Noventa y Tres Mil Ciento Treinta y Uno

           No, no es el número de ninguna suerte, alguno diría que se trata de un número de los llamados “redondos”…  dos veces 31 y empezando por 9 que resulta ser el cuadrado de 3,… ¡una lástima!
           El número, no cantado ni leído siquiera, …dibujado solo con sus cinco guarismos, es el muro que esconde el escandaloso número de victimas muertas por aborto en España durante 2016.
           El pasado viernes, 29 de diciembre, en la página web del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se publicaba un extenso informe de 202 páginas que titula “Interrupción Voluntaria del Embarazo. Datos definitivos correspondientes al año 2016”.
            Mucha letra, muchas tablas, muchos datos recopilados,
           pero… a pesar de que todo el mundo lo entiende estamos hablando de abortos, ni una sola vez aparece tal palabra;
           otro pero… a pesar de que todo el mundo lo entiendetras cada aborto hay, al menos una muerte, ni la mínima mención;
           y otro, lamentable, pero… pese a lo prolijo de los datos recopilados según un mencionado «Informe Metodológico Estandarizado ; Diario Oficial de la Unión Europea  (Recomendación de la Comisión de 23 de junio de 2009)» no se les proporciona relevancia estadística ni epidemiológica a ninguno de los métodos abortivos utilizados para terminar con el producto de la gestación liquidada (que no suspendida o interrumpida).
           ¿Es posible que en la “era de comunicación”, casi en tiempo real de casi todo, se tarden casi dos largos años en publicar unos datos tan relevantes? ¿se perciben tan vergonzantes que deben ser diluidos en el tiempo para desdibujar la ignominia que esconden? ¿no se defienden como “nuevos” derechos? entonces... ¿por qué se disimulan?
           Yo diría que son las victimas de una guerra, cruel e inhumana, ¡mundial! Que se está librando contra el más débil e indefenso de los seres humanos. No hay campos de batalla, ni prisioneros, ni desplazados, ni reporteros, ni convención de Ginebra… al enemigo, se le acosa y elimina sin piedad, en el más recóndito de los refugios, …en el vientre de su madre.  
           Una guerra que se sirve de armas tan eficaces, tan mortíferas, o incluso más, que las bombas antipersonas  ….el silencio, la ocultación y la mentira les sirven para retorcer  "la verdad de los hechos" hasta un grado tal, que la tornan irreconocible. La ingeniería de la postverdad.
           En la “era” de los derechos humanos, de los derechos de los niños, de las ONGs salvadoras de mil causas,…   no hay sitio para el concebido no nacido, que ha venido a la vida en el tiempo “mas inoportuno” para su madre y los que la empujan a desembarazarse de él.
           Decía Julián Marías que algunos se comportaran «como Hamlet en el drama de Shakespeare, que hiere a Polonio con su espada cuando está oculto detrás de la cortina. Hay quienes no se atreven a herir al niño mas que cuando está oculto —se pensaría que protegido— en el seno materno». Qué explica, si no, que no toleremos, que se condene unánimemente el más mínimo abuso a niños,  pero…   solo si “respiran aire por sus pulmones” y no cuando se oxigenan dentro de su madre. ¿Cuál es la diferencia que justifique trato tan desigual? ¿Tiene, eso, sentido?
           Estoy en línea con Marías, don Julián, es urgente rasgar las cortinas, visibilizar lo que de verdad ocurre en los abortorios, todo lo que no considera ni publica nuestro Ministerio.
           Si les miraran a los ojos no los matarían.
           Termino invitándoos a mirar algunos rostros de los que son contabilizados como “semanas de gestación” para los distintos abortos, …meros intervalos para rellenar una tabla.
           La que sigue es la tabla 5del informe, donde os dejo reflejados aspectos reales de las víctimas —innombradas— de cada intervalo de gestación considerado.
Ver que, hasta la semana 14, supone el 93,83 % del total, están en plazo que no se exije declarar motivación a la mujer
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            Pero, no solo os traigo sus rostros, porque hoy es posible además de verles, oírles  su corazón latiendo —muy vivo— a intensidad y ritmo distinto del de su madre.
            En los enlaces que siguen, al alcance de cualquiera que se tome la molestia de buscarlos en la Red, disfrutar de esta experiencia y proclamar la maravilla en vuestro entorno.
           Ecografía 2D, 3D y 4D realizada en la Unidad de Ecografía de la Clínica Ginecológica del Dr. Rafael Ortega Muñoz en la cual se muestra a un embrión de tres semanas y apenas 1 milímetro de tamaño, con sus latidos cardiacos difíciles de escuchar por lo pequeño que es. Visualizarlo  AQUÍ.
           Ecografía 2D y 3D realizada en la Unidad de Ecografía de la Clínica Ginecológica del Dr. Rafael Ortega Muñoz en la cual se muestra un gestación de 4 semanas, donde se ve, perfectamente, el saco vitelino, el embrión y sus latidos cardiacos dentro del saco gestacional normal. Visualizarlo  AQUÍ.
           Ecografía 2D, 3D y 4D realizada en la Unidad de Ecografía de la Clínica Ginecológica del Dr. Rafael Ortega Muñoz en la cual se muestra un gestación de 5 semanas, donde se aprecia un embrión que mide unos 2,69 mm CRL (de la coronilla a la rabadilla, expresada en milímetros) en su saco gestacional con sus latidos perfectamente audibles y visualizados en la gráfica. Visualizarlo  AQUÍ.
           Ecografía 2D, 3D y 4D realizada en la Unidad de Ecografía de la Clínica Ginecológica del Dr. Rafael Ortega Muñoz en la cual se aprecia una gestación de 8 semanas en la cual puede ver embrión de apenas 18,48 mm. CRL, del que se le aprecian perfectamente la cara, los latidos cardiacos, saco vitelino, etc. Visualizarlo  AQUÍ.
           Ecografía 2D,3D y 4D realizada en la Unidad de Ecografía de la Clínica Ginecológica del Dr. Rafael Ortega Muñoz en la cual se muestra un feto de 11 semanas en 4D moviéndose y saltando de forma realmente espectacular. Visualizarlo  AQUÍ.
           Ecografía 4D realizada en la Unidad de Ecografía de la Clínica Ginecológica del Dr. Rafael Ortega Muñoz en la cual se muestra un feto de 17 semanascompleto donde se aprecian perfectamente todos los detalles de cara, manos, hombros, cuello; como mueve los brazos y las manos;  detalles de la cara como si realmente lo estuvieras viendo en frente tuya. Visualizarlo  AQUÍ.
           Ecografía 4D realizada en la Unidad de Ecografía de la Clínica Ginecológica del Dr. Rafael Ortega Muñoz en la cual se muestra un feto de 23 semanasdonde se aprecia la cara de un feto hembra con todo tipo de detalles para su edad gestacional, con el impresionante realismo que permite el 4D HD live. Visualizarlo  AQUÍ.
           Todo, en fin  —como en cualquier guerra—  doloroso, duro, cruel, inhumano …pero, a fin de cuentas, todo un reto para levantarse y prestarse a desgarrar la cortina infame que esconde un infierno como si no lo fuera.

Romper la "Línea de la Vida" no es algo gratuito

            Como estaba previsto, iniciamos el curso 2017/18 con una charla formativa por encargo de la Hermandad y Cofradía del Cristo de la Buena Muerte de Jaén, que tuvo lugar el pasado día 6 en la sala capitular de la Santa Iglesia Catedral.
            Se desarrolló el tema previsto "Consecuencias personales y sociales de la aceptación del aborto" con una buena acogida por parte de los numerosos asistentes.
             Unas fotos resultarán un adecuado testimonio gráfico de evento.


            El artículo que sigue es un guión escrito desde el que se construyó la charla, lo publico para provecho de los que no pudisteis venir personalmente. Espero que os guste.



La línea de la vida humana

            Unas velas, pueden ser una imagen gráfica, visual, con la que pudiera identificarse o recordar a un ser vivo.
            Como la llama… la vida solo pude ser transmitida… no generada ni creada; solo, una vela encendida puede encender otra, nuestros padres nos transmitieron la vida, porque ellos mismos estaban vivos.
            Como la llama… la vida es frágil, un soplo puede apagarla sin “vuelta atrás”, quitar la vida es, parece, demasiado fácil, los riesgos de “estorbar” son grandes.
            Por eso la vida humana y, por supuesto, su dignidad, debe ser defendidas proactivamente, tomando la iniciativa,  trabajando a su favor. Eso nos hará más humanos y acreditará nuestro grado de civilidad.
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            La imagen de una madre, de una mujer embarazada, nos acercaa considerar elinstante “casi mágico” del inicio de la vida humana.
            En los primeros momentos de una maternidad incipiente, casi que, ni ella sabe el tesoro que esconde. Su aspecto no es muy diferente del que tenía tan solo un mes antes, pero a lo largo de nueve meses, irá cambiando visiblemente y haciendo cada vez más ostensibleque, en poco, de ella nacerá su hijo.
            Cómo, cuándo y de que forma comenzó a vivir, es el quid de la cuestión.
            Especialmente, cuando se nos está planteando, a bombo y platillo, que deberían respetarse  “derechos de desalojo” de quien vive dentro de su madre.
            De ese “quid” depende la licitud, o no, de terminar con la vida de un ser humano que está viniendo hacia nosotros, que ya pertenece a la familia humana, a nuestro mundo.
            La lógica del sentido común nos dice que ese hijo no es el producto de ninguna “magia”, que, sin que quepa la menor duda, fue concebido  nueve meses atrás  como resultado de la relación carnal fecunda de su madre con su padre.
            Ahí, es, donde comienza, lo que he dado en llamar “la línea de la vida”. Donde comienza “ese venir a nosotros” del nuevo ser viviente y viniente, en palabras de Julián Marías.
            Ese origen, punto 0, durante muchísimos añosera solo intuido, desde observaciones reales y constatables se asumía muy próximo, en el tiempo, a la relación fecunda de sus padres.
            Esa era la realidad que le hacía a Hipócrates (siglo V antes de Cristo) renunciar públicamente a atentar contra la vida con su actividad de médico, y expresamente renunciar a atentar contra la vida dentro de una madre.
            “A nadie administraré droga mortal alguna aunque  me sea solicitada, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo. De la misma manera, no daré a ninguna mujer un pesario abortivo; mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa.”
            Hoy día, ya no recurrimos a la intuición, sabemos con certeza “qué es lo que ocurre, y cómo ocurre”, realmente, en ese primer instante. Ciencias como la biología, la embriología, la genética o la medicina nos acercan a esa maravillosa realidad. Otras como la filosofía o la bioética nos ayudan a “valorarla” y a no retorcerla interesadamente”.
            Ese instante, en que un óvulo de la madre es penetrado por un espermatozoide del padre, es cuando “sucede un nuevo ser”, que vivirá en su madre durante los primeros nueve meses de su desarrollo, sin que, en ningún momento, sea ella ni parte de ella. Una simple ecografía nos permite ver un saco gestacional de tan solo 0,8 cm. en una embarazada de 4 semanas.
            La “línea de la vida” de cualquier ser humano es, durante su período gestacional, un “continuo” que, sin pausa alguna, va desde el día 1 de su vida  — el de su fecundación—  al día de su nacimiento tras el parto; y que, por supuesto, continuará a lo largo del tiempo que a cada cual le corresponda, hasta su fin al natural.
            Jérome Lejeune (1926-1994) un hombre excepcional, Catedrático, Investigador, Médico, Genetista y extraordinario defensor de la vida, especialmente de la aún no-nacida, defendía que, no es posible negar la naturaleza humana en ningún instante de esa 'línea de la vida', ni siquiera en su etapa más incipiente porque 
            “Si un óvulo fecundado no es, por sí mismo, un ser humano; no podría convertirse en uno, porque nada se añade al mismo”
            Todo esto, que parece tan obvio, encaja dentro de un armónico respeto a las leyes de la naturaleza, pero que es, con frecuencia, violentado por quienes perciben los embarazos inesperados como limitadores de libertades individuales.
            El desalojo del que ven como un intruso, abortarlo, termina siendo la solución relativista y utilitarista que incide en liquidar la armonía.
            Quien defiende la solución abortista, necesita asumir un argumento que sabe falaz, cual es el “negar naturaleza humana” a quien considera un estorbo y ansía desalojarlo.
            Siempre he alucinado de ver como alguien puede ser capaz retorcer tanto la realidad, hasta el punto de hacerle irreconocible su maldad y, consecuentemente, pasen a ser admitidas y ser dadas por buenas y santas, algunas auténticas barbaridades.


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            Romper la línea de la vida no es gratuito, resultará a la postre en consecuencias negativas para las personas y para la sociedad en su conjunto. Trataré de apuntar siquiera someramente algunas de esas consecuencias negativas.
            No le es posible a una madre “borrar”, del libro de su vida, a un hijo abortado, solo rasgando la hoja y tirándola a la basura, sabiendo que…  con ella se irá un jirón de su propia vida. Al final, romper la línea de la vida resulta en una desesperación de por vida y la pérdida de una vida.
            Para el nasciturus, las consecuencias son fatales. Los métodos para abortar terminan resultando una cruel tortura hasta la muerte del ser que habita el vientre de su madre.

            Nadie tiene argumentos para asegurar que al niño no le duele la muerte por aborto. La posibilidad de sentir dolor real, solo precisa de las estructuras anatómicas para ello. El no-nacido las tiene, ya que es posible demostrar actividad de tales estructuras desde bien temprano en su desarrollo. Esa sola posibilidad de que puedan sentir dolor, debiera ser suficiente para desechar infringirles acciones que se saben dolorosas.
            Quizás las cosas fueran diferentes si alcanzásemos a saber que aspecto tenga el ser que habita en su madre. Tres muestras al lado de estas líneas, todas menores de las 14 semanas, que pone como “corte” la ley, por debajo de la cual puede abortarse sin necesidad de alegar motivo alguno, nos pueden acercar a ese “aspecto” muy, pero que muy, humano.
            La madre tampoco está exenta de complicaciones, porque el aborto no es seguro nunca, se arriesga salud física, psíquica y en ocasiones la vida.
            De entre las complicaciones que se ocultan4 intencionadamente para evitar “arrepentimientos de última hora”,  está el aumento de riesgo relativo del cáncer de mama, especialmente en mujeres que abortan antes de haber tenido, al menos, un embarazo a término previo.
            Dramático y demoledor resulta el cuadro de estrés postraumático que desarrollan5  un 91% de mujeres tras un aborto provocado, lo que conocemos como Síndrome Post-aborto y del que es muy difícil salir sin ayuda externa, especialmente porque tiende a ser negado, escondido y tabú.
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            Perderle el respeto a la vida trae, también, consecuencias sociales constatables.
            Resulta responsable de una tragedia social, en España contabilizamos  casi 100.000 abortos anuales (94.188 en el 2015) lo que nos sube al “pódium” del horror, los terceros en la UE28 junto a Reino Unido y Francia. Un aborto cada 5,5 minutos, 11 cada hora y de los que 2 son adolescentes.
            Un inmenso drama humano con casi 2.000 millones de vidas segadas por aborto, en el mundo desde 1973, año de la tristemente famosa sentencia en USA del caso Roe contra Wade, que resultó ser el pistoletazo de salida del aborto contemporáneo. Una cifra que ensombrece, de largo, los asesinados por los tres genocidios reconocidos del siglo XX, que suman 14,5 millones.
            "El mayor genocidio del siglo XX no ha tenido lugar en una guerra, en los gulags o en los campos de exterminio. Es una matanza, de más de mil millones de víctimas inocentes, de la que nadie habla: el aborto" (del libro El genocidio censurado de Antonio Socci)
             Respirar mentalidad abortista produce enrarecimiento social, se violentan las costumbres sociales tradicionales provocando enfrentamientos, los ciudadanos se sienten oprimidos y limitados en sus libertades. Lo políticamente correcto es impuesto a modo de pensamiento único, y, de manera especial, muchas mujeres ven que el aborto se ha convertido en una nueva fuente de sometimiento a la voluntad de otros.
             Se busca  adoctrinar e  insensibilizar a la sociedad,  para que termine aceptando que la vida humana, durante una determinada etapa de su desarrollo, deja de ser un bien en si misma. La presión de la mentalidad abortista consigue hacer a la sociedad mirar a otro lado, a permanecer en un silencio cómplice.
Álvaro Domínguez Arranz
Médico y miembro de Derecho a Vivir Jaén


4 Es el caso del estudio del Dr. Rohan (Adelaida. Australia) publicado en el American Journal of Epidemiology en 1988 que ocultó el aumento de riesgo hasta que en 1995 un meta-análisis de Nadine Andrieu et al.( Br J Cancer 72:744-51) reveló que el único factor de riesgo estadística-mente significativo en el estudio de Australia era el aborto... ¡un 160% más de riesgo! Igualmente, el estudio de Melbye et al. (New Engl. J. of Med) en Dinamarca en 1997 excluyó de la muestra a 60.000 mujeres que habían abortado, a pesar de lo cual el aumento de riesgo asociado al aborto fue del 44%.    [citados  en http://www.nomassilencio.com/Cancer/Estudios.htm]
5 The International Planned Parenthood Federation, asserting that: “the incidence of post-abortion trauma in women who had surgical abortions can reach up to 91% of cases.”  [dato citado en https://indeforum.wordpress.com/2017/10/06/abortion-consequences-2/]

Para entender ”lo que nos esta pasando…”



[Enrique-Montesinos]
Cuento para mayores ‘sin receta’
Catalina está un poco embarazada, casi nada en realidad. Su embarazo es tan pequeñito que casi no es embarazo: es un embarazo a lápiz, en papel borrador, que se va como ha venido. Además tampoco lo sabe seguro, porque la cosa fue ayer mismo.
Catalina tiene 15 años y va a la farmacia con frecuencia. Antes compraba regaliz y “clearasil” para los granos. Hoy comprará un antiácido, que no necesita receta, porque la lógica ansiedad del evento le ha generado un poquito de hiperclorhidria, y pedirá también un antibiótico para un flemón que le había salido. El flemón es casi tan pequeño como su embarazo, pero para éste sí que lleva una receta que le dio el dentista.
Luego pedirá la píldora “porsiacaso”  —así la llama su amiga Loli—,  que vale 20 euros (Loli no, la píldora).  Loli vale mucho más, porque su padre tiene pasta por un tubo y ha comprado varias píldoras (su padre no, Loli), para no tener que ir a la farmacia después de estar con Manolo. A Catalina le parece que “porsiacaso” no es el nombre auténtico del medicamento, pero Nieves, que es una farmacéutica superguay, se lo aclarará.
Catalina está nerviosa pero contenta. Gracias a la nueva píldora será más libre cuando esté con su primo Borja. Además le han explicado en el cole que mientras el embrión no anide te lo puedes quitar, porque es como si no existiera. Y la anidación sólo ocurre unos días más tarde.
Cuando la profe lo dijo en clase, el Richi, que es un bocazas medio tonto, contestó: “Eso es como decir que hasta que el niño no esté en la cuna no es niño y te lo puedes cepillar”. Catalina se mosqueó y dijo: ”¡Que no es lo mismo Richi!; pero ¡qué bruto eres!”. Y todos se rieron porque ya sabían lo de ella y el Borja.
Catalina llega a la farmacia, pero como hay una vieja comprando (lo menos tiene 40 años), pide primero el “almax” para la acidez y el “augmentine” que le ha recetado el dentista. La farmacéutica le trae ambos medicamentos y le pregunta: “¿Quieres algo más, guapa?”.
Como la vieja no se acaba de ir, Catalina aprovecha para pesarse y comprobar que los tres helados que se tomó con los coleguis le han engordado más de lo que se esperaba. Se va la vieja, y entonces dice: “¡Ah!, sí; se me olvidaba. También quiero…, la píldora esa… “pa” después, ¿’mentiendes’…?
Nieves la mira de arriba a abajo y le pregunta si es para después de comer o para después de ponerse ciega de coca-cola con güisqui. Catalina se mosquea y le dice que ya sabe ella de qué está hablando y que tiene derecho a la píldora “comosellame”. Entonces Nieves le responde que en su farmacia no se despachan abortivos, aunque venga la ministra con una pistola; que a lo hecho pecho, y que se lo piensa decir a su padre (al de Nieves no, al de Catalina) para que se entere de lo que hace la niña.
Catalina se marcha con un mosqueo considerable y va en busca de otra farmacia alejada de su casa donde no la conozcan. Al fin la encuentra y le dan la famosa píldora. ¿Sólo una?, pregunta la niña. El boticario se le ríe a la cara y le dice que para qué quiere más. “¿Es que te dedicas a eso? ¿Eres una profesional?”
Catalina se ha tomado la píldora con un vaso de coca-cola “light”. Ella habría preferido una copa de “baylis”, que es dulce como un caramelo y, con un poco de hielo, te pones la mar de contenta, pero es que el alcohol no se lo venden ni con receta.
Por la noche piensa que ya puede estar tranquila; que la cosa no ha tenido importancia, porque además lo más probable es que no estuviera embarazada. Y si lo estaba, era un embarazo muy pequeñito, y el embrión no había tenido tiempo de anidar. O sea que Nieves es una exagerada y seguro que no le dirá nada a papá. Y si se lo dice, que se lo diga. Porque ella tiene sus derechos, que se lo ha oído a una ministra muy mona que hay ahora.
Catalina se mete en la cama. Siempre ha rezado tres avemarías, pero hoy le da cosa y no reza nada.
Apaga la luz y se pone a llorar como cuando era muy pequeña y no podía dormir sola.
          El cuento, que no parece cuento sino una cruda y cotidiana realidad, es una denuncia, en toda regla, de la inversión de valores con que se va infiltrando a nuestros jóvenes, y, a través de ellos, a la sociedad misma. Y, si se lee entre líneas, se ven aflorar sus perniciosas consecuencias.
          Contado, intencionadamente, a base de una eficaz técnica;alternando datos enfrentados  contrapuntos  que obligan al lector, tras recalar en ellos, a ejercer valoraciones reflexivas, las cuales puede ser tan fuertes que le impelan a tomar partido.
          En mi opinión su valor didáctico, a modo de las clásicas fábulas, no resiste el encorsetamiento de esta triste página de un blog.
          Su sitio es sobrevolar a la gente, como una cometa exhibiendo su mensaje, ejerciendo su “catedra”.
          Con su publicación aquí, solo busco lanzarlo al viento, para que, yo mismo y otros, dándole  hilo y más hilo…  muchos que no se creen lo que realmente está pasando, terminen comprendiendo la parábola, e incluso que alguno pueda terminar transmutado en activo constructor de la verdad.
          Te invito, querido lector a darle cuanto hilo te permitan tus redes y contactos, porque su resultado final será la sumatoria de cuantos, juntos, tiremos de este carro.
          ¡Vale la pena!

Amarga noticia de fin de año

          No cabía esconderlas por más tiempo, y las han disfrazado emboscándolas en los preparativos del año que termina. Porque para silenciar la ignominia, necesitan MUCHO RUIDO.


          La ministra de la "cosa" afirma que « no va a cambiar "ni un ápice" la posición del PP sobre el aborto »

          El contraste frente a tanta muerte, puede, también, compendiarse en otra imagen realizada con datos tomados de la misma fuente....


          Lo de "próspero Año Nuevo" parece muy claro para algunos.
      
          Si te parece que las cosas deberían ser de otra manera, ¡Ponle freno a tu SILENCIO!

Por un feminismo sano y acorde con las ”razones” de la Naturaleza



               Desde Profesionales por la Ética, me hacen llegar un mail muy importante, con el ruego de firmar y darle difusión;   … es  por ello, que, de mil amores, paso a participaros de él.
               Empieza así
Queridos amigos y colaboradores,
               Como sabéis Profesionales por la Ética es miembro fundador de la plataforma internacional Women of the World, y como tal, nos unimos a todas sus iniciativas.
               En este caso, se trata de 10 Propuestas Políticas que se han enviado a políticos y representantes en las instituciones internacionales.
               Es un documento muy sencillo, fácil de leer y lleno de sentido común. Podéis leerlo  aquí  si tenéis tiempo.
               Después, y para asegurarse de que las propuestas llegaban a los políticos de todos los partidos, se volcaron en una  Carta de una Madre a sus Políticos.  Os la copio al final del correo.
               Desde Women of the World se han lazado a abrir la carta a las firmas individuales para que esa carta, esas propuestas políticas no sean sólo las de un puñado de mujeres, sino las de personas concretas de todo el mundo: madres, padres, abuelos, hijos, hermanos……y  llevarán las firmas a los políticos a quienes les presenten esas 10 Propuestas. Se trata de  levantar la voz y reivindicar la feminidad, la maternidad y la verdadera conciliación, ésa que permite a las madres estar con sus hijos.  Como sabéis la ideología de género ya se ha colado en todas partes y esa ideología aleja a las madres de sus hijos y los hijos de las madres en pro una falsa y dañina igualdad.
               Este es el enlace para firmar y sumarse:
               Y si os parece bien, pues como siempre, difundidlo entre vuestros contactos y a través de las redes sociales.
               Muchas gracias por echarnos una mano a reconstruir nuestra sociedad.
               Un abrazo,


CARTA DE UNA MADRE A SUS POLÍTICOS
Querido legislador, querido político,
               Soy mujer y soy madre. Y tengo mucho que decirle.
He trabajado muchos años fuera de casa y ahora me dedico al 100% a mi familia. Desde que empecé a trabajar notaba que la incorporación de la mujer al mundo laboral se había hecho siguiendo un modelo masculino y eso no nos ha traído más que complicaciones y problemas a las mujeres, a la sociedad y a las familias. Me explico:
               - Cuando empecé a trabajar fuera de casa, quería desarrollar mi trabajo como mujer, aportando mi ser femenino y características propias para sumarlas a las de los hombres que trabajaban conmigo, pero mi sensación es que lo que se esperaba de mí era que fuese “igual que los hombres”, haciendo de menos lo que mi feminidad aportaba como diferencia respecto del hombre, ¡¡¡todos cortados por el mismo patrón perdiendo la mitad del potencial !!!
               - Y cuando fui madre, me vi teniendo que pasar malos ratos para decir que estaba embarazada o cualquier otra cosa relativa al embarazo o los niños (por cierto, fui la única de toda la empresa que no tuvo contrato indefinido porque había pedido reducción de jornada). No tiene sentido que tengamos que andar disimulando o haciendo como si los hijos fuesen invisibles o como si nos los tuviésemos cuando la maternidad nos da un potencial y unas características que son ¡¡¡oro puro para el desarrollo de nuestra profesión !!!
               Y es que, seamos sinceros, las mujeres en occidente  son discriminadas, no tanto por el hecho de ser mujeres, sino por ser madres.
               Pero yo no veo que sea muy complicado el asunto, sólo hace falta rehacer el modelo y adaptar el mundo laboral a la realidad, o sea, a la naturaleza humana y a la vida misma.
               Tengan en cuenta, señores, que la sociedad necesita hijos felices, seguros de sí mismos y con un entorno familiar adecuado. Y para eso las madres somos la pieza clave, las cosas como son.
               Las madres que trabajan fuera de casa necesitan una flexibilidad de horario real sin discriminación de ningún tipo. Es muy sencillo, se trata de reducir o adaptar la jornada laboral para cuidar nosotras a nuestros hijos ¡no se empeñen en alargar las jornadas escolares para que sean otros quienes les cuiden!
               Se me ocurre que otra opción es darle cancha al emprendimiento laboral y empresarial desde el hogar con incentivos y esas cosas;  al trabajo desde casa, al menos en alguna fracción de la jornada laboral; y el apoyo a las contrataciones a tiempo parcial con ventajas fiscales de manera que no supongan un perjuicio para las empresas o sino nunca serán una realidad.
               Pero no todas las madres queremos, o podemos, trabajar fuera de casa. Muchas elegimos quedarnos en casa y dedicarnos al 100% a nuestra familia. Pero por algún motivo este plan no les convence a algunos, y han conseguido que esta opción esté denigrada condenando a la muerte social a las que, como yo, elegimos quedarnos en casa. Pero es que resulta que a mí me gusta estar con mis hijos, de hecho es lo que más me gusta, y a ellos les gusta que yo esté siempre ahí.
               Para paliar un poco esta discriminación y estrechez de miras, propongo que se considere el tratamiento del término “dedicación exclusiva a la familia” como categoría laboral. Eso implicaría, por ejemplo, salario indirecto a través de subvenciones y prestaciones, jubilación, baja por enfermedad y maternidad….porque las madres que no trabajamos fuera de casa también somos humanas y nos ponemos malas o tenemos problemas en los embarazos y esas cosas…y entonces necesitamos ayuda de fuera.
               Y, por cierto, sería necesaria también una mejora sustancial de la pensión de viudedad para las madres con dedicación prioritaria o exclusiva a la familia. En esto casos creo que es evidente que el apoyo por parte de la sociedad y de los gobiernos ha de ser aún mayor que en el resto de casos.
               Y cuando los hijos crecen y entonces las madres quieren reincorporarse al trabajo tras unos años de dedicación exclusiva a la familia, se da la situación típica en la que no hay forma de encontrar trabajo “por falta de experiencia” o por “largo período de inactividad” (inactivi….que???!!!). Pues ahí vuelve a hacer falta el apoyo estatal para dar ventajas fiscales a las empresas que contraten a esas mujeres. Y, desde luego, con bonus especial para los casos de contratación de las madres solteras, viudas y separadas.
               En definitiva, que vivimos en una sociedad que discrimina la maternidad, la esconde, la rechaza. Pero esa misma sociedad necesita de sus madres y sus hijos y tiene que cuidarles, no queda otra.
               Señor legislador, señor político, haga lo que esté en su mano para evitar políticas sociales e ideológicas que no respeten la identidad femenina o discriminen la maternidad.
               Atentamente,
               Leonor Tamayo


Puedes sumarte a la carta pinchando aquí:

Para Madre Teresa, el aborto es fruto de un desamor.



Ayer conocimos que el Papa Francisco procederá a la canonización de Madre Teresa Calcuta, el próximo mes de septiembre.
Su obra, no hace falta que os lo diga yo aquí, fue inmensa, pero quiero recordar hoy, de ella, algo que me es especialmente querido, su amor por los niños y su postura frontalmente antiabortista  precisamente porque entiende el aborto como esencialmente un desamor.
La manera más relevante en que ella habló acerca de los niños, del amor y del aborto fue en su famoso discurso del 3 de febrero de 1994 en Washington DC.

[ http://videos.religionenlibertad.com/video/wmaNyaLxiM/Madre-Teresa-su-discurso-mas-historico ]

4 ene 2014
             En apenas  un mes se cumplirán dos décadas de la histórica intervención de la Madre Teresa de Calcuta en el Desayuno de Oración Nacional que tradicionalmente se celebra cada año en Washington, DC.

Click[para ver el vídeo]
Fue el 3 de febrero de 1994, y fue histórico porque, ante una clase dirigente norteamericana cómplice o tolerante con el aborto, la fundadora de las Misioneras de la Caridad proclamó con valentía la verdad sobre ese crimen, y lo hizo además no como una mera proclamación que se llevase el viento, sino con argumentos sólidos e irrefutables que convenciesen, o al menos inquietasen la conciencia, de los presentes.

Seguidamente puedes leer, traducidas, las palabras que en el vídeo que pronuncia la Madre Teresa:
Creo que el mayor destructor de la paz hoy, es el aborto. Porque Jesús dijo: "Si recibís a los más pequeños, me recibís a mí". Así que todo aborto es un rechazo a recibir a Jesús, es el desprecio de recibir a Jesús. Realmente es una guerra contra los niños matar directamente a un niño inocente, asesinado por su propia madre.
Si aceptamos que una madre puede asesinar a su propio hijo, ¿cómo podemos decirle a los demás que no se maten unos a otros? ¿Cómo podemos convencer a una mujer de no tener un aborto? Como en todo, debemos persuadirla con amor y recordemos que amar significa dar hasta que duela. Jesús dio hasta su vida por amarnos. Así que la madre que esté pensando en abortar, debe ser ayudada a amar, o sea, a dar hasta que le duelan sus planes, o su tiempo libre, para que respete la vida de su hijo.
Porque el niño es el mayor regalo de Dios a la familia, porque ha sido creado para amar y ser amado.
En cuanto al padre del niño, debe dar también hasta que le duela. Con el aborto, la madre no aprende a amar, sino a matar hasta su propio hijo para resolver sus problemas. Y con el aborto, al padre se le dice que no tiene que tener responsabilidad alguna por el niño que ha traído a la vida, y se le induce a poner a otras mujeres en la misma circunstancia. Por lo tanto el aborto solo lleva a más abortos. Un país que acepta el aborto, no le enseña a su gente a amar, sino a utilizar violencia para conseguir lo que quieran. Es por esto que el mayor destructor del amor y de la paz es el aborto.
El mayor regalo que Dios le ha dado a nuestra congregación es luchar contra el aborto mediante la adopción. Ya hemos dado, sólo en nuestro hogar en Calcuta, más de tres mil niños en adopción. Y puedo decirles cuánta alegría, cuánto amor y cuánta paz han llevado estos niños a esas familias. Ha sido un verdadero regalo de Dios para ellos y para nosotros.
Recuerdo que uno de los pequeños estaba muy enfermo, así que les pedí a los padres que me lo devolvieran y que les daría uno sano. Pero el padre me miró y me dijo: "Madre Teresa, llévese mi vida antes que el niño". Es hermoso ver cuánto amor, cuánta alegría ha llevado ese niño a esa familia.
Recen por nosotras para que podamos seguir con este hermoso regalo. Y también les hago una propuesta: nuestras hermanas están aquí, si alguno no quiere un hijo, dénmelo, yo sí lo quiero.


El discurso completo puede leerse en:  http://www.priestsforlife.org/spanish/mtspeechspan.htm.
No he podido vencer la tentación de extraeros algunos párrafos que me gustaron especialmente, aunque mi recomendación es que os los leáis personalmente.
«….Mucha gente se preocupa bastante por los niños de la India, con los niños de África donde muchos mueren de hambre, etc. Mucha gente también se preocupa por toda la violencia en esta gran nación de los Estados Unidos. Preocuparse por esto es bueno. Pero casi siempre, a esta misma gente no les interesan los millones que intencionalmente están siendo asesinados por decisión de sus propias Madres. Y este es el mayor destructor de la paz hoy en día - el aborto cegó a la gente.
»Yo sé que hay grandes problemas en el mundo, que muchas parejas no se aman lo suficiente para utilizar planificación familiar natural. No podemos resolver todos los problemas del mundo, pero no permitan traer el peor problema de todos, y ese es el que destruye el amor. Y esto es lo que pasa cuando la gente practica anti concepción y aborto.
»Desde aquí, un aviso de cuidar a los más débiles, a los no nacidos, debe salir hacia el mundo. Si ustedes se convierten en un faro ardiente de justicia y paz en el mundo, entonces verdaderamente serán fieles a lo que los fundadores de este país representaban. Que Dios los bendiga!»

Sin resignarnos a ver desaparecer ‘’el debate de la vida’’ del espacio público.



            Desde el semanario Alfa&Omega, repico aquí, el extraordinario artículo de Isabel San Sebastián; crónica certera de la situación en la que nos encontramos en estos momentos, de dónde venimos y lo que tenemos por delante, quienes nos resistimos a no silenciar el debate de la vida.
            Considero un honor darle cabida en estas páginas.
Se olvidaron de la vida
«La vi­da de los no na­ci­dos no da vo­tos. De he­cho, en opi­nión de al­gu­nos in­sig­nes arús­pi­ces, los qui­ta. La vi­da de los no na­ci­dos es un asun­to es­pi­no­so, que aca­rrea bur­las y ame­na­zas en las re­des so­cia­les a quien tie­ne el co­ra­je de exi­gir que se res­pe­te»

            Hubo un tiem­po, no muy le­jano, en el que la de­fen­sa de la vi­da sus­ci­ta­ba en­cen­di­dos de­ba­tes en las Cor­tes, los me­dios de co­mu­ni­ca­ción, los tri­bu­na­les de Jus­ti­cia e in­clu­so las ter­tu­lias de ca­fé. Cru­ces de opi­nión y ar­gu­men­tos, a me­nu­do aca­lo­ra­dos, en­tre quie­nes sos­te­ne­mos que los ni­ños en­gen­dra­dos aun­que to­da­vía no alum­bra­dos son ti­tu­la­res de de­re­chos me­re­ce­do­res de pro­tec­ción y los con­ven­ci­dos de lo con­tra­rio. Po­lé­mi­cas re­ve­la­do­ras de cier­to in­te­rés so­cial por una cues­tión que afec­ta a la con­cep­ción mis­ma de lo que cons­ti­tu­ye nues­tra esen­cia co­mo es­pe­cie. Hoy esa con­tro­ver­sia ha des­apa­re­ci­do de la agen­da pú­bli­ca es­pa­ño­la. A na­die pa­re­ce res­tar­le un ápi­ce de tran­qui­li­dad. Se ha im­pues­to por ma­yo­ría cer­ca­na a la una­ni­mi­dad la te­sis de esa mi­nis­tra de Sa­ni­dad, ex­per­ta en fla­men­co, per­sua­di­da de que un fe­to en el vien­tre ma­terno «es un ser vi­vo, pe­ro no un ser hu­mano». ¿Có­mo po­dría ser­lo? ¿Eli­mi­na­ría­mos sin re­mor­di­mien­to a mi­llo­nes de cria­tu­ra sin defensas si tu­vié­ra­mos el co­ra­je de ver­las co­mo lo ­que son? ¿Quién ma­ta­ría a sus hi­jos?
            La pa­la­bra «abor­to» no fue pro­nun­cia­da ni una so­la vez en la fa­lli­da se­sión de in­ves­ti­du­ra de Pe­dro Sán­chez. Ni si­quie­ra se uti­li­zó el eu­fe­mis­mo al uso, «in­te­rrup­ción vo­lun­ta­ria del em­ba­ra­zo», con el que la­van su con­cien­cia los rea­cios a lla­mar a las co­sas por su nom­bre. El can­di­da­to tu­vo la des­fa­cha­tez de afir­mar en su dis­cur­so que «las mu­je­res po­drán de­ci­dir so­bre su ma­ter­ni­dad», co­mo si aho­ra se nos pri­va­ra de esa fa­cul­tad con al­gu­na cla­se de coer­ción, sin que hu­bie­ra un in­ter­vi­nien­te dis­pues­to a se­ña­lar­le su error y sub­ra­yar su ma­la fe. Ló­gi­co. Su so­cio, Ciu­da­da­nos, ha fir­ma­do un do­cu­men­to en el que se di­ce tex­tual­men­te que «am­bas or­ga­ni­za­cio­nes de­fien­den la Ley de pla­zos» y se aña­de, por si al­guien al­ber­ga­ra al­gu­na du­da, que «el Par­ti­do So­cia­lis­ta se re­ser­va la po­si­bi­li­dad de im­pul­sar la re­for­ma de la Ley en re­la­ción con las jó­ve­nes de 16 y 17 años». Al­go que no pa­re­ce con­tra­riar a Al­bert Ri­ve­ra. En cuan­to al PP, ha­ce tiem­po que rin­dió el úl­ti­mo es­tan­dar­te de es­ta ba­ta­lla en de­fen­sa de los más vul­ne­ra­bles. Exac­ta­men­te el día en que Ce­lia Vi­lla­lo­bos, au­to­ra de la la­pi­da­ria sen­ten­cia «quie­nes no ca­ben en el PP son los que se opo­nen al abor­to», fue pre­mia­da con la Vi­ce­pre­si­den­cia Pri­me­ra del Con­gre­so, mien­tras los diez par­la­men­ta­rios que ha­bían per­ma­ne­ci­do fie­les a la pos­tu­ra tra­di­cio­nal­men­te man­te­ni­da por el cen­tro-de­re­cha veían cons­ti­tuir­se las Cor­tes des­de sus res­pec­ti­vas ca­sas, tras ha­ber si­do ex­pul­sa­dos de las lis­tas. To­dos, los diez dipu­tados y se­na­do­res, sin una con­ce­sión pia­do­sa al «qué di­rán» los elec­to­res ni un res­qui­cio de ver­güen­za por des­hon­rar la pa­la­bra da­da.
            La vi­da de los no na­ci­dos no in­tere­sa. La vi­da de los no na­ci­dos no da vo­tos. De he­cho, en opi­nión de al­gu­nos in­sig­nes arús­pi­ces, los qui­ta. La vi­da de los no na­ci­dos es un asun­to es­pi­no­so, que aca­rrea bur­las y ame­na­zas en las re­des so­cia­les a quien tie­ne el co­ra­je de exi­gir que se res­pe­te. La vi­da de los no na­ci­dos de­man­da a las au­to­ri­da­des me­di­das de apo­yo efi­caz a las mu­je­res em­ba­ra­za­das y exi­ge a los pa­dres que asu­man su res­pon­sa­bi­li­dad. La vi­da de los no na­ci­dos nos obli­ga a tran­si­tar por te­rri­to­rios in­hós­pi­tos des­de el pun­to de vis­ta éti­co, que na­die quie­re ex­plo­rar. ¿En qué mo­men­to exac­to em­pie­za? ¿A quién per­te­ne­ce? ¿En qué pun­to se si­túa la fron­te­ra en­tre los de­re­chos de la ma­dre y los del hi­jo? ¿Có­mo con­ce­der li­ber­tad ili­mi­ta­da a una par­te sin ne­gar a la más dé­bil la opor­tu­ni­dad de exis­tir? La cien­cia, pe­se a sus gi­gan­tes­cos avan­ces, no ha re­suel­to esos con­flic­tos. La con­ven­ción de las do­ce se­ma­nas co­mo pla­zo ad­mi­si­ble pa­ra li­qui­dar (que no in­te­rrum­pir) una ges­ta­ción tie­ne más que ver con la mor­fo­lo­gía, es­to es, con el mo­men­to en el que el fe­to ad­quie­re una for­ma tan inequí­vo­ca­men­te in­fan­til co­mo pa­ra he­rir la sen­si­bi­li­dad del per­so­nal sa­ni­ta­rio en­car­ga­do de lle­var a ca­bo la «ta­rea», que con cri­te­rios de ma­yor ca­la­do mé­di­co. De ahí que to­dos se pon­gan de acuer­do en ar­chi­var el asun­to en el ca­jón del re­la­ti­vis­mo don­de duer­men el sue­ño de los jus­tos tan­tos prin­ci­pios aban­do­na­dos, y ac­to se­gui­do apa­gar la luz. Ojos que no ven, oí­dos que no oyen, con­cien­cias que no se in­quie­tan, gen­tes que vi­ven con­ten­tas.
            En el fon­do de un ar­chi­vo duer­me igual­men­te el sue­ño de los va­gos el re­cur­so pre­sen­ta­do an­te el Cons­ti­tu­cio­nal por un PP di­fe­ren­te a es­te, ha­ce ya más de un lus­tro, cuan­do aban­de­ró des­de la opo­si­ción el com­ba­te con­tra la re­for­ma que en 2010, sin pre­vio avi­so ni com­pro­mi­so pro­gra­má­ti­co, con­vir­tió el abor­to en un de­re­cho in­dis­cri­mi­na­do de la mu­jer. La dis­cu­sión, a la vis­ta es­tá, no pro­ce­de tam­po­co a ni­vel ju­rí­di­co. Es evi­den­te que no ur­ge a ojos de sus se­ño­rías. Y des­de lue­go no con­vie­ne a quien as­pi­ra a una ju­bi­la­ción tran­qui­la. Al me­nos en Es­pa­ña. Fue­ra de aquí, en el co­ra­zón de Eu­ro­pa, hay gen­tes de bien em­pe­ña­das en man­te­ner vi­va una lu­cha tan im­po­pu­lar co­mo jus­ta.
            Han adop­ta­do el nom­bre de «One of Us» (Uno de No­so­tros) con el afán de dar voz a quie­nes ca­re­cen de ella por vi­vir den­tro de un cuer­po que no siem­pre es lu­gar se­gu­ro. No se re­sig­nan ni se aco­bar­dan fren­te a la ten­den­cia do­mi­nan­te al si­len­cio. Pro­cla­man que la vi­da es un don, el más pre­cia­do; y su de­fen­sa, un le­ga­do irre­nun­cia­ble de la ci­vi­li­za­ción oc­ci­den­tal. Quie­ren unir fuer­zas, su­pe­rar di­fe­ren­cias y cons­truir un fu­tu­ro ba­sa­do en va­lo­res uni­ver­sa­les que cos­tó mu­cho con­so­li­dar y aho­ra pa­re­cen pa­sa­dos de mo­da.
            En es­tos tiem­pos de in­va­sio­nes bár­ba­ras, cuan­do el he­do­nis­mo in­di­vi­dua­lis­ta im­po­ne sus dog­mas a una so­cie­dad ador­me­ci­da, aco­bar­da­da, in­ca­paz de sa­cu­dir­se la pe­re­za in­te­lec­tual, los im­pul­so­res de «One of Us» nos lla­man a ser va­lien­tes y reac­cio­nar. A to­mar la pa­la­bra con el fin de que el de­ba­te no mue­ra. A sos­te­ner la ban­de­ra de es­ta cau­sa. Su ini­cia­ti­va po­pu­lar ha si­do la más res­pal­da­da de la his­to­ria eu­ro­pea, con dos mi­llo­nes de fir­mas. Dos mi­llo­nes de per­so­nas que no se ol­vi­dan de la vi­da.
Isabel San Sebastián
Fecha de Publicación: 12 de Marzo de 2016

Sin voz en el Parlamento… no queremos, porque no debemos, meternos en un armario.



Estamos viviendo un tiempo en el que, inexorablemente, cotas otrora impensablesde inhumanidad e ignominia se van instalando en nuestra cotidianidad. Asumidas sin visible actitud crítico-analítica, por la impunidad que les confiere el hecho de no aparecer destacadas en los grandes medios de comunicación.
La visión utilitarista y hedonista de la vida humana, mina, de raíz, los fundamentos que hicieron posible la “redención” del ser humano  de la vida y dignidad humanas  tras los horrores e inhumanidades vividas en la primera mitad de pasado siglo.
Ahora mismo, en el punto álgido de la lucha partidista por el poder en España, discutimos de miles de cosas  importantísimas sin duda  pero, para algunos, no todas de entre las más importantes.
En el famoso documento de las “doscientas medidas”, de 67 páginas, de 25.947 palabras, suscrito entre Ciudadanos y el partido socialista; en tan solo 12 líneas y 135 palabras se sustancia, perpetúa y aumenta, la losa con que “la agenda de género” progresista (sic), está silenciando, y queriendo enviar al ostracismo, a “algunos” millones de españoles que nos horrorizamos de que la vida, de los más débiles e indefensos de entre nosotros, se esté utilizando, y hasta eliminando, sin resistencia social alguna. Me refiero, a las intenciones/propuestas que se hacen sobre la Interrupción voluntaria del embarazo (sin eufemismos… ABORTO), la maternidad subrogada (sin eufemismos… VIENTRES DE ALQUILER), y la Ley de muerte digna (sin eufemismos… EUTANASIA).
Desde luego que algo habrá que hacer, y sin duda será primordial analizar los “porqués” de toda esta involución.
Y este sentir, es por lo que traigo hoy a estas páginas, la reflexión interesantísima que leí ayer en http://www.profesionalesetica.org de la profesora Alicia V. Rubio Calle.
Toboganes para niños desmembrados: de ojos y corazones
Escrito el 10/03/2016
La pendiente ética resbaladiza es una estrategia de debate consistente en defender que una acción iniciará una serie de sucesos posteriores inevitables que culminarán en un indeseable evento final al modo de la caída de las fichas de dominó. En muchos casos se tacha este argumento de falacia por el hecho de que se presuponen concatenaciones de acontecimientos que pueden no ser necesariamente sucesivos, o que no implican irremediablemente el resultado final al que se apela. La comparación con una pendiente es porque se infieren consecuencias negativas que hacen deslizarse hacia catástrofes finales en un movimiento descendente y con un frenado casi imposible una vez comience el proceso. Un tobogán que, en el caso del aborto, no ha sido una falacia, sino un hecho.
Comenzamos nuestro resbalar por el tobogán de la iniquidad asumiendo que un cigoto no es un ser humano y que, por ello, se le podía eliminar, pese a su código genético único y su potencialidad que le hace, incluso, ser sujeto de derecho en una herencia: derecho a tener pero no derecho a ser. No es visible. No tiene aspecto humano. “Ojos que no ven, corazón que no siente”.
Seguimos tomando velocidad con la aceptación de derechos contrapuestos entre un niño y su madre, dando por vencedora siempre a la madre en desigual liza donde uno de los contendientes siempre pierde la vida. Asumimos que la madre no es capaz de amar a un hijo imperfecto y que el niño nos agradece su eliminación para evitarle una vida que catalogamos como inútil e indigna y, con la firme decisión de hacer un favor a ambos, eliminamos “el problema”. El feto desmembrado comienza a tener un inquietante aspecto humano. Suponemos que no sufre. “Corazón que no siente, ojos que no ven” pensamos. Y cerramos los ojos.
Resbalando a un ritmo vertiginoso nos encontramos con niños viables que, tras el aborto, se niegan a morir y se les abandona en las bandejas de despojos hasta que dejan de respirar. Su pecado, el final de sus derechos, comienza con el desafecto de su madre: no les quiere. La sociedad más “humana” y sensible de la historia de la humanidad tampoco los quiere. A algunos se les clava, humanitariamente, una tijera en el occipital para terminar antes. ¿Ojos que no ven? ¿Corazón que no siente? La velocidad del trayecto nos ha dejado sin ojos y sin corazón.
Ya en el último tramo de esta caída libre hacia el Taigeto tecnológico del desprecio de la vida humana, vemos el final del tobogán, de la pendiente ética a la que nos hemos dejado empujar y que ya no es falacia, sino hecho consumado: multinacionales que venden, a trozos, los niños abortados. Ni los nazis más imaginativos, que ante la enorme cantidad de cadáveres humanos producidos se esmeraron en darles una salida comercial, podrían haberlo hecho mejor. Y no olvidemos que, cuanto más formados estén los niños asesinados, mejor “material de venta se obtiene. Embotados completamente por una caída vertiginosa somos incapaces de entender que hay ojos que no ven y corazones que ya no sienten a un precio asequible. Pensamos que no son los nuestros. Quizá, también son los nuestros. Nos queda el último tramo: de vender para aprovechar, a matar para vender.
Incapaces de frenar a esta sociedad que se despeña en la miseria entre cadáveres de niños desmembrados, que corre, alocada, hacia la muerte por mera estadística demográfica, que resbala alegre y confiada hacia un progreso distópico de mercancías humanas sin dedicar una mirada al frente, algunos vemos que, en el foso al que nos dirigimos, se comercializa, ya legalmente y con precios estipulados, con pedazos de seres humanos asesinados para tal fin.
Estamos cerca del final del tobogán. Sólo si millones de manos se aferran a ese resto de humanidad que aún nos queda, frenando la caída, podremos evitar el último trayecto de este viaje a la nada más horrible. Y, poco a poco, ir subiendo hacia ese punto de partida donde la vida humana aún era respetada y cada ser humano, en cualquier etapa de su vida, era considerado UNO DE NOSOTROS.  ONE OF US, dos millones de manos de toda Europa tratando de parar la locura, tratando de volver al origen. Porque sólo si salimos completamente de esta pendiente ética podemos impedir que volvamos a resbalar. Ayúdanos.
Difícil misión abrir un debate sobre algo cruel y desagradable. Un debate que encoge el corazón. Un final del viaje que es mejor no ver.
¿Hablamos de la vida humana o seguimos sin ojos para esos corazones a precio de casquería?
Alicia V. Rubio Calle

Los embriones también son "sujetos" de la Misericordia del Padre, a propósito de una carta de Mons. Reig Pla

Querido lector
Siempre me ha impresionado la claridad y contundencia con la que se expresa Mons Reig Pla, pero esta vez el documento es, particularmente, impresionante y no me he resistido a ponerme manos a la obra para hacéroslo llegar.
Os pongo solo una “entradilla” para que sepáis de que va…, puesto que la información completa  la podéis consultar directamente en la página web del Obispado de Alcalá de Henares
          El Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla, ha publicado una nueva carta pastoral bajo el título «Misericordia con todos, también con los embriones».
          Esta carta pastoral se inscribe en el corazón de la Cuaresma, en el contexto del Año Jubilar de la Misericordia y teniendo como horizonte la Jornada por la Vida que se celebrará el próximo mes de abril.
          Al inicio de su carta, el Obispo de Alcalá de Henares recuerda que sus consideraciones «se hacen desde el respeto a todas las personas, proponiendo la verdad, de la que es testigo la Iglesia Católica, desde la misericordia y el amor».
          Mons. Reig toma ocasión de una noticia publicada el pasado día 2 de febrero en la que se anunciaba que la “Autoridad de Embriología y Fertilización Humana” (HFEA) del Reino Unido ha aprobado una solicitud del equipo de investigación que dirige la Dra. Kathy Niakan del “Instituto Francis Crick” para renovar la licencia de la investigación de su laboratorio en la que se incluye la “edición de genes” en embriones humanos, es decir, la manipulación genética de embriones humanos.
          La carta consta de diez puntos. En el primer apartado se afirma que «los embriones también merecen misericordia, son los primeros peregrinos indefensos cuya dignidad personal inalienable reclama que sean llamados a la existencia como consecuencia directa del abrazo conyugal. Por ello, también es aplicable aquí la obra de misericordia “dar posada al peregrino”. Esta posada no es otra que el vientre de la madre». Y en referencia a la fecundación in vitro, Mons. Reig se pregunta: ¿quién piensa en los millones de embriones de todo el mundo convocados a la existencia en gulags de laboratorio y hacinados en campos de congelación a los que se les han cerrado las puertas de sus familias y de la sociedad?; y afirma «las placas de cultivo - donde se produce la fecundación - y los tanques de nitrógeno líquido - donde son confinados los embriones - son también periferias existenciales».

La carta completa en pdf puede descargarse y leerse en:

Cuatro razones


Estas son cuatro, de entre otras muchas razones, por las que vale la pena defender sus vidas.