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Chile demuestra que aborto no reduce mortalidad materna*

NUEVA YORK, 28 Feb. 11 / 03:28 am (ACI)

Chile recibió el premio International Protect Life Award (a la protección internacional de la vida) por ser el país con la tasa más baja de mortalidad materna en América Latina, con lo que demuestra que el aborto -a diferencia de lo que dicen sus promotores- no contribuye en nada a disminuir el número de muertes entre las madres ya que esta práctica es ilegal en esta nación sudamericana.

Cerca de 30 representantes de organizaciones pro-vida que trabajan ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) otorgaron el galardón en el marco de la 55° sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW 2011) que se realiza en Nueva York entre el 22 de Febrero y el 4 de Marzo.

En declaraciones a ACI Prensa el 25 de febrero, el vocero de los líderes pro-vida, Dan Zeidler, señaló que “hay que destacar que Chile no tiene legalizado el aborto en ningún caso. Chile respeta la vida tanto de la mujer como del niño, los dos son iguales ante la ley”.

“Me parece que ese sistema jurídico hay que felicitarlo y reconocer que lo que dicen mucho los abortistas de que hay que legalizar el aborto para bajar la mortalidad materna no es cierto, inclusive es todo lo contrario“, agregó.

Zeidler también se refirió a la carta enviada por los líderes pro-vida al presidente de Chile a raíz de este premio y explicó que en ella animan y exhortan al mandatario a proseguir con dos programas importantes para la defensa de la vida de los niños y las madres en el país: “Chile crece contigo” y “Comprometidos con la vida“.

El primero de ellos, dijo el vocero a ACI Prensa, “es un ejemplo maravilloso de lo que un país y un gobierno pueden hacer para promover de una manera muy sensible y buena el valor de la vida humana en sus programas”.

La iniciativa promueve la salud de niño entre 0 y 5 años, incluidos los que están por nacer. “El programa -explicó- ayuda a los padres a entender que su guagua (niño) merece mucha atención y cuidado antes y después de nacer”.

“No es un programa nuevo sino que tiene algunos años y fue lanzado en el gobierno de Michelle Bachelet. Es interesante saber que no es un programa solo de un gobierno o una sola ideología en Chile”, añadió.

El segundo programa fue establecido en el gobierno de Sebastián Piñera y busca ayudar a madres embarazadas en situaciones difíciles.

Tras explicar que Chile como estado ha expresado en diversas oportunidades su posición pro-vida en el debate internacional como en Brasil y Suiza en 2010, Dan Zeidler dijo que “hay que reconocer lo bueno y muchos chilenos incluso no se han dado cuenta de la riqueza que tienen”.

“A nivel internacional es necesario destacar este buen ejemplo de Chile para los demás países“, concluyó.

Por su parte, Julia Cardenal de El Salvador, una de las firmantes de la carta enviada al presidente Piñera, señaló sobre el premio a Chile que “mejorar la salud materna respetando toda vida humana es la clave para todos los países que deseen realmente llegar a reducir la mortalidad materna en cumplimiento del Objetivo de Desarrollo del Milenio”.

Los números

Una investigación del Dr. Elard Koch de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile comparando datos entre 1957 y 2008 sobre la mortalidad materna por aborto muestra que ésta se redujo en 97,6 por ciento en estos 51 años.

Tras la prohibición del aborto terapéutico en 1989, se redujo de 13,62 a 1,65 por cada 100 000 nacidos vivos, es decir, un 87,9 por ciento.

Actualmente, explica Koch, el riesgo actual que tiene una madre de morir a causa del aborto es de 0,09 por 100 000.

Estos resultados, explica el experto, muestran que una legislación que protege la vida del niño por nacer no incrementa la mortalidad materna ni los abortos ilegales; y que legalizar o despenalizar el aborto provoca una “epidemia” abortista con graves consecuencias para la salud de las mujeres y para el país.

Koch, cuyo estudio fue presentado en enero de 2010 en la reunión inaugural del International Working Group for Global Women’s Health Research, en Washington D.C. (Estados Unidos), precisa además que el camino que ha permitido disminuir la mortalidad materna ha sido la promoción de embarazos seguros y no el aborto.

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*Noticia extraída de ACI Prensa.

La ONU se asocia a ONG para promover el aborto en África*

By Nicholas Dunn Samantha Singson

ACCRA, GHANA, 25 de noviembre (C-FAM) A comienzos de este mes, una oficina de la ONU se asoció a pesos pesados del aborto durante una conferencia en Ghana, África, para promover la difusión del aborto legal.

Los participantes insistieron en que el acceso al «aborto seguro y legal» es fundamental para reducir la mortalidad materna, y criticaron fuertemente a la religión organizada y a las leyes restrictivas calificándolas de obstáculos para prevenir las muertes maternas.

Aissatou Gaye, de la Comisión Económica de la ONU para África (CEPA), pronunció el discurso inaugural. Enfatizó que las leyes y «políticas restrictivas» son las que más contribuyen al aborto riesgoso, ya que la mayoría de las prácticas abortivas inseguras se realizan en lugares donde el aborto es ilegal.

Gaye lamentó que muchos países africanos aún cuenten con leyes de aborto restrictivas. «A pesar del hecho de que la Plataforma de Acción de Beijing solicitaba ya en 1995 a los países que revisaran las leyes que discriminan a las mujeres –lo cual hacen claramente las leyes de aborto restrictivas, puesto que los hombres no pueden quedar embarazados– ha habido muy pocos cambios en este ámbito».

Además de echar la culpa a las restricciones legales, algunos auspiciantes de la conferencia acusaron a la religión y a las iglesias de poner un «collar de fuerza» a los diseñadores de políticas. La dra. Eunice Brookman-Amissah, vicepresidente de Ipas para África, llamó «arcaicas» a las leyes de aborto restrictivas y reclamó que los intentos de liberalizar leyes «heredadas de los administradores coloniales» han sido soslayados por las «iglesias anti-abortistas».

La interpretación de Gaye sobre la Plataforma de Acción de Beijing va en contra de la lectura convencional de la ONU, donde los delegados recalcaron en reiteradas oportunidades que la plataforma no crea ningún derecho al aborto y que las leyes de aborto deben ser determinadas por los estados.

Según una hoja informativa de la ONU, el estatus legal del aborto es un derecho soberano de cada nación, y las Naciones Unidas no brindan apoyo al aborto ni a actividades relacionadas con él en ningún lugar del mundo.

El mandato de la CEPA es promover el desarrollo económico-social en y entre los países de la región y fomentar la cooperación internacional para el desarrollo de África. A pesar de que se supone que la ONU no asume una posición respecto del aborto, en 2006 organismos de las Naciones Unidas, entre ellos UNICEF y el Fondo de Población, fueron duramente criticados por intervenir en la decisión de Nicaragua de prohibirlo.

Gaye manifestó su esperanza de que la oficina de la ONU pudiera asociarse a los organizadores de la conferencia y recibir los resultados de ésta como una guía para el trabajo de la CEPA sobre los «derechos de la mujer y la salud sexual y reproductiva».

Aunque los organizadores de la conferencia sostienen que la legalización del aborto disminuiría el índice de mortalidad materna, los críticos disienten del enfoque en el aborto e indican que los principales factores que contribuyen con los altos índices de mortalidad materna son la falta de medicina moderna y de una atención médica de calidad, y, no, la prohibición del aborto.

La conferencia, titulada “Keeping Our Promise: Addressing Unsafe Abortion in Africa” («Manteniendo nuestra promesa: encarando el aborto riesgoso en África»), fue patrocinada por la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África (CEPA) en colaboración con el Ministerio de Salud de África, Ipas, la oficina africana de la Federación Internacional de Planificación de la Familia, Marie Stopes International, la African Women’s Development and Communication Network, y la African Network for Medical Abortion.

Al término de la reunión, que se extendió durante cuatro días, los participantes afirmaron su compromiso de expandir el acceso al aborto en África e hicieron un llamado a los gobiernos para que modifiquen las leyes que lo penalizan.

Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

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*Texto extraído de C-FAM.

Veneno desde las Naciones Unidas

Amparo Medina“Todo lo que ustedes ven y miran no es una casualidad. Todo está fríamente planificado, y fríamente calculado.” Amparo Medina, de 43 años de edad, madre de 3 hijos y presidenta de la Red Pro Vida de Ecuador, militó en grupos de la izquierda radical, fue guerrillera, luchadora pro aborto y ex funcionaria del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Hoy ponemos a su disposición, su invaluable testimonio.

“Cuando en el año ’95 y ’96 nos reunimos en las Naciones Unidas todos los consultores de las Naciones Unidas para empezar a trabajar la salud sexual reproductiva y la perspectiva de género en nuestros países, sabíamos exactamente qué es lo que hacíamos (…)” Amparo Medina señala que la estrategia para implantar el aborto en América Latina giró en torno a tres ejes:

1. Maestros de escuela, a través de Ministerios de Educación.

2. Médicos, a través de Ministerios de Salud.

3. Políticos y asesores de políticos.

Los dos primeros puntos se darían de forma simultánea. Para ello, se recurrió a un chantaje económico: “Íbamos a entregar recursos económicos a los ministerios y a los gobiernos a cambio de que nos permitan implementar la salud sexual reproductiva y el género, pero a cambio de eso ellos tenían (…) que poner a nuestra disposición a todos sus médicos y a todos sus maestros (…)”. Luego, se iría al paso 3 (políticos y sus asesores) para instruirlos en cómo aplicar este proceso en las leyes de sus países.

ObligarPara ello, se inventaban procesos “democráticos” en los que se reunía a un grupo de personas a quienes se inducía a que redacten en sus conclusiones, que era necesario implantar la salud sexual reproductiva y la perspectiva de género en sus países de origen. De este modo, los funcionarios de la ONU podrían acudir a los políticos diciendo que era la propia población, y no las Naciones Unidas la que reclamaba políticas abortivas, preservativos, etc. “Estos son los artículos y las leyes que ustedes tienen que imponer en su país.”

Para asegurar el éxito de estas propuestas, se busca conformar componendas políticas, de forma que generalmente los pro homosexuales son también feministas, y éstos también son ecologistas, y a su vez indigenistas. Para facilitar este proceso, se recurre al género gramatical.

En el lenguaje se asigna un género a las cosas: masculino, femenino o neutro. La mesa es femenina, pero no tiene alguna característica biológica que la defina como tal. En tal sentido, bien podría tener cualquier género, pues se trata de algo convencional. Esta lógica se lleva al ser humano, de forma que para la definición de su sexualidad, el componente biológico ya no es un referente, y al asociar la sexualidad al “género”, uno puede ser cualquier cosa, pues el género (masculino, femenino, o neutro) no es sino una convención, una construcción social.

Así, con la manipulación del lenguaje, se busca recurrir a términos ambiguos para facilitar que la gente asimile determinadas ideas, que de tanto ser repetidas, asume como ciertas. Por ejemplo, el aborto ya no es el homicidio de un hijo, sino la interrupción voluntaria del embarazo. Finalmente, luego de invadir el arte, la educación, la literatura, los medios de comunicación, etc., y de ser asimilados por la población como algo natural, éstos términos son plasmados en la legislación.

Se calculaba empezar con este proceso en el año 1995 con las instituciones, pasar al campo social en 1998, y en el 2008 tener las leyes necesarias para poner en marcha todo este cambio. “Lo hemos logrado (…) les hemos convencido a todos de pensar igual que nosotros (…)”.

La advertencia está latente: “Se calculaba que para el 2015 en todos los países de américa latina estaría totalmente legalizado el aborto”. Gracias al esfuerzo de algunos grupos, es una de las metas que no se está cumpliendo.

¿Qué se gana con todo esto? Amparo Medina, en otra oportunidad señaló que:

Dinero sangriento

“Hay tres fines fundamentales. El primero es el control natal. Les permite el manejo de recursos en América Latina, tanto del agua cómo el oxígeno. Lo segundo, es que una población con chicos que viven la sexualidad como si fueran animalitos, que no tienen control sobre su carácter, es una población fácil de manipular. El tercer punto, el más importante, es el avance del “millon sex” (los millones del sexo). Es una empresa gigantesca. Al vender sexo te venden pornografía, prostitución, anticoncepción, aborto, y hasta bebés abortados, inclusive por internet, para sacarles el colágeno con los que elaboran cremas y champú; también para hacer investigaciones en farmacéuticas. Varios médicos se vuelven millonarios vendiendo y haciendo abortos. El aborto más barato cuesta US$ 60. En Estados Unidos se realizan más de 1 millón de abortos al año y cuestan US$ 300 cada uno. La pastilla de emergencia la compras a US$ 0,25 y la vendes a US$ 8. Los dispositivos intrauterinos (DIU) los puedes encontrar a US$ 2 o 3 y te ponen por US$ 25 a 30. La International Planned Parenthood Federation (IPPF) (Federación Internacional de Planificación de la Familia), la que más vende anticoncepción y aborto en América Latina, en el 2007 ganó US$ 77 millones.”

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