LOS MÉDICOS DE BADAJOZ CON LA VIDA

ÉTICA EN EL ÁMBITO DE LA MEDICINA PACENSE

Todos los médicos que tienen relación con embarazos son objetores a la ley del aborto

El Colegio Oficial de Médicos de Badajoz traslada a su Comisión Deontológica unos 15 asuntos de media cada año. El forense Mariano Casado indica que la comercialización de embriones, el copago o la sedación son objeto de estudio

F. LEON 28/11/2011

Solicitudes de acogimiento a la objeción de conciencia son la mayor parte de los asuntos que recibe el Colegio Oficial de Médicos de Badajoz para derivarlos a su Comisión de Deontología, como señala Mariano Casado, el profesor de la Universidad de Extremadura y jefe de servicio del Instituto de Medicina Legal que la preside en la actualidad.

Esta comisión informa de unos 15 asuntos de media al año, entre ellos los casos de objeción de conciencia, todos ellos hasta ahora en relación a la práctica de abortos por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, a la que se han acogido todos los profesionales de la sanidad pública relacionados con dichas intervenciones.

En los centros sanitarios públicos pacenses, todos los médicos de tocología y ginecología, entre otros, son objetores. Y lo eran también otros que posteriormente quedaron fuera porque se consideró que no participaban de forma directa en dicho proceso, como los de planificación familiar y Atención Primaria, cuya única misión es informar a la paciente de su estado, hacer la ecografía y determinar la edad gestacional. Ello requirió un informe para cambiar el modelo de objeción y aclarar el grado de participación directa, según explicó Casado.

Emite, además, dicha comisión informes o analiza otras cuestiones que presentan los propios médicos, empresas, administraciones, oficinas del consumidor o pacientes a título individual.

En ocasiones, los asuntos son de tipo disciplinario entre profesionales, o relativas a honorarios en la facturación de servicios entre médicos y pacientes, o por relaciones entre aquéllos con la Administración, porque les imponga ciertas guardias sin tener la especialidad, o condiciones de trabajo, por ejemplo.

Mariano Casado, primer y único profesional médico y docente universitario extremeño que forma parte del Comité Nacional de Deontología, formado por 12 miembros –ha logrado que la próxima Jornada de Comisiones de Deontología Médica de España se celebre en Badajoz en primavera–, indica entre los asuntos que ha informado la comercialización de embriones, el copago sanitario, la sedación o la colegiación obligatoria, entre otros.

Ponente del Código Etico

Fue también ponente del Código Deontológico de la Guía Etica Médica de la organización colegial, que se aprobó el 9 de julio pasado y se convirtió en la norma de obligado cumplimiento para la profesión. De hecho, es considerado como “la constitución médica”.

Casado reconoce que la tarea no fue fácil, pues se inició en el año 2008 y se hicieron 16 borradores, hasta que fue aprobado.

Pero, además, al término de los cuales se les acusó de proabortistas y favorecer la eutanasia, por incluir sendos artículos sobre información al paciente de su situación en caso de embarazo, y sobre sedación para evitar el encarnizamiento terapéutico.

Comercializar embriones

Para Casado, la comercialización de embriones es en la actualidad uno de los desafíos a los que se enfrenta la ética médica. Así mismo, señala que “una cosa es clara éticamente, que el cuidado de la vida, la justicia y el bien común están por encima de los intereses económicos por muy incentivadores que sean estos”.

De ese modo se expone en el Código Etico, cuando indica que “el médico ha de tener presente que no todo lo que es técnicamente factible, es éticamente aceptable”. Por tanto, concluye que “la utilización de embriones humanos con fines de investigación no es patentable”.

Copago sanitario

La crisis económica, el incremento en el gasto sanitario y la sostenibilidad del sistema público de salud han sido y son argumentos de un sector de la sociedad para restringir el acceso universal a la sanidad como un pilar del llamado Estado del bienestar.

Entre las soluciones que se proponen desde algunos sectores ideológicos, una es el copago sanitario, consistente en que el paciente pague una cantidad inicialmente simbólica bien por consulta, bien por receta, como modo de concienciar a la población para que haga un uso racional de dichos servicios.

Mariano Casado asegura que, como ha informado para la comisión a nivel general, “el copago no es ético, porque aunque lo hubiera, habría que cambiar el sistema de gestión sanitaria, que ahora depende de los presupuestos generales del estado, es decir lo pagamos todos y por tanto, lo que se propone sería un repago, pues el ciudadano ya lo ha pagado con sus impuestos”.

Añade el profesor que “la sanidad es un bien social y deben tener acceso todos los ciudadanos”, aunque aclara que “sí hay que concienciar a la población de que los servicios son limitados y tenemos que hacer un buen uso de ellos”.

Así, el copago, como se propone, requiere una reorganización y una gestión distintas a las actuales y que podrían resultar más costosas que el ahorro obtenido, señaló.

Colegiación obligatoria

Es otro asunto que suele ser objeto de polémica y que Casado y la Comisión Deontológica defienden, “no solo por la propia corporación, sino por garantía y seguridad para la sociedad y el profesional”.

En su opinión, el libre ejercicio como una actividad comercial “sería peligrosa para los pacientes, que no tendrían forma de controlarla, ni al profesional, mientras que el colegio ofrece esa garantía de que el médico está cualificado”.

Sedación

La sedación de pacientes terminales, en determinada situación, tiene como objetivo impedir el denominado “encarnizamiento terapéutico”, que claramente “no es ético”. Ha sido éste un tema de actualidad en el pasado en relación a un médico de un hospital de Madrid, acusado de malas prácticas médicas por el supuesto abuso de esta medida.

El Código Etico señala que la sedación es en casos de agonía “éticamente correcta”, siempre con “el consentimiento del paciente”, sea éste “explícito, implícito, o delegado”.

Para Casado es fundamental que el médico discierna si el paciente está al final de la vida, si sufre una enfermedad incurable, si está en estado terminal o en agonía, sus síntomas refractarios y los tratamientos alternativos.

El artículo 36.5 del Código Deontológico, referido a esta materia, lo adoptó la asociación médica mundial como una aportación española y lo aprobó en un encuentro en Montevideo.

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