podamos hacer algún día una manifestación de apoyo a una auténtica política estructural provida! Lo que le hemos hecho es felicitar al señor Gallardón por decir que el aborto no es un derecho y que hay que proteger la maternidad. Eso no quiere decir que le hayamos dado al Partido Popular un cheque en blanco y que la ley que apruebe (que evidentemente no va a acabar con el aborto) sea la buena y definitiva para que los provida nos quedemos en casa. Las diferentes caras que el PP ha mostrado durante la tramitación de la actual ley y durante la pasada campaña electoral, unas veces haciendo gestos hacia el ideal posible de la derogación total del aborto y otras alejándose mucho, nos hacen ser más que prudentes. Todo avance significativo será aplaudido con la misma fuerza con la que denunciamos los atentados contra la vida. Lo cortés no quita lo valiente.
¿Cree que será mejor la vuelta a la ley anterior, acotada por la aplicación real de la sentencia del TC que la Ley Aído, al estilo polaco, donde se producen al año los mismos abortos que en España cada día?
La nueva ley será mejor que la ley Aído en la medida en que realmente acabe con la barra libre de aborto que se ha dado con la norma del 85 y que se da ahora con la de 2010. Si se sigue permitiendo que la industria abortista pase por encima de la ley como hasta ahora, o se acomoda la normativa a sus exigencias, entonces no podremos celebrar nada. Estamos dispuestos a apoyar cambios reales, certificables, efectivos, que protejan la vida y la maternidad. Cada vida que sea preservada es un triunfo y un beneficio para toda la sociedad. Pero también somos conscientes de que esta nueva normativa no va a colmar nuestras expectativas.
Y esas expectativas, ¿dónde las sitúan?
Donde siempre lo hemos hecho. El aborto es la muerte provocada y cruel de un ser humano. Y el derecho a la vida, un valor absoluto y supraconstitucional. La cifra que podemos admitir sólo es una: cero. Y el Gobierno no puede ofrecer a la sociedad la idea de que “un poco” de aborto es bueno o tolerable. Nuestra aspiración, a la que nunca hemos renunciado es “Aborto Cero”, el nombre con el que hemos bautizado nuestra última campaña de concienciación y movilización ciudadana.
Ese es el programa de máximos, pero ¿qué cambios considerarían positivos en la nueva ley?
Hay algunos aspectos sin los que la reforma no podría ser entendida como un verdadero avance de la protección del derecho a la vida. Entre ellos está acabar con los coladeros legales: antes el tercer supuesto despenalizador de peligro para la salud de la madre y ahora el aborto a petición hasta la semana 14. Otro es que hay que lograr el fin del llamado aborto eugenésico. Parece mentira que a estas alturas, tengamos que seguir explicando que matar a un ser humano por el hecho de que padezca un defecto o una enfermedad no es sino un acto equiparable a la eliminación de los judíos por el nazismo o a la de las purgas comunistas. De hecho, si se volviera a la Ley del 85 y se aplicara la doctrina del Tribunal Constitucional, tanto el aborto eugenésico como el llamado terapéutico serían inconstitucionales. Al tiempo, la nueva ley debe suprimir el adoctrinamiento en materia de educación sexual que prevé la norma de 2010. La educación sexual ha de estar siempre supervisada por los padres y nunca impuesta por el Estado.



Hasta aquí, algo más o menos normal en esta sociedad en la que se hacen encuestas prácticamente sobre todo. Lo que no fue normal es lo que pasó después. En la rueda de prensa para la presentación de los resultados de la encuesta, se estaban diciendo una serie de generalidades insulsas como la importancia del diálogo, el influjo de los amigos en la actitud de los adolescentes, etc., cuando una experta en temas de adolescentes, Lisa Rue, vino a acusar a la administración de estar contando milongas sobre la encuesta y no decir toda la verdad de los resultados.
Lo curioso es el afán del gobierno Obama por cubrir estos resultados, cuando en principio a un gobierno, puestos a malas, le debería dar igual la vida sexual de sus adolescentes, tanto como el saber si les gusta comer carne o prefieren el pescado, mientras no transmitan enfermedades o se dañen la salud. Puestos a buenas, la castidad juvenil es siempre un valor altamente positivo que conviene promover, pero está claro que al gobierno del sr. Obama no le parece que sea así ¿Porqué? A mí se me ocurren varias respuestas.
Por su parte, otro gallego que además es “padre” de la Constitución. el presidente de honor del PP, Manuel Fraga, ha hecho gala de una mayor claridad: si de él dependiese, no la derogaría sino que la sometería a un estudio a fondo -¿no es eso lo que ya ha hecho Federico Trillo al presentar el recurso de inconstitucionalidad?- para aplicaría de tal manera que no se cometiesen abusos… A bien poco sabe esta idea pues ya el PP dejó que se cometiesen claros abusos con la anterior ley de 1985 sin conmoverse por ello. Peor aún: esos abusos son los que han servido de pretexto al feminismo radical de Zapatero -¿a qué achacar la ley a De La Vega, Aído o Jiménez?- para elaborar la actual ley…





















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