Ibarra apuesta por renunciar a los puntos “más polémicos” de la asignatura para alcanzar un consenso con el PP

El ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, abogó ayer por “renunciar” a los puntos “más polémicos y conflictivos” de la asignatura Educación para la Ciudadanía, que “pueden poner en peligro la libertad individual de cada ciudadano”, para intentar “alcanzar un pacto” con otros partidos, especialmente con el PP y poder impartir esta materia en las aulas, “sin violentar conciencias, ni creencias”.

Así lo indicó en el transcurso de la conferencia inaugural  del congreso ‘Educación y Sociedad’, enmarcado dentro de los cursos internacionales  de verano del Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica (Cexeci) que hoy arrancaron en el Complejo Cultural San Francisco de Cáceres.

Al respecto, señaló que habría que “intentar tener la suficiente generosidad e inteligencia” como para llegar a  un “consenso” sobre “qué es ciudadano”, y “cuáles son los valores que deberían impartirse en una asignatura como ésta”.

Así, las “renuncias de máximos” que socialistas, partidos de derechas y nacionalistas tuvieron que realizar para sentar las bases de la Democracia en la Constitución Española durante la Transición, así como su “lealtad” a la Monarquía como “base del sistema de convivencia”, deben ser un “ejemplo”, según Ibarra, para la aplicación de la asignatura Educación para la ciudadanía.

VALORES ÉTICOS Y PÚBLICOS

De este modo, indicó, salvo por el momento de “crispación” que está viviendo el PP, “no se entiende muy bien que los populares,  que se han erigido como los  defensores máximos de la Constitución durante toda la legislatura, no estén dispuestos a aprobar los valores que esta carta defiende y que son comunes y generales para todos, ya que nadie rechazaría una asignatura que recoge valores éticos y públicos que nos permiten vivir en sociedad”.

En esta dirección, señaló que si la implantación de Educación para la Ciudadanía se hubiera planteado hace ocho años o nueve “no estaríamos hablando del asunto”, porque es un tema “tan elemental, que todo el mundo lo hubiera aceptado como normal”. Sin embargo, ahora mismo, “mucha gente utiliza este tema no como un asunto de conciencia, sino como un ataque al partido que gobierna”, agregó.

FAMILIA Y SOCIEDAD

Asimismo, abogó porque deberíamos entender entre todos que una cosa son “los principios que se enseñan en las familias” y otra “qué se debe enseñar para ser  buen ciudadano y vivir en sociedad”, ya que son dos ideas “radicalmente distintas”.

En esta línea propuso un sistema de “doble moral incluyente y compartida”, en el que se distinga “lo que se puede considerar bueno o malo en una familia y lo que se considera delito o derechos en la sociedad”, añadió.

Asimismo, señaló que “si educar sólo desde la familia, como pretenden algunos, te convirtiera en ciudadano y todas la familias educaran a sus hijos para ser ciudadanos, no habría dictaduras en el mundo”. Sin embargo, apostilló, “la condición de ciudadano no te la da tu familia, sino el sistema político”.

Finalmente, indicó que “no se puede pretender enseñar ciudadanía para ser buenos, que es la equivocación que tienen algunas familias, sino para ser libres y ciudadanos, porque cuando las personas ya sean ciudadanos, los habrá buenos y sinvergüenzas”.

(Fuente: Europa Press).

1 Respuesta a “Ibarra apuesta por renunciar a los puntos “más polémicos” de la asignatura para alcanzar un consenso con el PP”


  1. 1 José Carlos Muñoz

    Que el PSOE y el PP consensuaran el currículo de EpC (aun renunciando a eso que llama Ibarra puntos “más polémicos y conflictivos”) no constituiría en sí mismo ninguna garantía de que ese conjunto de materias fuese admisible.

    A ver si alguna vez se dan por enterados de que lo rechazable es que en el currículo de esas cuatro asignaturas coincidan dos características: que se aborden cuestiones de índole ideológica y/o moral desde una determinada perspectiva… y que esas materias sean obligatorias.

    Para que EpC pueda resultar legítima a ojos de los objetores (que son lo que “pintan” en este asunto), caben múltimples soluciones, pero todas ellas pasan (si ese grupo de asignaturas no se retira de los planes de estudios) por modificar alguna de esas dos condiciones. Es decir, o se eliminan todos los aspectos con connotaciones ideológicas y/o morales o las cuatro asignaturas englobadas bajo el nombre común de EpC se convierten en opcionales.

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