El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha propuesto fijarse en Portugal en el debate del aborto, donde, por ejemplo, se orienta a la mujer sobre posibles alternativas.
“A mi me gusta mucho la situación que hay en Portugal, país en el que hay un consejo previo a la mujer, una orientación para ver que puede haber otras alternativas a lo que es la interrupción del embarazo, unos plazos bastante cortos, en línea con lo que puede ser hoy en día la idea que puede haber sobre esto en la mayor parte de los países de Europa”, dijo en una entrevista a RNE recogida por Europa Press.
Fernández Vara cree que sobre el aborto hay “algunas cuestiones que cambiar”, como mejorar la salud sexual y reproductiva. “No puede haber tantos embarazos no deseados, y eso significa tomar una serie de decisiones en el ámbito de la promoción de la salud, de la formación del conocimiento por parte de los chicos jóvenes”, algo que, a su juicio es “imprescindible”.
Según añadió, “a partir de ahí no se puede criminalizar a la persona que decide libremente interrumpir su embarazo de acuerdo con las leyes y los derechos y las garantías de las mujeres y los derechos y garantías de los profesionales que intervienen”.
Con todo, propuso fijarse en países europeos para ver las experiencias “más justas” y “mejores” y, como médico, optó por una ley de plazos cortos. “Una ley como la nuestra sirvió para los años 80 y a lo mejor no vale para los años 2000″, aseveró.
Incidió en el respeto por la mujer, en un avance en lo relativo a derechos de las mujeres y los profesionales y afirmó que el debate ha de hacerse “de una manera sosegada y meditada, sin imposiciones, sino discutiéndolo y viendo si es el momento”.
Por su parte, preguntado acerca de la laicidad, concretamente sobre los partidarios de ensanchar las distancias respecto a la jerarquía católica, Fernández Vara, aseguró: “Lo que venimos a decir es que ‘vamos a ver si somos capaces de llevar lo que la Constitución dice a todo su desarrollo’”.
Así, explicó que no se puede imponer las creecias religiosas, algo que, a su entender, “nada tiene que ver con las relaciones que se mantengan con la Iglesia católica”, sino “con el desarrollo de la constitución”.




¿Del derecho del ser humano en vida intrauterina a no ser asesinado no dice nada este señor? ¿Sólo del derecho de la mujer y el médico a matarlo? ¿Sólo tiene derechos el que está en una fase vociferante/votante? ¿Predomina el derecho a matar sobre el derecho a no ser matado? ¿Y predomina hasta el extremo de que el segundo ni siquiera se menciona?